APERTURA DEL PRIMER ENCUENTRO

Celeste Stecco – Miembro de la ELP y de la AMP

Buenas noches,

Agradezco en mi nombre y en el de mi compañera de coordinación Carmen Cuñat a la Junta Directiva por confiarnos la organización de estos dos encuentros en los que tendremos la oportunidad de conversar acerca del tema que nos reunirá el próximo 16 de abril al conjunto de la Escuela en el VI Encuentro de Elucidación de Escuela acerca de “Transmisión y deseo de escuela”.

Se trata de un tema fundamental para la vida de la escuela que de una o de otra manera venimos abordando en diferentes marcos en la Sede de Madrid y que ahora se cristalizara a nivel de la Escuela en su conjunto.

Carmen Cuñat y yo coordinaremos estos dos encuentros, los que hemos organizado junto a Joaquín Caretti, Ana Ruth Najles, Silvia Nieto, Marian Martín, Gabriela Medin, Esperanza Molleda, Alexandra Reznak, Alejandro Tolosa y Mariana Valenzuela.

Cada vez que ponemos en marcha una experiencia de escuela, de trabajo compartido, de trabajo colectivo, cada vez que hacemos escuela, podemos tener la experiencia del deseo que para cada uno se pone en juego y los efectos de su transmisión.

Sabemos que el deseo de que el psicoanálisis dure estuvo detrás de los inventos colectivos de Freud y de Lacan, apelando y apostando porque sería el deseo de cada uno de los implicados en esta causa los que podrían hacerlo posible, cada vez…

Sabemos también que el deseo es su interpretación y que en su corazón está lo indecible, extravagancia singular que no atrapan las palabras y que nos empuja…

Ahí donde esta lo indecible está el acto y la experiencia, singular de cada uno, que en el hacer escuela puede anudarse a la experiencia colectiva. Desde ahí propusimos a algunos colegas a abrir estos encuentros interviniendo en no más de 5 minutos para intentar transmitir algo de ese deseo propio anudado a la escuela y sus efectos.

Nos reunimos con ellos previamente y surgió entre los que allí estábamos una interesantísima conversación en la que constatamos algo de esto: deseos, uno por uno, que se encontraban en un punto común: la apuesta porque el psicoanálisis siga existiendo, para lo cual y siguiendo a nuestros maestros, la Escuela es fundamental.

Surgió allí mismo de manera espontánea el constituirnos como comisión del espacio ya que estábamos construyendo el marco de estos encuentros entre todos.

Quienes intervienen esta noche no lo hacen en calidad de “invitados” sino en tanto miembros y socios comprometidos con el devenir de nuestra Escuela y por lo tanto con el del psicoanálisis.

Agradezco a cada una de ellas la generosidad de poner su experiencia singular al servicio de un trabajo de escuela: Silvia Nieto, Ana Ruth Najles, Mariana Valenzuela y Esperanza Molleda, se trata de que sus palabras sean disparadoras de múltiples aristas y preguntas para que podamos trabajar sobre ellas.

INTERVENCIONES

ENCUENTRO SINTHOMÁTICO

Ana Ruth Najles

Miembro de la ELP, de la EOL y de la AMP

Consideraciones previas

En el Acta de fundación de la EFP en 1964, Lacan plantea que esta escuela -que sólo unos años después pondría en funcionamiento el pase como dispositivo de investigación sobre lo que es un analista, en tanto no se lo sabe de antemano[1]– tiene fundamentalmente un objetivo de trabajo, que se llevará a cabo bajo la forma del cartel, y que él precisa en tres puntos: 1º) “que en el campo que Freud abrió, restaure el filo cortante de su verdad”, 2º) “que vuelva a conducir a la praxis original que él instituyó con el nombre de psicoanálisis al deber que le toca en nuestro mundo” -el de responder al malestar de la cultura de la época-, y 3º) que mediante una crítica asidua, denuncie sus desviaciones y sus compromisos que amortiguan su progreso al degradar su empleo”.

Agregando que “este objetivo de trabajo es indisoluble de una formación que ha de dispensarse en ese movimiento de reconquista”.  Esta propuesta está regida por una consideración de Lacan -en la Nota adjunta al acta de fundación– en torno de la enseñanza del psicoanálisis[2] ya que asevera que ésta “sólo puede transmitirse de un sujeto a otro por las vías de una transferencia de trabajo, lo que supone una relación de deseo con la causa analítica. Habrá entonces trabajadores decididos”.

Encuentro sinthomático

Desde mis años de estudiante de psicología comencé grupos de estudios sobre la obra de Freud y la de Lacan y pasé luego a formar parte de la Escuela que en 1974 había fundado Massotta, al mismo tiempo que proseguía mi análisis. Sabía de la Escuela de Lacan y de su hueso, el pase, pero en Buenos Aires éste no existía.

En septiembre de 1981, tuvo lugar el Reencuentro de Buenos Aires, con la presencia de J.-A. Miller y de Eric Laurent, y todos los grupos y escuelas lacanianas que existían en ese momento. En ese contexto pude asistir al seminario de JAM “La lógica del significante” y al de Eric Laurent sobre el Escrito de Lacan, “La dirección de la cura ….”. Ambos seminarios dictados en un castellano afrancesado, produjeron en mí múltiples resonancias -yo tenía una ligazón familiar con el francés- y me dejaron un saldo de saber incalculable en sus efectos. Pero también las enunciaciones de JAM y Eric en las numerosas reuniones sobre cuestiones de la transmisión del psicoanálisis, de la importancia de la Escuela como el incómodo lugar donde el discurso prevalece sobre el grupo gracias al dispositivo del pase, me transmitieron su posición ética singular que daba cuenta de cómo habían asumido la responsabilidad de seguir con la nueva Escuela de Lacan -ECF- que se había fundado en enero de ese año luego de la disolución de la EFP en enero del año anterior y del deseo de seguir fundando escuelas de la orientación lacaniana por el mundo. Además, el compromiso de enseñanza que habían asumido, que implicaba salir de la cómoda posición del saber supuesto para pasar al saber expuesto de una manera lógica y rigurosa, lo que hace que cada uno hablando desde su sinthome singular, en tanto modo de gozar del inconsciente real, posibilite el lazo porque ‘algo’, más allá de los significantes, ‘pasa’ de un parlêtre a otros. Según mi recuerdo, en ese marco de ritmo frenético, llegó la noticia de la muerte de Lacan el 9/9.

Y en ese contexto, en un receso y estando en la puerta del auditorio se produjo un acontecimiento doloroso en mi cuerpo, que por sus características hacía resonar un acontecimiento de cuerpo de la infancia, apuntando a un agujero ineliminable.

Acontecimiento que, paradójicamente, produjo una sinthomatización ligada al psicoanálisis de la ‘orientación lacaniana’ y al deseo de hacer existir la Escuela que se puso en juego desde ese momento sosteniendo mi trabajo decidido, aún.


[1] J.A. Miller, El concepto de Escuela, conferencia den Facultad de Psicología de la UNBA, 1991.

[2] Ana Ruth Najles, ‘La transferencia de trabajo’, en Descartes. El análisis en la cultura, Nº 8/9, Anáfora Editora, Bs. AS, julio 1991.

COLLAGE-D’ECOLAGE: HACIA UN NUEVO DESEO DE ESCUELA

Esperanza Molleda

Miembro de la ELP y de la AMP

Agradezco la invitación de Celeste Stecco y Carmen Cuñat a participar en este encuentro que, desde su título, “Una experiencia singular”, nos invita a hablar en primera persona del tema del próximo encuentro de Elucidación de Escuela “Transmisión y deseo de Escuela”.

Desde el primer momento me he sentido atinadamente interpelada, ya que hacía un tiempo que mi deseo de Escuela había dejado de ser el que era y de momento no había encontrado uno nuevo. La invitación me puso al trabajo.

1.- El deseo sostenido en el fantasma

En una mirada hacia atrás, vi mi deseo decidido de estar en la Escuela ciertamente delineado con trazos fantasmáticos. Desde su cara más idealizada, bromeaba con que mi relación con la Escuela seguía los pasos de mi manera de vivir una historia de amor. Desde la cara menos idealizada, me encontraba con el goce de un exceso en el que yo no solo “soñaba” que mi trabajo hacía existir la Escuela, sino que en contrapartida la Escuela me hacía existir a mí. El exceso de goce tapaba pues el vacío de la imposibilidad de la relación que se proponía el programa fantasmático.

2.- Un nuevo ordenamiento de la triada Deseo- Amor- Goce

Destapado este aspecto, resulta imposible continuar con el mismo funcionamiento. Es entonces cuando empiezo a decir que no a muchas de las tareas que se me planteaban en la Escuela. Era un decir que no a ese exceso con el que ya no quería seguir trabajando en el espejismo de hacer existir una idílica pareja con la Escuela.

En mi funcionamiento fantasmático, aparecía en primer plano el deseo, pero se trataba de un deseo que se alimentaba del amor ilusorio que cree en la relación (sexual) y que no quiere saber nada del goce que se pone a trabajar en el intento de hacerla existir.

Para poder sostener un nuevo anudamiento se me hizo evidente que de lo que tenía que partir era del goce, de la singularidad de esa energía que se ponía en marcha en mi relación con la Escuela, pero que debía ser separada de las ínfulas del fantasma.

Aquí surgió la pregunta por la singularidad de este goce.

3.- Un collage de actividad

Lacan propone en el Seminario 20, de la mano de Aristóteles, la energeia, la actividad, como la alternativa al principio del placer freudiano y que consistiría en “una atenuación de la pena”[1] de lo que unos párrafos antes ha llamado la “falta de saber gozar de otro modo que no sea siendo gozados, o burlados”.[2]

Sin duda, mi goce particular estaba hecho de actividad.

Pero de una actividad que se fragmentaba conforme me veía enfrentada a la no-relación. No solo me interesaba la actividad en la Escuela, sino en otros lugares donde también se jugaba el psicoanálisis: en el pensamiento, en el arte y en la vida en común.

En efecto, mi goce encontraba la buena forma en un collage de actividad que rodeaba ese agujero al que apuntaba mi interés por el psicoanálisis.

4.- Un no-todo radical: D’ecolage

Me encontraba así con otra de las formas de la singularidad de mi goce.

“Hay el psicoanálisis y hay la Escuela”,[3] afirma Lacan en 1969, separación que pone en acto cuando disuelve la Escuela en enero de 1980 y que rubrica con el neologismo D’écolage,[4]cuando propone volver a fundar su Escuela, después.

Esta afirmación supone para mí una liberación. Por un lado, está la experiencia bastante intransmisible de un análisis, tanto como analizantes como analistas. Por otro lado, está la Escuela como comunidad de analizantes- analistas que trabajan alrededor de hacer posible que esta experiencia siga existiendo y sea transmisible.

Se me hace necesario además incluir otro elemento “el mundo”. “Hay el psicoanálisis, hay la Escuela, hay el mundo”. Y la función del no-todo entre unos y otros. No-todo del psicoanálisis puede entrar en la Escuela, no todo de la Escuela es psicoanálisis, no todo en el mundo es psicoanálisis ni Escuela.

Es la posibilidad de des-escuelarme, de des-pegarme, para luego volver a desear “despegar” con el collage de actividad. Deseo de volver al psicoanálisis, deseo de reencontrarme en la Escuela, deseo de estar involucrada en el mundo en el que vivo.

5.- No todo está escrito: poco sentido y paso de sentido[5]

En la Escuela, como en cualquier espacio común entre los seres hablantes, hay una tendencia a consensuar sentidos comunes, el “discurso corriente (…) eso que gira y gira exactamente para nada”.[6]

A ello se contrapone la lógica del Witz, tal como la analiza Lacan en el Seminario 5, puesto que ofrece la posibilidad de que, por medio del acertado uso del lenguaje, puedan aparecer dos efectos con ganancia de saber en lo que parece escrito de una vez por todas:

a) Por un lado, el desvanecimiento o la reducción del sentido aparente y consensuado del discurso común, que permite desvelar el poco sentido que le acompaña, Lacan habla también de desentido. [7]

b) Por otro lado, la sorpresa de un nuevo sentido que logra pasar al discurso común, para lo que Lacan elige el neologismo paso de sentido.[8]

Es condición de mi deseo de Escuela que permanezca abierta la posibilidad de que aparezcan estos efectos que logran escribir una nueva porción de saber y que recuerdan que efectivamente al psicoanálisis atañe a todo aquello que va a acompañado por la dificultad de ser escrito.

6.- La cosa del amor se funda en desear que sea posible[9]

Un efecto de dentro de la lógica del Witz se produjo cuando escuché en la candidatura de Julia Gutiérrez a la dirección de la sede de Madrid esta cita. Efecto de Escuela como lo ha sido también el que Celeste y Carmen me empujaran con su invitación a hacer esta elaboración, permitiéndome articular un nuevo encauzamiento para mi deseo de Escuela.

Desde mi posición de no-todo radical, poniendo en acto mi collage de actividad, un amor distinto al fantasmático se vislumbra, aquel que se funda en desear que tanto la experiencia del psicoanálisis como la existencia de la Escuela sean posibles.


[1] Lacan, J., El Seminario, Libro 20: Aún, Buenos Aires, Paidós, 2008, pág. 77.

[2] Ibid., pág. 76.

[3] Lacan, J., “Exhorto a la Escuela”, Otros escritos, Buenos Aires, Paidós, 2012, pág. 313.

[4] Lacan, J., Decolaje o despegue de la Escuela, disponible online: https://www.wapol.org/es/las_escuelas/TemplateArticulo.asp?intTipoPagina=4&intEdicion=1&intIdiomaPublicacion=1&intArticulo=159&intIdiomaArticulo=1&intPublicacion=10. D’écolage incluye distintas asociaciones: des-escuelamiento, des-pegue, despegue (de un avión).

[5] Lacan, J., El Seminario, libro 5: Las formaciones del inconsciente, clase del 4 de diciembre de 1957, Buenos Aires, Paidós, 2007, págs. 87-104.

[6] Lacan, J., El Seminario, libro 20: Aún, op. cit., pág. 44, en francés, disqu’ourcourant.

[7] Lacan, J., El Seminario, libro 5: Las formaciones del inconsciente, op. cit., pág. 101, de-sens, en francés(homófono de “décence”, “decencia”).

[8] Ibid. pág. 103, pas de sense, en francés, “sin sentido”.

[9] Lacan, J., El Seminario, libro 21: Les non-dupes errent, clase del 8 de enero de 1974, inédito.

PASOS

Mariana Valenzuela

Socia de la Sede de Madrid de la ELP

A la Escuela se entra llamando desde adentro.

Hace dos años, cuando llevaba unos pocos meses como socia de la sede de Madrid, en el marco de las Jornadas de Carteles de la ELP, planteé cómo para mi el trabajo en carteles ha marcado un camino hacia la Escuela, como una forma de haber encontrado un lugar y una responsabilidad en torno a un trabajo propio y al mismo tiempo con otros.

Cuando Celeste y Carmen me invitaron a participar en esta reunión, pensé en cómo había cambiado mi mirada hacia la Escuela en estos dos años y medio de trabajo intenso en varios espacios, para plantearme dónde estoy ahora y hacia dónde quiero ir, cuáles serán mis próximos pasos, pero también cómo ha sido este recorrido para mi.

Si bien desde mi llegada a España hace 11 años tenía claro que quería seguir formándome en psicoanálisis, algo empujaba hacia poder hacerlo de una forma diferente. Tenía claro que el psicoanálisis no era sólo algo que podía estudiar, sino que había algo más. La transferencia con la Escuela, de alguna manera se había instalado aún antes de mi primer acercamiento a la ELP.

Recuerdo un primer impulso después de las primeras actividades a las que asistí, preguntando a una colega cómo podía ser socia de la sede, qué pasos debía seguir. Sin embargo algo quedó suspendido y me tomó 9 años poder dar ese paso. Estaba claro que no era una cuestión administrativa y yo no estaba preparada todavía.

¿Qué se puso en juego cuando demandé la entrada como socia de la sede?

Ya había participado de varios carteles, y también había tenido la posibilidad de colaborar en diferentes espacios de Escuela de un modo bastante activo. Algo empujaba a más, pero no como algo impuesto, como lo que debía venir a continuación sino como un empuje a llevar adelante un acto. Hacer la experiencia desde adentro. El deseo de Escuela como deseo de asumir responsabilidades, como lugar donde hacer lazo.

Entendí en ese momento por qué me había tomado tanto tiempo el poder hacerlo. Los primeros años la Escuela representaba para mí un lugar inalcanzable, cerrado, “para otros” que sabían más o estaban mejor preparados; fundamentalmente un lugar de saber. Hicieron falta varios años de análisis y el recorrido por distintos espacios, para poder dejar caer esa imagen de Escuela que luego permitiría otra salida.

Una Escuela como organismo pensado para un trabajo, donde no existe jerarquía sino que somos todos iguales, y donde los diferentes títulos dependen de la relación con la experiencia analítica.

La Escuela es un anudamiento, donde lo Uno y lo múltiple se entrelaza. Permite agruparnos poniendo en juego la transferencia de trabajo, situándonos uno por uno alrededor del no hay.

La Escuela no es sin los otros, pero al mismo tiempo no hay un todos.

La Sede.

La sede es nuestro primer punto de contacto con la Escuela. Es ese espacio de pertenencia local que nos contiene y nos mueve al trabajo. Pensaba en este año que hemos pasado, donde la proliferación de los encuentros virtuales ha desdibujado los límites físicos a los que estábamos acostumbrados. De un día para otro se abrió la posibilidad de infinitos encuentros, y espacios de Escuela globales. Pero qué pasa con lo que teníamos más próximo? La sede como ese primer lugar de trabajo, de lazo y anudamiento, ¿cómo se ve afectada por este sin límite que ofrece lo virtual?

Cada uno tendrá su propio modo de hacerse con la Escuela, y con ese agujero, y cada uno deberá hacer con su propio síntoma. Para algunos será un camino de pasos firmes y continuos, para otros habrá momentos de detenciones, de pasos al costado, pero bajo una causa común que nos enlaza. Tomar a la Escuela como sujeto barrado, como vacío de saber, es la forma de poder tener un lugar en ella.

Para mi se abren nuevos interrogantes que darán lugar a nuevos pasos. Un paso hacia la Escuela es un paso hacia el deseo.

RESONANCIAS DEL ENCUENTRO

de Alexandra ReznakSocia de la Sede de Madrid

La primera reunión  dirigida a la Comunidad de Madrid del espacio de Noches de la Escuela hacia el: VI Encuentro de Elucidación de Escuela “Transmisión y deseo de Escuela”,tuvo lugar a través de la plataforma Zoom el 16 de Febrero del 2021.

Para abordar este tema se propuso a los participantes que intervinieron, dar cuenta de la experiencia de Escuela, singular para cada uno,en su recorrido.

Coordinó el encuentro Celeste Stecco, miembro de la ELP y de la AMP.

Intervinieron abriendo el encuentro:

Silvia Nieto, AE (2016-2019), miembro de la ELP y de la AMP, con su texto: “¿Qué deseo de escuela estamos transmitiendo?

Esperanza Molleda, miembro de la ELP y de la AMP, con su texto:

 “Collage-D´ ecollage: hacia un nuevo deseo de Escuela”.

Ana Ruth Najles, miembro de la ELP, de la EOL y de la AMP, con su texto: “Encuentro sinthomático”.

Mariana Valenzuela, socia de la sede de Madrid de la ELP, con su texto: “Pasos”.

La coordinadora del encuentro dijo que este tema se ha cristalizado, convocándonos el 16 Abril a trabajarlo en el VI Encuentro de Elucidaciones de Escuela.  “Transmisión y deseo de Escuela” es un tema que se ha hecho presente en nuestras ultimas reuniones institucionales y en espacios de trabajo de nuestra sede como por ejemplo, “Haciendo Escuela” en los dos años anteriores. Tras la exposición de los invitados, hubo un participativo e interesante debate…

El trabajo compartido en el marco de la Escuela, es la experiencia del deseo de Escuela. Es el deseo de cada uno implicado en la causa común lo que hace posible hacer Escuela. En el corazón del deseo de cada uno está lo indecible, experiencia singular que se anuda a la experiencia de Escuela.

El deseo de Escuela hace que perdure el psicoanálisis, es el amor que siente cada uno por esa relación particular que tiene con el psicoanálisis. Lacan, en su Seminario 21, en la clase del 8 de Enero 1974 dice: “la cosa del amor, se funda en desear que sea posible”, tal como compartió con nosotros Esperanza Molleda en su intervención.

Ese deseo no se encuentra en la teoría ni en los libros, como dijo Concha Miguélez, sino que ocurre de un parlêtre a otro. Se trata de una transmisión que va más allá de las palabras, una transmisión que se hace a través de la Escuela y de la transferencia de trabajo de unos con otros.

La posición desde la que se transmite no es sin los lazos y los semblantes que la acompañan, como planteó Silvia Nieto.

El deseo de Escuela, es el deseo de asumir responsabilidades haciendo lazo.

¿Cómo habitar la Escuela para cada uno? Como planteó Ana Ruth Najles en su intervención: No hay un para todos, ni el mismo anudamiento, ni la misma manera de habitarla. Dicho anudamiento da lugar a un compromiso singular que no es el deber de sostener la Escuela, ni tampoco del lado del ideal de deseo de Escuela.

Hay una tensión en la Escuela entre lo singular y lo común, donde lo Uno y lo múltiple forman una banda de Moebius. Lo singular no se refiere a lo individual, como planteó Mercedes de Francisco, habría una diferencia importante a señalar entre singularidad e individualismo.

El amor narcisista es el gran obstáculo para el lazo social, lazo que se pone en juego en la Escuela y en la transmisión del psicoanálisis.

En dicha transmisión, es importante:

  • poner el cuerpo.
  • Inventar cada uno, con su singularidad y sus cuestiones sinthomáticas, modos de hacer frente a los impasses de la época.
  • Estar atravesado por lo que pasa en el mundo, para que la Escuela no sea un ente abstracto.

El lazo con lo común siempre tuvo su dificultad, más allá de la particularidad de la época.

En este momento de pandemia que atravesamos, como planteó Mariana Valenzuela, con el uso de las plataformas virtuales se añade una tensión en la Escuela respecto de la transmisión: es lo local frente a lo global, donde este último puede desdibujar los límites de lo local.

Múltiples cuestiones que hacen a la vida de la escuela se abrieron para continuar trabajando.

RESONANCIAS DEL ENCUENTRO

de Luisella Rossi – Miembro de la ELP y de la AMP

Como me afectó las “Noches de la Escuela”

Me pareció muy Interesante la forma con la que el martes 16 de febrero, en nuestra Sede y  por vía virtual, se llevó a cabo en el marco del primer encuentro de Noches de la Escuela , el trabajo hacia el VI Encuentro de Elucidación de Escuela  ”Transmisión y deseo de Escuela”, ya que introdujo la posibilidad de interrogar la central y delicada cuestión de la transmisión del psicoanálisis a través de la enunciación con la que los colegas invitados a intervenir, se refirieron a su experiencia singular.

En lo que a mi concierne, el encuentro produjo efectos. El más inmediato: un deseo vivo que me evocó cuando en mi experiencia como analizante esperaba con entusiasmo la próxima sesión.

Hay un análisis con la Escuela.

El trabajo subjetivo que se puso en marcha a partir de la escucha de alguno de los colegas que intervinieron, me permitió elaborar, no sin cierta precipitación, cuestiones relativas a los avatares de mi propio anudamiento con la Escuela en relación a cómo el síntoma se puede alojar en ella comprometiendo el cuerpo, siendo posible captar, por un instante, como aquel permite hacerla existir.

En ese sentido entiendo que experimenté que algo se transmitió y que solo puedo atribuir, tal como lo dijo allí una colega con la que acuerdo, a que el discurso analítico estaba encarnado.

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