Reseña sobre Noches sobre el pase – “El acontecimiento de cuerpo y el final del análisis.”

Formando parte del Ciclo de las Noches sobre el Pase, el pasado 23 de junio del 2026 presenciamos en la sede de Madrid las ponencias de Joaquín Caretti y Florencia Riesco.

El tema que los ha puesto al trabajo en este cuarto encuentro fue “El acontecimiento de cuerpo y el final de análisis”. Además de las articulaciones teóricas, la propuesta de la comisión organizadora fue abordar el tema desde la lectura de dos testimonios de pase. Decisión que a mi parecer fue de gran ayuda para acercarnos a un tema tan escurridizo como el del acontecimiento de cuerpo. 

Joaquín Caretti inaugura la mesa articulando el Testimonio de Sonia Chiriaco con aquello que del cuerpo vibra y se mantiene vivo en el deseo del analista. El qui-vive de Sonia es ubicado como una huella de aquello que impactó de manera contingente el cuerpo vivo de una niña al nacer. Define el acontecimiento de cuerpo como una marca “precoz e indeleble”, no capturada por el inconsciente. Será en un segundo momento, que Sonia hará una interpretación del deseo del Otro a partir de esos dichos: habrá que estar en peligro para ser deseada.

Me resultó particularmente interesante cómo Joaquín articula el deseo del analista a ese primer acontecimiento de goce en el cuerpo. Dirá que el deseo del analista está arraigado a lo más íntimo de un individuo. Ese acontecimiento, traumático, producirá una fijación que se evidenciará en el estilo de goce. 

Para concluir citando la metáfora del mercurio empleada por Sonia, dará cuenta de lo indecible del acontecimiento de cuerpo, definiéndolo como aquello que no se deja atrapar. Sin embargo, Joaquín propone que en un análisis llevado hasta su final sí se podrá descubrir de qué está hecho el deseo del analista. 

Florencia Riesco, por su parte, comienza su ponencia diferenciando dos momentos en el final de análisis de Marta Serra. En un primer tiempo de análisis el goce había sido abordado desde la cuestión edípica y la ley del deseo. Y si bien Marta, habría decidido dar por concluido el análisis en ese punto, fue el goce que va más allá del Edipo, lo que la lleva de vuelta al diván. 

Florencia, siguiendo a Marta, hace énfasis en que ese goce no fálico, más allá de cualquier ley, está desde el inicio. Un inicio enmarcado por ese primer encuentro de la lengua con el cuerpo viviente que produce marcas irreductibles, imposibles de negativizar. Ahora bien, si ello es ineliminable Florencia nos plantea la pregunta de qué ocurre con eso al final del análisis. Definirá entonces al sinthome como el nombre que le da consistencia a aquellas marcas que lalangue produce en el cuerpo. Dirá que nombrarlo es reconocer ese goce en lo real.  

Leer en el vaivén de Marta un nuevo uso de las marcas del acontecimiento de cuerpo produciría un consentimiento a ese goce fuera de sentido. 

Algunas de las palabras clave que quedaron resonando en el aire tras la presentación de ambos trabajos fueron: vivencia corporal, cuerpo que vibra, sorpresa, contingencia, azar, enigma, fuera de sentido, estilo de goce y deseo del analista. Ello produjo un animado debate posterior. 

Entre algunos de los comentarios realizados, me resultó especialmente llamativa la manera de referirse al acontecimiento de cuerpo como un “bautismo de goce”. 

Se mencionó el lugar fundamental que ocupa el analista para sancionar ese “mediocre episodio” como un acontecimiento de cuerpo, causando el pasaje de lo que en un principio resultaba mortífero a algo nuevo, de lo cual se puede hacer uso. Sin embargo, haría falta un paso más para que aquella palabra llave que permite la nominación sea elevada al estatuto de sinthome. No sin la sanción del analista, a ese funcionamiento habría que encarnarlo. 

Por último, decir que sigue siendo un tema sumamente enigmático para mí, ya que me plantea interrogantes tales como si aquel encuentro entre la lengua y el cuerpo podría siempre ubicarse en un análisis o si, por el contrario, se trataría de un primer tiempo mítico del que solo podemos atestiguar por sus huellas. Por su parte, Angélica Marchesini comentó que lo traumático del encuentro se debe a que este ocurre fuera de cuerpo, y que en todo caso, el cuerpo se dejaría atrapar por eso. Me pregunto entonces, ¿Podría ser ese acontecimiento de cuerpo, tal vez, un atisbo de la insondable decisión del ser?

Florencia Salvatore

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