SEGUNDO ENCUENTRO: EL PSICOANALISIS ANTE LAS NUEVAS FORMAS DE PROCREACIÓN

Dolores Castrillo – Constanza Meyer – Antonio Ceverino – Jesús Rubio – Alexandra Reznak

APERTURA

Dolores Castrillo – Miembro de la ELP y de la AMP

Si antaño lo real se identificaba con el orden natural hoy asistimos a un nuevo real en total ruptura con la naturaleza. De ello resulta un mundo fabricado, un mundo inventado, como nunca lo había sido, un mundo en el que no solamente se fabrican objetos, sino que se fabrican niños, parafraseando el titulo del excelente ensayo de f. Ansermet. Si hasta hace poco un niño venia de un hombre y una mujer hoy no es ya necesario el acto sexual, basta mezclar en la probeta un óvulo y un espermatozoide para fabricar un embrión humano. Es cierto que esta disyunción entre sexualidad y reproducción es la propia del ser hablante carente de instinto, pero las nuevas técnicas de procreación están ahondando en esta disyunción y en otras, en un crescendo en el que potencialmente todo acaba por ser posible.

Los avances de la ciencia y de las técnicas de procreación siempre van por delante de nosotros y conducen a un vacío de lo que no se puede representar, con ellas tocamos ese punto de imposible que Lacan denomina lo real, un real imposible de ser pensado y que, como tal, suscita angustia y vértigo. Un vértigo biotecnológico ante el hecho de que las biotecnologías hacen posible lo que hasta hace muy poco parecía imposible: hoy ya no es una fantasía el que un hombre lleve en su vientre a un hijo, la técnica ha permitido realizarla. Es el caso en Estados Unidos de Thom Beatty: un hombre convertido en mujer pero que ha mantenido su útero y ha podido quedarse embarazado; en España de Rubén y en Berlín el de otro transexual que da a luz un hijo y exige ser inscrito en el registro civil como padre, no como madre, lo que le ha sido concedido. El niño descubrirá un día que su padre es de hecho su madre.

¿Qué efectos subjetivos puede tener sobre un hijo el hecho de haber nacido, no de dos, sino de Uno solo que es padre y madre a la vez?  Si el reforzamiento del Uno solo es cada vez más fuerte en la sociedad contemporánea, la reproducción entre los sujetos transexuales lo eleva a su zenit … Vivimos en la época de la poscreación, un término empleado por Joyce que fue alguien, como dice Ansermet, que se anticipó realmente a su tiempo. En su seminario XXIII Lacan comenta el lazo que unía a Joyce con su mujer Nora y lo califica del peor de los extravíos. Dice Lacan: “Joyce en relación a su mujer tiene los sentimientos de una madre. Cree llevarla en su vientre. Este es el peor desvarío que se puede experimentar en relación a quien uno ama”. ¿Desvarío, anticipación o ambas cosas a la vez? No cabe excluir que el propio Lacan quedase del lado de los que hoy Ansermet califica de biocatastrofistas. Porque la cuestión que hoy nos convoca es la de como se sitúa o se habría de situar el psicoanálisis ante las nuevas técnicas de procreación.

¿El psicoanálisis quedaría del lado de los biocatastrofistas o del lado de los bioprofetas entusiasmados con el progreso que suponen las nuevas técnicas? Ni de un lado ni del otro es la respuesta que se da desde el psicoanálisis lacaniano. Sin embargo, entre los propios psicoanalistas se observan diferencias que son quizás algo más que de matiz.  Así, en una conversación que sostienen Miller y Ansermet sobre las técnicas de reproducción tras haber hablado del caso de un transexual convertido en mujer, pero que ha conservado sus espermatozoides con los que se va a fecundar a una mujer y que planea después ir al registro civil y ser reconocido como padre pero en tanto mujer, Ansermet comenta: “estamos realmente en la era de la poscreación que es la de una creatividad nueva, sorprendente“. Miller por su parte dice: “encuentro que la especie humana es formidable. ¡Hay en esta especie una inventiva y una vitalidad muy agradables!”, para después añadir: “Todo esto es atroz, pero es lo que dijo Lacan: …o peor. Estamos acostumbrados al padre, conocemos el orden del padre, pero vamos a cambiar esto tal vez a peor. Lo peor no es siempre seguro, pero no hay seguro. No hay ninguna razón para pensar que esta constante manipulación del genoma, de los gametos etc., va a ser para bien. También puede ser para peor. No hay ningún Papa Noel para velar por la humanidad, me he puesto de buen humor debido a la creatividad, pero también es porque este es el genio de la especie, especie eventualmente condenada a destruirse a sí misma. Mientras tanto nos habremos divertido”.

La cuestión, como ven es escurridiza, las técnicas de procreación, como el dios Jano, tienen dos caras y no es descartable el pasar de una a otra en una especie de banda de Moebius.  Por un lado, no se puede dudar – estoy plenamente convencida de ello pues conozco muy de cerca algunos casos-, del beneficio que pueden aportar a quienes el deseo de tener un hijo se les manifiesta como una imposibilidad por diversas razones ya sea debido a una esterilidad o bien ligado a una elección sexual. Por otro lado, no hay ninguna seguridad de que la manipulación de los gametos no nos lleve a lo peor. Ya varios científicos han conseguido crear embriones de mono y humano, la posibilidad de una autodestrucción de la especie de la que habla Miller se insinúa en el horizonte. 

El psicoanálisis no puede cerrarse a lo nuevo ni justificar un conservadurismo. Esto no implica sin embargo un entusiasmo desbordante por todas las exigencias de procrear que trasgreden todas las barreras. Haría falta en este punto poner un límite, remitirse a la ley como dice Dominique Laurent. ¿Pero a qué ley? Porque ya no hay ningún papa Noel para velar por la humanidad. El psicoanálisis, en el uno por uno, puede permitir que cada uno, más allá del Padre, encuentre su modo particular de hacer con el goce de tal manera que esto suponga algún tipo de límite que evite lo peor. Pero ¿cómo pensar esta cuestión del límite a los avances de las técnicas de procreación en el plano social, jurídico y político?, ¿es posible aplicar esta lógica de lo singular al campo jurídico y al de la ética?, ¿podrían los comités de ética desentenderse de la lógica para todos e ir al caso por caso? 

Las nuevas técnicas de procreación, abren como ven, muchos interrogantes. Les dejo con las exposiciones de Antonio Ceverino y Constanza Meyer, que pueden aportarles algunas respuestas y buen seguro abrirán también numerosas preguntas. 

EXTRACTOS DE LAS INTERVENCIONES

El psicoanálisis ante las nuevas formas de procreación

Por Constanza Meyer – Miembro de la ELP y de la AMP

La oferta ilimitada de la ciencia que promete la obtención rápida y de calidad de cualquier objeto, característica del discurso capitalista, parece ser en sí misma el disparador del circuito infinito de la demanda. Los sujetos, que a menudo postergan la decisión, ya no pierden demasiado tiempo en “buscar” un hijo, y casi de inmediato recurren a ese escaparate de tratamientos a la carta para “hacerse” con uno.

Este escenario del que resulta bastante difícil sustraerse puede, en mi opinión, leerse de dos maneras: por un lado, a la hora de plantearse tener un hijo se cuenta con el respaldo de la técnica que asegura que si no funciona con cierta inmediatez, siempre se podrá recurrir a su menú de tratamientos; y por el otro, se potencia y se extrema el desafío de poder atravesar la barrera de lo imposible que, en realidad, es lo que la propia ciencia y el capitalismo prometen.

Si bien el psicoanálisis ofrece la escucha al sujeto que lo demanda en el caso por caso y trata de mantenerse alejado de cualquier deriva hacia la generalización, la invitación del próximo encuentro de PIPOL 10 ofrece la oportunidad de reflexionar sobre las nuevas formas de procreación y las distintas modalidades en que los seres hablantes se posicionan a la hora de abordar su deseo de familia y de hijos. La posición del psicoanálisis es más bien la de estar atento a pescar lo singular del deseo de cada sujeto, más allá de las consideraciones políticas, económicas y sociológicas dominantes.

Como bien señala el texto de presentación del próximo congreso, lo que la intervención de la técnica con su potente despliegue y su faz a menudo un poco siniestra deja al descubierto es que cuando surgen las ganas de tener un hijo, la ilusión de un lazo natural con el deseo de procrear, o el llamado “instinto” maternal se revelan como un espejismo. Sabemos que el deseo nunca se presenta ligado al querer y poco tiene de transparente. De algún modo hay que producirlo.

Entonces, podemos preguntarnos ¿qué es lo que la oferta de la ciencia viene a colmar en los sujetos contemporáneos? ¿Logra la intervención de la técnica borrar la división que habita al ser hablante a la hora de confrontarse con su deseo? ¿Es posible alcanzar a través del no querer saber y de ponerse ciegamente en manos de la ciencia un resultado que evite la angustia? ¿Podemos realmente escapar a la confrontación con el “malentendido cabal” del que habla Lacan? El niño será entonces un síntoma, tal y como señala la “Nota sobre el niño”.

Lejos de poner en cuestión la innegable vertiente de solución que tiene el avance en las técnicas de reproducción asistida, me propongo interrogar el lugar que ocupa la declaración de “querer” un hijo para algunas mujeres y la alianza inconsciente que se podría llegar a establecer entre la oferta de la ciencia y cierta vertiente insaciable de algunos sujetos. Como podemos leer en “Nota sobre el niño”, la constitución del sujeto requiere ser objeto de un deseo no anónimo que, además de atender a la necesidad, traspase ese registro y no se confunda con la satisfacción del mismo. En el texto publicado en Otros escritos se señala además que cuando se trata de la subjetividad de la madre, “(…) el niño está involucrado directamente como correlativo de un fantasma”. Y añade unas líneas más adelante que el hijo viene a taponar la falta en la que “(…) se especifica el deseo (de la madre), cualquiera sea su estructura especial: neurótica, perversa o psicótica. Él aliena en sí todo acceso posible de la madre a su propia verdad, dándole cuerpo, existencia e incluso exigencia de ser protegido”[1].

Propongo, entonces, la hipótesis de que a veces, para algunas mujeres, la oferta de la ciencia abre la puerta a cierto “desmentido” de la castración, no sólo en cuanto a la posición del niño como objeto tapón sino en un empuje a tenerlo todo en línea con el rechazo de la imposibilidad y de la falta que promueve el discurso capitalista. Habría, entonces, una conjunción entre el rechazo del límite presente en la época, cierto empuje a la insatisfacción y la reivindicación del derecho a tener (¿un hijo?). Asimismo, los efectos de este empuje al todo sin pérdida se pueden observar en la pareja parental y en la familia en general, en tanto que el trasfondo será siempre el “No hay” señalado por Lacan. 

Tienes que mirar de Anna Starobinets

Hace unos días leí una reseña de este libro firmada por Lola López Mondéjar y me pareció muy adecuada para ilustrar lo que planteo como hipótesis. Se trata en este libro de una experiencia autobiográfica que sufre la autora que debe enfrentarse a abortar un feto con malformaciones en una sociedad que ve con muy malos ojos el aborto, incluso el terapéutico. El título alude a la frase que repiten los médicos y enfermeras para que la paciente logre llevar a cabo la despedida del niño muerto y el consiguiente duelo. La escritora no puede aceptar, sin embargo, esta pérdida: “Creo que me estoy muriendo. Se ha muerto él y ahora me voy a morir yo también. ¿Es posible?”[2] Y a partir de ese momento su vida estará dedicada a la búsqueda de un hijo, a pesar de ser ya madre de una niña de 8 años. La obsesión la invade y nada puede sacarla de ahí, ni su trabajo como escritora de ciencia ficción, ni su marido, ni su hija. Sólo quiere tener otro hijo aunque todos los estudios revelan altas probabilidades de que se vuelvan a repetir las malformaciones.

Su marido le propone desistir dado que ella ya ha sido madre. Anna responde: “No es suficiente para mí. Necesito de verdad este niño. Nunca seré feliz si no doy a luz un niño vivo.”[3] Sin permitirse dar lugar a una interrogación sobre esos enunciados, Anna no para de hacer síntomas y en el camino su hija se suma a ellos por identificación. Finalmente, después de un tratamiento con un psicólogo y la ayuda de la ciencia a través de la procreación médicamente asistida, logra quedarse embarazada y dar a luz un hijo sano. Pero meses más tarde es su marido quien cae enfermo y requiere atención en un hospital fuera de su país de origen. Muestra así su intento fallido, su incapacidad para poner un freno a su mujer, llegando a afectar al límite su propio cuerpo.

La autora de la reseña insiste en señalar muy acertadamente que en este libro falta el hueco para la interrogación, para la pregunta. Anna Starobinets, una mujer que calificaríamos sin duda de exitosa no puede detenerse a preguntarse por qué hacer un duelo y renunciar a tener otro hijo resultan para ella algo imposible. La contratapa del libro la describe, con elogios y alabanzas, como la encarnación del “deseo” inquebrantable de una mujer feminista que resiste gracias a su determinación. Por el contrario, el empuje al acto muestra que Anna rechaza saber qué hay detrás de esa “voluntad férrea” y que los síntomas propios y los de su hija no son para ella un cuestionamiento en su carrera desenfrenada por perpetuarse en el acto de dar a luz un niño sano. López Mondéjar nombra este empuje “fanatismo maternal” y no duda en ponerlo en relación con un imperativo propio de la exigencia de rendimiento del neoliberalismo, en línea con lo que al inicio señalaba como la conjunción entre la oferta infinita y cierta deriva a la insaciabilidad.


[1]Lacan, J. “Nota sobre el niño” (1969), en Otros Escritos, Paidós, Buenos Aires, 2012, p. 394.

[2] Starobinets, A., Tienes que mirar, Impedimenta, 2021, p. 108.

[3] Ibíd, p. 132.

Hijos de la ciencia.

Debates y combates en torno a la reproducción asistida.

Por Antonio Ceverino – Socio de la Sede de Madrid de la ELP

“Cuando todo es posible, todo puede ser destruido”.

 Hanna Arendt.

“No soy yo quien te engendra.

Son los muertos”.

Jorge Luis Borges.

El pasado martes 15 de junio de 2021 en el espacio Noches preparatorias para PIPOL X tuvo lugar vía zoom un animado debate en torno al tema “El psicoanálisis ante las nuevas formas de procreación”. La interposición de la ciencia y sus operaciones en el uno más uno de la escena primaria en la que se juegan las relaciones de cuerpo y deseo de los progenitores, además de abrir una nueva esperanza en el tratamiento de la esterilidad, ha supuesto un auténtico vendaval que hace tambalearse las ficciones en las que antes se sostenía el relato familiar, y obliga a redefinir las formas de filiación, la figura del padre y la madre e incluso la propia identidad del niño por venir.

Los psicoanalistas nos hacemos muchas preguntas sobre este encuentro tan inédito en el que ciencia y tecnología se alían en la aventura de la reproducción, en esta encrucijada entre lo que es un legítimo deseo y lo que deviene un derecho, y donde se movilizan las convicciones y la ética de cada uno, y no pocos prejuicios.

No todas las técnicas reproductivas producen la misma violencia en los sujetos implicados, ni la misma confusión sobre el origen, la filiación o los roles parentales. Algunas de baja complejidad (como los tratamientos que inducen la ovulación y coito programado, o la inseminación artificial) – además de desencadenar a veces una obsesión procreadora que puede producir estragos- introducen cambios muy importantes en la vida sexual de la pareja, donde la intimidad del encuentro deja paso a la mirada de los técnicos. Otras más complejas, como la fecundación in vitro y transferencia embrionaria, la criopreservación de embriones, o las técnicas de procreación heteróloga (que implican la donación de gametos o embriones) han permitido acoger nuevas demandas. Por ejemplo, de parejas homosexuales o transgénero, que no son estériles, pero han realizado una opción que los conduce a forzar la naturaleza por encima de sus límites. O, por ejemplo, en la posibilidad de tener un hijo que se quisiera exento de determinadas enfermedades, o un hijo para salvar a su hermano mayor enfermo, o –en el extremo -un hijo “de diseño”.

Otras técnicas disponibles como el diagnóstico preimplantacional, o la gestación en vientre de alquiler o gestación subrogada (una técnica no permitida en España), plantean desafíos éticos que dividen a la comunidad científica en la elección forzada entre la ciencia o la ética, y a los movimientos sociales y feministas, entre quienes saludan estos avances como una liberación de las mujeres de la carga de la gestación, frente a quienes consideran que nos conducirán a un mundo de esclavas reproductoras.

Como nos recuerda Francoise Ansermet, estas biotecnologías perinatales permiten disociar elementos de un proceso que las leyes de la naturaleza mantenían unidos (acto sexual, concepción, gestación, nacimiento…), redoblando el enigma que siempre supone el origen: Hoy también la madre puede volverse múltiple y tan incierta como el padre, ya uno no proviene necesariamente de dos, la gestación por sustitución introduce un linaje uterino que no corresponde al genético, la crioconservación, un decalaje temporal que puede volver confusa la relación entre las generaciones, etc.

La pregunta es el lugar simbólico que ocupa ese niño traído al mundo mediante la tecnología, sobre los distintos estatutos que puede adoptar este niño por venir: objeto de deseo, “pasión de hijo”, hijo de la necesidad, derecho a reclamar, objeto de un mandato médico/familiar/superyoico, cuando no reivindicación de un goce a toda costa. La tecnología procreativa puede conducir a esta trampa, donde el goce de poder obtener lo que se quiere coloniza y pervierte el deseo, y se apodera de todo el campo psíquico produciendo la compulsión mortificante a repetir uno y otro intento, en un más allá del principio del placer. Porque ya se sabe que querer no es lo mismo que desear.

Para el psicoanálisis la familia encarna ciertas funciones que son estructurantes para el sujeto, independientemente de si las ejerce una mujer, un hombre, en pareja, en soledad, con gametos propios, o de donantes, o haya sido adoptado… porque la paternidad/maternidad es un hecho simbólico. El padre no es un espermatozoide. El padre es el padre del vínculo, del nombre transmitido, de las identificaciones. Como nos recuerda Silvia Elena Tendlarz, un niño “siempre es adoptado. […] Un padre siempre adopta a un hijo, y también un hijo adopta al padre.”

También un hijo es mucho más que el resultado de su código genético. Aquello en lo que se convierte depende también de su historia, de las elecciones que hace y que pueden trastornar por completo el cálculo inicial. Como siempre, todo depende de la manera en que el niño se apropie o rechace aquello para lo que ha sido programado. Lo que nos permite dar respuesta a la pregunta por nuestra venida al mundo, es el deseo y el amor, no la genética.

Bibliografía

  • Freud S. Las teorías sexuales en: Obras completas de Sigmund Freud. Tomo II. Madrid: Biblioteca Nueva. 1905.
  • Brousse M H. Horsexe. Etre mere. Paris: Navarin. Le Champ freudien; 2014.
  • Lacan J. La familia, Barcelona: Argonauta; 1978 [1938]
  • Lacan J. El Seminario libro 17. El reverso del psicoanálisis. Buenos Aires: Paidós; 2008 [1969-70]).
  • Ceverino A. Introducción. En “La concepción psicoanalítica de la estructura familiar en la época contemporánea”. Asociación Española de Neuropsiquiatría AEN, Colección Estudios. Madrid, 2019.
  • Ansermet, Francois. La fabricación de los hijos. Un vértigo tecnológico. Unsam Edita. Buenos Aires, 2018.
  • Sánchez-Caro J, Abellán F. Reproducción Humana Asistida. Protocolos de Consentimiento Informado de la Sociedad Española de Fertilidad. Sociedad Española de Fertilidad Madrid, 2002.
  • Tendlarz SE. El psicoanálisis frente a la reproducción asistida. Editores contemporáneos/Serie Aleph Analítica. Buenos Aires, 1998.
  • Roudinesco E. La familia en desorden. Anagrama. Barcelona, 2004.
  • Peteiro Cartelle J. El autoritarismo científico. Miguel Gómez Ediciones. Málaga 2011.
  • Miller J-A. Hay un gran desorden en lo real en el siglo XXI. Presentación del IX congreso de la Asociación Mundial de Psicoanálisis. Buenos Aires, 27 de abril del 2012.
  • Byung-Chul HanLa sociedad de la transparencia. Herder. Barcelona, 2014.

Antonio Ceverino – Psiquiatra. Psicoanalista.

RESONANCIAS

Por Jesús Rubio – Socio de la Sede de Madrid de la ELP

Presenta el coloquio Dolores Castrillo, destacando de su intervención varios puntos que ella nombra: por una parte, la diferencia del mundo pretecnológico donde lo hegemónico era la naturaleza, y el actual, donde se presencia una ruptura con la misma, y de este quiebre un nuevo estatuto, el mundo de la fabricación, en el cual, parafraseando el título de F. Ansermet (La fabricación de los hijos), no sólo se fabrican objetos, sino que también se fabrican niños, y por consiguiente se intuyen los cambios de paradigma en referencia al nacimiento. Comentará que: “Antes hacía falta un hombre y una mujer para la concepción de un hijo, actualmente un espermatozoide y un óvulo”. Por otra parte, la incidencia de la ciencia toca el cuerpo, y nos da el ejemplo de que, actualmente, un hombre puede convertirse en mujer y haber guardado su esperma para posteriormente inseminar a su pareja, lo que lo convertiría en padre-madre del recién nacido. Dolores se cuestiona dónde se debe colocar el psicoanálisis para pensarnos y las incidencias de estos cambios en el entramado simbólico-social.

            Continuará Constanza Meyer la mesa indicando la oferta ilimitada de la ciencia para una obtención rápida y de calidad de cualquier objeto como promesa, borrando la imposibilidad, habiendo casos donde se incide más en el querer tener un hijo que en el deseo de tener un hijo: “ya no se pierde demasiado tiempo en -buscar un hijo-, y enseguida se recurre a ese escaparate de tratamientos a la carta para -hacerse- con uno”. Por contra, indicará la posición del psicoanálisis como una apuesta por lo singular del deseo de cada sujeto, más allá de las consideraciones políticas, económicas y sociológicas.

 De su exposición quedarán una serie de cuestiones abiertas, cito literalmente: “¿qué es lo que la oferta de la ciencia viene a colmar en los sujetos contemporáneos? ¿Logra la intervención de la técnica borrar la división que habita al ser hablante a la hora de confrontarse con su deseo? ¿Es posible alcanzar a través del no querer saber y ponerse ciegamente en manos de la ciencia un resultado que evite la angustia? ¿Es posible escapar a la confrontación con el “malentendido cabal” del que habla Lacan?”

Constanza sobre todo se interroga, y con ello nos invita a hacerlo, el lugar de ese querer un hijo para algunas mujeres y su alianza inconsciente, que se podría llegar a establecer, entre la oferta de la ciencia y cierta vertiente insaciable de algunos sujetos (más allá del innegable avance de las técnicas de reproducción asistidas). Este empuje lo planteará como hipótesis respecto al rechazo de la imposibilidad y de la falta que promueve el discurso capitalista, presente en esta época, y por ende un empuje a la insatisfacción y la reivindicación del derecho a tener, donde se puede incluir un hijo.

Cierra la intervención Antonio Ceverino, que en su introducción nos hablará de los nuevos cambios en las formas de filiación. Aquello que, en la actualidad, ya redefine las figuras del padre, la madre e incluso del niño por venir, ante el frenético desarrollo de la ciencia y la técnica, allí donde se alían éstas en la aventura de la reproducción, poniendo en cuestión nuestras convicciones éticas, prejuicios, y donde el derecho a procrear se expande. Hará mención al término vértigo, sacado del libro mencionado anteriormente de Françoise Ansermet, para nombrar tanto el devenir incierto de esta época, como, al mismo tiempo, una apertura a lo nuevo en las formas de reproducción. Del texto Horsexe, de M. H. Brousse, hará referencia a las posibles consecuencias de estos progresos científicos, donde la autora observa una mayor extensión del dominio de la madre, y la novedad de que el lazo fundamental ya no es entre madre y padre como pareja, sino el de cada uno de ellos con el niño.

Posteriormente Ceverino hará un desarrollo minucioso de las técnicas reproductivas, tratamientos de ovulación, coitos programados, inseminación artificial, técnicas de alta complejidad (como la fecundación in vitro o la transferencia embrionaria) y un largo etc., donde la ciencia evoluciona, aparentemente, de un modo ilimitado; y cómo estos avances, acompañados de frecuencias, horarios, análisis o trámites burocráticos, afectan al sujeto y a la pareja. Algunas personas, en estudios realizados, nombraron como necesidad imperiosa este deseo, hasta el punto de convertirse en pasión por el hijo, una especie de búsqueda desenfrenada donde es difícil decir basta. Así el hijo como deseo puede convertirse en una necesidad, una reivindicación de derecho, y hasta en un deber. En estas encuestas muchas mujeres confesaron el agotamiento físico ante estas pruebas, fracasos, sentimientos de culpa, ilusiones defraudadas en la sucesión de controles, ecografías, análisis, revisiones y, ante todo, la deshumanización tecnológica en el trato, sin olvidar, lo más importante, el impacto sobre su cuerpo.

Para finalizar Ceverino, con una mirada psicoanalítica, sacará una serie de conclusiones en relación al deseo de tener un hijo, y las aportaciones que nos pueda ofrecer la ciencia. Recordando que solo hay ética de lo particular, y por tanto las invenciones son particulares. Recomendando evitar la tentación de convertir las circunstancias de la procreación asistida en la causa que lo explica todo, impidiendo que el sujeto haga de sus condiciones de origen un destino, y poder orientarse hacia el futuro más que al pasado. Apostar por lo inesperado, creer en lo imprevisible, en la contingencia. Ayudar a la pareja a darse tiempo, sostener a las parejas durante el proceso tecno-reproductivo, ayudar a decir basta, a reivindicar el derecho a no saber. 

Se abrirá un espacio de preguntas, entre las cuales se contrastó las diferentes legislaciones según el país, como, por ejemplo, en cuanto a la confidencialidad o no de los donantes de semen o de óvulos, así como al derecho a saber o no de los hijos biológicos. Algunos participantes abogaron por este derecho a saber y poder hacer, o no, con esa posibilidad, algo que en España no está permitido, si bien sí en otros estados.

Les invito a reflexionar ante esta cuestión y otras sugeridas en el texto.

Comentario acerca del documental: La teoría sueca del amor de Erik Gandini (2015).

Por Alexandra Reznak – Socia de la sede de Madrid de la ELP

En el segundo encuentro de las noches de la Escuela, hacia Pipol X, de la Sede de Madrid de la ELP, se mencionó dicho documental.

El documental comienza con varias escenas familiares de tiempos pasados, mostrando una vida tejida alrededor de los lazos afectivos con los otros.

La emergencia de un pensamiento de progreso conduce a la sociedad sueca a menospreciar las relaciones afectivas con el otro. El resultado, es el predominio de la idea de independencia, autosuficiencia, autorrealización y el individuo como unidad central de la sociedad.

En 1972, los políticos promueven la idea de liberar a las mujeres de los hombres, a los ancianos de los hijos, a los adolescentes de los padres. Esta idea lleva a la escritura de un manifiesto que llamaron: “la familia del futuro”, cuya idea principal es que cada persona pueda desarrollarse independientemente afectiva, económica y socialmente. Lo nombran de la siguiente manera: “no ser un apéndice del otro”.

Este planteamiento de “la familia del futuro” tiene varias consecuencias:

– Las mujeres quieren crear una familia ellas mismas sin una relación con un otro; es frecuente en Suecia la auto inseminación en la soledad del hogar con semen congelado comprado en internet.

– Más del 50% viven desconectados del otro. Una de cada cuatro personas muere sola en su casa (la mayoría suicidios). Este hecho llevo a la creación de una agencia estatal que se encarga de los muertos que han pasado inadvertidos y el rastreo de los posibles herederos.

– Frente a la falta de relaciones interpersonales aparece:

  1. Un movimiento de voluntarios (25.000 personas) que buscan desaparecidos en los bosques y barrios de la ciudad, lo llaman: Movimiento de “personas desaparecidas”. Este movimiento es considerado en Suecia como una actividad social popular; es el único momento donde percibimos en el documental a los suecos relacionándose los unos con los otros.
  2. Frente a este desbordamiento del goce del Uno solo aparece otro movimiento, el de un grupo de jóvenes acampando en el bosque -lejos de la mirada del otro que no comparten esos valores súper yoicos de independencia, autosuficiencia. Ellos conversan, se tocan, ríen y lloran.

Somos seres hablantes, el lenguaje es el instrumento que nos permite hacer lazo, conversar con el otro, tener nuestras experiencias personales en compañía de nuestros pares. Los suecos reducen las respuestas con el otro a la forma más escueta posible, evitando de esta manera comprometerse en las relaciones interpersonales. Esto es una de las múltiples dificultades con las que se encuentran los inmigrantes en los programas de integración, no conversan con ellos.

Gandini nos muestra cómo la sociedad capitalista tapona la falta con los múltiples objetos que ofrece anulando el deseo y las serias consecuencias que ello conlleva. En Suecia, las personas aspiran a tener un confort adquiriendo los distintos objetos: una casa de verano, un barco, un coche nuevo, una sauna, un porche acristalado…  se cubren necesidades impidiendo la formulación de la demanda de amor.

El resultado es una sociedad “autista”, donde falta la experiencia de vida, como lo nombra uno de los protagonistas del documental.

Es curioso el titulo del documental, más bien debería de ser “La teoría sueca del desamor”.

Logo ELP Sede Madrid white

Suscríbete a nuestra newsletter

Recibirás la agenda de actividades así como las novedades de La Brújula. Una vez enviado el formulario de suscripción es necesario que confirmes tu email. Para ello, por favor haz clic en el email de confirmación que te llegará a tu email. Si no lo encuentras búscalo en el buzón de Notificaciones, Promociones, Correo basura o similar. Podrás cancelar tu suscripción cuando quieras. 

 

Política de privacidad

Ya casi estamos... recuerda que tienes que hacer clic en el email de confirmación que te acaba de llegar. Gracias

Pin It on Pinterest

Share This
X