Frida Kahlo

Exposición “Alas para volar”

Por Mila Ruiz – Socia de la Sede de Madrid de la ELP

En esta ocasión la Fundación Casa de México, nos ofrece una recopilación de 31 obras, entre ellas óleos, dibujos, acuarelas y hojas de apuntes de su diario, 91 fotografías donde la muestran desde sus 2 años hasta sus 47, en 1954 en Coyoacán, Ciudad de México, donde nace y muere. La exposición incluye también algunos vídeos donde aparece por supuesto junto a su gran amor que también fuera estrago, Diego Rivera, y con León Trotsky y su esposa, Natalia Sedova, durante la acogida política que ella y Diego le ofrecieron en su muy conocida “Casa Azul” de México, 3 años antes de ser asesinado, el 20 de Agosto de 1940. Habiendo sido amantes Frida y León, durante apenas unos seis meses, fue encarcelada, aunque tan solo un día, en una prisión de Ciudad de México el verano de 1940, acusada de ser cómplice del asesinato.

Por lo visto, según nos dicen en la entrada a la exposición, es la primera exhibición monográfica de la artista en casi cuatro décadas en Madrid. Es una muestra no muy grande, con lo cual es para disfrutar y saborear despacito sin el empacho que suponen las grandes exposiciones con un sin fin de obras. Yo particularmente las prefiero así, aunque no descarte las más copiosas, desde luego. Si bien pequeña no por ello carece de obra muy significativa de Frida, incluyendo variedad de obra más desconocida y menos típica de la que estamos acostumbrados a identificar con ella, dada la proliferación de obra autobiográfica donde nos enseña sin retórica alguna gran parte de sus sufrimientos, que nunca regodeos en el dolor y el malestar, sino más bien expresión y exquisita sublimación de un real del dolor, el accidente y la enfermedad, que atravesara toda su vida desde muy temprana edad. Fue a los 6 años cuando aconteciera la poliomielitis en una pierna y todo lo que empezó a suponer para aquella niña con una pierna más delgada que la izquierda, siendo el hazmerreir de todos sus compañeros, además de los problemas de circulación que le causaron dolor crónico durante toda su vida. Después, el accidente en el autobús, a sus 19 años, donde la columna vertebral tanto de su esqueleto como de su vida, quedan atravesadas por el real del horror y el dolor hasta el final de sus días. Y más adelante, como ella misma nombraría, el “accidente” de Diego Rivera, dice “Yo sufrí dos accidentes graves en mi vida, uno en el que un autobús me tumbó al suelo… El otro accidente es Diego”, declaró en su momento Frida Kahlo1

Es especialmente interesante, desde mi punto de vista, el despliegue de obra que nos trae la Casa de México, mostrándonos sus propios dichos en hojas y dibujos de su diario y, en frases seleccionadas y presentadas entre las obras en paneles azules o rojos. De hecho, ya desde la entrada al edificio, sus propias palabras son mostrados con grandes letras negras escritas entre los escalones que cada uno de nosotros iremos pisando y subiendo hasta casi incitarnos a meternos, si quisiéramos, en una preciosa fotografía de Frida en blanco y negro con su mirada desafiante, quizá como fue ella misma ante la vida, rodeada su imagen de un bordado mexicano exuberante de brillante colorido, fotografía toda ella de gran tamaño, que a mí se me hace muy acertadamente representativa de un deseo decidido y entregado a la pulsión de vida y el amor, no sin enredar con la muerte, tras aquella decisión del sujeto de la que no se retractó nunca.

Durante los largos y penosos días que Frida tuvo que permanecer convaleciente en su cama, un buen día su madre le instaló un espejo en el techo de su habitación, sobre la cama, con la idea de facilitarle asearse y mirarse, ¿segundo momento del estadío del espejo para Frida? Aunque pudiera haber sido un acto más bien dirigido a aumentar aún más el horror, ella le dio totalmente la vuelta, y se lo llevó al terrero de la creación, cosa que sabemos gracias a los escritos que nos han quedado de su puño y letra, ““Pero no había sido un mal chiste de mi madre todo lo contrario….pero de pronto allí debajo de ese espejo omnipresente, se hizo imperioso el deseo de dibujar2 , a partir de ahí comenzó la idea de dibujar y pintar, “Así no rompí el espejo que al principio tanto me había atormentado. Hubiera destrozado mi identidad misma. Y para llevar más lejos el análisis, no es sólo reflejar mi imagen lo que ha hecho pintarla, sino recomponer la otra imagen la realidad de mi cuerpo, esa sí realmente rota”3. Puede considerarse fácilmente ésa, la solución singular y sinthomática de esta gran artista, que le permite hacer con un goce particular de la creación artística, mucho más allá de sus padecimientos físicos y sus angustias y dolores vitales. Es muy posible, cuando nos sumergimos en la vida y obra de Frida darse cuante hasta qué punto en ella ambas quedan inseparables, totalmente anudadas.

Liliana Michanie, nos llega a decir, en su artículo “Frida Kahlo : un testimonio”, “Desde la perspectiva del psicoanálisis lacaniano me animo a decir que su obra en tanto  testimonio, es su propio pase”4

Si pensamos la obra de arte como ese lugar donde el artista expresa su verdad, más o menos enigmática, pero desde luego siempre única y subjetiva, podríamos decir, como nos sugiere Vilma  Cocooz, que en el caso de Frida Kahlo el “…Enigma que se revela en sus cuadros que poseen un valor significante,  real que se escribe como letra a descifrar, significa que en cada uno de ellos existe algo que se da a ver con un plus de significación al que solo se accede si lo acompañamos del momento y las circunstancias en que ella lo realiza.”5 Se trata aquí, en la obra de Frida, de los significante uno, separados de la significación, como los números y las letras en las matemáticas utilizados también por Lacan, que hacen uso del significante para permitirles tocar lo real.

“TODO ES TODO Y UNO.

LA ANGUSTIA Y

EL DOLOR. EL PLACER

Y LA MUERTE

NO SON MÁS

QUE UN PROCESO

PARA EXISTIR”6

*Se puede visitar del 7 de Mayo a Noviembre de 2022 en la Fundación Casa de México de Madrid.

1 Jessica Soto, Así fue el accidente de autobús de Frida Kahlo, recuperado de https://www.eluniversal.com.mx/ Cultura, México, 25 del Abril de 2020

2 Jamis Rauda, Frida KahloAutorretrato de una Mujer, Grupo Editorial Diana, México, Febrero de 1996.12impresión

3 Jamis Rauda, Frida KahloAutorretrato de una Mujer, Grupo Editorial Diana, México, Febrero de 1996, 12ª, Pág., 116.

4 Recuperado de  https://www.elsigma.com/arte-y-psa/frida-kahlo-un-testimonio/3319

5 Vilma Coccoz, La invención de Frida, Ecos de Formación, www.elp.org.es, 16 de Diciembre de 2014

6 Frase en uno de los paneles de Frida Kahlo en la Exposición.

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