MUTACIONES Por Mónica Unterberger

¿Qué nos enseñan los artistas cuando nos ofrecen esa escopia corporal por la cual dan forma imaginaria a lo que del cuerpo y su experiencia subjetiva, no es visible a la visión?

¿Qué nos enseñan cuando depositan en el espacio del lienzo, lo hecho visible, más allá y más acá de lo que afecta al individuo?

La pintura se despliega toda en el espacio, es más: es un tratamiento del espacio por la escopia corporal.

La historia de la pintura da cuenta de cómo lo real queda afectado en su encuentro con lo imaginario infiltrado por el discurso amo de la época en la que se vive.

Dimensión simbólica que lo atraviesa con sus ideales, sus escabeles, su política. En toda su potencia contextual, su épica, mitos, costumbres, moral, ética, conocimientos, bajo las que se transmite un modo de gozar.

No podría este meteoro del virus de la pandemia 2020 estar ausente en su incidencia sobre esa escopia corporal del artista.

Sabemos que estamos como sujetos, hablantes, excluidos de nuestro propio origen, el nacimiento y de la muerte, como final: dos agujeros, del uno, nos queda sólo su cicatriz como punto inaugural: el ombligo, y del otro, la propia muerte, como hecho impensable. Durante ese camino de tránsito del origen a la desaparición como vivos, se abren los interrogantes consecuencia misma del impacto de su subjetivación.

No hay reflexión que no se haya detenido en lo crucial y enigmático de esta vicisitud, y haya inventado su respuesta: la ciencia, la religión, la literatura, la filosofía, incluyen ese modo de la existencia- lo que hay y lo que no hay- con lo que cada parlêtre responde a esos enigmas, ese misterio mismo de la vida, la muerte, el sentido que se le da y sus mutaciones.

El arte no podía faltar a esa cita. De hecho, en los albores de la civilización, lo inscribe en las paredes haciendo de la presencia de goce, marca fuera del cuerpo. Dicho de otro modo, trata también ese misterio. El arte, si lo pensamos, demuestra ser un instrumento peligroso y, a la vez, un amparo: anticipa, denuncia, hace visible lo que escapa al pensar, conmueve, renueva y eleva el objeto a la dignidad del das Ding.

En la pintura, dominio del campo escópico, trabaja la mirada en tanto objeto a, extraído del cuerpo. Objeto a, en tanto no especularizable, ligado a la vida pulsional y como recorte de goce del cuerpo devenido plus de gozar. Es así como puede operar produciendo el sortilegio, al crear en cada cuadro, obra, eso invisible al ojo, soporte de la visión, y vehiculizar como trampantojo en su sedimentación singular, esos detalles – intransferibles- con los que el pintor lo hace presente.

En el espacio ENCUENTROS CON EL ARTE, continuamos con nuestra propuesta de invitar los artistas, a enviarnos alguno de sus trabajos, que consideren enlazados a estos tiempos de impacto.

La exposición de su obra, había sido organizada en nuestro programa para el 19 de junio 2020, y  no pudo ser realizada presencialmente por motivos de la pandemia.

En las obras que gentilmente hoy ofrecen, observamos no sólo los distintos modos de mostrar cómo el cuerpo se hace soporte del real al que se confronta, sino sus respuestas propias, diversas, posibles  en las que el artista da a ver, en un trazo, un señuelo, un atrapa-mirada, algo creado en esa composición.

Desde luego, abiertas a la interpretación, esa que queda siempre sujeta al espectador-mirón y a lo que allí, lo convoca.


TERESA DURAN

Estudió Diseño Textil, Licenciada en Bellas Artes. Trabaja en Docencia y Restauración. Exposiciones varias, colectivas e individuales. Realiza ilustraciones y diseños de decoración. Importa subrayar que trabaja, como nos dice ella “en el mundo de los Mayores y la Dependencia donde diseña actividades y programas para la estimulación creativa.”


HERIDA

Habla sobre los nudos no resueltos, las despedidas no realizadas, el adiós no compartido, la emoción no curada.


NO ABRAZO

Es de una fuerza a la que no hace falta añadir palabras, sino más bien dejarse atrapar por el señuelo que allí se ofrece en esos trazos, puras marcas que caen sobre lo que del cuerpo nos tiene.


Armonías disonantes por Miguel Ángel Alonso

A los cuadros de Teresa Durán: Ballet del cuerpo sin máscara, ya ni siquiera presentida, como equipaje para siempre abandonado a la nota triste de una trompeta carnal.


MAÏTENA BARRET presentación de Mila R. Haynes

Se define a sí misma con una acción. Nos dice: “ser un pintora/retratista es una coartada para observar la mirada de la otra persona.”

Nace en París, crece en Argelia, donde transcurre una gran parte de su infancia y queda cautivada por su luz. Del deslumbramiento y la intensidad de los colores de ese país, surge su deseo de pintar, llegando a convertirse en una necesidad que más tarde se convierte en compromiso.

Maïtena estudia en la Escuela de Artes Aplicadas de París y posteriormente en las Bellas Artes de París.

Pinta esencialmente seres humanos en tamaño natural o mayor y se define como pintora retratista de realismo pictórico

Ha expuesto en forma colectiva o individual en Ámsterdam, Belgrado, Florencia, Lyon, Madrid, París, Praga y Pisa.

Trabaja principalmente en su estudio dentro del colectivo 59 Rivoli de París, donde una noche del invierno pasado el brillo de su obra atravesó mi mirada.

Maïtena, siempre interesada por trabajar en otros lugares, buscando y aplicando para residencias en cualquier lugar del mundo, la última en China, suspendida debido a la pandemia. Nos dice en sus propias palabras, “el viaje, l’itinerance, son esenciales para mi inspiración.”

Qué duda cabe que en cuanto le propusimos traer su obra a Madrid, a nuestro Espacio de Encuentros con el arte de la ELP, mostró un gran interés.

A expensas de encontrarnos con sus retratos en cuanto las circunstancias de la pandemia nos lo permitan, mostramos aquí dos de sus cuadros seleccionados y realizados específicamente para este momento infectado de la COVID-19. Trabaja aquí con la metáfora en las escenas de su pintura, en la que los animales, a menudo tan íntimos con los humanos, según ella, estando tan cerca llegan a fusionarse con ellos:


Tire toi! (Sigue, sigue!)
ADN de mi vida de mono
¡Sal de aquí!
Correr, correr, correr
Huye de este lugar ardiente y apestoso
Escaparse, respirar

ADN de ma vie en singe
Tire toi!
Courir, courir, courir
S’enfuir de cet endroit que brûle et que pue
S’echaper, respirer.

Solitude (Soledad)
Ella ya ha vivido
Ella sabe que debe esperar
Ella sabe que a veces sólo tienes que mirar y callarse
Ella ya conoce la ineluctable soledad

Elle a déjà vecu
Elle sait qu’il faut attendre
Elle sail qu’il faut parfois seulement regarder et se taire
Elle connait déj’a l’ineluctable solitude
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