El 26 de Mayo se celebró el primero de los dos encuentros previstos de Noches sobre el Pase en la sede de Madrid.
En primer lugar, intervino Carmen Cuñat, que se orientó a partir de las elaboraciones de Anne Lisy, cuando decide terminar el análisis y presentarse al pase, y a partir de la propuesta del sinthome como acontecimiento del cuerpo. Destacando el impacto de las interpretaciones y sus efectos, así como lo que le sucede al cuerpo como consecuencia del choque de lalengua, (aparece el sinthome).
Se parte de la idea que el modo de vida es una forma de insertarse en la vida, el estilo propio, y que el saber hacer con el propio síntoma no es lo mismo que identificarse con él, ya que ese saber hacer hay que encontrarlo cada vez en la contingencia de los encuentros. Habla de sensación corporal, que empuja, en el límite del placer y displacer, que no cesa, es desde siempre, no es una imagen, ni pensamiento, no tiene forma, no se localiza no es una formación del inconsciente, ni tiene una marca de una palabra.
El síntoma como acontecimiento es indescifrable y está fuera del sentido, por lo que se tratará de ir al origen, decirlo, experimentarlo, ya que es una letra, una sensación corporal. El goce es fruto del impacto de lalengua. El acento sobre el goce repercute sobre la práctica analítica. Se trata pues de buscar dónde eso goza, ya que el análisis puede llegar a cernir un punto más de lo indecible y el pase invita a ir más allá del sentido, tras atravesar el fantasma y las identificaciones.
Al final del análisis se produce un plus de vida, una vivificación en el cuerpo, una sensación, un sentir lo vivo, que hay que poder soportar.
La intervención de Constanza Meyer se orientó por el testimonio de Patricia Tassara y de Lacan cuando habla de estar dispuestos a leer aquellos acontecimientos de cuerpo que trazaron los síntomas. El significante tiene efecto del afecto de un cuerpo, que le perturba, nombrando así el trauma, como acontecimiento que inaugura la huella de afecto. Imposible separar sujeto del inconsciente y cuerpo vivo que se goza. Lo imposible de decir. Miller lo ilustra como un sueño, un torbellino de vida. La respuesta singular de cada sujeto, hace que persista el goce. Cuya definición podría ser la vía de lo real que se demuestra.
El carácter incurable del síntoma se localiza, se repite porque no se puede decir.
Se trata de habitar ese pase como asunción del no sentido del significante que itera en el síntoma sin ton ni son.
En piezas sueltas Miller dice que el cuerpo queda como resto en tanto que vivo, eso se goza. El sujeto dará cuerpo a su neurosis. El trascurso del análisis permite una caída de las identificaciones y una relación nueva con el goce y con la angustia. La mortificación y el sacrificio van dejando paso a lo vivo. El sinthome es un acontecimiento de cuerpo, no es el único.
Destacan varias ideas centrales a rescatar de este formidable encuentro, con aportes del público y de las ponentes, y es que parece que al final del análisis quizá se puede despejar algo de lo que sucede en el cuerpo de cada sujeto, que hay que poder soportar lo que importa, que parece ser necesario un afecto de satisfacción para poder concluir un análisis y que hay que incidir en la articulación del saber y la verdad, o del goce con la verdad, para llegar al sinthome. Nos queda además la diferencia entre la vida y lo vivo y el saber hacer con el sinthome para separar la verdad y lo real.
Paula Fuentes – Socia sede Madrid ELP


