PRIMER ENCUENTRO Sueños y Literatura.

El primer encuentro organizado por la BOLM dentro del Ciclo “Tramas: Sueños e inconsciente en las Artes” se centró en la relación de los sueños y la Literatura. El encuentro alcanzó aforo completo y tuvo lugar el 29 de Enero en la sede de Madrid. Constanza Meyer introdujo el ciclo que trata de investigar la función de los sueños en la creación artística, qué ocurre con lo inaccesible a lo simbólico, ya que en la literatura se escribe desde el misterio desde un lugar que nos atrae sin saber lo que encontraremos allí. El coordinador de la mesa fue Gustavo Dessal, psicoanalista y escritor, miembro de la ELP y la AMP y los invitados fueron Miguel Ángel Alonso, socio de la sede de Madrid, ensayista y estudioso del arte; y Mario Coll, escritor y socio de la sede de Madrid.

Gustavo Dessal introduce el concepto de objeto a de Lacan y el mecanismo de los sueños en Freud como premisas fundamentales, dando cuenta de la relación entre el sueño y la estructura del lenguaje ya que soñamos de la misma forma que hablamos.

Miguel Ángel Alonso destaca la presencia del tema de los sueños en la literatura como una constante y se detiene en escritores que reivindican el sueño como forma privilegiada del pensamiento sobre lo humano. Desde Friedrich Hölderlin en Hiperión, pasando por la Odisea de Homero, los Diálogos de Borges y Ferrari, Calderón de la Barca, Julio Cortázar, o Fernando Pessoa, se presentan ejemplos de la presencia de los sueños y se analiza la confrontación entre sueño y realidad, así como la identificación entre soñar y escribir. Se incide en que la poética del sueño es una forma de hacer arte, literatura, la manera en que el escritor de genio, al desacomodar la realidad a través del uso singular del lenguaje, rompe espacio, tiempo, lugares,  y apunta a la verdad que aloja lo inescrutable, y lo real, eso tachado por otras disciplinas y que es innombrable. “Aquello que no puede verse ni oírse el arte debe mostrarlo”. El sueño bordeará entonces lo real para poder mostrar algo, teniendo en cuenta que no hay nada más cambiante y fantasmático que la realidad, que el sueño fracasará el colocar al sujeto con su real y que adentrarse en un sueño es problemático. La intervención se cierra con una reivindicación del sueño y su construcción de ficciones que tiene como horizonte el arte, la belleza y la poesía.

Mario Coll inicia con la idea de Freud sobre que el inconsciente llevaba más de 2500 años golpeando las puertas de la literatura, ya que el sueño actúa como fuente de inspiración creadora, enfatizando la labor de escucha de Freud para poder abrir esa puerta. Toma ejemplos de Stevenson, Góngora, Goethe, Quevedo, Shakespeare, Homero, Freud y el romanticismo alemán o los numerosos sueños proféticos que se relatan en la Biblia, destacando que la significación del sueño está cercana a momentos estelares de la humanidad. Considera al sueño como poesía involuntaria, originada por el inconsciente y de ahí su relación con la creación literaria y el psicoanálisis, y ofrece ejemplos de la lectura de Freud y Lacan a través de diferentes mitos y obras literarias para explicar o definir conceptos centrales de psicoanálisis. A través de distintas definiciones del sueño desde el año 1600 en adelante va dando cuenta de lo fundacional en la literatura sobre el sueño y de los mecanismos de condensación y desplazamiento, el sueño como algo que revuelve el sentido común, que mezcla escenas aparentemente sin sentido con rotura de espacios, tiempos y personas, y asumiendo que las imágenes generan sentimientos y viceversa.

Gustavo Dessal interviene recogiendo el valor de los numerosos ejemplos literarios sobre los sueños aportados por los invitados y muestra la relación entre el psicoanálisis y la literatura. No obstante se detiene en destacar la necesaria existencia de la relación transferencial y la fe poética para que el sueño sea operativo, y se pueda señalar al analizante que ahí hay algo, apuntando que Freud reconoce que la literatura puede, al menos, cernir algo de lo que no puede ser dicho. El sueño, asimismo, no es solo texto ni literatura, sino que implica una satisfacción, una realización de deseos, al igual que el acto creador de la literatura.

Desde la sala varias intervenciones destacan la puesta en relación entre realidad y sueño y entre sueño y literatura, y la necesaria existencia de las ficciones, haciendo referencia a Lacan cuando habla de la posibilidad o no de despertar, ya que hay sueños que nos pueden despertar a lo real imposible de decir. Lacan primero destaca al sueño como texto pero después se centra en que el sueño es algo que da a ver, se pregunta por ese algo que está al servicio de velar aquello que se insinúa pero que al mismo tiempo no queremos ver. Se podría decir que la literatura, como todo trabajo artístico, apuesta por seguir soñando algo imposible de decir pero también busca acercarse a lo real.

En la conversación se señala que no siempre el sueño es una vía de acceso a lo inconsciente, también puede ser una forma de resistencia, algo que cierra el paso al inconsciente, al igual que la angustia no siempre produce un despertar pero muestra una pantalla que vela algo de lo real. No todos los sueños tendrán el mismo estatuto, dependerá de cada sujeto y su empleo en la transferencia, por lo que no debemos dejarnos fascinar por el relato de un sueño, atenderemos al encubrimiento que hace el sueño para dejar fuera lo insoportable, ya que el momento que produce el despertar tiene más que ver con que ya no hay más representaciones para velar lo irreconciliable. Lacan lo trata al decir que en la experiencia analítica se apuntará a un cierto despertar, pero considerando que no hay ninguna posibilidad de despertar absoluto, ya que ese despertar absoluto sería la muerte.

Una frase de Antonin Artaud podría servir para mostrar el cierre de este emocionante encuentro: “Nadie ha escrito, pintado, esculpido, construido o inventado excepto para salir del infierno”. La frase da cuenta de la importancia de lo artístico y su forma de vivir en el límite con lo real, fijándonos en la idea de la satisfacción que la literatura alcanza, así como una manera de tratar la angustia, donde el lenguaje se presenta como un modo de ir tras ese punto de real inalcanzable, como le sucede a las tramas, esas que titulan el ciclo y que se refieren a lo que se produce en los sueños, pero que no va a terminar de alcanzarse nunca.

SEGUNDO ENCUENTRO Sueños y Arte.

El segundo encuentro organizado, que nuevamente alcanzó el aforo completo, se celebró el 12 de Febrero en la sede de Madrid y se centró en la relación entre sueños y artes plásticas. La coordinadora de la mesa fue Mónica Unterberger, psicoanalista, miembro de la ELP y la AMP, y las invitadas fueron Inés González, artista multidisciplinar, especializada en pintura, dibujo y grabado, y Lisi Prada, artista visual y practicante de música y de psicoanálisis en el pasado, ambas con una amplia trayectoria de exposiciones y producciones.

Mónica Unterberger introdujo la reunión invitando a prestar atención a lo que surja, más como una exploración que para alcanzar una conclusión, atendiendo a unas artistas que dan a ver su saber hacer en acto y pensando a través de sus obras sobre cuál es el valor de la imagen en el campo visual o la presencia de los sueños en el arte. Señaló la imposibilidad de que nuestros sueños sean insensatos porque el soñador siempre es el mismo, soñando o despierto, somos el mismo sujeto de deseo. Hace extensiva la operación del efecto de creación de sentido, respondiendo así a la estructura del lenguaje, llevando el germen del sinsentido en el corazón del sentido. Tomó varias referencias de Lacan al decir que el sueño debe ser abordado como un instrumento del despertar, concibiendo el arte como un instrumento que esquiva el saber, que no representa lo visible sino que lo hace visible y nos invita a despertar a otra cosa, a algo que concierne al deseo.

Se destacó el privilegio y la potencia de la imagen ya que cuando miramos una obra de arte estamos ante lo que vemos pero también ante lo que no se ve, la mirada, siendo el objeto y la imagen que vienen de fuera una experiencia en cuerpo y primordial. Los sueños se presentan como un cuadro con composición extraña, que resultan a veces algo desconocido pero que interroga a cada sujeto sobre lo más íntimo, inaccesible. El sueño en Freud protege el dormir y sirve para esquivar el despertar, fuente de lo insoportable, pero Lacan dice que el sueño sirve al despertar si se lo usa para alcanzar el deseo que lo causa, El arte se sirve de los medios simbólicos e imaginarios con los que hace de pantalla a lo insoportable, a la vez que alimenta al ojo, satisface lo que está en juego en la mirada e invita a ese despertar.

Inés González presenta su obra “Las adormideras”, destacando el dibujo que hace presente lo mudo de la imagen. Su pulsión creativa viene del enamoramiento que dispara lo que después desarrollará, deja claro que el acto creativo no siempre atiende a explicaciones, pero parte siempre de una fascinación. Su obra homenajea a Karl Blossfeldt, fotógrafo de la naturaleza, quien elaboró un libro llamado “Las formas originarias del arte” con fotos de 120 plantas en un primer plano. Inés elige la adormidera, hace fotos, las amplía y a partir de ahí construye, elimina el color, usa sólo el blanco y negro, la tinta china sobre papel. Ella muestra el primer plano fotográfico, haciendo visible ese punto que no se ve en su amplificación, en su deformidad y en su gran belleza y complejidad. Cada adormidera en cada foto cobra vida tras ser ad-mirada, abriendo pues un mundo que la autora teje de forma demencial, utilizando la música que consigue en la presentación dar potencia e impacto de las imágenes que fulguran. La adormidera puede también tomar un sentido político, despertar o adormecer, algunas están despiertas y hacen ver algo que no se ve. El artista sabe hacer ahí y pone a trabajar algo inaccesible.

Desde el público se destaca el impacto de las imágenes, productoras de angustia y de cierto extrañamiento, como una forma de revelar el objeto, a veces angustiante y también causa de deseo, y surge la pregunta sobre las condiciones que debe tener el arte para revelar el objeto. La artista señala que el arte le sirve para matar los demonios internos, partiendo quizá de la inocencia del enamoramiento para después hacer aflorar cosas oscuras, llamadas cárceles creativas del alma. El artista encuentra una solución propia en su creación artística, para poner algo en orden, sabiendo hacer ahí donde otro no sabe, haciendo un síntoma que será producir su obra en tanto ser parlante.

Lisi Prada presenta su obra Extimidad y Haiku Time. La primera cuenta cómo se sitúa frente a lo que hace y si su pregunta sobre si posible que el arte pueda influir en algo en la sociedad. La segunda es de 2012 y es un haiku 3 versos de 5, 7 y 5 sílabas cada uno con un texto que parte de un enamoramiento que le saca de la rutina diaria, esos pequeños milagros que te alegran la vida. Utiliza siempre materiales sencillos y le motiva una necesidad y un deseo, una acción y una pasión, algo relacionado con la verdad y la belleza, se interesa por temas sociales, culturales, su obra está cercana al lenguaje poético que apunta a decir y no a narrar, buscando expresividad, posibilidad de pensar, sentir y reflexionar sobre nuestro tiempo. Destaca la superposición y los efectos de las imágenes, extrayendo lo sobrante para concentrar el máximo de expresión en un mínimo de elementos, similar a lo que ocurre en la experiencia analítica. Nombra el Psicoanálisis como otro tipo de arte, el de la escucha y el saber extraer lo que importa de lo que se dice, destacando la magia del sueño en el que el yo está borrado, pero al cerrar los ojos se pueden ver imágenes, como ocurre en la mística, donde también se pierde el yo y mediante lo más sencillo se llega a lo más profundo.

Desde la sala se valora la presencia de las artistas, destacando que lo que no se ve también ocurre, y subrayando que no todo tiene una explicación y que eso precisamente tiene que ver con el abandono o dejarse llevar del artista para que la obra vaya revelando múltiples misterios que surgen de la fascinación y desde donde surgirá el hacer. Cada espectador dará sus propias explicaciones con diferentes emociones y sensaciones, atendiendo al arte como un lenguaje diferente.

Se concluye otro emocionante encuentro donde se consigue acercar al público a eso que no se puede decir de otra manera, pero que puede emerger para el espectador que pone en juego también su propia mirada.

ENLACES

Tras la huella de Karl Blossfeldt de Inés González: https://vimeo.com/54517856

Winterreise de Inés González: https://vimeo.com/214819582

Extimacy de Lisi Prada: https://vimeo.com/196888992

Haiku Time de Lisi Prada: https://vimeo.com/38604596

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