Palabras de Julia GutiérrezDirectora entrante

Voy a ser breve. Porque es mi estilo y porque no me gusta zoom, lamento mucho no poder estar en la calle Reina compartiendo este momento con vosotros.

Cuando envié mi candidatura a Celeste dije que era un movimiento inesperado para mí, estos días, elaborando esa decisión ya tomada pensaba una fórmula que me recordaba a la de Bartleby habría preferido no hacerlo y no solo porque siempre pienso que me gustaría poder hacer menos cosas, no más, supongo que ya va siendo hora de reconocer que eso tiene que ver conmigo, y tampoco porque sea joven, que no lo soy, sino fundamentalmente porque me comprometí para formar parte del Consejo de la Escuela por cuatro años de los que aún quedan dos. No me parece la mejor opción que una misma persona ocupe dos cargos institucionales, preferiría que hubiera habido otras personas que quisieran hacerse cargo, no ha sido así y no quiero que esta Junta suture lo que considero un problema aunque no creo que sea solo de nuestra Sede. Quizás podamos buscar la forma de dedicar un tiempo a pensar los motivos sabiendo que no hay una única respuesta y que las crisis en la institución analítica siempre giran en torno a la formación de los analistas. Este tema está desde luego para mí en el corazón de mi decisión, si no hubiera habido algunos Haciendo Escuela, según esa preciosa expresión de la Junta, cuando yo empecé a acercarme, no habría podido participar de ella y hoy seguir haciéndolo para que los que hoy lo están haciendo puedan continuar el camino.

La primera vez que presenté mi candidatura para formar parte de la Junta Directiva de la Sede con Ana Lía Gana como directora, recordaba que mi abuela me había enseñado a elegir las batallas y terminé ese mismo periodo lanzando la pregunta de qué hacemos aquí. Si la Escuela se forma en torno a un agujero, cada uno pondrá ahí algo suyo, lo personal se enlaza con la Escuela de manera necesaria. Siempre ha sido para mí una de las ventajas, el análisis es en este sentido un partenaire que nos acompaña y nos orienta. Y me preguntaba si podría haber psicoanálisis sin Escuela como otro de recambio, según la expresión de Miller.

Cuando Lacan lee los materiales que Miller había recopilado para Scilicet sobre la escisión del 53 que después fueron publicados como Escisión, Excomunión, Disolución, se sorprende de encontrar que se había embarcado en esta navegación porque en el fondo, se me provocó a ello.Y dice Yo habría sido seguramente mucho más discreto si no hubiera tenido lugar. (Lacan, Seminario 24 clase de 16 de noviembre de 1976, publicada en Ornicar nº 12/13)

En suma, si no se me hubiera verdaderamente forzado, no habría hecho jamás enseñanza… no se puede decir que sea con entusiasmo que tomé el relevo sobre este asunto (sujet) del inconsciente. (Lacan, Seminario 24 Clase de 11 de enero de 1977 Publicada en Ornicar nº 14).

La Escuela entonces en el horizonte, como la utopía de Galeano, como eso que sirve para avanzar.

Estos días pensaba en la lógica en juego en la Permutación en serie con el pase y el cartel, como tres formas de hacer lazo evitando el pegoteo, de mantener abierto el agujero. Cada una acotando una tarea en un tiempo limitado, para, en el mejor de los casos, terminar antes de que se cierre. Cada una poniendo un límite a la idea de una totalidad, de saber en el cartel, del analista en el pase o de la Escuela en la permutación.

Hay un funcionamiento, tenemos los espacios, los ritmos y la manera de trabajar muy definidos, contamos además para este periodo con Gaby Medín recientemente nombrada AE que se va a encargar del Espacio de Enseñanzas de los AE. Harán falta otros que quieran hacerse cargo de impulsar el trabajo en los diferentes espacios Letras Lacanianas, La Brújula, Noches Clínicas, de la Escuela, de los Carteles. Pensaba estos días si las comisiones podrían organizarse como carteles.

Precisamente trabajando en un Cartel hace unos días encontré en el Seminario 21 una definición del amor que me encantó, desear que sea posible. Me gusta pensar que esto tiene que ver con nuestra decisión, la mía y la de mis compañeras, a las que agradezco que hayan aceptado compartir el trabajo, al fin y al cabo como decía Carmen, asustada, la primera vez que le dije que había que hacer una Junta, “nosotras somos de remangarnos”.

Es un momento difícil, no solo por la pandemia que nos limita a esta forma de contacto a la que no estamos acostumbrados y que impone su ritmo frenético. Me gustaría tomarlo como una oportunidad para intentar pensar lo que hacemos y cómo lo hacemos. No está garantizado y desde luego no suele ser fácil. Para mí estar hoy aquí tiene que ver con poder hacer con lo que incomoda otra cosa que no sea irse. Y si tuviera que hacer una lista de propósitos para este periodo sería que sea posible, que pueda haber opción de aprender con otros y de otros, con vosotros y que podamos encontrarnos y volver a ocupar físicamente este refugio contra el malestar en la civilización, para trabajar juntos y pensar lo que sucede y la clínica que hacemos, porque, como dijo Lacan, cuantos más seamos más nos reiremos. Sin reglas entonces, pero con Brújula, y con otros.

Palabras de Carmen Bermúdez Directora de la BOLM entrante

Autorizarme a presentar mi candidatura a la Junta Directiva

Cuando intentaba escribir estas palabras me preguntaba ¿Cómo he llegado yo hasta aquí? Porque hace unas semanas yo no tenía previsto presentar esta candidatura. Estaba dispuesta a asumir otras responsabilidades.

Al hacerme esta pregunta recordé cómo ha sido mi “estar” en nuestra Comunidad. Llegué, como muchos de nosotros, a realizar mi formación en el NUCEP y al cabo de un tiempo una de nuestras colegas, que hoy ya no se encuentra entre nosotros, me propuso, dado que conocía mi relación con el mundo editorial, que ayudara a las compañeras que se hacían cargo de la librería en ese momento, dos de las cuales me acompañan hoy presentando su candidatura. A partir de aceptar esa propuesta surgió en mí el deseo de solicitar ser socia de la Sede, lo que me permitió hacerme cargo de algunas otras actividades que se me iban proponiendo (colaborar en la organización de Jornadas y alguna conversación). El siguiente paso fue formar parte del equipo de Letras Lacanianas, que comenzó editarse en nuestra comunidad, y de sucesivas comisiones de Biblioteca. En paralelo a estas tareas que requerían “poner el cuerpo” en el sentido más literal de la palabra o como hemos llamado bromeando entre nosotras en algún momento, “arremangarse”, fui invitada a hacer intervenciones, presentar ponencias o casos clínicos en diversos espacios de Escuela.

Toda esta esta trayectoria por la Escuela, la formación, una pregunta por la autorización como analista y mi trabajo en análisis, me llevaron a solicitar mi admisión como miembro de la Escuela.

A pesar de lo aciago de este año 2020, para mí comenzó con alegría porque fui admitida y eso generó en mi el deseo de ir asumiendo más responsabilidades en nuestra comunidad. Pudimos, gracias al apoyo de la Junta que ahora termina su trabajo, seguir manteniendo las “señales de vida” de nuestra Sede, aún en el confinamiento. El primer logro y segunda alegría fue la publicación y distribución del número 19 de Letras Lacanianas titulado “Humor” y también pudimos en Biblioteca continuar con la mayoría de las actividades previstas, que son abiertas al público, de forma virtual.

Para mí tanto nuestra revista como nuestra Biblioteca son lugares a través de los cuales podemos trabajar para mantener vivo el Psicoanálisis no sólo para nosotros, los psicoanalistas, sino también para aquellos que se acercan a nosotros. Cada vez que alguien a quien he invitado a alguna de nuestras actividades de Biblioteca muestra su entusiasmo, su interés o reconoce que algo que ha escuchado le ha tocado, siento que vamos por buen camino en este deseo de mantener vivo el Psicoanálisis. Cada vez que hemos entrevistado a algún artista, poeta, historiador, filósofo, dramaturgo y hemos encontrado puntos para conversar, también.

Esto no es óbice para que nuestros espacios de trabajo tengan la intensidad epistémica que nuestra formación implica.

En respuesta a la pregunta que me hacía al comienzo puedo decir que a partir de la propuesta-demanda de Julia Gutiérrez, surgió en mi el deseo, que apareció en un sueño, de poner mi cuerpo y mi trabajo para que pudiera haber una Junta Directiva y que pudiéramos continuar con la vida de nuestra sede.

Si os parece bien mi propuesta, os pido vuestro voto. Gracias.

Palabras de Concha MiguélezSecretaria entrante

Buenas tardes.

Comienzo mi intervención dando la bienvenida a todos y agradeciendo vuestra presencia en este encuentro de permutación.

Como creo que sabéis la mayoría de vosotros, llevo un largo periodo de tiempo vinculada a la institución analítica.

Pocos años después de la fundación de la Escuela solicité mi ingreso como socia de la Sede de Madrid de la ELP.

En los últimos años he colaborado en distintos espacios y me ha resultado muy gratificante conocer la Escuela y trabajar para ella. Hace meses yo no pensaba hacer esta solicitud, veía lejano mi compromiso con la institución analítica.

Quiero aprovechar este momento para transmitiros las circunstancias que se han dado para presentar mi candidatura a la próxima Junta Directiva.

Varias son las razones que me han llevado a tomar esta decisión, en primer lugar mi momento personal, muy preciso para apostar por la causa analítica, y en segundo lugar, la contingencia del encuentro con colegas dispuestas, al igual que yo, a colaborar con el trabajo institucional.

Para finalizar, aun siendo consciente de las dificultades que entraña el momento actual, quiero pedir vuestro apoyo para constituir la próxima Junta Directiva.

Concha Miguélez

Palabras de Luisella RossiTesorera entrante

Hola, buenas noches a todos,

Voy a intentar transmitirles la explicación que me he dado en torno a porqué estoy aquí, hoy.

Acepté la propuesta para la candidatura a la Junta Directiva, aunque nunca había pensado en ello.

No era algo en el horizonte, como ha ocurrido con otras cosas.  Luego empecé a ser  consciente que iba dando pistas, conversando y comunicando de alguna manera mi interés por cuestiones institucionales, siempre en relación a espacios donde me encontraba, devolviéndome el otro su lectura a modo de sugerencias de trabajar desde otros lugares- con anterioridad –que yo rechazaba; no me hacía responsable de mi deseo. Fue por eso que se trató, para mi, del encuentro con la propuesta de la que hoy se trata. Por supuesto, dije que no, como de costumbre. Ya habrá otros que quieran hacerlo. Otros que saben como hacerlo, con mayor disposición. No es mi momento. Se reveló como falsa esta salida, ya que lejos de tranquilizarme fue dando paso a una división cada vez más viva, imposible de eludir.

Sobre todo, me interrogaba, la alegría, un contento muy peculiar, que empezó a alternarse con la angustia, en la que reconocí eso que había experimentado cuando irrumpió el deseo de dirigir la demanda de admisión a la Escuela, cuestión que tampoco estaba en mi horizonte, así que me dejé orientar por él.

Pero la manera de como continuaron las cosas, tiene mucho que ver con mi trabajo como analizante, ya que uno de sus efectos -a lo largo del tiempo- fue el de permitirme cernir otra forma de hacer con la sorpresa, con lo contingente, poniendo a trabajar mi síntoma. 

 Al salir de una sesión donde me oigo decir “que esto no estaba en mis planes”, encuentro en el anuncio de una película  titulada “El inconveniente” la frase: “la vida es lo que te pasa mientras haces otros planes”, que una colega me ayudó amablemente a saber que pertenecía a John Lennon y que funcionó a modo de resonancia de lo que posiblemente era inconsciente.

En momentos singulares, preguntas como: ¿Qué es la Escuela?, ¿Cómo habitarla?, ¿Cómo se podría anudar lo mío con la Escuela?, ¿Qué estoy haciendo en ella? me impulsaron a  integrarme a espacios que me permitieron, a través de la transferencia de trabajo, ir bordeando esas cuestiones que aún permanecen abiertas. En este momento quisiera asumir desde el entusiasmo y la curiosidad que me empujan al acercamiento, esta posibilidad de trabajar desde lo institucional, que además suscita mi interés por ser una experiencia con otros, para continuar esa búsqueda ayudando así a mantener vital el discurso analítico.

No quisiera terminar sin referirme a un acto fallido que ocurrió hace muchos años, cuando colaboraba en los inicios de mi relación con la Escuela, con Librería. Toda esta cuestión lo evocó y estaban imbricados en él: “los fondos financieros” como los llamó Lacan en su Acta de Fundación de 1964, el sujeto y la transferencia de trabajo. Podría ser un guiño que oriente mi trabajo hacia la Tesorería.

Me parece un buen lugar para ayudar a sostener la transferencia de trabajo.

Muchas gracias.

Luisella Rossi.

Sede de Madrid.

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