El pasado 15 de Mayo 2026 tuvimos el placer de presentar en la BOLM un interesantísimo encuentro alrededor del libro DELICADAS TRANSICIONES /UN DEBATE SOBRE LA CUESTIÓN TRANS, con la presencia en la mesa de Félix Rueda, Jesús Sebastián, Andrés Borderías y Alejandro Tolosa. Todos ellos nos transmitieron el intenso trabajo que se viene realizando en el campo freudiano sobre toda la cuestión Trans desde el pistoletazo de salida que supuso la declaración en abril de 2021 por Jacques Alain Miller de El año Trans. Previamente la cuestión Trans había saltado al debate público en España con la tramitación del proyecto de ley conocido como “Ley trans” que tenía como objeto la ampliación de los derechos de las personas LGTBI en nombre de la igualdad y la no discriminación. A partir de 2012 se promovieron leyes sobre la identidad de género facilitando el cambio de identidad en los registros administrativos y el acceso a los tratamientos hormonales y quirúrgicos, incluidos los menores de dieciséis años. Actualmente la cuestión Trans sigue siendo una cuestión de gran relevancia política y social que interroga de lleno a las escuelas de psicoanálisis poniendo sobre la mesa la pregunta “¿qué tipo de escuela queremos ser?” y ”¿cuánto queremos implicarnos en las cuestiones sociopolíticas de nuestro tiempo?”
El encuentro estuvo marcado por un acontecimiento singular: como muchos ya sabréis la conversación se vio interrumpida porque la transmisión por zoom fue hackeada usando imágenes pornográficas y contenidos agresivos que impidieron la retransmisión del evento poniendo en evidencia lo difícil que es a veces la apertura de espacios de interrogación e intercambio necesarios para generar “el tiempo de comprender” acerca de los nuevos síntomas y eventos sociales y políticos. Este acto de sabotaje no solo fue una vulneración de la libertad de expresión sino que es un acto que apunta a un cierre del inconsciente como se señaló en el encuentro. Comentó Andrés Borderías que es parte de la política de la cancelación a la que estamos sometidos.
El encuentro nos permitió reflexionar acerca de algunos puntos que se desarrollan ampliamente en el volumen Delicadas Transiciones de los que resaltaré los siguientes:
A la luz de la afirmación lacaniana de “que no hay relación sexual” ya que en los humanos la relación sexual está profundamente transformada por el lenguaje, sabemos que no hay nada en el inconsciente que diga lo que es un hombre o una mujer. Cada ser hablante debe realizar una invención propia; frente a la inexistencia de una fórmula preestablecida, y frente al encuentro con el impasse de la relación a la castración, surgen en estos tiempos soluciones singulares como por ejemplo la de los sujetos Trans que pasan por la afirmación de la identidad “soy lo que digo que soy”, y yendo más allá, se reduce el sexo al género, borrando lo real del sexo. El riesgo del discurso Trans surgido de los estudios de género en EEUU es que podría apuntalar un rechazo del inconsciente en lo que concierne a la cuestión identitaria. Obvia la dimensión del goce y de la real para desembocar en una nueva utopía hedonista cuyo protagonista es el sujeto del neoliberalismo.
La preocupación más acuciante concierne los aspectos de la ley que regulan a los menores de edad. Uno de los descubrimientos freudianos fue que el malestar del ser hablante tiene que ver con la relación a lo real de su cuerpo y concretamente desde la sexualidad infantil. Por ello frente a un adolescente confrontado a la incertidumbre de su orientación sexual, lo interesante sería acoger esa incertidumbre y explorar de qué se trata para cada uno. La nominación “trans” no aporta más que un sintagma diagnóstico que no dice nada de las coordenadas subjetivas de lo que pudiera estar atravesando el menor. Como decía Andrés Borderías, reducir la cuestión sexual a una problemática de género es un modo de eliminar la dimensión de lo real que cada niño debe afrontar en su proceso de desarrollo personal. Por eso, como afirmaba Laurent Dupont “en cierto modo no hay cuestión Trans, sino adolescentes y menores uno por uno. Sobre las personas Trans no tenemos nada que decir, salvo caso por caso, sobre cada Uno que viene a encontrarse con un analista.”
Lo más importante es facilitar al menor un espacio para su palabra en la que pueda desplegar su demanda con el fin de que pueda encontrar su camino singular en su confrontación con su cuerpo separado de las certezas que puedan venir del Otro. En esta línea hay que permitir dar el tiempo necesario para la reflexión y la conversación entre el sujeto y una serie de interlocutores.
Miller orienta la acción política que se desplegará en el Campo Freudiano en relación a la cuestión Trans “al localizar y señalar que en el discurso que sostienen los estudios de género anida un rechazo frontal a la interpretación y un descuido y un borramiento de la diferencia entre el niño y el adulto cuyas consecuencias, más allá del campo analítico, afectan al lazo social en democracia. Miller nos sacude al preguntar “Qué hacemos con la palabra de un niño de cuatro años que dice “quiero cambiar de cuerpo”? “Un niño de cuatro años es un ciudadano de pleno derecho que sabe lo que es mejor para él? “.
Miller plantea que hay un primer hecho que es la escucha y un segundo hecho que es la interpretación. La escucha literal de las palabras de un niño lleva a la idea de que lo que dice el sujeto “es cierto, exacto”: si el sujeto dice eso, entonces es así”, con las consecuencias que esto tiene cuando se trata del problema dramático del niño Trans al tomar su palabra estrictamente en su literalidad.
Se asiste al riesgo de un borramiento de la dimensión del inconsciente y del sujeto en la complejidad del proceso de sexuación y de identificación, reducido a una demanda con la amenaza de la intervención masiva del discurso de la ciencia a través de un nuevo mercado.
También asistimos a la prohibición del cuestionamiento de la demanda, e incluso se percibe un empuje a la toma de decisiones irreversibles en menores, rechazando algunos profesionales el tomar en cuenta informes clínicos o diagnósticos e ignorando deliberadamente, bajo el pretexto de la despatologización, circunstancias importantes y crisis previas a veces muy graves en los jóvenes atendidos . El Observatorio Trans de la ELP subraya “la fundamental aportación del psicoanálisis para cuestionar el falso dilema patologización /despatologización, ayudando a extraer el síntoma de sus adherencias médicas y segregativas”.
Como psicoanalistas sabemos que lo real del no hay relación sexual desborda toda solución identitaria y que la dimensión del inconsciente implica la renuncia a la completud del sujeto. Esto implica que puede haber una disyunción entre lo que se demanda y lo que se desea. Por no hablar de que el goce siempre introduce un desorden en el cuerpo del hablante, ya que es siempre disarmónico. El significante TRANS es tomado a veces por un sujeto para intentar nombrar esa inadecuación estructural entre el cuerpo y el sujeto. Corresponde a los psicoanalistas poder escuchar y acoger esa inadecuación hasta que el sujeto encuentre su arreglo personal con ella. Precipitar un acto médico sin haber tomado el tiempo necesario “de comprender” puede tener consecuencias catastróficas.
Eloisa Cano – Socia sede Madrid ELP


