
El Cártel es un dispositivo de trabajo original, propuesto por Lacan tanto para aquellos que practican el psicoanálisis como para cualquiera que desee estudiarlo.
Esta invención tiene en cuenta los efectos de grupo y apunta, por su estructura y su funcionamiento, a limitarlos lo más posible.
Cuatro se eligen para trabajar, tres al menos, cinco como mucho, cuatro es la medida justa.
Los que constituyen un Cártel se eligen con un proyecto común de trabajo. Las reuniones se realizan con un ritmo que se decide entre los miembros llamados «cartelizantes».
Cada cartelizante elige, en el marco del proyecto común, un tema o «rasgo» de trabajo: lectura de un seminario, elaboración de un concepto o de un caso, conexión del psicoanálisis con otros campos, etc. El tema común deviene el título del Cártel bajo el cual podrá declararse a la Escuela.
Elegido por los cartelizantes, el “más-uno” es quien se encarga de velar por el buen funcionamiento del cártel, favorecer la elaboración, mantener viva la pregunta de cada uno, hacer frente a las crisis y los impasses que obstaculicen el trabajo y dar el destino que convenga a las producciones de los cartelizantes. El “Más-Uno” se suma al Cártel con su propio tema, formaliza la Inscripción del Cártel en el Catálogo de Cárteles de la ELP y comunica su disolución cuando esta se produce.
El trabajo efectuado no da lugar a un producto colectivo y en tanto tal no favorece la adhesión del grupo. Se trata para cada uno, en función del momento de su relación al psicoanálisis, de elaborar un producto propio, singular, que implique algo nuevo y que permita constatar lo que pudo haber sido modificado o no de la relación con el saber analítico.
La Escuela acoge los Productos de Cártel en boletines ad-hoc u otras publicaciones del Campo freudiano, en Jornadas de Cárteles o en Jornadas de la Escuela, Espacios de Cárteles u otros espacios de trabajo en las Sedes.
La ELP cuenta actualmente con «Elaboraciones provocadas», un archivo en su página web de trabajos elaborados en los cárteles.
El tiempo máximo de duración del cártel son dos años. Al cabo de este tiempo se disuelve. Esta disolución permite evitar la inercia que en los grupos hace obstáculo al advenimiento de un saber nuevo. Puede disolverse antes cuando las crisis o impasses no puedan resolverse y obstaculicen el trabajo. Después de su disolución, cada cartelizante encontrará a otros para formar un nuevo cartel, inscribirlo, etc.
Existe una modalidad de cártel llamada «Cártel Express», de breve duración y surgido para producir un trabajo sobre un tema concreto. El Cártel se disuelve cuando ese objetivo se cumple. Suele organizarse en ocasión de Jornadas, Foros, Congresos, etc. El número de participantes puede ser mayor que “cuatro más uno”.
Para favorecer la formación de cárteles y con el objetivo de facilitar el contacto entre futuros cartelizantes que deseen trabajar un mismo tema de investigación o temas afines, se pone a disposición de los interesados una lista de inscripción en la Sede de Madrid de la ELP.
El Cártel puede constituirse en la misma ciudad de los cartelizantes, entre ciudades diferentes o entre distintos países.
La práctica acumulada desde la invención de este dispositivo institucional muestra su fecundidad en la lectura de textos, en el estudio de los conceptos fundamentales y en la investigación permanente en psicoanálisis. Es entonces un instrumento sin igual para la formación del analista, un órgano de base de la Escuela.
Esta práctica ha dado lugar a trabajos teóricos sobre la actualidad del cártel, textos de referencia que elaboran cuestiones de doctrina, breves testimonios de la experiencia, noticias de actividades sobre cárteles en otras sedes de la ELP y en otras Escuelas de la AMP, que son publicados en los blogs que cada Escuela pone a disposición de los cartelizantes y ex-cartelizantes.