De izquierda a derecha: Angélica Marchesini, Araceli Fuentes y Santiago Castellanos
De izquierda a derecha: Angélica Marchesini, Araceli Fuentes y Santiago Castellanos

Las Noches de la Escuela nos regalaron una velada inolvidable el 25 de febrero, con Araceli Fuentes reflexionando sobre «El deseo de la Escuela Sujeto», animada por Angélica Marchesini y coordinada por Santiago Castellanos.

Nos cuentan su resonancia del encuentro: Simón Delgado, Matilde Caballo Andújar y Mila Ruiz.

El pase y la Escuela sujeto – Simón Delgado

Araceli, en su intervención, ha dado valor a la Escuela como sujeto, como sujeto barrado. Ha puesto en conexión el pase y la Escuela, pues ambos están entrelazados. Lacan, desde un primer momento, piensa lo colectivo como sujeto individual, como sujeto dividido. Para él, lo colectivo es el sujeto de lo individual. En este sentido, la Escuela no es una Asociación, no es una suma de analistas, como lo era la IPA, sino que la forman una serie sujetos divididos e inconsistentes.  

Es una Escuela orientada por lo Real, por la lógica femenina del “no-todo”, del “uno por uno”. No se borra lo individual, ya que cada uno está solo con su soledad subjetiva, con su fantasma. Al estar orientada por lo Real, se propicia el paso de una Escuela fantasmática a una Escuela sintomática. Araceli se reafirma en la idea de que la Escuela ha de ser Escuela “no-toda” e insiste en que ésta solo es posible con la condición de ser subjetivada, pues ésta no se inscribe en el orden del ser.  

Solo hay Escuela cuando hay acto analítico, cuando se está como analizante en una posición advertida sobre el propio goce. Como el acto analítico, que siempre lleva implícito un riesgo, la Escuela es puntual, evanescente y se escapa. La lógica de la Escuela es una lógica transindividual, no la del individuo, que no está barrado, sino del sujeto, que si está en falta y dividido por el lenguaje. La Escuela es un sujeto que puede ser interpretado y son los AE con el pase, quienes la interpretan. Esta interpretación se constituye en un acto analítico, que no es sin angustia, siempre marca un antes y un después y se mide por sus consecuencias. Acto que está del lado del sujeto y del lado de la Escuela como sujeto. El acto propio de la Escuela es incidir sobre los síntomas de la época. 

El deseo de Escuela surge del propio análisis a condición de que éste esté orientado por lo Real. Un Real que produce su propio desconocimiento, su propia falta de apropiación. En este sentido, lo Real está en el centro mismo de la Escuela. El hecho de que lo Real provoque su propio desconocimiento se constituye en la condición de posibilidad para que exista la Escuela. Tener un deseo de Escuela está conectado, también, con el control, con la supervisión. 

Al final del análisis no hay nada. No hay nada que esconder cuando se sale del escondrijo del fantasma, cuando dejamos de buscarnos todo el tiempo en el Otro.  Se llega a decir “sí” a la posición femenina. Lo que persiste al final de un análisis es lo Uno, los restos de las identificaciones sintomáticas. Tras destilar el propio goce, el sujeto sigue atado a las satisfacciones que obtenía, pues un final de análisis no se logra sin restos. Solo un “despertar” autoriza una experiencia de Escuela, pues el analista es producto de su propio análisis. Sale de su análisis marcado por el “no-saber” tras la caída de los S1 del discurso del inconsciente. No hay un analista porque no hay una respuesta universal a la pregunta de qué es un analista, esto es, no existe un “saber analista”. El analista interviene en la Escuela solo desde su posición de analizante. Se trata de la lógica del “uno por uno”, en su soledad.  

La Escuela también tiene efectos sobre los análisis propios, pues se constituye en una salida. Salida que está alejada de la Escuela entendida como ideal, pues, estar orientado por el ideal lleva al fracaso. Se trata de entender la Escuela como lugar de ignorancia, búsqueda y transmisión de trabajo. El ponerse a trabajar propicia el encuentro con lo Real. Siempre es mucho más fácil trabajar con otros cuando caen las identificaciones fantasmáticas.

Simón Delgado, Socio Sede Madrid de la ELP

El pase y la Escuela sujeto – Matilde Caballo Andújar

En las Noches de la Escuela, en el ciclo de “El deseo de la Escuela Sujeto” y con el texto de Teoría de Torino acerca del sujeto de la Escuela de Jacques Alain Miller como guía, se trabajaron puntos importantes del texto para dar un marco, a los testimonios del pase de algunos analistas y las diferentes maneras de relación con a Escuela. 

Lo que enmarca a la Escuela, es que está al servicio de la transmisión del psicoanálisis no de la enseñanza. Sólo hay transmisión en el discurso analítico. Para esto necesita de sus miembros una potente transferencia de trabajo.  

Si no hubiera acto analítico, la Escuela dejaría de existir.

Es una Escuela de analizantes no de analistas. Los sujetos son diferentes, pero comparten un ideal. Cada miembro de la escuela sabe algo, gracias a su análisis, sabe de su soledad subjetiva. La Escuela sujeto está compuesta por un conjunto de soledades subjetivas. 

Me quedo también con una intervención de Celeste Stecco, “la Escuela cambia al sujeto y el sujeto cambia a la Escuela, es una relación bidireccional”. 

Matilde Caballo Andújar

La Escuela Sujeto – Mila Ruiz

La Escuela Una, está hecha de unos, cada uno de nosotros, con su forma singular de habitarla, como nos habita también singularmente a cada uno de nosotros la lalengua, los significantes y sus ecos.

En Las Noches de la Escuela del pasado 25 de Febrero nos juntamos los que pudimos a debatir en torno a «El deseo de la Escuela Sujeto» convocados con la intervención de Araceli Fuentes, los comentarios de Angélica Marchesini y la coordinación de Santiago Castellanos.

Comparto aquí lo que de mi escucha en el encuentro he podido articular.

La Escuela no es un lugar, ni tampoco es un ser, es en sí misma un sujeto, y como tal puede ser interpretada. Cada uno esta solo con su propia relación con el significante, con su fantasma y con su goce éxtimo. Cada uno en la Escuela Una está como analizante y no como analista, al igual que Lacan estuvo en sus seminarios.

La Escuela estará viva mientras haya conversación, estudio y el acto. ¿Puede ser ese acto del que hablamos el dispositivo del pase?

El deseo de Escuela surge del análisis a condición de que esté orientado por lo real, sabiendo que frente a lo real siempre somos debutantes, produciendo este su propio desconocimiento. En la Escuela cada uno es reenviado a su propia soledad, no articulada al significante amo sino en vínculo con otros, donde cada individualidad es a su vez preservada. Por ello, la Escuela requiere de una potente transferencia de trabajo de sus miemnbros, no dejando a cada uno en su propio rincón.

El Sujeto se tiene que descompletar, de hecho cada uno en análisis llega a vérselas con su goce. Hay un más allá del fantasma que da cuenta de cierta opacidad del goce en el corazón del parletrê, que produce un modo particular de satisfacción. Este es el resto que queda después del análisis, eso no elaborado del goce, ese irreductible del inconsciente. Entonces, ¿por qué no usar los restos del análisis en beneficio de la Escuela?

Al final de un análisis uno ya no se presta más a ser objeto del Otro, al producirse la caída del objeto desaparece el lugar del Otro como lugar topológico. Tras el atravesamiento del fantasma uno queda advertido, sabe, qué objeto ha sido para el Otro. El deseo, y aquí en particular el que nos convova, el deseo de Escuela, está más articulado al no saber.

Tras el final de un análisis quedan los parletrês solos, seaparados de sus S1. A ese lugar topológico que ocupa el analizante en la transferencia viene la Escuela, un ideal común. Esta es un grupo transferencial que tiene una salida.

Siempre todo esto sin olvidarnos nunca de que La Escuela también sujeto, ¡siempre fracasa! Como hicimos en esta reunión la Escuela se repiensa una y otra vez!

Mila Ruiz, Socio Sede Madrid de la ELP

Logo ELP Sede Madrid white

Suscríbete a nuestra newsletter

Recibirás la agenda de actividades así como las novedades de La Brújula. Una vez enviado el formulario de suscripción es necesario que confirmes tu email. Para ello, por favor haz clic en el email de confirmación que te llegará a tu email. Si no lo encuentras búscalo en el buzón de Notificaciones, Promociones, Correo basura o similar. Podrás cancelar tu suscripción cuando quieras. 

 

Política de privacidad

Ya casi estamos... recuerda que tienes que hacer clic en el email de confirmación que te acaba de llegar. Gracias

X