Comentarios de Luisella Rossi y Concha Miguélez

Segunda reunión del ciclo Haciendo Escuela celebrada el 18 de junio de 2019 con las intervenciones de Joaquín Caretti “Ideal y lógica colectiva” y Araceli Fuentes “Causa singular, causa analítica” y la coordinación de Blanca Cervera.

A modo de convocatoria:

“Mi soledad es justamente a lo que yo renunciaba al fundar la Escuela, y ¿qué tiene que ver ella con aquella en la que se sostiene el acto psicoanalítico,sino el poder disponer de su relación con este acto?” Jacques Lacan, Discurso en Escuela Freudiana de París

Lacan nos enseñó, en su Acto de Fundación, sobre la soledad en relación a su causa, acto en el que a su vez anuda la misma a la causa freudiana, haciendo lazo con los otros.
J. A. Miller, en su Teoría de Torino, señala que precisamente la paradoja de la Escuela reside en la creación de una formación colectiva que no pretende hacer desaparecer la soledad subjetiva sino que se funda en ella. Se trata de una apuesta que presupone que sea posible una comunidad entre sujetos cuyo ideal no es sino una causa experimentada por cada uno a nivel de su propia soledad.

Convocamos a los miembros de la Escuela, socios de la Sede, participantes de la Seccion Clínica-Nucep y otros interesados al segundo encuentro que será el martes 18 de junio a las 20:30hs en el que trabajaremos alrededor del tema: Solos… con otros
Contaremos con las intervenciones de Araceli Fuentes y Joaquin Caretti, ambos miembros de la ELP y de la AMP. Tanto el tema de nuestro segundo encuentro como las intervenciones que lo iniciarán, estarán orientadas por los textos que compartimos a continuación y que os invitamos a leer.
¡Os esperamos! Es nuestro deseo poder contar con el vuestro… con el de cada uno.

Bibliografía para el segundo encuentro:

Jacques Lacan, Discurso de la Escuela Freudiana de París. Otros Escritos.

Jacques-Alain Miller, Teoría de Turín.

Comentario de Luisella Rossi, Socia de la Sede de Madrid de la ELP.

Me resulta imposible separar  la contingencia del encuentro con este espacio, del momento particular de mi recorrido en el que aquel se produce, cuestión que orientó la escucha que pude realizar, desde la primera reunión, tanto de las ponencias de los colegas como de las intervenciones de la sala.

Concernida por el significante “causa analítica” que irrumpe en mi trabajo como analizante y que encuentro en los textos de presentación de Haciendo Escuela, acudo con la expectativa de esclarecer de que se trata en esa tensión entre causa personal y la causa analítica, qué hacer con ese espacio por ahora vacío, cómo explorar ese lugar que se ha desplegado, cuyo enigma me interroga.

 El segundo encuentro de este espacio-que procede de la investigación  del Cartel y que luego permite poner a trabajar la subjetividad-, tuvo lugar el martes 18 de junio bajo el título: “solos…con otros”, y  fue posible en torno a la pregunta que  produjo la primera reunión.

Afectada por mi particular interrogante, no encuentro allí, sin embargo, respuesta alguna. En cambio encuentro  ecos, resonancias que, a través de las ponencias que presentaron Joaquín Caretti y Araceli Fuentes, hacen aparecer nuevas preguntas. Una sería: algo se transmite, ¿de qué se trata y por qué?

Encuentro un lugar donde otros también se interrogan.

Pero algo habrá en común.

Del trabajo de J. Caretti que reflexiona acerca de  ”el ideal y la identificación” extraería la fundamental importancia del  dispositivo analítico por su efecto en la caída de las identificaciones, despejando lo singular, para que, evitando los mimetismos grupales  tributarios de la lógica del  universal – deriva natural a la que advenimos-,  haría posible sostener una soledad subjetiva esencial  para la construcción del lazo con la Escuela  en tanto preservaría una singular relación con la Causa Freudiana.

Lazo siempre en construcción, esencialmente carente de cohesión identificatoria y único punto en común a las singularidades del uno por uno. Es muy delicado, y es fácil salirse de él. La obscenidad que en ocasiones lo pone en riesgo ha ganado a veces, dice Blanca Cervera ¿Será la Transferencia de trabajo una contención efectiva?

Este mismo trabajo, J. Caretti plantea la Transferencia de trabajo, uno de los pilares del psioanálisis, “como un dejarse causar y causar”  que me ha parecido interesante, en la medida que su presencia está condicionada a lo que hace causa y no a quien propone trabajar.

Esencial en la transmisión del psicoanálisis, indicador del deseo de saber– interviene Araceli Fuentes citando a Lacan-, no parece tener, sin embargo, un lugar muy dignificado, según Celeste Stecco.

La intervención de Araceli Fuentes: “Causa singular, causa analítica”  se centra en cómo articular la causa de cada uno, lo personal que ha llevado a un sujeto a dirigirse a un analista, con la Causa analítica. Me ha interesado especialmente como relaciona los efectos de la separación del goce y su acceso al campo del yo, a ser conocido por el sujeto, con el cambio en la percepción de la Escuela, también singular, debida a la caída del ideal seguida de un alivio, con la que el sujeto podría, así, articular un deseo de saber.

¿Sería entonces la entrada a la Escuela lo que aloje el deseo de saber acerca de cómo articular, para cada uno, causa singular y causa analítica?

Cómo preservar el efecto de transmisión sin obtener un saber que obturaría?, plantea Susana Carro.

Y la dificultad de hacer entre el discurso analítico animado por el deseo de saber y el discurso del amo que organiza a los psicoanalistas, reflexiona Mercedes de Francisco.

Cometario de Concha Miguélez, Socia de la Sede de Madrid de la ELP.

Blanca Cervera coordinó la mesa  y dio  la bienvenida  al trabajo propuesto por la actual Junta Directiva  en torno a nuestra Escuela. A los temas que hacen a la Escuela, a sus puntos de distinción y a sus paradojas.

  “Solos… con otros”  título que según Blanca Cervera  se desprendió del anterior encuentro. En el que  apareció la paradoja, entre lo que hace a la soledad con la causa y el lazo con los otros, alrededor de lo que llamamos la causa analítica. Asimismo se insistía, en ese encuentro, en ubicar la cuestión del ideal en la Escuela.

 Para este trabajo se propusieron los siguientes  textos: “Discurso en la Escuela Freudiana de Paris”, Lacan  1967  y “Teoría de Turín acerca del sujeto de la Escuela”, Miller 2000.

 Intervinieron,  Joaquín Caretti y Araceli Fuentes.

Joaquín Caretti: “Ideal y lógica colectiva”  

Comenzó apuntando que la lógica de la Escuela, la Teoría de Turín y la teoría de Lacan, está en contraposición con la lógica de los grupos. No es posible juntar la idea de grupo con el discurso analítico, puesto que son dos maneras diferentes de tratar lo real.

El grupo es lo natural, es en lo que se sumerge  cada persona que viene a la vida. Acepta las reglas del juego y entra en el campo del para todos. Esto viene dado por el Edipo. Es un funcionamiento  donde se entroniza al padre. A partir del padre y la excepción, aparece la creencia en el todos. El ser humano se maneja bien con el todos. Es la lógica del universal.

Hay algo que va más allá de la lógica de los grupos. Es una experiencia de alejamiento del universal, donde se puede dar lugar a un nuevo modo de lazo social. Este lazo ya no es natural, no viene dado por el inconsciente. La lógica del todos, rechaza este nuevo modo de lazo social que propone Lacan para la Escuela. Es un lazo que va más allá de la lógica de los grupos, de la lógica del universal, de la lógica del para todos.

La lógica de los grupos tiende a homogeneizar a los integrantes del grupo. Deja fuera al diferente, a  lo hetero. Se  producen formas de contagio y sugestión, que  hacen a la cohesión del grupo. Esta cohesión se verifica por el grado de consonancia que se consigue entre los integrantes del grupo, y por el empuje a hacer lo mismo que los otros. Todo esto produce una pérdida de iniciativa individual, para sumergirse en un mimetismo tranquilizador. Se necesita la presencia de un amo donde depositar un saber, una suposición de saber. Una especie de padre pastor que unifica a los miembros y los convierte a todos  iguales entre sí.

Lacan en su texto “El Atolondradicho”  hace una afirmación que orienta toda la construcción de la Escuela y la vida de ésta. Dice que, siendo imposible que los psicoanalistas formen grupo, es el discurso analítico el que puede permitir fundar un lazo social limpio de los efectos de grupo. Obscenidades imaginarias o efectos identificatorios que se producen en los grupos y la relación libidinal con un amo que está en el lugar del ideal.

Lacan nos convoca a formar una colectividad y dice que, no por haber dejado caer las identificaciones los analistas no pueden formar un conjunto. Es condición necesaria que los analistas que forman la Escuela hayan dejado caer las identificaciones. Propone una forma inédita de lazo social para formar una Escuela. Veremos qué conjunto pueden formar los analistas.

Según Miller los psicoanalistas  forman un “grupo no grupo” porque no es posible  sostenerse en la identificación al lugar del analista, puesto que éste  es un  significante que no lo  termina de acoger. Es un “grupo no grupo” que convoca a los analistas para juntarse para transmitir el psicoanálisis.

La Escuela es una institución que sigue las reglas del juego del amo, pero esconde un secreto, que consiste en que  dentro de la Escuela pretendemos que haya otra lógica. Nos manejamos  con el lado femenino de los seres hablantes. No nos manejamos con el para todos y la excepción, sino que en teoría, en la Escuela, seríamos fieles a la lógica del no todo. Los lazos sociales no responderían a las formas identificatorias o a la lógica de los universales. No contaríamos con el uno que no es como todos los demás. Este rechazo de la excepción del padre da lugar a la multiplicidad de excepciones. Todos somos una excepción dentro de la Escuela.

Si no hay conjunto Universal sino no todo. ¿Cuál sería lo común a  todos los miembros de la Escuela?

Lo común es la causa freudiana que es un significante ideal, susceptible de ser puesto como común denominador de una comunidad. La causa freudiana dice Miller que es en realidad el deseo de Lacan. La  causa lacaniana será puesta en la Escuela en el lugar del ideal, pero esta causa lacaniana  tiene que ser vivida por cada uno de  manera singular, en relación con su propia causa. Esta relación entre el ideal de la Escuela y la causa singular es una puesta en tensión en soledad. Esta soledad impide los fenómenos identificatorios e impediría que la Escuela se convirtiera en una masa.  Es decir, se es  miembro de la Escuela pero sin identificarse.

Esta Escuela presenta la paradoja de destacar lo singular, que no es una propiedad de los grupos.

Araceli Fuentes: “Causa singular, causa analítica”

 Comenzó su intervención indicando que la causa singular y la causa analítica coinciden en la causa del deseo. Y apunto que la causa del deseo en el discurso del analizante, que es el mismo que el discurso histérico, está en el lugar de la verdad. Ahí encontramos  el objeto a.

Continuó con el tema que para esta ocasión había trabajado que tituló  “Hacer Escuela”

Comenzó preguntándose  cómo se articula el análisis personal a la Escuela y cómo se articula la causa singular a la causa analítica.

 El análisis propio se articula a la Escuela, a partir del surgimiento en ese análisis, de un deseo de saber que es su producto. Se trata de un saber que no se aprende en los libros. En la Nota italiana 1973 Lacan dice que no hay analista si ese deseo de saber no adviene. El deseo de saber del que se trata es el que me permite, en mi análisis, ir más allá de lo que me produce horror, de lo que no quiero saber.

Concierne al  goce pulsional  que descubro con vergüenza y cierto horror  porque contradice mis ideales, así como a algunas certezas con las que me protejo frente a lo real.

En un análisis hay decepciones que están programadas por la estructura del lenguaje, que nos conducen a constatar la existencia de un real que no se puede metabolizar con el saber. Es decir, un análisis nos lleva a descubrir que hay un real que se puede formular de distintas maneras. No hay relación sexual, no se puede decir la verdad toda, no hay significante de la mujer, no hay significante del analista etc. Hay que llegar a poder arreglárselas con ese real.

 Araceli continuó su conferencia hablando sobre la transferencia de trabajo y señaló  que no tiene nada que ver con reunirse en la Escuela y ponerse a trabajar.

Esta Escuela no es una Escuela de analistas sino de trabajadores decididos. Lacan hace de la transferencia de trabajo uno de los pilares de la Escuela, siendo el control uno de sus lugares selectivos. Que haya transferencia de trabajo significa que los analistas que están en la Escuela están animados por un deseo de saber, de saber lo que les causa horror.

La consecuencia de que ese deseo de saber se haya transmitido en el análisis de uno a uno, es la imposición de esos trabajadores decididos a seguir dando pruebas de lo que se puede demostrar. De lo que cada uno puede demostrar en la Escuela.

Araceli finalizó su intervención diciendo que esto es hacer Escuela. Y si se puede hacer Escuela es porque hay deseo de saber que conecta el análisis personal con la existencia de la Escuela.

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