Exposición: Una Mujer sobre el papel de Georgia O Keeffe

Por Sonia Riera Gata – Socia de la Sede de Madrid de la ELP

“Por fin una mujer sobre papel” exclamó Stieglitz cuando vio por primera vez sus cuadros.

En una época donde las mujeres eran invisibles, donde su arte era silenciado. Georgia O’´Keefe supo alzarse mostrando su desnudez para reivindicar la libertad. Sensualidad en el movimiento, erotismo en la imagen, contención en la línea, eternidad en cada trazo, música en la composición. Fue adentrándose en el alma de la cosas, sumergiéndose en las formas de las que no sabía nada, deslizándose con la mirada por la superficie de los objetos encontrados. Fue así como Georgia O’keeffe descubrió el ritmo y la danza del universo, la vida. En cada línea la serenidad y limpieza de las marcas, en los trazos y las formas la precisión del recorrido, en los colores y en el esplendor de la luz, los agujeros. En definitiva la razón para estar viva. “Esa mujer no toda” que busca dentro y fuera de su cuerpo, de los cuerpos, rompiendo la línea que la dibuja, siempre buscando la respuesta a la pregunta por el misterio de lo femenino.

Gustavo Dessal dice: “Los hombres tienden a concentrar su interés y su atención en un pequeño sector de la realidad. Cuando lo hacen, el resto deja de existir. Para eso sirve el falo. Ellas, en cambio, están abiertas al mundo, incluso al cosmos. Será por ese motivo que la naturaleza les afecta de otra manera. Están atentas a la temperatura, al sol, a la lluvia. … Ellos están ausentes de todo eso, su libido puesta en la pequeña cosa. Eso da como resultado que ellas tengan una relación distinta con la vida, con la vida en tanto está animada por un goce del que los humanos estamos separados por la frontera del lenguaje. A ellas, el lenguaje no las contiene del todo. En ellas hay siempre una ventana entreabierta, y por esa ventana intuyen el mundo que está más allá de la frontera.” (Dessal, Gustavo, Comentario de “Amor” de Clarice Lispector, Letras Lacanianas nº12, p. 23

Por eso Georgia escapa a cualquier contención e investiga continuamente el mundo que le rodea, que siempre le sorprende. Nació en Wisconsin en la granja familiar entre campos de cereales. Unos trigales que a ella le parecieron “nieve amarilla en primavera”. Realizó entonces un largo recorrido por su país, dejándose impregnar de su aire, sus luces y sus sombras. Recreó la quietud de la vida en los silenciosos y bajos graneros, atrapados por la fuerza de gravedad, asentados en un paisaje rural. Paisajes que contrastan con la ciudad de Nueva York. Ciudad que representó envuelta en destellos reflejados en sus edificios; rascacielos abrazados por la niebla, cuya elevación la conducían al cielo; humeantes distritos industriales. Jugó con el color y el movimiento en espiral, creando remolinos, oleajes. Un espacio atravesado por líneas suaves y dentadas.  Y encontró su hogar en Nuevo México, fascinada por el paisaje, su cultura y sus tradiciones. Allí se apropió de la aridez de los desiertos, de la multiplicidad de colores en las montañas, de las osamentas que encontraba, a través de las cuales le gustaba contemplar el azul del cielo. Coqueteo con la vida, con la muerte. Un paisaje desnudo en el que por fin pudo reconocerse. 

“Nunca me enseñaron a pintar a mi manera”, Georgia O’Keeffe

Su obra desprende silencio y tiempo. Imitar no era lo que ella deseaba, Georgia buscaba lo diferente. En su obra podemos contemplar que tenía otra mirada donde se adivina un fondo que quería descubrir. Acercaba la vista a los objetos y con sus pupilas penetraba en ellos, en el fondo de las formas. Descubriendo que allí el universo se multiplicaba dando diferentes destellos, realidad y abstracción. Así pintó su colección de flores gigantes: amapolas, lirios, narcisos y su bello y venenoso estramonio. Ella quería llamar la atención sobre la delicadeza y el secreto encerrado en cada flor.

Construyó un mundo adentrándose a un espacio de contrastes que iba desde aquello que la habitaba; el objeto más insignificante que encontraba a su paso: caracolas, trozos de madera, huesos, arena…;  la naturaleza, el paisaje y sus elementos, agua, luz, sombra, espacio, aire; hasta llegar a las calles y los grandes edificios de la gran ciudad. Para luego reposar y quedarse a las puertas de una casa, su casa.

Georgia O’´Keeffe nace en 1887 y muere en 1986. En el Museo Thyssen se puede ver una retrospectiva de 90 obras de esta artista. Un excelente recorrido por la trayectoria de su vida y su mundo creativo, imaginación deslumbrante hecha de realidad. Cuadros que evocan las historias contadas por ella misma de sus vivencias y de su relación con el mundo y las cosas. Un espectáculo sensorial con sabor a poesía, una invitación a contemplar a una artista considerada una de las máximas representantes de arte norteamericana del siglo XX. Una mujer que solo quiso, que tras su muerte la recordaran como pintora, solo como pintora.

¡Quedé deslumbrada!

*Exposición temporal en el Museo Nacional Tyssen-Bornemisza Madrid. Hasta el 8 de agosto.

Exposición: Miró Poema de Joan Miró

Por Celeste Stecco – Miembro de la ELP y de la AMP

No encuentro la palabra; no quiero decir cuadro ni tampoco pintura…

Esto no es en absoluto pintura, pero me da lo mismo…

Joan Miró

La Fundación Mapfre de Madrid, en colaboración con la Fundación Joan Miró de Barcelona, organizan y acogen la muestra Miró Poema y nos invitan a asistir una vez más al encuentro del arte y el lenguaje que tiene lugar en su obra.

Pintura y poesía se anudan de diferentes maneras en distintos momentos de su obra llegando a decir: No hago ninguna distinción entre pintura y poesía.

Encontramos aquí una muestra de su interés por la letra, por el número, por las palabras encadenadas o desencadenadas. Sus trazos se hacen un lugar en la escritura de los poetas, como vemos en el libro expuesto de Paul Éluard entre otros; así como la letra y el número irrumpen en sus propias pinturas, tal como encontramos en su serie titulada: Letras y cifras atraídas por una chispa.

Poème es el titulo que Miró otorga a una serie de obras a partir de 1968, buscando una vez más ir más allá de los limites… de la pintura y del lenguaje.

*Exposición temporal en la Fundación Mapfre de Madrid. Hasta el 29 de agosto. Comisario de la exposición: Carlos Martín.

Logo ELP Sede Madrid white

Suscríbete a nuestra newsletter

Recibirás la agenda de actividades así como las novedades de La Brújula. Una vez enviado el formulario de suscripción es necesario que confirmes tu email. Para ello, por favor haz clic en el email de confirmación que te llegará a tu email. Si no lo encuentras búscalo en el buzón de Notificaciones, Promociones, Correo basura o similar. Podrás cancelar tu suscripción cuando quieras. 

 

Política de privacidad

Ya casi estamos... recuerda que tienes que hacer clic en el email de confirmación que te acaba de llegar. Gracias

Pin It on Pinterest

Share This
X