HOMENAJE AL 8M

Dibujo a tinta. Mila Ruiz

Joaquín García Ruiz-Zorrilla, participante del Nucep

Canción

Levántese el gran telón del mundo

y protéjase la simiente pisoteada

y aguante la palabra

sin arrojar arena a los ojos de los días.

Prosiga la llama,

el cauce silencioso entre las generaciones

y que se escuche bien alto

la canción que nos hermana,

de luchas compartidas,

de siemprevivas. 

¿Hubo olor de incienso?

¿Ofrendas anunciando

una nueva profecía?

Detrás de los héroes caídos

entre banderas y proclamas

crece una verdad pequeña

pero capaz de agujerear la patria.

Una verdad, que quizás algún día,

podrá llamarse nuestra.

Las hijas del aire

No escuchéis las acusaciones

de los severos patriarcas

lanzadas desde sus púlpitos intachables

que solo custodian la

dura ley y la muerte.

Os increparán,

llamándoos locas, histéricas,

pero el cuerpo

tiene sus propias armas

para defender el deseo.

Porque ¿quién es dueño de la verdad?

¿Quién conoce las cartas

de su propio destino?

¿Quién puede vivir la vida

de otro?

No guardéis recuerdos

en cajas antiguas. El deseo

exige desprenderse.

No sobreviven

los amantes

en días congelados.

Rumor de fuentes salvajes,

promesas cifradas. Quiero

que la vuelta me contéis

lo simbólico del viaje,

no los entresijos de

          las máquinas.

Y, ¿para qué hablar

ahora de miedos y consejos,

de sudor y de ceniza?,

¿Para qué anticipar

lo que habréis de descubrir por

vosotras mismas?

La vida no hace cuentas

y de ella, apenas sabemos nada.

Ni siquiera la luz existe de antemano

y tenemos que crearla.

Retazos de la tierra

madres desprendidas,

¡vais hacia el porvenir, hacia la luz,

hacia el mañana siempre!

Volad, volad vosotras libres,

hijas del aire.

Joaquín García Ruiz-Zorrilla

Gracias por compartir
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