
La insondable decisión de Lita Cabellut por Carmen Bermúdez Socia de la Sede de Madrid de la ELP
Un programa de Televisión Española, Imprescindibles, acerca de esta pintora provocó mi interés por ella y se dio la circunstancia de que coincidiendo con el último Congreso de la AMP, en Barcelona, se expusiera su obra en la Fundación Vilá Casas y pude asistir.
Lo que, en principio, me capturó fue escucharla hablar acerca cómo había decidido ser pintora, porque corrobora un sintagma que siempre me llamó la atención de Lacan en el escrito Acerca de la causalidad psíquica: “La insondable decisión del ser”.
Gran parte de las entrevistas y programas acerca de Lita Cabellut se adentraban en su difícil niñez y ella, sin negarla, se enfocaba en lo que había supuesto para ella su primera visita al Museo del Prado a la edad de 12 años y cómo mirando absorta Las tres gracias de Rubens le dijo a su madre: “Yo quiero pintar”. Esa decisión y el deseo decidido, la han convertido en una de las pintoras más cotizadas y con más obra en todo el mundo.
Escucharla y ver su obra en diferentes vídeos hizo que me generara interés, pero eso no disminuyó el impacto de estar frente a sus cuadros de gran formato, retratos de personajes anónimos o conocidos. Miradas que te miran y te tocan el cuerpo.
El 5 de octubre se anunciaba una conferencia suya en el Museo del Prado titulada “Los pasillos que convirtieron mi vida en color” y asistí a ella. Era una entrevista que le realizaba el periodista Antón Castro.
Respecto a su encuentro con Las tres gracias, dijo que fue la pieza que cambió su vida, que supuso encontrarse ojo a ojo con el arte y descubrir que se pudieran crear vidas en un lienzo y poder hallar ahí gente feliz. Le hizo sentir que era parte de la humanidad y decir: Quiero ser pintora.
¿Y qué significa para ella? Dijo: “Yo lo que quiero es retratar al ser humano para entender al mundo y para entenderme a mí”.
Y, como regalo al Museo del Prado que tanto le ha regalado a ella, realizó la deconstrucción de una de sus obras in situ. Es una intervención que Lita, poniendo su cuerpo, realiza sobre el cuadro y este queda craquelado. Nunca lo hace en público, es un acto íntimo para ella y quiso hacerlo en esta ocasión tan especial.
La fuerza del deseo por Pilar Berbén Socia de la Sede de Madrid de la ELP
Desde que en Barcelona vi una exposición de Lita Cabellut quedé impactada por la capacidad que tiene para transmitir con su pintura la pasión, el dolor de la existencia y el paso del tiempo.
Ayer asistí emocionada a una conferencia que dio en el Museo del Prado, el lugar donde, según sus propias palabras, descubrió su deseo de ser pintora al ver Las tres gracias de Rubens.
Nos habló de su pasión por Lorca, de su amor por Goya, uno de sus grandes maestros, en cuyo cuadro La pradera de San Isidro, ella ve reflejado un tema tan candente en la actualidad como es el de la emigración.También de Frida Kahlo, sobre la cual ha pintado toda una serie, y de cómo supo transformar sus heridas en arte. De lo que para ella significa la música de Camarón y cómo se inspira en ella.
Transmitió con tanta sinceridad de su método de trabajo: primero escribe poemas que la llevan a crear imágenes, que después rompe en busca de libertad.
Lita Cabellut es como una fuerza huracanada de ética, amor y deseo en busca de nuevas formas de creación y, como dice ella, sabiendo que la belleza existe porque también existe la fealdad.
En espera de su próxima exposición y tratando de generar el deseo de conocer su obra, escribimos este comentario.
Grabación de una intervención que hace, al finalizar la conferencia, sobre un cuadro que estaba expuesto allí.
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https://elpais.com/cultura/2019/10/06/actualidad/1570316409_050995.html


