
Lacan no formuló una respuesta a estas dos preguntas, sino que las dirigió a los psicoanalistas creando en 1967 el dispositivo del Pase, un dispositivo cuya finalidad es la de investigar y constatar los finales de análisis, fundando en razón la nominación del Analista de la Escuela. El Pase devino desde entonces el órgano base de la Escuela.
Su Proposición contenía al menos dos novedades respecto de las Asociaciones de Psicoanálisis existentes: que hay un final de análisis y que este final puede verificarse.
Si la regla fundamental para todo psicoanalista es haber hecho la experiencia de su propio inconsciente hasta llegar a su conclusión, es decir, psicoanalizarse, el pase es una oferta que algunos deciden tomar para dar cuenta de cómo han llegado al final. Es decir, cómo se pasa de analizante a psicoanalista.
El paso que supone el pase compromete, a quienes se deciden a darlo, a «testimoniar sobre los problemas cruciales en los puntos vivos en que se encuentran para el psicoanálisis, especialmente en tanto ellos están en la tarea, o al menos en la brecha, de resolverlos»1, asegurando de esta forma que los Analistas de la Escuela «unen su horizonte al de la subjetividad de su época»2.
Hacer el pase es entonces una experiencia y un instrumento que dispone la Escuela para aquellos de sus miembros que lo deseen y que dirige hacia la Escuela lo que se descubre en cada análisis, lo que permite a su vez una renovación permanente de la doctrina analítica a partir de sus resultados.
El procedimiento para solicitarlo consiste en dirigir una demanda al secretario del pase quien hace una primera valoración. En caso afirmativo, el pasante se encuentra con dos pasadores a quienes dará cuenta de su experiencia como analizante y del final de su cura. Los pasadores trasmiten lo que han escuchado al cartel del pase, que finalmente decide sobre la nominación de Analista de la Escuela.
La nominación de un nuevo AE inaugura un tiempo durante el cual éste desarrollará una enseñanza en la que pueda articular lo singular de su experiencia como analizante con lo que de ella se pueda generalizar. Esta enseñanza se dirige en primer lugar a la Escuela; por otro lado se dirige a cualquier interesado en tanto que esta experiencia renueva al psicoanálisis mismo e ilustra cuestiones que atañen a los debates de nuestra época.
Notas: