Buenos días y gracias por venir a compartir este homenaje a Miriam, un rato para encontramos y recordarla, un acto que nos ayude a poder hacer con su ausencia.

Me alegra ver tanta gente y a la que sumo los muchos que me escribieron o llamaron para trasmitirme la pena por no poder estar.

Aún hoy resulta inverosímil que Miriam no esté sentada en esa silla de la primera fila, se me ocurre que no pudo venir o que llegará hoy un poquito tarde, a pesar de que hace unas semanas en la clase del seminario del campo freudiano esa silla quedó vacía todo el tiempo e hizo de algún modo más evidente su ausencia.

Como me dijo alguien, parecía «eterna».

Pensar en algo para decir para homenajear a Miriam se volvió en estos días una tarea imposible. Ninguna palabra es la justa, ninguna alcanza a nombrar lo que Miriam ha sido para mí estos años en los que compartimos espacios y tiempo de análisis, reflexiones, conversaciones, y gustos, trabajo codo a codo durante 10 años editando Cuadernos de Psicoanálisis y, por supuesto infinidad de buenos momentos, el último en un concierto en octubre. Lo cierto es que lo que era una interlocución cotidiana se vio interrumpida, rota y de forma abrupta.

Graciela me preguntó esta semana por qué estaba tan empeñada en escribir algo «excelso», me quedé pensando y le respondí que era una pena que Miriam no se hubiera llevado con ella algo de este superyó.

En cualquier caso, no hay palabra que alcance a describir la imagen última, la de la despedida que no pude o no quise reconocer como tal. Me guardo para mí, entonces, lo que no puede decirse, además de tu sonrisa, tu mirada y tu manera exquisita y a la vez rigurosa de intervenir, de disentir, de transmitir, de enseñar.

Un estilo que en estas poco más de tres semanas pude comprobar que dejó su huella en cada uno de los que la encontraron en su camino.

Llegar hasta hoy, tratando de hacer con ese toque de irrealidad a cuestas, fue posible gracias a los intercambios con algunos de los muchos que estuvieron cerca de Miriam: familia, amigos, analizantes, participantes del NUCEP, practicantes del psicoanálisis que supervisaban con ella, todos y cada uno, conmovidos, daban cuenta de esa manera tan singular, tan Miriam… tan insustituible.

Como me faltaban las palabras, y además temía deslizarme hacia algo demasiado íntimo, recurrí a la poesía y leí unas cuantas esta semana, buscando no sé bien qué. Escogí algunas, descarté otras… Me quedé con una que no sé si luego leeré.

Pero quisiera terminar contando una anécdota que creo que pinta muy bien a Miriam en su manera de estar en este mundo, con su estilo y fiel a su deseo.

Hace unos años cuando se organizó la plataforma en defensa de la Sanidad Pública en Madrid, Miriam se implicó y comprometió tanto con esa causa como para colaborar en una mesa de recogida de firmas e incluso encargar la impresión de unas chapas, creo que eran tres modelos, en defensa de la pública.

En una de las manifestaciones de los domingos, en pleno invierno, con un frío tremendo, tras marchar hasta la plaza de Neptuno, Miriam dice, de repente:

Chicas, las invito a tomar un té en el Ritz. Nos tomó tan de sorpresa que nos reimos, parecía una broma…. Pero ella insistió y cuando le dijmos que no nos iban a dejar entrar y menos con las pancartas, dijo «¿Cómo que no? Somos cuatro señoras que van a tomar el té. Y así hícimos, dejamos los carteles al pie de un árbol en la puerta del hotel y la seguimos. Pasamos un rato estupendo, entramos en calor y tuvimos una charla divertida entre té y pasteles. ¡Gracias, Miriam!

Te extraño muchísimo.

Constanza Meyer, Miembro AMP y ELP.

Al final de su intervención, Constanza leyó unas palabras de Sergio Larriera, que no pudo estar en presencia:

“El desgarramiento de la muerte de Miriam hizo que descubriera que la
quería mucho más de lo yo mismo sabía.
Nunca tan cerca, habiendo estado tan próximos, dejé escrito en algún
papel aquella noche.
Desde entonces ha crecido la picardía de sus ojos, que acogen en la
diferencia a la vez que rompen cualquier complicidad acrítica.
Su límpida sonrisa se agiganta día a día, tornándola inolvidable.”

Sergio Larriera, Miembro AMP y ELP

En Miriam Chorne: In Memoriam de Cilajoyce

Logo ELP Sede Madrid white

Suscríbete a nuestra newsletter

Recibirás la agenda de actividades así como las novedades de La Brújula. Una vez enviado el formulario de suscripción es necesario que confirmes tu email. Para ello, por favor haz clic en el email de confirmación que te llegará a tu email. Si no lo encuentras búscalo en el buzón de Notificaciones, Promociones, Correo basura o similar. Podrás cancelar tu suscripción cuando quieras. 

 

Política de privacidad

Ya casi estamos... recuerda que tienes que hacer clic en el email de confirmación que te acaba de llegar. Gracias

X