PRIMER ENCUENTRO DE LA FAMILIA TRADICIONAL A LAS NUEVAS PARENTALIDADES

APERTURA – FAMILIARIDADES

Ana Ruth Najles – Miembro de la Elp y de la EOL, y de la AMP

Podemos definir a la familia como “el mito que da forma épica a lo que opera en la estructura, y las historias de familia siempre son el cuento de cómo le ha sido robado al sujeto el goce que merecía, al cual tenía derecho.”[1]

También podemos leer en la última enseñanza de Lacan cómo él sustrae el parentesco de lo fenoménico para pasarlo a la estructura.

Además, a partir del Seminario XX, Aún, J. Lacan procede a la separación del ser sexuado y del género, en su teorema de la sexuación.

Se trata, a partir de entonces, de ubicar a los seres hablantes en relación con una de dos posiciones de goce: la posición masculina y la posición femenina, más allá de cualquier real biológico del género.

Estas posiciones de goce van a relacionarse con lo que Lacan denominará sinthome a partir del Seminario XXIII, en tanto el sinthome, desde su primera definición, remite al “modo en que cada uno goza del inconsciente en tanto el inconsciente lo determina”.[2] En su siguiente definición de sinthome, como ‘acontecimiento de cuepo’[3], el cuerpo sexuado del ser hablante queda definitivamente separado del cuerpo biológico. Es por el sinthome, entonces, que cada uno gozará como hombre o como mujer, mas allá de la genética y de la forma del cuerpo con la que llegó al mundo.   

Es también en el Seminario XX, donde Lacan ubicará al hijo como el objeto tapón para la falta de la madre y a la mujer como el objeto del deseo de un hombre.

Por eso podemos afirmar que, si hasta ese momento lo que constituía una familia era el matrimonio, Lacan pone en evidencia que la familia se constituirá ahora a partir del hijo, ya sea éste adoptivo o gestado.

Si se puede decir con Lacan que el complejo de Edipo es un sínthoma típico, también nos permite afirmar que las familias no son necesariamente edípicas.

Definimos, pues, al sinthome, en tanto anuda las tres dimensiones del dicho, Imaginario, simbólico y real como el Nombre del padre, ya que éste es el padre del nombre, es decir, el que da nombre real, ya que nomina realmente al goce que habita el cuerpo de cada ser hablante. Lo que lo diferencia del Nombre del padre simbólico de la primera enseñanza de Lacan.

Pero como el sinthoma remite a lo que Lacan denomina lalengua definida como ‘integral de equívocos’ de cada lengua, llegamos a la conclusión lacaniana de que lalengua crea el parentesco, en tanto esta lalengua, al tocar al viviente, separa la función -del órgano- del cuerpo[4], ya sea éste imaginario o real, en cada ser hablante.

Lacan nos dice que si “el paciente viene a hablarnos de sus parientes …“es porque hablando de ellos habla “de este hecho primordial que es lalengua en tanto Uno solo con su efecto trou-mático. Se trata de lalengua, de que el analizante no habla más que de eso, porque sus parientes próximos –no dice la mamá y el papá- le han enseñado la lengua, se la han transmitido porque han hablado acerca de él.”[5]

El énfasis consiste, entonces, en precisar que cuando alguien habla de sus parientes, habla de lalengua. Ya que es lalengua, hecho de estructura, la que crea parentescos entre significantes, porque introduce determinados significantes, excluyendo otros. Podemos decir entonces, que “padre madre e hijo” aparecen en el discurso de los seres hablantes por la relación que cada uno de ellos mantiene con la lalengua, y no porque haya un ser de ‘padre’, ‘madre’ o ‘hijo’.

Se trata de no confundir a la madre y al padre de los que alguien habla con los progenitores, con aquellos que los han gestado o los han adoptado.

No hay que olvidar que cuando alguien habla del padre o de la madre, habla de su modo de gozar del sentido a partir de los elementos de la lalengua. Lo que nos hace concluir, que lo que hace familia, a nivel del semblante, es lo que Lacan denominaba fantasma en determinado momento de su enseñanza y que se reabsorbe en el concepto de sinthome al final de la misma. 

Es por eso que, sin duda, podemos decir que todas las familias son sinthomaticas, es decir, que suplen un agujero irreductible en la referencia al nivel de lo sexual, ya que nadie puede decir por anticipado, quien gozará como hombre y quien se ubicará del lado femenino para hacerlo. 

De manera que una familia, en tanto se constituye a partir del hijo y no de los padres, puede estar constituida por dos personas adultas de ‘genero’ masculino, dos de ‘género’ femenino, una sola persona de cualquiera de los dos géneros, un trans-sexual, un travesti, siempre y cuando hayan inscripto a un objeto niño-ofrecido también por el mercado- a su nombre y de ese niño se hagan responsables.

Y podemos postular que los hijos de esas familias no tendrán ni más ni menos dificultades llegado el momento de responsabilizarse de su posición de goce frente a los otros, que los hijos de cualquier familia llamada tradicional, teniendo en cuenta que “sólo el amor -lazo- es lo que permite al goce condescender al deseo”[6], al decir de Lacan.   


[1] J.-A. Miller, “Cosas de familia en el inconsciente”, en Conferencias Porteñas, Ed. Paidós.

[2] J. Lacan, Seminario 22, RSI, clase del 18/2/75, inédito

[3] J. Lacan, Seminario 23, Le sinthome, Ed.  Seuil, París, 2005.

[4] J. Lacan, L’étourdit, Autres Écrits, Ed. Seuil, Paris, 2001.

[5] J. Lacan, Seminario XXIV, L’insu …, inédito, clase del 19/4/77.

[6] J. Lacan, Seminario X, La Angustia, cap. XIII.


[i] Este texto forma parte del texto publicado con el mismo nombre en el libro:

Trans-formaciones. Ley, diversidad, sexuación, Ed. Grama, Bs. As, 2013.

EXTRACTOS DE LAS INTERVENCIONES

Notas sobre el “MIEDO AL DERRUMBE”

Rodrigo Bilbao R. – Miembro de la ELP y de la AMP

En la presentación realizada para preparar las Jornadas PIPOL 10 interrogamos la existencia contemporánea de la familia y el lugar de hijo, desde la pregunta ¿Querer un hijo? Deseo de familia y clínica de las filiaciones, a partir de un campo que cruza cuestiones centrales respecto al deseo, la procreación, la filiación, la familia, entre otras.

Tomando en consideración las propuestas de Lacan de 1938 (La familia) y 1958 (Seminario 5), junto con el texto de Levi-Strauss de 1956 (La familia), quise interrogar lo que ya se develaba allí respecto al lugar de la familia y la triada edípica planteada por Freud desde su comienzo. A mi entender desde ese momento los pilares del padre y la supuesta familia natural conyugal ya estaban cuestionados, pero al parecer se necesitó un movimiento más para retocarlos, el avance del discurso tecno-científico. Pese a lo anterior, pareciera que el discurso neurótico se resiste a ceder sobre esto, o quizás en la base de la neurosis está el deseo de sostener al padre desfalleciente y el ideal familiar hasta convertirlo en su síntoma. Para Lacan no estaba claro que prescindir del padre nos llevará por un mejor camino, aunque no quedará mas remedio a condición de servirse de él.

En este contexto, ¿el derrumbe tuvo lugar? ¿Tememos a lo ya ocurrido o está aún por verse más efectos de ello?

Tal vez la interrogante para los psicoanalistas es qué posición ocupar frente a ello, que no signifique adherirse al discurso apocalíptico, ni tampoco plantearse desde un desinterés por lo ya sabido, ni menos abogar por una posición que consienta todo, ni menos caer en el juicio moralista. Más bien se tratará una vez más, de extraer las consecuencia sujeto por sujeto, de un discurso que tuerce un real, pero que solo podemos obtener a posteriori. Es decir, no se tratará de la profilaxis preventiva, si no de escuchar lo acontecido para tocar un trozo de real en lo que hace síntoma de nuestros pacientes.

ABRIR LA PUERTA Y DAR LA PALABRA

Paula Fuentes – Socia de la Sede de Madrid de la ELP

         Desde la Institución de protección de menores, procuramos ofrecer un lugar donde los menores puedan “coger fuerzas y tomar la palabra, la suya”, a través de un amor singular creador de lazo social, incitando a cada sujeto a hablar, facilitándoles un lugar en el que adquirir una identidad singular, apelando a la invención continua dando por hecho la imposibilidad de solución absoluta, tratando lo insoportable sin ceder al amo moderno y quizá favoreciendo la invención de un sinthome. El fin realista y primer uso del psicoanálisis en la institución quizá sólo sea acompañarlos frente a lo que les amenaza y componer cierto desorden para favorecer la llegada de la palabra propia y por tanto el surgimiento de sus deseos. Como toda institución, se trata de saber hacer con, encontrándonos un síntoma, un motivo de ingreso, y un punto de imposible.

         La llegada de un niño al mundo, la forma que tienen sus adultos responsables de acoger o no su demanda, la miseria original, común a todos, la responsabilidad que determina la posterior manera de llevar la vida, las maneras de educar sabiendo que no todo es posible, los intentos de limitar el goce, o la invención, sencillamente, de aquello que pueda posibilitar un lugar para que el sujeto aloje su deseo y pueda buscarse la vida. Los motivos formales que dan lugar al ingreso de los niños y las niñas son las dificultades de los progenitores, la mayoría madres solas, precariedad económica, de vivienda, enfermedad, adicciones, violencia, abusos sexuales, discapacidad, negligencias, abandonos… Todo esto se puede nombrar, pero lo velado es que hay madres que no quieren serlo, hijos no deseados, padres que no están ni son, intentos fracasados de estar dentro de lo normal, violencias graves, pulsiones de muerte, debilidad mental, autismo, psicosis..

Se tratará de manejarse con lo que llega y con lo que allí se va produciendo, teniendo en cuenta que quizá la institución puede venir a ocupar un lugar de nueva parentalidad, apaciguando el padecimiento cotidiano mediante el significante de protección y atención, no de asistencialismo, porque a través de nuevas formas de amor singular se buscará la reconfiguración del deseo de cada sujeto, evitando caer en los discursos que flotan y por tanto en la debilidad mental. Se dan muestras de solidaridad entre ellos y cierto sentimiento de unión, incluso de legitimación de deseos a través del otro; y algunas veces también surge lo peor. Vemos la producción del trauma o sus efectos, donde el sujeto queda fuera de juego, y sus respuestas posteriores que supondrán posibles escrituras y por tanto soluciones singulares. Atenderemos a las pulsiones de muerte marcadas y al reconocimiento de insatisfacción de las propias necesidades por quienes deben cuidarle, afectando al deseo y pudiendo ver algo más allá si se procura alguna función mediante la palabra y desde la institución, que posibilite el deseo y la creación de nuevos síntomas, con lo real acechando de una forma brutal, en la que se mueven, a veces flotando y a veces pataleando, dando muestras así de, quizá, posibles movimientos con a

RESONANCIAS

Alexandra Reznak – Socia de la Sede de Madrid de la ELP

La primera reunión en la sede de Madrid del espacio de Noches de la Escuela hacia Pipol X “¿Querer un hijo? Deseo de familia y clínica de las filiaciones”.

Tuvo lugar a través de la plataforma zoom, el 18 de mayo del 2021. A los ponentes, se les propuso como eje de trabajo: “De la familia tradicional a las nuevas parentalidades”.

El espacio fue coordinado por: Ana Ruth Najles, miembro de la AMP y ELP; que comenzó el encuentro con su intervención: “familiaridades”.

Intervinieron:

Rodrigo Bilbao, miembro de la AMP y ELP, con su texto: “Miedo al derrumbe”.

Paula Fuentes, socia de la sede de Madrid de la ELP, con su texto: “Abrir la puerta y dar la palabra”.

A partir del trabajo presentado por Paula fuentes surgieron varios temas, respecto de la “residencia infantil de guarda”.

EL paso por la institución permite a los sujetos separarse de un destino funesto y de la idea que no podían escapar de ello. Se salen de la estela familiar, encuentran un lugar propio en la institución y a partir de ahí su propio camino, produciéndose un nuevo ordenamiento y una regulación del goce mortífero.

El discurso educativo es el que predomina: las familias tienen que recuperarse y posteriormente poder cuidar de sus hijos. La presencia del discurso analítico, hace que se tenga en cuenta el uno por uno, permitiendo poder separarse de los objetivos cuantitativos que promueve el discurso educativo y el discurso de la intervención social.

Se trata de una nueva parentalidad, porque la institución ocupa un lugar de cuidados. Se forma una nueva familia con los compañeros y los trabajadores del centro. Se les da tiempo a los sujetos para que hagan lo que desean y lo que puedan. Esto, no es sin normas, la norma está y en muchas ocasiones les apacigua. La norma es un decir que “No”… para después facilitar los posibles “Si”.

Se precisó que, en dicha institución, el buen encuentro con un deseo no anónimo puede cambiar el rumbo del sujeto. El psicoanálisis, en vez de ubicarse en un pronóstico el cual desorienta, se ubica en un lugar de no saber radical.

Se planteo el tema de la familia natural y el miedo al derrumbe.

Al ser seres hablantes, estamos atravesados y traumatizados por el lenguaje. Esto conlleva la pérdida irremediable de cualquier tipo de programa natural, genético, instintivo… respecto a la relación sexual y la familia natural. No es desde la familia natural, donde se produce la emergencia del sujeto, sino más bien éste surge del malentendido del lenguaje.

Lévi-Strauss y Lacan quisieron mostrar que la familia no es una institución natural, diferente es la ilusión que se puede tener al respecto.

La ilusión de la familia y de la pareja natural, va tomando distintas formas de acuerdo a cada época. Con el discurso de la ciencia y la técnica esta ilusión se está

quebrando, pero a pesar de las diversidades de parejas y de familias muchos sujetos siguen con esa ilusión.

Cuando el sujeto habla de poliamor, muchas veces lo enuncia como si eso fuera lo natural. En lo Trans, también habría una ilusión de lo natural respecto de la pareja y la familia planteando que la elección del sexo sería un mandato social o cultural.

Considerar la crianza, la maternidad y la paternidad como algo natural también es una ilusión. Hay una cierta ilusión de lo natural de lo que el ser hablante no puede separarse…lo natural como algo mítico.

Con respecto al título de la ponencia “Miedo al derrumbe” surgió la siguiente precisión:

La técnica ha trastocado lo real, hace que lo imposible sea posible… pero esto no significa que todo haya ocurrido; hay miedo frente a lo que ya se ha derrumbado, pero también hay angustia frente a lo que puede acontecer ante las nuevas formas de real. La angustia es como nos indica Freud el tiempo de la espera.

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