Graciela Sobral – Sonia Riera – Alejandro Tolosa – Susana Gopar – Marjorie Gutiérrez – Blanca Cervera

La experiencia del cártel

Llamado a la cartelización

Por Blanca Cervera – Co-coordinadora del Espacio del Cártel de la Sede de Madrid de la ELP

Desde la Comisión del Espacio del Cártel de la Sede de Madrid de la ELP os damos la bienvenida. Estamos muy contentos de poder estar aquí, en Reina 31, habitando de nuevo esta sala, nuestra sede física que estuvo tantos meses cerrada, y también de contar con la presencia tanto de los estáis aquí físicamente, como de los que estáis virtualmente desde el zoom, esa otra sala virtual que nos ha permitido encontrarnos durante tanto tiempo.

En la reunión de hoy de lo que se trata es de hacer un llamado a la cartelización, a la formación de nuevos cárteles. Es algo que periódicamente se viene haciendo en nuestra Sede, algo en lo que insistió mucho nuestra colega Ana Lía Gana, cuando fue responsable de cárteles, y que luego hemos seguido haciendo sistemáticamente. Entonces hay algo en esta reunión que sigue una serie, pero también hay algo que ha surgido de una necesidad nueva, y es que últimamente nos ha llamado la atención la dificultad que algunos de vosotros nos habéis transmitido para poder formar nuevos cárteles, para encontrarse con otros con los que enlazar el interés propio de cara a cartelizarse. Quizás tenga que ver con nuestro tiempo postpandémico, tiempo en el que por otro lado los cárteles han demostrado ser un instrumento sencillo y privilegiado para sostener el deseo y el lazo. En cualquier caso, hoy nos proponemos facilitar el encuentro, que cada uno pueda plantear su interés en relación a la posibilidad de formar un cártel, ya sea por primera vez o renovando la apuesta, y que otros puedan sentirse convocados por lo que se propone. Esas cosas que, por otro lado, antes surgían muchas veces en los pasillos y que ahora se han hecho un poquito mas difíciles.

Además, vamos a tener hoy el privilegio de poder escuchar a cuatro personas que han querido generosamente transmitirnos algo de su experiencia en el trabajo en cárteles. Cada uno nos va a hablar de un aspecto singular del cártel a partir su paso por el dispositivo, de aquello que especialmente ha hecho del cártel una experiencia original para cada uno de ellos. Son Susana Gopar, Marjorie Gutierrez, Sonia Riera y Alejandro Tolosa. Los cuatro son socios de la Sede de Madrid de la ELP y son integrantes de la Comisión del Espacio del Cártel de la Sede.

Antes de darles la palabra, voy a introducir brevemente algunas cuestiones básicas sobre el cártel, que seguramente muchos conocéis, pero que creo nunca está de mas volver a situar.

¿Qué es el cártel?

El cartel es un instrumento de trabajo original, inventado por Lacan, y privilegiado por él para el trabajo a realizar en su Escuela. Se trata de un pequeño grupo, cuatro se juntan, agrupados alrededor de un tema común. Cada integrante del cartel elegirá, dentro del marco de ese tema común, un rasgo o tema específico que orienta su trabajo y a partir del cual se integra al grupo. Para cartelizarse no hace falta ser psicoanalista ni miembro de la Escuela, aunque los miembros están especialmente llamados a cartelizarse. Basta con hacerse cargo de una pregunta a partir de la cual iniciar un trabajo. Esos cuatro van a elegir a un quinto, llamado mas uno, que además de sumarse al trabajo, será el encargado de favorecer el trabajo de cada uno, hacer frente a las crisis que surjan y dar el destino que convenga a las producciones. Además, es el mas uno el que puede, y debe, ocuparse de la inscripción del cartel en la Escuela, así como de su disolución una vez transcurrido su tiempo. El cartel se reunirá para llevar adelante el trabajo, una elaboración sostenida que de lugar al producto de cada uno. Pasado un año, máximo dos, el cartel se disolverá, y cada uno de los elementos del grupo permutarán en otro. Un trabajo en grupo que trata de hacer frente a los efectos de grupo, que aloja lo de cada uno en su diferencia y lo pone al trabajo para producir un saber, sin olvidar que hay un lazo común. 

¿Por qué el cártel?

El cartel es una invención subversiva. Por un lado el cártel subvierte la relación al saber a la que cada uno tendemos y que empuja a establecerse en los grupos humanos. Es por ello que se presenta como una experiencia de formación original para aquel que la emprende. Por otro lado, el cártel, como órgano base de la Escuela, subvierte las tendencias de toda institución humana, ayudando a que la Escuela no devenga toda asociación. Es un hecho que Lacan apostó por el cartel al fundar su Escuela, la EFP, y que perseveró en el mismo al disolverla por no servir a sus fines. Al lanzar la llamada a fundar la ECF, dice que restaura en su favor el órgano de base tomado de su fundación, o sea, el cártel. Podemos decir con rotundidad que la Escuela en la que Lacan insistió es una Escuela del Cártel. Está entonces la dimensión de lo que cada uno escribe y lo que en cada uno se escribe a partir del trabajo en cártel, y está también lo que el propio dispositivo del cártel escribe en la Escuela.

Los trabajos que los colegas nos traen hoy transmiten bien lo que el cártel, hacer la experiencia de trabajar en cárteles, ha escrito en ellos. Sus intervenciones son breves y sumamente interesantes. Después de escucharlos pasaremos la palabra a la sala, presencial y virtual, para que podáis plantear vuestras preguntas y comentarios, así como las propuestas que tengáis para la formación de nuevos cárteles.

Presentación

Por Graciela Sobral – Co-coordinadora del Espacio del Cártel de la Sede de Madrid de la ELP

A la hora de la fundación de la Escuela, Lacan, con su gran ingenio, inventó, diseñó, y planeó el cartel como un dispositivo que permitiría el acercamiento a la Escuela de una nueva manera.

La reunión de hoy da cuenta de lo acertado de su invento: estamos aquí reunidas bastantes personas, sobretodo alumnos y socios, para celebrarlo.

Todos hemos estado en carteles y hemos sabido aprovecharnos de ellos: acercándonos a la Escuela, estudiando de una manera particular, conociendo a otros y haciendo lazos.

Hoy, nuestros colegas hablarán de los carteles desde sus experiencias personales, cosa que es muy interesante..

Desde ya les agradecemos su trabajo y su buena disposición.

Re-toquecitos

Por Susana Gopar – Socia de la Sede de Madrid de la ELP

Este retoquecito, me ha permitido hacer esta reflexión.

“Se crea una lengua en la medida en que en cualquier momento se le da un sentido, se le hace un retoquecito, sin lo cual la lengua no estaría viva” entonces cada uno como dice Lacan, la crea. (Lacan “Seminario XXIII”, p. 131)

Agradezco a los compañeros de la comisión,  tener la oportunidad de participar en esta reunión y poder trasmitir lo que recuerdo de la primera experiencia en Cártel, lo que en esos comienzos fueron dificultades se convirtieron a posteriori en una enseñanza.

La iniciativa de formar un Cártel surgió de la inquietud que los textos nos provocaban, debatir en un grupo con otros colegas compañeros del Nucep,  hizo más ágil el encuentro.

Al mismo tiempo, compartíamos otros espacios de enseñanzas de la Escuela, sobre todo, Los seminario del Campo Freudiano,  Nucep y Escuela comportaban un binomio, un territorio  con una lengua común: el psicoanálisis Lacaniano, esos comienzos estuvieron marcados por el entusiasmo de participar  a condición de hacerlo como alumna.

La formación cobró en mi caso la exigencia de saber y del no-saber, poniéndolo en paralelo, al saber que se obtenía en otros campos educativos, donde se transitan los cursos y se produce una ganancia de saber formal. ¿Pero, de qué tipo de saber se trataba? Me llevó tiempo distinguir la diferencia, esa diferencia es lo que hace a la Escuela,  al no-estar orientada, por el discurso del amo ni por el discurso universitario, había que sumergirse sin paracaídas en el discurso analítico.

 La entrada en la Escuela no es solamente la entrada a la formación en los estudios que conforman el cuerpo teórico, porque la entrada a la escuela es la consecuencia de un acto de compromiso y responsabilidad sostenido por un deseo que empuja a ir más allá del discurso del amo y de la ciencia.

 La prisa por constituirnos en un grupo de trabajo marco un comienzo en donde la voluntad, hacia de tapón al deseo, nos hubiera venido mejor en ese momento, reunirnos para preguntarnos ¿qué era eso del Cartel?. El darlo por sabido de entrada, me abocó a un funcionamiento desordenado, obstaculizado por un ideal superyoico de obtener conocimientos y poder producir un texto propio,  hacer con la falta, era algo que en mi caso actuaba como freno a la autorización.

El lastre de querer comprender marcó un recorrido ansioso donde lograr “el premio a la producción” se resistía, quedando empantanada en un impasse que me fijaba en la impotencia.

Los síntomas no tardaron en presentarse, sólo la paciencia del Más uno y la transfencia del trabajo pudieron atemperar esos efectos, trabajando las dificultades a medida que surgian, acogiendo nuestro desconcierto y animando a seguir trabajando.

Mi propia exigencia, que me apartó mucho tiempo de querer repetir esa experiencia, se pudo orientar con menos mortificación hacia otras experiencias de Cártel. Por eso me parece fundamental todo el trabajo que se viene realizando desde hace unos años para impulsarlo, animando a la cartelización.

Se parte de un vacío de saber, porque el saber se produce, si bien es de cada uno, no es sin los otros, produciendo un producto individual que daría cuenta de la dialéctica de la lectura, discusión e intercambio en esta modalidad de trabajo original.

Juntémonos para trabajar, para luego poder seguir, como dice Lacan: “dispersos descabalados”. *

  • J Lacan “Otros escritos” p. 601

Gracias

El otro saber

Por Marjorie Gutiérrez Fontaines – Socia de la Sede de Madrid de la ELP

Mi entrada a la Escuela Lacaniana fue a partir del encuentro con el cartel, como la vía de trabajo.  No una vía cualquiera, me refiero a la vía de trabajo que nos brinda la posibilidad de otro saber.

Pensando en lo que quería trasmitir hoy, recorrí la bibliografía colgada en la página web de la ELP Madrid en la sección de Cartel, textos de referencias. Tomé de Lacan: El acta de Fundación 1964 y Decolage o despegue de la escuela; de Miller tomé: El cartel en el mundo y otros textos de referencia que aparecen en la página web y aprovecho para recomendar su lectura.

Al leerlos pude reconocer mi experiencia como cartelizante en la intención de Lacan cuando crea este invento tan original e incluso subversivo. Para que se produzca el cartel existen diferentes rasgos y requisitos: cuatro cartelizantes y el más uno, pero yo me voy a ceñir a lo que considero que me tocó en mi posición subjetiva.

Ese rasgo del cártel que me impactó es la posibilidad de salir de una lógica del que lo sabe, del didacta/profesor que en posición del saber nos da una clase magistral que debemos escuchar atentos porque luego viene la evaluación, pero el cartel genera otro tipo de encuentro. Es un encuentro más horizontal, rompe con la jerarquía de uno que sabe y otros escuchan, donde todos los integrantes trabajamos para pensar y construir un producto, un trabajo de la mano del grupo, pero propio y singular. El cartel me permitió salir del lugar de alumna pasiva, para poner a funcionar lo más propio de nuestras preguntas. Qué sabemos no es casual, ¿qué es eso que nos hace pregunta? se juega algo en nuestra constitución cómo sujetos hablantes, sexuados y mortal.

El cartel produce trabajo, pero es un trabajo singular, causado por un rasgo. Sale de la lógica del bien hacer, del bien decir, para no ser evaluado con una nota, no hay producto apto o no apto, no estás en la espera de ser evaluado por un maestro, no es del orden académico. Este invento de trabajo grupal permite: Otro saber.

Muchas gracias

El más uno

Del “No Sé” a “la duda”

Por Sonia María Riera Gata – Socia de la sede de Madrid de la ELP

Para pensar en la función del más uno y el efecto que tuvo en mi quehacer dentro del cartel, imaginé cómo habría sido la relación entre los miembros de este, si no hubiera habido un más uno. Todos hemos participado alguna vez en un grupo de estudio. El papel de líder en un grupo está bien claro, su función también. Es el que sabe, el que dirige, el que hace las preguntas y da las instrucciones. Orienta y censura si eliges el mal camino. A veces el papel de líder lo puede ocupar otro miembro del grupo, solo con tomar la palabra y señalar la dirección. Todos miraran hacia él porque ocupará entonces el lugar del amo.

Cuando pienso en la función del más uno, pienso en el arco de medio punto. (perdonar mi desconocimiento sobre arquitectura) Todas las piedras en el mismo lugar, el arco, pero cada una ocupando su sitio con sus propias aristas. Y el más uno la piedra clave, si la quitas el arco se cae. De lo que se deduce que la función del más uno es absolutamente necesaria. El más uno cohesiona y descompleta. Dice cuándo empieza y cuando termina el cartel, porque hay un tiempo para el trabajo.

Miller dice: “El más uno es un líder pobre y modesto”

Modesto y pobre porque no ocupa la posición de amo, del maestro que lo sabe todo que conduce a que te conviertas en un repetidor de saberes. El más uno tiene una función silenciosa con mucha presencia. Dirige dando lugar a que formules tus propias preguntas; él también tiene las suyas. Apunta, alude, menciona, pero no marca la dirección. Deja un espacio vacío, ese espacio por donde entra la luz en un arco de medio punto. Ese espacio que da lugar al no saber. Un no saber que abre paso a la invención.

En cada una de mis experiencias con el cartel fui descubriendo que efectos tuvo sobre mí esta función del más uno. Descubrí que mi no saber me daba un lugar y que algo de lo más singular mío se podía poner en juego para realizar el trabajo. Aquello que yo traía tenía un valor. Que mi sitio en un cartel no era igual al del otro. Que yo estaba allí con mi cuerpo, formando parte de otro cuerpo, el del cartel dentro de la escuela. Que la soledad de mi trabajo era necesaria. El más uno da estabilidad a ese cuerpo. 

Provocador y perturbador te incita a la palabra, a veces incómodo. Puede haber un momento de soledad y desencuentro porque estás ahí con tu síntoma. Se puede producir un vacío, pero esto te lanza, una y otra vez, a la pregunta y buscas.

El más uno produce una serie de movimientos: acercamiento y distancia, entra y sale. Se podría decir, que es uno de los nuestros. Esto produce transformaciones en tu forma de trabajar, en tu relación con el saber, en tu relación con la escuela. Frente al no-todo, vicisitud que provoca un cambio y un producto.

Cuando se cierra un cartel sabes que ahí no termina, que hay más. Se abren preguntas, se instala la duda y quieres seguir. Entonces, encuentras otro cartel.

Puerta de entrada

Por Alejandro Tolosa – Socio de la Sede de Madrid de la ELP

Agradezco a mis colegas de la comisión por invitarme a reflexionar aquí con vosotros acerca del Cártel. He titulado esta intervención “Puerta de entrada” porque creo que es una nominación que toca algo de mi andadura por los caminos trazados por las enseñanzas de Lacan y por supuesto, por su escuela, esa que insiste en el trabajo que revela el discurso analítico.

Todos sabemos que el encuentro con el saber del psicoanálisis lacaniano pertenece al orden de la frustración, de la fractura, yo diría de la fractura de la cara contra un muro.

Y sin embargo, algo del no-saber y del sin-sentido presagia una verdad latente que oscila en los bordes del discurso.

Un presagio, un pálpito, que nos señala una dirección. Una vez llegas ahí, “eso te mira” como diría Lacan en el seminario X haciendo referencia a la lata flotando a la deriva en el mar. Ya no te puedes hacer el loco y mirar a otro lado, tal y como pasa en el transcurso de un análisis cuando un lapsus te revela inquietantemente el revés de tu propio discurso.

El significante presagio lo tomo de un texto de Gustavo Dessal que se titula: La angustia como presagio de lo Real. Me parece que es un significante muy agudo para nombrar la cosa, y considero que hay algo de ese presagio que nos tiene a todos hoy a aquí reunidos.

Sabemos que el deseo del Otro convoca a la angustia, pero también sabemos que el deseo del Otro también puede convocar al deseo propio.

La puerta de entrada a formar un Cártel es un deseo, y la puerta de entrada a la escuela es el cártel. A condición de mantener vivo ese deseo.

Lacan fue muy claro en su “Acta de fundación” al poner al Cártel como órgano base para el trabajo en la escuela. Trabajadores decididos y organizados en pequeños grupos que están anudados por la causa que sabe de la imposibilidad y de lo real que habita el corazón del lazo social.

El Cártel es una experiencia singular y la mía ha sido vía la escritura. Recuerdo que fue cuando era participante del Nucep e hice la transcripción del ciclo sobre el fantasma. Algo de la escritura tuvo como efecto en mi un despertar, ahora lo pondría en términos de presagio. El presagio de mi falta en ser. En la escritura encontramos lo irreductible de los dichos, lo no deformable. La escritura reposa sobre la función de una falta que a su vez está inscrita en el ser cada sujeto. 

Todo ese movimiento me llevó a buscar a la docente encargada del ciclo para proponerle un Cártel sobre el fantasma. Para mí, en principio, era el deseo de elaboración de un saber. Sin embargo, après-coup, me di cuenta de que en realidad fue un acto de escuela. Un acto que presagiaba mi deseo y sobre todo que éste buscaba alojarse en la escuela que sostiene al deseo de forma decidida, la escuela de Lacan.

No exagero si digo que ese Cártel fue un antes y un después en mi relación con la escuela, y creo que esto se debe a que la función del más uno fue la de re-lanzar una vez más al deseo. El más uno está para mantener vivo el presagio, servirse de él para pasar del trabajo de la transferencia a la transferencia de trabajo. O sea: del amor al saber al deseo de saber.

Logo ELP Sede Madrid white

Suscríbete a nuestra newsletter

Recibirás la agenda de actividades así como las novedades de La Brújula. Una vez enviado el formulario de suscripción es necesario que confirmes tu email. Para ello, por favor haz clic en el email de confirmación que te llegará a tu email. Si no lo encuentras búscalo en el buzón de Notificaciones, Promociones, Correo basura o similar. Podrás cancelar tu suscripción cuando quieras. 

 

Política de privacidad

Ya casi estamos... recuerda que tienes que hacer clic en el email de confirmación que te acaba de llegar. Gracias

Pin It on Pinterest

Share This
X