Niños y adolescentes violentos. Abordajes posibles

El pasado 2 de febrero de 2019 tuvo lugar en la sede de Barcelona-ELP la decimosexta Jornada de estudio de la DHH-NRC. Esta vez se inauguraba una fecha propia para esta convocatoria que reúne a todos los integrantes y participante de la DHH y donde se pone a prueba la potencia del discurso analítico en la práctica con niños y adolescentes.

Deseamos que el mes de febrero se consolide como el mes donde tiene lugar esta importante cita para todos con la Diagonal Hispanohablante en los sucesivos años.

Se inicio la Jornada con la presentación del tema por Victoria Vicente, uno de los miembros responsables del Grupo de investigación del Cereda de Barcelona y de la Comisión de organización de la Jornada.

Victoria Vicente presentó la Nueva Red Cereda que reúne tres redes, la Diagonal Francófona, la Diagonal Americana y la Diagonal Hispanohablante que a su vez reúnen a distintos grupos cuyo interés y trabajo por el psicoanálisis con niños y adolescentes de orientación lacaniana comporta el estudio de textos y la construcción de una clínica rigurosa del caso por caso.

Continuo planteando que estas jornadas pretenden ir abriendo preguntas para profundizar sobre la cuestión de los niños y adolescentes violentos tal como se presenta en la clínica, pero también para saber cómo se aborda en otros ámbitos directamente relacionados con la infancia y la adolescencia y con los que tenemos una interrelación.

Posteriormente, puso de relieve que el fenómeno de la violencia respecto a la infancia y la adolescencia ha tomado el lugar de un significante amo de nuestros días, se constata en la clínica, en las entrevistas con los padres y con otros profesionales. Victoria Vicente se preguntaba si no asistimos, hoy día, a una mutación en la nominación del malestar en la cultura en lo que se refiere a los niños y los adolescentes, pasando de la infancia y adolescencia del TDAH a la infancia y adolescencia violenta.

Además resaltó que esta nueva nominación crea nuevos polos identificatorios y con ellos nuevas políticas en lo social para enfrentarse a este fenómeno, ya que tiene un papel relevante en la vida de los niños y adolescentes dentro del orden familiar y escolar, con un gran impacto. En este sentido, lo que podemos aportar desde el discurso analítico frente a la manera del abordaje social imperante es que estos síntomas se construyen de modo singular y particular en cada sujeto. Por consiguiente la propuesta de esta jornada es analizar el goce en juego en el deseo de destrucción y en la conducta violenta, pues la violencia en el niño y en el adolescente no es un problema de mal comportamiento, sino que hay que situarla dentro de un abanico clínico, como fenómeno subjetivo con distintas vinculaciones en el sujeto y que toma el cuerpo como el lugar donde se pone en acto.

Además Victoria Vicente declinó distintos términos que pueden nombrar aspectos del fenómeno de la violencia como rabia, enfado, odio, amor, crueldad, agresividad, explicitando que no son equivalentes pero que pueden coexistir en un mismo sujeto cumpliendo funciones diferentes.

Al mismo tiempo abordó algunas referencias fundamentales. Tres ensayos para una teoría sexual donde Freud trata de esclarecer la lógica del encuentro del sujeto con el objeto, a fin de destruirlo, causarle dolor, maltratarlo o someterlo. El Malestar en la cultura donde Freud presenta la paradoja con respecto al semejante, ya que el otro como semejante o como prójimo puede situarse del lado del amor, del Eros, pero también llega a ser una tentación para satisfacer la agresión teniendo como corolario que cuando se pone en acto la imposibilidad de hacer del otro un semejante, un otro que sea soportable o cuando el otro no nos devuelve la imagen ideal de nosotros mismos, el amor puede virar rápidamente en odio y el otro deviene una amenaza.

En relación a la agresividad, J. Lacan nos ofrece una referencia fundamental con el estadio del espejo. La agresividad en la dialéctica imaginaria del tú o yo forma parte de la construcción de la subjetividad, de la imagen, de la identidad y del lazo social y se aloja en un momento evolutivo del niño.

Por último planteó una amplia casuística del acto violento en el niño y adolescente desde el registro simbólico, imaginario y real, para finalmente concluir que para leer los fenómenos de la violencia hay que dirigirse a la relación del sujeto con el goce y dejó abiertas unas interesantes preguntas: ¿Qué desencadena la violencia? ¿Dónde encontramos el límite a la violencia? ¿Es en la ley, en la prohibición, en la autoridad? ¿Qué es lo que la limita? La reducción de la violencia mediante las normas, las pautas o los castigos ¿No reduce al Otro a un puro partenaire educativo, normativo, no deseante? ¿Qué Otro entonces se requiere para ser un partenaire para estos niños y adolescentes?

Y con todas estas cuestiones planteadas se dio la palabra a las integrantes de la primera mesa en la que participó Patricia Montozzi (Barcelona) y Mª José Herrera (Murcia) con la coordinación y discusión de Maria Verdejo (Bilbao)

Después de la pausa, la jornada se abrió con la segunda mesa en la que participó Ana Lía Gana (Madrid) e Ynma Nieto (Almería) con la coordinación y discusión de Myriam Chang (Barcelona).

Posteriormente se llevo a cabo una mesa redonda en donde participaron Susana Brignoni (Barcelona), Antonia García Lozano (Málaga), Mariam Martín Ramos (Madrid) y Jorge Sosa (Barcelona) que estuvo animada y coordinada por Felix Rueda (Bilbao), en donde se abordó de manera fluida y con una gran participación de la sala aspectos en torno a las violencias como un fenómeno social y el síntoma del sujeto. Se trató de profundizar en estas formas sintomáticas de nuestro malestar en la cultura, en el siglo XXI, y que nombran las diversas manifestaciones de la pulsión de muerte sobre el lazo social y en el lazo del sujeto consigo mismo.

Hubo un amplio debate en torno al abordaje que se realiza desde lo social. En diferentes momentos, Jorge Sosa y Mariam Martín plantearon como los discursos imperantes promueven el borramiento de la subjetividad en aras del trastorno y su cuantificación estadística. Desde esta perspectiva llevan más bien a implementar políticas de gestión contra la violencia, donde este síntoma social se puede deslizar fácilmente a una cuestión de orden público, parafraseando lo que planteaba J. A. Miller en torno a la salud mental y orden público y que podemos ver tanto en el ámbito familiar, escolar, de la salud mental y el ámbito judicial.

Así mismo se planteo el aspecto de segregación que ello conlleva, además de la violencia que dichos discursos ejercen sobre el sujeto que queda aplastado por el significante “violento” y lo que es peor este discurso social, escolar, familiar, etc., puede tener tal peso que el sujeto queda mudo, sin poder decir nada, entonces, segregado aplastado en su posición de objeto del discurso del Otro.

Antonia Lozano planteo que pareciera que el derecho al goce, promueve en nuestra época modalidades de violencia de los sujetos contra sí mismos, que efectivamente por su amplitud se han denominado epidemias, primeramente fue la epidemia de la anorexia y la bulimia, ahora los distintos tratamientos que los jóvenes realizan sobre sus cuerpos, cuerpos marcados, cortados, escarificados o sometidos a los excesos de alcohol y drogas. Aparece en estos fenómenos masivos la conjunción, por un lado, del efecto del significante amo que nombra y nomina al sujeto y, por otro, el polo de identificación que promueve en lo social, entre los pares.

Por su parte Susana Brignoni abrió una nueva perspectiva, planteo su interés por la violencia y las situaciones de desamparo que además es un tema de investigación dentro del ámbito institucional donde ejerce su actividad. Planteando la necesidad de no tener una respuesta previa, para realmente poder abordar este campo complejo y sus distintas vinculaciones.

En conversación con la sala, se abordó tanto nuestra interlocución con otros profesionales como también la dimensión política y ética del discurso analítico.

Podemos decir que nuestra práctica se encuentra en conversación con el Otro de la época, Otro social que puede ser encarnado por el equipo de orientación, la institución escolar, la autoridad judicial, los profesores, los padres, educadores y por tanto necesitamos modos sencillos de poder transmitir cuál es nuestra posición, para poder abordar también el diálogo con estos profesionales. Se abogó por rescatar autores de la literatura analítica que permiten esclarecer conceptos complejos y que pueden ser un apoyo en la conversación con el Otro social.

Por otra parte, alrededor del abordaje de la violencia se sacaron referencias fundamentales desde el campo de la pedagogía social y del psicoanálisis que hoy día siguen teniendo una gran vigencia y actualidad tales como August Aichhorn, Janusz Korczak o Donald Winnicott entre otros.

En relación a la dimensión política y ética, nuestra práctica se orienta por la política del síntoma, que implica orientarnos por el real además de tomar en cuenta las determinaciones subjetivas, es decir las determinaciones significantes inconscientes.

Nuestra práctica al alojar la violencia trata de cernir esa letra de goce que se presenta y se repite en cada uno de estos sujetos y que los lleva hacerse participe de las conductas violentas. Por tanto no hay niños ni adolescentes violentos en tanto un goce universal, tal como el discurso del amo los nombra y con el que los segrega, sino niños y adolescentes que participan o realizan conductas violentas a partir de un goce singular.

Y este es el sentido de la dimensión política y ética de la práctica con niños y adolescentes desde la orientación lacaniana, poder abrir esa dimensión subjetiva que como se ha visto en todos los casos presentados. Implica que el sujeto a partir de un rechazo del Otro, de los semblantes simbólicos que el Otro le ofrece, el rechazo de las normas familiares, escolares y un determinado modo de fracturar el vínculo, bajo transferencia, pueda producir un desplazamiento de la satisfacción de la pulsión de muerte, construir un nuevo vínculo y poder inventar formas de estar con el Otro, utilizar nuevos semblantes que le incluyen en el Otro.

Frente a las prácticas basadas en defenderse de la violencia el discurso analítico tiene un carácter subversivo al acoger la violencia y ofrecer un espacio y una chance para que el sujeto pueda encontrar otro modo de satisfacción más acorde al vínculo al semejante y consigo mismo. Se nos convoca, por tanto, a poder alojar ese modo de goce singular para que pueda inscribirse en un relato, que pueda amarrarse al significante, que pueda encontrar espacios donde pueda establecer un nuevo vinculo donde no tenga que responder con un acto violento, donde haya un Otro regulado, donde pueda poner una defensa frente al Otro del lenguaje devastador, donde pueda encontrar un espacio de apaciguamiento, donde pueda encontrar un decir que sostenga al sujeto, pero al mismo tiempo diga no al ejercicio de la pulsión de muerte.

Tras este buen e intenso trabajo a lo largo de la jornada, Carmen Grifoll agradeció a los ponentes y participantes las aportaciones y enseñanzas.

Sólo queda transmitir una invitación para XVII Jornada de estudio de la DHH que se celebrará el próximo febrero de 2020 en Zaragoza.

¡Os esperamos!

Mariam Martín

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