– Adaptaciones y cambios en la práctica del psicoanálisis en la época de la Inteligencia Artificial.
– ¿Puede la Inteligencia Artificial equipararse a un psicoanalista?
INTRODUCCIÓN
Desde los inicios del psicoanálisis el diván tomó el lugar de un símbolo, siendo un elemento distintivo de los consultorios de los analistas . A lo largo de la historia el uso del diván se representó en innumerables películas, series, caricaturas… No obstante, el diván en una cura analítica lacaniana no es un simple mobiliario que recrea la consulta de los analistas, comorecurso (técnico)conlleva significaciones e implicancias a tener en cuenta. Es un manera que tiene el analista de colocarse en la escucha, es un tiempo de la cura, es un tiempo de la transferencia.
El psicoanálisis nace en un contexto cientificista. Sigmund Freud, médico especializado en neurología empezó a interesarse por el lugar de la palabra. Escuchaba atentamente a sus pacientes, descubriendo que hay una relación entre síntoma y palabra. Fue el encuentro con la histeria, el punto de partida para elaborar la teoría psicoanalítica. Encuentro que marcó un antes y un después en el abordaje clínico de los padecimientos. El síntoma corporal, el síntoma de conversión, fue colocado en primer plano, siendo constantes a partir de entonces, las referencias al síntoma y al cuerpo en el desarrollo de su teoría. Pero no se trataba sólo de teoría, sino fundamentalmente de una práctica, una manera de incidir en el malestar de los sujetos. Se ocupó del saber no en tanto actividad intelectual, sino del saber del inconsciente. Fundó un sujeto dividido, que no sabe que sabe algunas cosas y que se va a enterar de otras en el dispositivo analítico.
A partir del descubrimiento del Inconsciente se reconoció la dimensión del lenguaje y la conciencia dejó de ser el centro de la vida anímica; posibilitando la interpretación tanto de los síntomas individuales como los de la civilización.
Al tiempo que funda la práctica psicoanalítica, Freud introduce la posición yacente de los pacientes en el diván, objeto representativo del dispositivo analítico. Disposición que conecta con dos elementos indispensables: la asociación libre y la escucha.
En “Sobre la iniciación del tratamiento. Nuevos consejos sobre la técnica del psicoanálisis” (1913), mantenía el consejo de hacer que el enfermo se acueste sobre un diván mientras el analista se sentaba detrás, de modo que el paciente no lo vea: recuéstese y hable…recostarse es devenir puro hablante, haciendo reposar el cuerpo.
Diván y presencia real del analista se articulan con dos conceptos fundamentales:Sujeto Supuesto Saber y goce.
¿Es el diván un objeto que define al psicoanálisis? ¿La posición recostada es herencia de la clínica médica?
El contexto actual dista mucho de la Viena Victoriana. Estamos en la era digital, época tomada por el avance de la tecnología y la ciencia (con la virtualidad y la Inteligencia Artificial -I.A- como categorías en apogeo) que pretenden completar al sujeto.
Período centrado en el consumo exagerado de imágenes y objetos. Los objetos de consumo (gadgets incluídos) han reemplazado los ideales que en la época de Freud eran los que ordenaban la existencia de los individuos, ahora son ellos los que han tomado valor de ideales.
En los últimos años la tecnología ha avanzado con gran celeridad y cada año nos presenta innovaciones revolucionarias que van transformando nuestra forma de vivir, trabajar y vincularnos.
El mercado capitalista ofrece una diversidad de objetos de consumo como objetos de deseo, instalando un espejismo de que hay un objeto para cada padecer y para cada necesidad. Los dispositivos además ofrecen la ilusión de una accesibilidad inmediata al otro y éstos lazos virtuales se promueven más allá del encuentro de los cuerpos.
Se trata de maximizar el placer, se apunta a que consiguiendo un objeto se logrará la felicidad, el bienestar. Se plantea “todo es posible” empujando al sujeto a gozar más y más y transmitiendo la ilusión que todos tenemos iguales posibilidades.
No podemos pensar al sujeto, ni a su malestar, sin referencia a la cultura en la que se encuentra inmerso. Al contrario del capitalismo que nos ambiciona completos y sin angustia, el psicoanálisis privilegia la noción del deseo por encima del criterio de felicidad.
En “El Seminario 17” (1970) Lacan ya anunciaba “no debemos olvidar que la característica de nuestra ciencia no es que haya introducido un conocimiento del mundo mejor y más extenso, sino que ha hecho surgir en el mundo cosas que no existían en modo alguno en el nivel de nuestra percepción.”
Nuestra vida on line tiene un peso cada vez mayor. Las redes sociales y las aplicaciones son productos, objetos para ser consumidos. En nuestros días, existe una aplicación para cada goce. El uso que los sujetos hacen de los objetos y de las tecnologías depende de su propia modalidad de goce. Los objetos tecnológicos vendrían al lugar donde debería estar el objeto que causa el deseo.
Los asistentes virtuales proliferan día a día, nos hablan los electrodomésticos, los móviles, las cámaras de vigilancia y un largo etc … Las discusiones, las declaraciones de amor, las revelaciones se dicen desde lo virtual. Los aparatos se tornan imprescindibles.
Los innumerables productos de la tecnociencia, por su condición de objetos automáticos, prescinden del control humano, contribuyen a crear una ilusión de control y autosuficiencia. Están al servicio de colmar la división subjetiva, obturando cualquier interrogación. Es difícil escapar de la fascinación de esta operatividad, de las leyes dictadas por su presencia y su funcionamiento .
En la actualidad, presenciamos el impacto de la Inteligencia Artificial, que no se limita únicamente a la tecnología y la industria, sino también al campo de la salud y de la psicología entre otros. Un signo de la época sin retorno…
Diversificación de la psicología. Modos de presencias inéditos. Apps de terapia psicológica…
¿Qué cambios introduce la contemporaneidad en la práctica analítica? ¿Qué implicancias tiene el uso del diván? ¿Puede el psicoanálisis servirse de lo virtual?
¿Cuáles profesiones pueden verse afectadas con el desarrollo indetenible de la I.A?¿Podrá la I.A sustituir a un analista?
Cuestiones que formulo sin pretender responderlas todas en éste trabajo, pero sí intentaré hacer un recorrido teórico para reflexionar sobre algunos puntos que son de actualidad.
UN POCO DE HISTORIA…
Tanto Freud como Lacan anhelaban que el psicoanálisis se inscribiese en la cultura y nunca limitaron sus descubrimientos al ámbito de la clínica .
Freud analizó la cultura de su época y su malestar.
Lacan se interesó de entrada, por la subjetividad de su época y por los discursos asentados en la cultura que interpeló y leyó analíticamente.
EL LEGADO DE FREUD
El método psicoterapéutico que Freud aplicó y definió como psicoanálisis proviene del procedimiento catártico, dicha terapia fue un descubrimiento de Josef Breuer, quien había curado por ésta vía a una enferma histérica. El procedimiento tenía por condición que el paciente fuese susceptible de hipnosis, basándose en la ampliación de la conciencia que sobrevenía en ese estado. Se hacía retroceder al paciente hasta el estado psíquico en que el síntoma se había presentado por primera vez. Emergían en el enfermo hipnotizado recuerdos, impulsos y pensamientos que estaban ausentes en su conciencia hasta ese momento.
Fue a partir de Breuer que Freud retoma el procedimiento y lo pone en práctica con otros enfermos. Con el tiempo introduce cambios en la técnica obteniendo nuevos resultados.
Fue crucial el abandono por parte de Freud de la posición del amo, tan presente en el campo de la medicina donde él se formó.
Primero abandona la sugestión, para luego dejar la vía de la hipnosis, en la que el saber está siempre del lado del médico. Advirtió que el uso de la hipnosis no permitía individualizar la resistencia con que los enfermos se aferraban a su enfermedad, mostrándose refractarios a la curación.
Sigue por la vía del tratamiento por la palabra y la asociación libre, donde está presente el no saber.
Empieza a tratar a sus enfermos sin ejercer sobre ellos ninguna influencia de otra índole, los invita a tenderse cómodamente de espaldas sobre un sofá, mientras él, sustraído a su vista, toma asiento detrás. Escenografía con un sentido histórico: es el resto del tratamiento hipnótico a partir del cual se desarrolló el psicoanálisis.
Freud halló en las ocurrencias de los enfermos los pensamientos involuntarios, pensamientos valiosos del relato. Motivo por el cuál Freud les recomendaba a los enfermos decir todo cuanto se les pase por la cabeza, sin miramientos, sin juicios de valor.
Escuchaba atentamente a sus pacientes buscando el camino de la significación.
El método no sólo se valió de las ocurrencias de los enfermos, sino también de la interpretación de sus sueños, sus acciones sintomáticas y de los deslices cometidos en la vida cotidiana.
¿Qué clase de material les ofrecían los pacientes? Trozos de recuerdos en sueños,
ocurrencias producidas en la asociación libre, retoños de las mociones de afecto así como indicio de repeticiones de los afectos pertenecientes a lo reprimido en las acciones más importantes o íntimas de su vida, tanto dentro de la situación analítica como fuera de ella.
Para Freud era incorrecto dictarle al enfermo deberes (anotar recuerdos, registrar los comportamientos, reflexionar sobre una época de la vida, etc ; cuestiones éstas utilizadas por muchas corrientes actuales de ambición correctiva y pedagógica). Consideraba que los analizados tenían que aprender que no se trata de un esfuerzo de atención ni de una reflexión exhaustiva, tampoco se trata de voluntad. Los enigmas de las neurosis no se resuelven sino por la vía de “diga lo que se le ocurra”. Elsujeto supuesto saber para el analizante será el analista, por lo que consentirá a la asociación libre. (El SSS es el mismo inconsciente) Freud les insistía a los analizantes que no recurran a los escritos psicoanalíticos; les demandaba que aprendan en su persona propia. Este punto, así como otros son de gran utilidad en éstos tiempos, donde los sujetos llegan en muchas ocasiones con un saber y/o nominación, diagnóstico sobre sí mismos y sus síntomas a partir de lo que han leído en Google o han consultado en el ChatGPT (chat equipado con inteligencia artificial). Eric Laurent en“Gozar de Internet” (2020) lo expresaba así :“…Internet es un nuevo lugar de boca a boca, de boca-oído, o mejor de ojo-oído. Les permite explorar todas las nuevas explicaciones que dan cuenta de lo que no va bien. Pueden consultar todos sus síntomas y conocer los remedios conductistas que las ciencias humanas han puesto a punto. Los sujetos han podido agotar los encantos del “pensar positivo” antes de encontrar a un Otro a medida que les permite una nueva alianza con lo que cojea en ellos y no comprenden”.
Con Freud cambió el modo de pensar las aflicciones. Descubrió que a través del síntoma el paciente intentaba, sin saberlo, dar a entender algo. Reveló que hay una relación entre el síntoma y una cadena de pensamientos. Los síntomas como formaciones del inconsciente, comoefectos del significanteson la ocasión para la interrogación.
Pensaba que el mecanismo fundamental que produce y causa la neurosis es el concepto
de defensa. El neurótico se defiende y a partir de ahí se va constituyendo su neurosis . Con el tiempo plantea que todas las patologías se defienden de algo. No hace una separación radical entre neurosis, psicosis y paranoia; poniendo en el mismo nivel la cuestión de la defensa.
Ocho años después de abandonar la hipnosis Freud seguía defendiendo la causa de la psicoterapia . En la que parece ser la última conferencia pronunciada por él ante un auditorio compuesto exclusivamente por médicos decía (…) “ los médicos no podemos renunciar a la psicoterapia, aunque más no sea porque la otra parte que debe tenerse muy en cuenta en el proceso terapéutico- a saber: los enfermos- no tiene propósito alguno de hacerlo.” “Un factor que depende de la disposición psíquica de los enfermos viene a influir, sin que nosotros lo busquemos, sobre el resultado de cualquier procedimiento terapéutico introducido por el médico. Casi siempre lo hace en sentido favorable, pero a menudo también en sentido desfavorable. Hemos aprendido a aplicar a este hecho la palabra sugestión”. (“Sobre psicoterapia” -1905-)
En relación a la escucha de los médicos también señaló la importancia de prestar a todo cuanto se escucha la misma atención parejamente flotante, es decir escuchar y no hacer caso de si se fija en algo. Desautorizando cualquier recurso auxiliar como tomar notas ya que unos protocolos exactos de un caso rinden menos que lo que se esperaría de ellos.
El sujeto supuesto saber para el analista es el inconsciente del analizante con sus significantes que no cesan de articularse entre sí y de producir sentido gozante.
En la obra de Freud encontramos varios escritos que versan sobre la técnica psicoanalítica; a la vez que se revelan más detalles de su método en sus historiales clínicos que marcaron un antes y un después en la clínica. Con la ayuda de casos particulares fue transmitiendo el psicoanálisis y orientado por una posición ética dejó en claro que no existe una cura estándar ni un protocolo general para la cura; oponiéndose a la fijación mecánica de una regla.
Interesado por cómo se iban a formar los psicoanalistas nunca dejó de insistir en que el dominio de la técnica sólo podía adquirirse a partir de la experiencia clínica, y no de los libros. Subrayando la importancia de la experiencia que el analista obtiene de su propio análisis.
En “Trabajos sobre la técnica psicoanalítica” (1911-1913) Freud señala algunos elementos en los inicios de los tratamientos, inicios denominados como “provisorios”, “puesta a prueba”, “de ensayo” y “sondeo”, donde decidía la admisión o no de un paciente.
De sus consejos se infiere que el diván era utilizado en las primeras entrevistas con un sujeto; a saber: “Un número muy grande de pacientes se revuelve contra la postura yacente que se les prescribe, mientras el médico se sienta, invisible tras ellos. Piden realizar el tratamiento en otra posición, las más de las veces porque no quieren estar privados de ver al médico.
Por lo común se le rehúsa el pedido; no obstante, uno no puede impedir que se las arreglen para decir algunas frases antes que empiece la “sesión” o después que se les anunció su término, cuando se levantan del diván. Así dividen su tratamiento en un tramo oficial, en cuyo transcurso se comportan las más de las veces muy inhibidos, y un tramo “cordial” en el que realmente hablan con libertad y comunican cada clase de cosas, sin computarlas ellos como parte del tratamiento” (p. 139-140)
Jacques -Alain Miller en una entrevista realizada en 1999 dice que el diván no define al psicoanálisis, que hay análisis que se desarrollan perfectamente cara a cara, siendo necesario para algunos pacientes que sea así. En respuesta a qué es el diván manifiesta : “es un vestidor donde se deposita el cuerpo, donde uno se despoja del cuerpo activo, donde se abandona también el cuerpo imaginario, la imagen de sí. Queda entonces un tercer cuerpo, el cuerpo que es nuestro harapo, ese desecho que el sujeto arrastra tras suyo, y que le es tan querido”. El diván “encarna la siguiente paradoja: es preciso aportar su cuerpo a la sesión, y al mismo tiempo, hay que despojarlo”.
Expresa que el objeto en psicoanálisis es el psicoanalista mismo.
Por ese entonces, con los modos de presencia inéditos que surgieron con la tecnología (internet, dispositivos portátiles, videoconferencias) se pensaba sobre el porvenir del diván y en particular si la presencia virtual tendría una incidencia sobre la sesión analítica.
En ésta entrevista Miller expresa: “Verse y hablar no constituye una sesión analítica. En la sesión, hay dos juntos, sincronizados, pero ellos no están allí para verse, como pone de manifiesto el uso del diván. La co-presencia en carne y hueso es necesaria, aunque solo fuera para hacer surgir la no relación sexual” “Todos los modos de presencia virtual, incluso los más sofisticados, encontrarán ahí su tope”. Planteó que la presencia real permanecerá, siendo el cuerpo propio “portátil”, el cuerpo que se desplaza.
El psicoanálisis es una práctica de palabras. Es un discurso que anima a cada uno a producir su singularidad, que no responde a un estándar ni a un protocolo. Labor compleja que requiere de ciertos elementos, valorando el caso por caso; elementos que van desde la demanda hasta la propia formación del analista.
Para el psicoanálisis lacaniano las palabras pueden tener un impacto significativo en la experiencia de los sujetos y pueden dejar marcas profundas. Cuando un sujeto pide un análisis habla y habla de palabras que le han sido dichas o de las que no le han sido dichas cómo las esperaba o cuando las esperaba…
Si pensamos en la subjetividad de nuestra época impregnada por la presencia de lo virtual y digital observamos que hay dichos que afectan independientemente del contexto. Dichos que afectan por teléfono, por videollamadas… Ante una demanda de trabajo no presencial el analista contemporáneo deberá responderse algunas preguntas (para valorar si tomar a alguien en tratamiento o no escuchando al sujeto uno por uno) ¿Por qué alguien no puede acudir presencialmente?. Cuando un tratamiento se fuerza a ser interrumpido ( pandemia, impedimento físico, viaje de larga duración, embarazo de riesgo entre otras circunstancias) ¿los medios telemáticos permiten sostener la presencia del analista?. ¿El uso telemático sin imagen vale para todos los casos?.
LACAN Y EL “RETORNO A FREUD”
En los años 50 J.Lacan inicia su retorno a Freud, retomando sus textos .Consideró que los post freudianos habían desvirtuado el núcleo del pensamiento freudiano por lo que se propuso hacer una lectura transversal y renovada de la obra de Freud principalmente a través del lenguaje y la estructura simbólica resaltando la importancia del inconsciente estructurado como un lenguaje, como un jeroglífico que hay que descifrar. Releer allí donde se fundó el discurso del psicoanálisis aquello que no estaba dicho.
En psicoanálisis teoría y práctica están hermanadas.Si bien Lacan recomendaba leer a Freud a la letra, ésto mismo aplica cuando nos convocamos a su lectura ya que Lacan no se deja comprender, no pudiéndose leer de continuo, hay que ir desmenuzando cada letra a la vez que promueve la búsqueda de referencias matemáticas, psiquiátricas, filosóficas entre otras….otorgó plena relevancia al trabajo sobre la escucha del significante, el olvido de nombres propios, los lapsus, el análisis de los chistes y el relato de los sueños. Lacan, al igual que Freud comprendía que lo simbólico estructura el modo de percibir y que una vez el lenguaje ingresa, transforma lo que puede suceder. El lenguaje no es una articulación voluntaria de palabras que se adquieren, es un sistema autónomo que produce en los sujetos una toma de su cuerpo y de su psiquismo. Resonancias de las palabras y sus efectos, tanto vivificantes como mortificantes.
A diferencia de Freud, desde los comienzos de su obra se localiza una epistemología sobre el lugar del cuerpo en la experiencia analítica.
Su enseñanza está presidida por la triada: Imaginario, Simbólico y Real. En su recorrido fue concediendo primacía a uno u otro, aportando distintas perspectivas respecto de los conceptos fundamentales de la teoría.
Consideraba que el destino de un análisis se jugaba en los inicios del tratamiento. “No hay entrada posible en análisis sin entrevistas preliminares”. Durante las entrevistas preliminares tiene que emerger en el sujeto una verdadera demanda surgiendo el síntoma analítico que es la relación del síntoma a la transferencia y la posición del sujeto en relación a su deseo. Cuando alguien pide un análisis es que algo dejó de marchar para ese sujeto, algo deviene imposible de soportar y la angustia toma relevancia.
Cuando el sujeto empieza a captar que en ese malestar que parecía sin sentido o que no le decía nada hay, una satisfacción y significación que están de su lado aparece una apuesta de saber sobre sí respecto a su queja y demanda:rectificación subjetiva.
La clínica lacaniana se asienta en la singularidad del caso, reconociéndose una orientación hacia el “uno por uno”. El sujeto no es aquel que se pueda observar, digitalizar, medir o cuantificar ; es el sujeto dividido por el lenguaje que surge en el equívoco, en la sorpresa , revelado por las formaciones del inconsciente. Una clínica de los pequeños detalles, una clínica bajo transferencia.
La época determina a cada sujeto, desde éste punto el sujeto nunca está completamente libre. En el caso que nos ocupa, la relevancia actual de la tecnología y el auge de la I.A se trata de analizar cómo cada sujeto ante esa determinación puede mantener una relación con los objetos modernos que no termine de abolir su subjetividad. Seapunta al sujeto y no a la categoría clínica donde los diferentes lenguajes del cuerpo y la dimensión de los goces, de la pulsión, toman su protagonismo.
Con Lacan se puede dar un paso hacia un nuevo estatuto de la escucha como medio de acercarse al real de la pulsión. Es en el encuentro y a partir de una posición de no saber, que se trata de hacer emerger al sujeto. En el Seminario Uno, Lacan manifestó que el psicoanalista que pretende saber algo comienza ya su perdición, resaltando que lo primero que tiene que saber un analista es que tiene que olvidarse que sabe, para que aparezca el saber que lo inconsciente aporta y eso dependerá de la significación que da el analizante. Lo inconsciente tiene un estatuto ético y la ética se ejerce en acto, no con la acumulación de saberes o protocolos. Por el contrario, la psicología sólo es un vehículo de ideales ya que trabaja con un saber a priori, de manual, cree saber cuál es el bien del sujeto; no trabaja con el saber del analizante.
Lacan, durante la apertura de la Sección Clínica de 1977, se pregunta:
“¿Qué es la clínica psicoanalítica? No es complicado. Tiene una base –es lo que se dice en un psicoanálisis. En principio, se propone decir no importa qué, pero no en cualquier lugar –desde lo que llamaré para esta noche el di-van analítico.
El van tiene su valor –cuando se di-vanea, hay cosas que se vuelan. Se puede también van-agloriarse, vanagloriarse de la así llamada, libertad de asociación. ¿Qué quiere decir eso, la libertad de asociación? –cuando por el contrario se especula sobre esto, que la asociación no es para nada libre. Cierto, tiene un pequeño juego, pero se cometería un error al querer extenderla hasta el hecho de que sea libre. ¿Qué quiere decir el inconsciente, sino que las asociaciones son necesarias? Lo dicho no se socia al azar. (Lacan, 1977, p.4)”
Más adelante prosigue: “Hace falta clinicar.Es decir, acostarse. La clínica siempre está ligada a la cama –se va a ver a alguien acostado. Y no se encontró nada mejor que hacer acostarse a aquellos que se ofrecen al psicoanálisis, con la esperanza de sacar de ello un beneficio, el cual no está dado de antemano, hay que decirlo.
Es cierto que el hombre no piensa igual acostado o de pie, esto por el hecho de que en posición acostada hace muchas cosas, el amor en particular, y el amor lo arrastra a todo tipo de declaraciones. En la posición acostada, el hombre tiene la ilusión de decir algo que sea un decir, es decir que importe en el real”. (Lacan, 1977 p.6)
En la perspectiva del último Lacan, el sujeto del inconsciente no se puede pensar sin el cuerpo, el sujeto tiene un cuerpo. El cuerpo es un lugar de goce. Cuerpo que siente y padece, el sujeto habla con él. Organismo y cuerpo no son la misma cosa.
Para el psicoanálisis el cuerpo no es el anatómico, sino el resultado de un encuentro: el del organismo que adviene al mundo y se encuentra con el lenguaje. El lenguaje espera al sujeto. A diferencia de lo que cree la psicología, que el sujeto habla para comunicarse ; para el psicoanálisis el sujeto habla porque habita el lenguaje. Está arrojado en él. Habla porque hablando arma una trama de sentido y porque hablando, goza. Hacia 1974 Lacan no reconoce más verdad que el saber inconsciente en tanto la manera que cada ser hablante respondió al encuentro con el lenguaje y a la ausencia de la complementariedad entre los sexos. Algo se inscribió allí, en el inconsciente y eso constituye la verdad del sujeto. A diferencia de los animales, que tienen instinto y saben cómo y cuando dirigirse a un semejante, los seres hablantes estamos muy afectados por la palabra. El lenguaje introduce una marca en el cuerpo viviente convirtiéndonos en seres hablantes que hemos perdido nuestra relación directa con el campo de las necesidades. El lenguaje hace mella en el cuerpo del viviente y ahí hay una pérdida y esa pérdida se responde con un síntoma, que nos acompañará por la vida .
Por el encuentro con el lenguaje, el sujeto pierde cierto saber instintivo y queda un resto, un lugar vacío, que funciona como objeto causa de deseo.
Lacan pasa del registro de lo simbólico a lo real a partir de la lógica matemática y del tropiezo con lo imposible. En su última enseñanza extrae un aforismo de la práctica analítica freudiana sobre el inconsciente y la sexualidad, actualizando a la vez, sus propios conceptos: “No hay relación sexual”.
Fórmula que no se refiere a las relaciones sexuales, tal como se entienden en el lenguaje corriente, se refiere al goce, a lo que se da en los sujetos sexuados. Al estar afectados por la palabra los sujetos no portamos un programa genético que nos haga dirigir al otro sexo, siempre y con todos de la misma manera.
Una relación, entendida como correspondencia entre términos se sostiene de poder ser escrita. En la sexualidad de los hablantes ésto no es posible, no es posible encontrar complementariedad entre los sexos, que permita una escritura, porque la unión natural con fines de reproducción de la especie se disolvió con el lenguaje. No hay una combinación escrita de significantes para acceder al otro sexo, lo que hace que en lo real humano haya un agujero.
El real del psicoanálisis es el de la no relación y es el real de la contingencia porque todo lo relacionado entre los sexos tiene que ver con la contingencia, no con una necesidad. Lo real no se acopla con nada porque lo real está desprovisto de sentido; sólo se traman historias en torno a él. Cada sujeto tiene su propia construcción como respuesta al agujero en el saber sobre lo sexual. Será en un análisis donde se tejerá la trama de sentido.
Un trabajo analítico tiene como uno de sus efectos un saber (saber sobre sí mismo, sobre la posición de cada uno frente a un hecho…), se trata de un saber que implica un “no todo”, que tiene un límite. Un no todo que manifiesta la existencia de lo real como un campo que escapa a la interpretación, al lenguaje, obstáculo al saber que encamina la cura.
La sociedad del siglo XXI se caracteriza por lo efímero, la prisa, la inmediatez, por una dinámica agotadora y un empuje constante a hacer, a no parar, a consumir, ofreciendo una avalancha de propuestas y actividades para aprovechar al máximo el tiempo. Sociedad que se rige bajo el imperativo del superyó, formas nuevas del malestar en la civilización que alcanzan a los modos de gozar en los tiempos del Otro que no existe. A diferencia de la época freudiana (marcada por la prohibición del goce), se trata ahora del empuje a gozar, gozar sin barreras.
No parar de ver, de comprar, de hacer… hay que ser rentables y productivos. Parar y aburrirse tienen mala prensa. Prohibido aburrirse otro imperativo de los últimos tiempos…
El aburrimiento, a menudo lleva consigo un afecto vecino al del signo menos, lo que se asocia con lo que no se soporta. Se presenta frecuentemente como algo que no merece la pena ser experimentado.
Lacan se ocupó del aburrimiento en varias partes de su obra y su particular relación con el deseo.
En el Seminario 5, “Las Formaciones del Inconsciente”, clase del 15 de enero de 1958 dice: “Apenas llega el hombre a cualquier parte, construye una cárcel y un burdel, es decir, el lugar donde está verdaderamente el deseo, y espera algo, un mundo mejor, un mundo futuro, está ahí, vela, espera la revolución” Según él, una ocupación empezaba a convertirse en seria cuando lo que la constituye, es decir, la regularidad, llega a ser aburrida. Lo que nos transmite es que el aburrimiento es lo que mantiene el deseo de otra cosa. Años más tarde agrega, el aburrimiento irrumpe donde no hay aptitud para la sorpresa, el asombro.
En 1973, Lacan en su trabajo titulado “Televisión” trata al discurso capitalista responsabilizándolo del malestar de la civilización. Interpela a quienes le acusan de no hablar de los afectos alegando que antes se dedicó a la emoción, al impedimento, el desconcierto y a la angustia. El título “Televisión” no corresponde a un concepto psicoanalítico, es el nombre del Mass-media en el que Lacan pone en acto su discurso, no cediendo ante su deseo de despertar, sorprender y confrontar a la audiencia televisiva con los obstáculos de su discurso cifrado.
No se rindió a las demandas del amo. En esta alocución agrega lo que llama “las pasiones del alma”, utilizando la terminología de Santo Tomás y sosteniendo que las pasiones son afecciones íntimas, la tristeza, el gay saber (-saber alegre- en oposición a la tristeza), la felicidad, la beatitud, el fastidio (ennui,//onui//aburrimiento en francés) y el mal humor o pesadumbre. Reivindica una clínica de los afectos-el aburrimiento y la tristeza- concebidos como respuesta a un real que horroriza.
¿Por qué no parar? ¿Por qué no aburrirse? El más que plantea la sociedad actual nos encamina del lado del goce, lo que hace desvanecer el deseo.
En el momento en que nos aburrimos, volvemos la mirada a nosotros mismos, oportunidad para hacer un alto en la prisa. El feroz empuje a no parar no propicia espacios vacíos, necesarios para crear algo nuevo. El aburrimiento podría ser una posibilidad de introducir un interrogante y quitar lo que de él se presenta como horroroso.
El psicoanálisis invita a hacer una pausa, a parar, a dar lugar a la palabra, para que emerjan nuevas preguntas.
Para Lacan, el sujeto del psicoanálisis es el sujeto de la ciencia, no lo considera un objeto de la cienciaen tanto no lo toma como objeto de estudio de la ciencia.
En el texto “La ciencia y la verdad”, afirma que la ciencia moderna forcluye la verdad. Para Lacan, la lógica matemática es uno de los modos en que la ciencia intenta suturar el sujeto que ella misma produce; apoyándose en el modelo topológico de la banda de Möebius, define al sujeto como la división entre el saber y la verdad.
Mientras que la ciencia se propone capaz de reparar esa herida el psicoanálisis se hará fructífero a partir de ella. La ciencia busca curar esa división con un saber y se sostiene en eso, el psicoanálisis abre la interrogación. Sujeto dividido de manera irreparable entre saber y verdad.
En particular, el psicoanálisis lo que produce es una apertura (no sutura) de la división para establecer el ser del sujeto. Es el deseo lo que va a garantizar el trabajo en el dispositivo analítico. Ubicarse en conformidad con su deseo es algo muy complejo para el sujeto; consentir a la emergencia de su deseo en tanto inconsciente. El deseo nos confronta con un no saber.
Un análisis no es sin la vertiente de la angustia ya que cuando ésta surge apunta a algo de lo imposible de simbolizar. La angustia es una dificultad en torno al deseo, es el primer signo de nuestra relación con el deseo porque nos confronta con la Ley, con una limitación al goce.
La última enseñanza de Lacan va más allá de la estructura significante, conduce al fuera de sentido, por fuera del inconsciente. Por la vía del Sinthome se trata de resolver el enigma del goce, de lo que no se puede saber más, que permanece invariable. El Sinthome no es la dimensión real del síntoma, es un cuarto elemento que permite que lo real, lo simbólico y lo imaginario se enlacen, se anuden. Tiene una función de anudamiento para vérselas con lo que no anda.
LA PRÁCTICA EN EL SIGLO XXI
Cada momento histórico propicia modalidades de alienación, pretendiendo abolir la condición deseante de los sujetos. En los últimos tiempos la práctica analítica fue objeto de importantes cambios. Si bien es una práctica en constante evolución las nuevas modalidades de sufrimiento y la incidencia de los avances científicos-tecnológicos en la vida de los sujetos y en la sociedad convocan a reflexionar sobre los efectos que éstos están produciendo en la subjetividad moderna.
En mayo de 2020 Éric Laurent mantuvouna conversación respecto al psicoanálisis en la era de Internet donde propone no dejar de hacer uso de los objetos tecnológicos propuestos por la época. “El análisis es todo lo que pueden decirse dos cuerpos hablantes, dosparlêtres en un encuentro inédito. Esto quiere decir que no es preciso tampoco ser tecnófobo. Lacan no se contentaba con letras manuscritas sobre pergaminos, respondía al teléfono y enviaba telegramas para que la cosa fuera más rápida. El analista contemporáneo puede también servirse de Skype cuando las circunstancias no permiten hacer otra cosa. Hay dichos que afectan, incluso por Internet. No hay tampoco razones para contentarse con la forma Skype. Es una limitación del encuentro, como lo era el teléfono o el telegrama. Hay que servirse de Skype para luego prescindir de él”.
Fórmula que hace eco al uso del Nombre del Padre que Lacan propuso: prescindir para servirse de él. Los encuentros virtuales, no equivalen a los encuentros presenciales, son otro modo de encuentro posible.
La pandemia del 2020 por la expansión del coronavirus y las disposiciones de aislamiento social acrecentó el uso de recursos digitalesy sus mundos virtuales.
Hoy asistimos al auge de la Inteligencia Artificial (IA), tecnología que simula las capacidades humanas de aprendizaje, comprensión, toma de decisiones, resolución de problemas, creatividad y autonomía. Programación diseñada en base a la imitación del proceso psíquico humano, en base a lo especular del campo imaginario. Promueve la creencia en la posibilidad de que la relación sexual pueda escribirse. El significante está en todos lados, en soportes de todo tipo. Los significantes circulan y el discurso del amo sabe valerse de sus emplazamientos.
Época en la que sobran los recursos técnicos, informáticos, interactivos… con un acceso masivo y desregulado, la I.A y sus infinitas posibilidades introduce consecuencias diversas, abriendo interrogantes en relación con el futuro de la presencia humana en muchas áreas.
Puestos de trabajo señalados a desaparecer…lo evidenciamos hace tiempo: nos trae el pedido un robot, nos atiende un asistente virtual, nos responde una consulta telefónica una voz programada y un largo etc.
La I.A está transformando el mundo del trabajo entre otras cosas, se habla de la desaparición de determinados empleos a saber: conductores, asistentes, mozos de almacén, cajeros de bancos, así como de la creación de nuevas especialidades y nuevos especialistas sobre todo en el ámbito tecnológico: ciberseguridad, ingeniería rápida de instrucciones, roles vinculados con vehículos eléctricos y autónomos …
Desde su existencia hasta la actualidad, la I.A fue transformándose en su capacidad y aplicación práctica. Los primeros sistemas eran limitados y sólo resolvían problemas matemáticos simples. Hoy en día, encontramos modelos generativos complejos y autónomos capaces de ejecutar tareas, razonar y gestionar software. A diferencia de sus inicios, su diseño se realiza en un lenguaje de palabras (I.A multimodal: texto, imagen, voz).
En los últimos meses es notoria la presencia de la I.A en el espacio analítico – en el relato de los sujetos-. Resulta llamativa la credibilidad que muchos le otorgan. Por ejemplo, ante caso de diagnósticos, muchos sujetos recurren primero a internet haciendo uso del “Modo I.A”, para “saber” de qué se trata, antes de esperar la valoración y/o explicación del profesional que los oriente.
Dos pequeñas viñetas reflejarán cómo algunos sujetos interactúan con la tecnología, generando nuevas formas de alienación o goce.
Para un joven – ingeniero informático y desarrollador de juegos – separarse de su móvil por un rato o no vincularse con dispositivos hogareños que le hablen resulta casi impensable; un día llega a sesión relatando su “desagradable” experiencia al ser entrevistado por un asistente virtual para un puesto de trabajo al que aplicó en el extranjero. El robot se bloqueó y no paraba de repetir una misma pregunta, a pesar de las distintas maneras de responder del joven. No logró obtener el puesto por el que aplicó. A partir de ese momento aparecen síntomas corporales de todo tipo.
Sabemos que no hay un sentido unívoco para entendernos, no tenemos la certeza de una correspondencia entre lo que alguien dice y lo que le pasa. Pero tampoco la hay entre lo que interpretamos de lo que alguien dice y lo que quiere decir. Esa falta de correspondencia es lo sintomático en la comunicación e instala el malentendido como síntoma. Si bien la I.A presenta grandes innovaciones no está exenta de tropiezos y errores con consecuencias negativas.
Otro caso, el de una joven de treinta y pocos años que al cabo de varias entrevistas comenta que quizás le está generando más ansiedad preguntarle diariamente al ChatGPT (I.A generativa basada en modelos de lenguaje avanzados) cuál es el estado de su rostro. Poco tiempo atrás, decidió hacerse una tratamiento facial a base de inyecciones buscando sentirse mejor consigo misma.
Lleva años poniendo el cambio en el afuera sin conseguir estar aliviada. Resulta que diariamente se saca una foto y le pregunta al Chat sobre lo que le angustia, éste contesta “aún sigues inflamada”, el efecto de esas palabras es devastador en ella, quien actualmente está de baja laboral.
Desde hace tiempo está la posibilidad de preguntarle a una máquina sobre lo que no anda en nosotros y ella responde, ahora bien: ¿quién se hace responsable profesionalmente hablando, del efecto de la respuesta cuando no hay nadie del otro lado?
En los últimos tiempos la cuestión del uso de lo digital, con sus diferentes gadgets, sus campos virtuales y sus programas de I.A abren el debate sobre la implicancia de la I.A en el ámbito de la salud con la interrogación acerca de una posible sustitución virtual de psicólogos y psicoanalistas.
Se dice que la I.A. en su posición Supuesto Saber y los algoritmos avanzados tendrán un papel crucial en el ámbito sanitario.
Desde hace unos años los asistentes virtuales, la telemedicina y la telerrehabilitación van ganando terreno, en especial en el campo de los seguros médicos privados .
Para muchos la I.A es una aliada estratégica, que optimiza procesos y mejora la precisión en los diagnósticos. Puede procesar datos, historiales y tratamientos psicofarmacológicos, también puede permitir que el profesional disponga de información precisa en un momento determinado. A la vez plantea riesgos en relación a errores y en cuanto a ciberseguridad; así como el potencial sesgo en los algoritmos, el motor de la I.A.
¿ Qué panorama para los psicólogos ?
En “Piezas Sueltas”, en el capítulo “La era de la ciencia” Jacques-Alain Miller diferenciando el psicoanálisis de la retórica de los partidarios de las TCC (Terapias cognitivo-conductuales), que se presentan en nombre de la ciencia, haciendo uso de cuestionarios donde por ejemplo las emociones son tomadas como datos -suponiendo que la emoción puede traducirse mediante significantes-, plantea que hay una “traducibilidad directa”.
Lenguaje sin metáfora ni metonimia (marque el casillero), un lenguaje reducido a un código. “ (…) El soporte de ésta operación, siempre es, en definitiva, el significante amo.
Es el significante amo de la cruz que se marca en el casillero.
El significante amo es el soporte de la creación misma de ese código y de que se lo deslicen. Tras ésta operación siempre está el imperativo. (…) El imperativo es por cierto lo más cercano al lenguaje unívoco: Harás esto, Tomarás por aquí, etc. Cuando se dan órdenes y se obtiene el comportamiento prescrito nos acercamos al lenguaje unívoco.”
El amo en éste proceder es el terapeuta…
Probablemente aquellos psicólogos sujetos a protocolos, en posición de saber
serán sustituidos con más facilidad.
¿Y qué perspectiva para los psicoanalistas?
En “la era digital” sabemos que el chat responde de manera diferente sobre un mismo tema según quién y cómo pregunte. Hay que saber pedir exactamente lo que se quiere, ahora bien ¿eso que se dice querer es lo que se quiere? Pregunta nada sencilla de responder. Probablemente, una vez que el asistente virtual capte cómo preguntan los sujetos, irá imitando mejor… imitando, simulando, no inventando, no creando…
Para el psicoanálisis hablar no es sólo comunicar. Hablar, haciendo uso de las palabras es ubicar a un sujeto en su dimensión gozosa, cómo un sujeto articula la palabra con su pulsión, o su modo de gozar.
En el libro “El Inconsciente 3.0” Gustavo Dessal señala: “Las tecnologías no constituyen un bien per se, ni tampoco son la encarnación de un poder diabólico . Están sujetas a los avatares del discurso y su papel depende en gran medida no solo de los fines con los que se las emplea, sino fundamentalmente de las metáforas con las que se venden.” “No sólo compramos dispositivos técnicos por los indiscutibles servicios que nos prestan: lo hacemos, ante todo, porque somos consumidores de las metáforas que conforman su packaging.”
Metáforas que deben su éxito a la capacidad de evocar, provocar, incluso desbocar, el goce y su íntima relación con el cuerpo.
Al consultorio del analista se trae el cuerpo, se habla del cuerpo, del cuerpo propio, del cuerpo del otro, cuerpo que generalmente no se sabe qué hacer con él, se traen sonrisas, lágrimas, carrasperas que no dejan hablar, etc. Tanto el cuerpo del analista y del analizante están en presencia. El acto del analista va acompañado con el cuerpo. Cuando se pasa a alguien al diván el cuerpo no desaparece.
Los sujetos nos enredamos en el goce y eso es imposible para la I.A. El goce depende del lenguaje; las máquinas no podrán pensar como los parletres. Las máquinas no gozan. Las máquinas no tienen cuerpo, siendo la articulación lenguaje con los datos y el cuerpo un límite.
Los datos no van a llegar a la sorpresa, a los gestos, a la sonrisa … Es en ese límite donde la práctica psicoanalítica puede encontrar su lugar, no excluyendo la subjetividad en el abordaje de los síntomas.
Uno de los grandes anhelos de la inteligencia artificial es el de imitar la mente humana. Según un equipo de científicos la inteligencia artificial podría estar aproximándose funcionalmente a ciertos mecanismos cognitivos humanos; logrando predicciones del comportamiento humano, reflejando la diversidad de estrategias y errores propia de los sujetos reales. Se sugiere que los procesos internos de la I.A se parecen a los que ocurren en los cerebros humanos ante situaciones o tareas similares.
Es de resaltar la extraordinaria capacidad de la inteligencia artificial para simular, lo que genera fascinación para muchos. Simular con precisión sí, pero vivenciar, no.
Gustavo Dessal, en “El Inconsciente 3.0”, hablando del lenguaje resalta “(…) el peligro de creer que la memoria en el sentido informático del término es equivalente a la memoria en el plano del ser hablante”.
Si bien, la I.A es experta en detectar irregularidades estadísticas, carece de experiencia subjetiva.
El sujeto, con sus marcas particulares es la suma de sus experiencias subjetivas, de sus decisiones, de sus buenos y de sus malos momentos. El pasado constituye a los sujetos y ésto es imposible de imitar.
PSICOANÁLISIS, SU HORIZONTE Y LA SUBJETIVIDAD DE LA ÉPOCA.
En el presente, en nuestra comunidad analítica no hay acuerdo unánime respecto al uso de lo virtual en las sesiones analíticas. Sí se coincide en que no es lo mismo una sesión presencial, telefónica o por videollamada. Son distintos modos de encuentro.
En 1953, en “Función y Campo de la palabra…” Lacan pronuncia “Mejor pues que renuncie quien no pueda unir a su horizonte la subjetividad de la época”. Época donde plantea el retorno a los fundamentos freudianos.
Tomaré (de las distintas acepciones que ofrece la Real Academia Española) la significación de horizonte como conjunto de posibilidades o perspectivas que se ofrecen en un asunto, situación o materia. El horizonte … aquello que nos orienta, que nos moviliza. Para el psicoanálisis el horizonte es el deseo, como lo más singular y particular , lo que nos hace andar…en tanto respuesta de cada uno al encuentro con lo imposible, el intento de colmar la división subjetiva.
Los sujetos somos efecto de las marcas que genera el lenguaje en nuestro cuerpo, que nos constituyen como deseantes de alcanzar una supuesta completud perdida que se manifiesta en un horizonte inalcanzable.
Orientarnos desde el psicoanálisis es escuchar al sujeto advertidos también, de los discursos imperantes de cada época que intentan acallarlo.
En el año 2020, la expansión del coranavirus, generó entre otras cosas, una creciente difusión de opiniones y explicaciones en busca de sentido ante el encuentro con lo imprevisto; un real sin ley que modificó nuestras formas de vida y nuestra manera de vincularnos. Por ese entonces, las disposiciones de aislamiento y distanciamiento social tuvieron un efecto directo en el ejercicio de nuestra práctica, en tanto provocaron la suspensión inmediata de las sesiones presenciales.
La distancia entre los cuerpos apareció como uno de los cuidados esenciales y nos convocó la búsqueda de soluciones para no interrumpir los tratamientos. Una de las preguntas emergentes fue ¿qué alternativa a la no posibilidad de la presencia in situ de los cuerpos? ¿qué invención desde el psicoanálisis ante ese escenario?
Cada analista ha tenido que inventar formas transitorias de atención. Algunos desestimaron el uso de los medios tecnológicos (al día de hoy muchos se muestran reacios a su uso), otros , apostaron a la transferencia haciendo uso de la tecnología como alternativa provisional (vía telefónica, por videollamadas). Se trataba de estar – aunque a distancia- , de hacer el par con el parletre, sostener el trabajo y la transferencia. Se trataba de atravesar la contingencia manteniendo la hipótesis del inconsciente y el sujeto prosiguiendo con los análisis.
El uso de las videollamadas se extendió con el tiempo y se abrieron preguntas en relación a la práctica analítica ¿sustituiría el campo virtual al presencial?
Recordar la transferencia de Freud con Fliess que fue sostenida fundamentalmente como intercambio epistolar fue lo que me facilitó salir del dilema frente a trabajar con medios tecnológicos . Ni Freud ni Lacan hablan de la relación entre analizante y analista como encuentro de cuerpos, sino de presencia.
Las videollamadas se han mantenido y forman parte de nuestro entorno de encuentros. No se trata sólo de escuchar y ver, sino de simular un encuentro cara a cara . Hasta hace poco la simulación dependía de la presencia real de cada integrante de la videollamada (esté donde esté). Plataformas como Zoom, Google Meet o Microsoft se convirtieron en herramientas de comunicación y la aparición de los teléfonos móviles digitales hicieron posible que las videollamadas fueran accesibles a todo el mundo.
Hasta hace poco Zoom por ejemplo, no creaba a las personas, sólo era el medio para que las personas que se encuentran en distintos espacios se acerquen vía un espacio virtual.
Con la I.A se crean escenarios ficticios así como personas “inventadas”, manteniendo conversaciones coherentes; videollamadas manipuladas con I.A, escenarios creados por algoritmos. A medida que se extienden las capacidades de la I.A las líneas entre la realidad y la ficción se difuminan más.
La subjetividad en la época de la I.A está moldeada, por la presencia de lo digital y lo virtual. Confrontar la vida sin mediación tecnológica es cada vez más difícil… para hacer un trámite, para conocer personas, para hacer un curso, para buscar información….
PSICOANALISTA VS INTELIGENCIA ARTIFICIAL
La clínica lacaniana a diferencia de la clínica psicoterapeútica, no es una clínica de la cuantificación, de la observación o de los algoritmos de la inteligencia artificial. Es una clínica de la palabra, de la lectura de un decir singular bajo transferencia.
El saber que un sujeto puede demandar sobre su malestar no está en ningún otro, como decía Freud, no está en ningún escrito, ni en posiciones de saber, más bien está en su propia persona. Será el mismo quien deberá generar el escrito de su particularidad.
El analista no responde a la demanda, y será el sujeto invitado a hablar.
El analista dirige la cura, pero no al analizante. No juzga, no habla de sus propias experiencias, no aconseja, no quiere contentar al analizante.
En contraste, la I.A ostenta un saber, no incomoda, responde siempre de manera afable, ofrece soluciones y respuestas rápidas.
La I.A no sólo simula el pensamiento humano, sino que también puede procesar y entender enunciados literales.
Los algoritmos intentan contentar al usuario al mostrar contenido que le interesa. Cada vez que se hace un click en una publicación, en una noticia o un video, se deja una huella que éstos sistemas utilizarán para mostrar más de lo mismo. Modelos de lenguaje como ChatGPT o Gemini tienden a ser complacientes en sus respuestas cuando se les consulta por cuestiones personales.
¿Y la enunciación? Para Lacan, la enunciación refiere a aquello que se localiza en lo no dicho, y constituye una dimensión singular del decir. En la práctica del psicoanálisis se distingue entre el sujeto del enunciado y el sujeto de la enunciación. La I.A toma los enunciados en su literalidad, sin tener en cuenta lo que el sujeto quiere decir con lo que dice, sin tener en cuenta una distinción: que en el discurso del analizante hay dos vertientes; la del enunciado (lo dicho) y la de la enunciación (el decir) .
Asimismo la máquina puede dar un diagnóstico pero el ¿cómo hablo?¿cuando digo?, ¿cómo me despido y a qué distancia? ¿Me levanto del sillón? ¿Se puede hacer equivaler un algoritmo a una persona? Una I.A es puramente simbólica y está desprovista de cuerpo. En éste punto los psicoanalistas jugamos con ventaja.
El psicoanalista interroga desde su práctica y su ética. Está presente con su cuerpo, con su inconsciente, con su deseo. Ser analista implica haber hecho la experiencia del propio inconsciente para poder tomar una demanda de análisis y ponerla a trabajar.
CONSIDERACIONES FINALES
Llevaba varios años sin ver una película o serie de ciencia ficción. Coincidiendo con la elaboración de este trabajo, se estrenó la serie “El Eternauta”, una adaptación de la clásica historieta argentina, publicada por primera vez en 1957.
Historieta que trascendió y trasciende el ámbito del entretenimiento. En la era de las plataformas digitales y los super-héroes globalizados, la trama de la serie es contada sin un héroe individual o una aventura fantástica por fuera de la realidad.
Los personajes no son super -héroes, sino personas comunes. Se lucha por sobrevivir en un mundo devastado por una misteriosa nevada.
Dejando de lado los temas que aborda, como la resistencia colectiva, la manipulación mediática, la supervivencia ética… entre otros; interesa recortar la resonancia que tuvo para mí un dicho: “lo viejo funciona”, haciendo referencia a que dejan de funcionar las
comunicaciones, los electromésticos, los coches, los servicios… paralizándose la ciudad. Con el paso de las horas los protagonistas descubren que lo que funciona es lo antiguo… los coches eléctricos y con sistemas de seguridad avanzada dejaban de funcionar, mientras que los que sí funcionaban eran los coches de diseño simple con menos tecnología. Los GPS tampoco funcionaban y localizan una dirección gracias a la conservación de guías telefónicas (formato papel) .
Curioso guiño a la actualidad, donde cada vez aparecen más dispositivos que “facilitan” nuestra cotidianidad. No se trata de negar el avance tecnológico y sus beneficios, pero en
lo que a nuestra profesión respecta no se requieren un sinfín de artilugios tecnológicos.
La clínica del sujeto tiene como herramienta primordial la palabra y el lenguaje.
Cada época inventa respuestas para vérselas con lo que no anda. Los objetos de consumo (la I.A en la serie de los gadgets) se ofrecen como plus de goce. El compromiso ético del psicoanálisis de orientación lacaniana es contraponerse a los avances científicos-tecnológicos cuando, aliados al discurso capitalista, convierten a los sujetos en objetos consumidos/consumidores.
El psicoanalista está llamado a orientarse por lo real. Hace su oferta de escucha intentando como decía Freud “devolver al enfermo su capacidad para la vida”.
La práctica del psicoanálisis no requiere ningún dispositivo para llevarse a cabo, es un tratamiento por la palabra, lo que no excluye la posibilidad del uso virtual en determinadas circunstancias. La transferencia es el motor del análisis. El sujeto supuesto saber se produce en la relación psicoanalítica, lo que sostiene la transferencia.
El psicoanálisis propone al sujeto hacer un alto, en su prisa, en su consumo, para detenerse en otra temporalidad, la del inconsciente. Pausa necesaria que contraríe los tiempos regulares y exigentes que no dan lugar a parar y reflexionar.
Da un espacio, un saber que no está cerrado. Hablarle a un otro que nos devuelva eso que en lo que decimos no escuchamos; es el decir que allí se juega, el deseo Inconsciente que abre puertas a nuestra creatividad y a nuestro deseo. Un discurso que anima a cada uno a producir.
Se trata que el sujeto lea en su sufrimiento los signos de su verdad. Lo que importa es su versión de la vida, o su versión de los hechos, de su verdad. Como analistas, no vamos en busca de la verdad de los hechos. Los analistas lacanianos nos basamos en los dichos de un sujeto, trabajamos con la palabra y con los efectos que los dichos dejaron en la historia de un sujeto.
El psicoanálisis ofrece una nueva relación con la palabra, con el cuerpo y con el goce subvirtiendo el discurso del Amo,que el que habla se responsabilice de lo que dice en su enunciación que siempre parte de un cuerpo que encarna esa enunciación.
Tratamiento sobre el goce, para que un sujeto pueda llegar a ponerse en una posición mejor respecto de sí y de los otros y pueda llegar a hacer las paces con el propio goce y respetar el goce del otro.
La experiencia del análisis sólo tiene una regularidad, la de la originalidad del escenario en el cual toma protagonismo la singularidad subjetiva; una experiencia con la palabra que se establece dentro de la lógica del uno por uno.
Me despido con éste no todo que les comparto y tomando las palabras de mi analista en un corte de sesión: “ El alivio condice mejor con la vida que los excesos.”
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-Miller, Jacques-Alain, 2016. “Un esfuerzo de poesía” Los cursos psicoanalíticos de Jacques-Alain Miller. Editorial Paidós
-Miller, Jacques-Alain, 2013. “Piezas sueltas” Los cursos psicoanalíticos de Jacques-Alain Miller. Editorial Paidós
Tutora: Graciela Sobral
2025/26



