El pasado 31 de octubre de 2019 se inauguró la sexta exposición de Encuentros con el Arte. En esta ocasión, con una muestra de Angiola Bonanni de acá para allá
Una artista cuyo recorrido por la escultura, la pintura y la apuesta en la instalación y el video, da una idea del compromiso que mantiene con la creación y la época en la que vive.
Nos ofrece la experiencia de un trabajo riguroso, ligado a una ética que la define buscando, como ella misma dice, “provocar, conmover a quien contempla mi obra”.

Las residencias de artista y la permanencia en otro país durante la preparación de un proyecto son momentos muy especiales en la vida de una autora

El ambiente favorable a la creación, el contacto con la gente del lugar y la influencia del “genius loci” son un terreno fértil para el aflorar de ideas, bocetos, propósitos y líneas de investigación independientes del trabajo para el que se le concedió la estancia.

He reunido aquí una selección de obras surgidas precisamente en estas situaciones y en varios lugares: Túnez, Marruecos, Alemania y Senegal, centrándome en piezas que nunca se han visto en España y dejando fuera las que ya han sido expuestas en otras ocasiones”. A. Bonanni

Responsables: Mónica Unterberger, Miguel A.Alonso, Mila R. Haynes 

Texto para la inauguración de la sexta exposición Miguel Ángel Alonso

* “Un artista es un soldado en la frontera, luchando día y noche, no contra los tártaros y los escitas, sino contra las hordas salvajes de una melancolía vital” (Citati, Pietro. 2017: 41. La muerte de la mariposa. Zelda y Francis Scott Fitzgerald. Gatopardo. Barcelona)

Todo lo que hacemos en arte o en la vida es la copia imperfecta de lo que pensábamos hacer Fernando Pessoa. 1995: 244. Livro do Desassossego. Ed. Europa-América. Sintra)

Para nosotros, la pintura, como una de las vertientes del arte, sugiere un potente pensamiento sobre lo humano. Y esa sugerencia tendría que ver con algo que en lo humano está siempre ausente. En otras palabras, la pintura vendría a ser una forma de organizar una relación imposible, la que se da entre el sujeto y el objeto, en tanto ninguna representación alcanzaría la comunión con el objeto.

Esta imposibilidad de relación, por supuesto, se plantea, no sólo en la pintura, sino en todos los ámbitos de lo artístico, en la literatura, en la escultura, etc., y se puede explicitar de diversos modos. El objeto puede aparecer como secreto, como terror, como ausencia, como tesoro, etc., etc. Pero lo trascendentes es que una ausencia está, permanentemente, signando la relación sujeto-objeto. De tal manera, el objeto del arte es imposible de simbolizar, de narrar, de pintar, un objeto cuya ausencia imposibilita el cierre de un sentido final único. Siempre hay un resto que impediría la armonización del relato. Por ejemplo, si pensamos en términos de Literatura, tenemos La puerta de Magda Szabó, el baúl en El álbum, de Onetti; si lo hacemos en términos pictóricos, tenemos la calavera en Los embajadores de Holbein, o “esto no es una pipa”, de Rene Margritte; y para sintetizar la imposibilidad de la relación, tenemos el “fracasa pero fracasa cada vez mejor” de Samuel Beckett. Vemos en todos ellos la presencia de una ausencia, la el objeto, algo inenarrable, no representable, un objeto que está marcando de diferentes maneras a todos los personajes que intervienen en la escena artística, sea literaria o pictórica o escultórica. Es decir, algo por fuera de la representación, está siempre jugando su partida en el arte.

Por tanto, en este espacio tratamos de guiarnos por lo que el arte nos señala como una relación entre el sujeto y el objeto en diferentes etapas de su historia. Cómo la figura va perdiendo su consistencia, cómo la figura se va quebrando al ser consciente el artista de las limitaciones de la figura a la hora de representar el objeto de que se trata. Pero como dice Samuel Beckett, no se trata de: “una pintura liberada del objeto. De lo que la pintura se ha liberado es de la ilusión de que existe más de un objeto de representación, quizá incluso de la ilusión de que este único objeto se deja representar… ¿qué queda de representable si la esencia del objeto es sustraerse a la representación? Quedan por representar las condiciones de esta sustracción. Tomarán una u otra de dos formas, según el tema. Uno dirá: No puedo ver el objeto, para representarlo, porque él es lo que es. Otro: no puedo ver el objeto, para representarlo, porque yo soy el que soy. Siempre ha habido estas dos clases de artista, estas dos clases de impedimento, el impedimento objeto y el impedimento ojo… Lo pintado es lo que impide pintar… Es evidente que toda obra de arte es un reajuste de la relación sujeto-objeto… entreviendo en la ausencia de relación y en la ausencia de objeto la nueva relación y el nuevo objeto…(Samuel Beckett. Pintores del impedimento. Carta de 1937)

Y si bien lo miramos, el objeto ausente, el vacío, es lo que permite el movimiento del arte. Algo falta y permite el movimiento en el espacio. En lo lleno no hay movimiento. El objeto ausente tiene esa función paradójica. Es una ausencia que, permitiendo el movimiento, a la vez transita entre los personajes, es decir, actúa como motor de la obra y como el conglomerado que aglutina toda esa obra a su alrededor.

PRESENTACION DE ANGIOLA BONANNI- EXPO 6TA. EN LA SEDE DE LA ELP. Mónica Unterberger,

Hoy tengo el placer y el honor de presentar a Angiola Bonanni, tanto a quienes no la conocen, como a aquellos  que la conocen.

Como saben, cada vez que alguien hace una presentación,  se introduce con su decir, en su estilo, algo que  pone en juego lo singular,  o sea, lo más propio que cada uno tiene, e impregna  su discurso, lo organiza. Lo sepa o no lo sepa.

Eso  sucede por el hecho del encuentro que se produce-en esta ocasión ante una obra de arte -, entre quien contempla la obra y eso que allí vislumbra de lo que el artista muestra y provoca. Se trata, en el caso del arte,  del encuentro entre la propia mirada  del sujeto que mira y lo que el artista da a ver.

Dicho lo cual, hoy me quiero atener al título de la muestra.

Me parece  que el titulo que le ha dado a la muestra,  Angiola.:“de acá para allá”, no es casual.   Está orientado. Y eso, me da pie para hablar, detenerme ahí.

Nacida en Roma, ha fijado su residencia en Madrid, muy joven.

Pero si echamos un vistazo a su página web, algo salta a la vista rápidamente: su constante itinerancia.

Yo no conocía la obra de Angiola, y para enterarme de su trayectoria,  no encontré un medio mejor para saberlo  que proponerle una entrevista, para hacerla hablar de su recorrido de sus intereses, y opiniones sobre el arte, etc.)

Pueden leerla en el próximo número de Letras Lacanianas, a punto de aparecer.

Su itinerancia, decía. Esta no se reduce  a una “curiosidad por los países”, sino que parece más bien como si se tratara en esa itinerancia, de una búsqueda que le concierne a lo más propio de lo que organiza su obra.

Lo vemos, también en lo que la retiene en distintas épocas :  en su exploración de la escultura, con el uso de  la diversidad de sus posibles materiales: el hierro, el cemento, la madera.

En ese investigar lo vivo de los momentos que conmueven la cultura.

En permanecer atenta a lo que se agita en los movimientos sociales.

Por trabajar en equipo bajo el nombre de “ Norte-Sur-Este-Oeste”.

Por estar presente en importantes convocatorias que reúnen el arte actual.

Por esa misma actividad de búsqueda,  la encontramos con un interés en acto por la perfomance, por las instalaciones y el video. En fin, un actuar no sin política.

Si seguimos ese hilo y sus huellas, al parecer “de acá para allá”, que quiso escribir en letra pequeña- podemos preguntarle  por qué- es un punto de llegada que, como concepto, define esa laboriosidad tan presente en toda su obra y, sin dudas, denota en esta exposición esa clara apuesta de una política. Sn dudas, hay ahí una satisfacción para la autora.

No me quiero olvidar de recordar que también su creación pictórica atravesó  diversas influencias:  el interés y estudio del color, la presencia de la geometría y un concepto de lo abstracto, que contaminó toda una época de su producción.

Llama la atención que Angiola no se fija a una línea. Avanza, en la búsqueda, en pos, de otra cosa, como ella misma lo dice.

Este movimiento de ir y venir que su obra refleja, creo no equivocarme al decir que se recoge estupendamente hoy, en ese  “de acá para allá”.

Es, es mi lectura, el modo en el que Angiola, no sólo nos hace participar vivamente en lo que se “cuece”   acá y allá, – y la muestra de hoy es ejemplar: Túnez, Marruecos,  Alemania, Senegal , donde lo más propio de cada uno, es recortado y elevado a la dignidad de un nuevo objeto-,  sino que nos ofrece la presencia en acto de un deseo decidido, que no cede en su hacer.

De ese insistir como tal, sin ceder,  nos da  un ejemplo y es en ello, que me recuerda aquella fórmula fuerte de J. Lacan en su seminario La Ética, en la que afirma y fundamenta con rigor aquello de que:

“la única cosa de la  que se puede ser culpable, es de haber cedido en su deseo” (p. 382)

Si, aquí se trata de la apuesta por una ética al servicio del deseo. Y es una de las enseñanzas que nos transmite cada artista en su incomparable saber hacer.

Justamente en ese punto, le quiero agradecer a Angiola Bonanni el hecho de  transmitir en su tarea, esa no vacilación,  ese esfuerzo que exige el no ceder.

En palabras de Paul Eluard, nos enseña de qué se trata cuando lo que está en juego, es ese duro deseo de durar.

Intervención de Mila R. Haynes

Unas palabras primero a modo de introducción a tener en consideración ante lo que la obra de Angiola nos puede provocar.

Primero, no nos olvidemos de que es EL ARTISTA, quién, a lo largo de la historia y a través de sus obras, muestra la “subjetividad”  de su tiempo, para sostener o para interroigar, por la vía del objeto, el referente fálico de su época. Y es así, incluso, remontándonos a los primeros humanos de la Edad de Piedra con sus pinturas rupestres, si lo pensamos un poco.

Más en concreto, nos centramos en el arte contemporáneo, que es lo que nos ocupa con la obra de Angiola, siendo éste el que suele referirse a obras originadas a partir de la mitad del siglo XX, con la particularidad de que la propia palabra “CONTEMPORÁNEO”  y su asignación a la contemporaneidad es caduca por definición.

Para situarnos un poco ante la obra de Angiola, os doy unas breves pinceladas sobre el Arte Contemporáneo. En nuestros días, el artista puede llegar hasta  prescindir por completo de sus habilidades manuales y presentarse como administrador, reformando ideas muy arraigadas a las vanguardias como la originalidad,​ dando tanta o más importancia al trabajo intelectual y al capital social como al objeto artístico.

Es característico de los artistas contemporáneos el cuestionamiento de los convencionalismos y la tradición, obras que re-interpretan y re-significan otras obras, o que se ocupan fundamentalmente de las cualidades sociales, culturales, políticas o comunicativas del arte. Muchos, nos encontramos yendo, o intentando ir más allá del confinamiento subjetivo y los ideales románticos de la creación clásica artística.

Desde un punto de vista más lacaniano, podríamos decir que el Arte Contemporáneo, lejos de creerse que es el “fin del Arte” como muchos piensan o temen, es más bien un “re-aparecer” en su necesidad absoluta: como aquello que señala lo imposible, lo real”

Hasta los años 50, pareciera que era un ejercicio de Memoria  a partir de los vestigios del objeto perdido, esfuerzo de némesis, semejanza, representación del mundo a través de sus objetos, para conservar las huellas del Otro de la Historia. Freud mismo, con su pasión por la arqueología, extrajo de estas piezas de arte ideas y conceptos que utilizó en sus primera teorización del inconsciente. Estas ruinas del pasado que sustentan el edificio de la memoria, son ese objeto preciosamente guardado en los museos

A partir de los años 50 aparecen nuevas propuestas, dando vueltas alrededor del VACÍO; así decía Lacan en el Seminario de la Ética, “todo arte se caracteriza por un modo de hacer alrededor del vacío”. Se pasa de la representación a la presentación del objeto (el ready-made de Duchamp “El urinario”) respondiendo a un cambio del discurso, el nuevo discurso del amo: la tecno-ciencia aliada con el Mercado.

“El discurso del amo clásico humanista que se apoyó posteriormente en el proyecto de la Ilustración y en los ideales de la Modernidad triunfante reciclada por los avances de la ciencia se cae, y aparece en escena la ciencia aliada con el capital del Mercado y del consumo, como Nuevo amo. Las exposiciones se llenan de objetos cotidianos que ya no son botellas de Morandi sino las latas de Warhol”

(Amanda Oliveros. Universidad de Colombia)

En este marco de Arte contemporáneo presentamos la obra de

ANGIOLA BONNANI, incansable desde 1960, que comenzara a enseñar su obra hasta su última exposición, ,  “La tierra incomparable”, el año pasado, 2018, en la Embajada de Italia en Madrid, y por supuesto la que hoy nos ocupa, “de acá para allá, con el regalo de sus obras inéditas hasta este momento de sus residencias por Marruecos, Túnez, Alemania y Senegal.

Muy influenciada con el descubrimiento de las teorías feministas del arte, en EEUU, investiga, experimenta y produce obras de todo tipo que la van llevando desde la escultura en hierro en un principio , y la expresión geométrica más adelante, a lo que será luego su camino definitivo: una mezcla de medios que incluyen objetos fabricados en materiales blandos, instalaciones en fábricas abandonadas, vídeos,, performance…etc.

Constituye el Grupo Sutura, de cuatro escultores e instaladores que utilizan materiales textiles, activo entre 1990 y 1996,  y más tarde pasa a formar parte del grupo llamado

Norte Sur Este Oeste, de mujeres artistas procedentes de los cuatro puntos cardenales de Europa, con el que ha expuesto en Roma y en Madrid en 2017.

Angiola es sin duda, como podemos comprobar observando su obra, una artista contemporánea, comprometida con su tiempo.

Lo vemos en su interés por mostrar un Mundo multiétnico y multicultural de una gran riqueza social, y en la introducción en sus obras de dos temas que competen a nuestros días: la inmigración y la situación de las mujeres

En sus propias palabras, Angiola nos habla y nos dice de “Un país distinto. Una lengua diferente. Un nombre que no es el mío. Un tatuaje en mi hombro que dice: No God. No country. No King[…] Desplazados por el matrimonio […] desplazados por la tecnología […] desplazados por las guerras, por el hambre, por la religión o persecuciones políticas, por limpieza étnica o por rechazo de la propia sexualidad: esto es de lo que está hecha la historia.”

Podemos decir, sin objeción alguna, que Angiolaw Bonanni corresponde a lo que con claridad y estudio riguroso nos cuenta Denisse Angelica Nadeau Herrera, en su tesis doctoral defendida en Junio de 2017, bajo el título “Acerca del saber-hacer del artista: Arte, Sublimación y Sinthome”, cito:

El ARTISTA cuenta con un “Un saber-hacer que habla del hacer uso del goce, de los objetos pulsionales y de los objetos del mundo,

de forma que sea posible, hacer otra cosa con el padecer del síntoma;

que permita a la persona cierta reparación de la falla

que subyace a su padecimiento,

para que pueda ocupar un lugar en el mundo

lo más dignamente posible.”

Le ofrecemos a Angiola, en esta ocasión, nuestro espacio de Encuentros con el Arte de la ELP de Madrid, esperando que encuentre en esta exposición, lo que nos dice que busca:

“provocar, conmover a quien contempla mi obra”.

Ya os puedo decir, que conmigo, lo ha encontrado.

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