Intervención de Hebe Tizio en el segundo encuentro preparatorio Hacia PIPOL 9: El inconsciente y el cerebro: nada en común

  • Coordinadoras Ana Castaño y Marisa Álvarez.
  • Comisión responsable Marisa Álvarez, Ana Castaño, Antonio Ceverino, Juan de la Peña y Eva Rivas.

Nada en común Hebe Tizio

  1. El título de Pipol9, El inconsciente y el cerebro nada en común, me ha llevado a pensar cómo podría modalizarse ese “nada en común”. Sin duda que habría que tomar algún eje y por eso he pensado en tomar la diferencia en relación con lo real.

2. La categoría de real es necesaria para el discurso analítico porque ubica el límite del discurso, el límite del semblante para abordar lo real y con ello también reconoce un incurable para el sujeto. Se trata de lo real del síntoma y del no-todo que configura lo imposible. Freud, en el Malestar en la cultura, mostró la imposibilidad del significante para regular definitivamente lo real, y con ello tocó el ideal de progreso al marcarlo con los tres imposibles..

3. Lo real del psicoanálisis no es lo real del discurso de la ciencia.

La civilización hoy no cree en el síntoma busca reducir lo real de manera directa. Hay una gran diferencia entre tratar lo real e intentar borrarlo atacando el goce del síntoma. El odio al goce preside muchas de las prácticas actuales. Este manejo genera transferencia negativa y pasajes al acto. Es lo paradojal de ese odio que acrecienta y cronifica lo que pretende borrar.

4. El discurso de la ciencia se sostiene en el imperativo que supone la producción continua de saber y esto tiene como uno de sus efectos la destrucción de los semblantes. Siempre hay una verdad última a la que se podrá dominar con lo cual se produce una infinitización que lleva a lo peor.

No se puede detener el movimiento de articulación del discurso de la ciencia, sin embargo la llamada crisis del momento actual evidencia que la letra, el número, no puede dominar plenamente lo real sino que al contrario lo desbocan al no procurar nuevos bordes para cernirlo.

5. En el orden de la subjetividad, el cognitivismo transformado en garante de la evaluación se da la mano con las políticas de control poblacional, generando cada vez más tratamientos estándar y legiones de cronificados a los que se considera el resto real del sistema, y que por lo tanto son condenados a la exclusión en el interior de los dispositivos de gestión poblacional.

6. El cerebro deviene nuevo mito de un supuesto real separado del sujeto al cual hay que entrenar para que se apropie de ese “tesoro”. Resucita la llamada psicología de las facultades criticada por Wundt dado que implica que las facultades son previas al sujeto. El progreso de la tecnología trae aparejado viejas formas de tratar lo real, en realidad el supuesto progreso es solo desarrollo tecnológico sostenido por una regresión.

7. La influencia de esta concepción en las distintas practicas es grande. No puede establecerse relación directa con el cerebro. Son todas formas de entrenamiento para apropiarse y saber gestionar ese previo. Inteligencia emocional, empatía, memoria, etc. Es decir se borra el sujeto pero se lo tiene que hacer aparecer para que se “empodere” del cerebro por la vía de adiestramientos parciales.

8. Este rechazo al inconsciente es fruto de la pasión de dominio del profesional y condena al sujeto a lo peor. El ser hablante debe vérsela con el órgano del lenguaje

 “Es como si se injertara este órgano fuera-de-cuerpo al ser hablante, y para cada uno se plantea la cuestión de encontrar la función del órgano-lenguaje, de hacer algo con ello”.

Ese injerto se acepta o se rechaza. Es decir, se puede servir de ello como un instrumento pero no es forzoso que lo haga como testimonia por ejemplo el esquizofrénico: “…el esquizofrénico queda atrapado sin el auxilio de ningún discurso establecido” (1).

El lenguaje sería como un órgano fuera-de-cuerpo que moviliza el cuerpo. Está ligado al cuerpo pero está en el exterior. Es más, ese órgano-lenguaje produce un ser hablante, le da un ser y un cuerpo.

El órgano fuera-de-cuerpo califica algo que escapa pero que permanece ligado. Es por ello que se lo puede calificar de fuera-de-cuerpo.

El cuerpo, el goce del cuerpo no es anterior al significante, por eso el sujeto no es un cuerpo. Lo tiene  y “Los cuidados prodigados o no a ese cuerpo denotan el valor inconsciente que se le atribuye.” (2)

Según los semblantes con los que se interpele lo real, los efectos que se generen serán diferentes. El porvenir del psicoanálisis depende de lo que advendrá de ese real y de la posición ética que el analista tome frente al mismo.

NOTAS

(1) Lacan,J. “El Atolondradicho”. En: Otros escritos. Paidos. p. 498

(2) Miller,J-A. Sutilezas analíticas. Paidos. Buenos Aires.p.284

ANEXO

Dos citas de Lacan:

“Función y campo de la palabra y el lenguaje…” (p.151)

El juego de las pulsiones, quizás el resorte de la afectividad, no es solo mítico, aunque se lograra localizarlo en algún núcleo de la base del cerebro; no aporta al inconsciente más que una articulación unilateral y parcelaria.

Radiofonía” (p. 428)

Que el sujeto no sea aquel que sabe lo que dice, cuando claramente algo se dice a través de la palabra que le falta, pero también en la torpeza de una conducta que cree suya, esto no vuelve fácil que se lo aloje en el cerebro con el cual él parece ayudarse sobre todo para que este duerma (punto que la neurofisiología actual no desmiente), he aquí lo que evidencia el orden de hechos que Freud llama el inconsciente.

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