Jorge Alemán – «La Hora del rechazo». EDitorial Capitel Poesía

José Alberto Raymondi, Miembro de la ELP y AMP

Presentación del libro “La hora del rechazo”

Buenas tardes a todas y todos, bienvenidos al espacio de la Biblioteca (BOLM). En este espacio inauguramos este año el contacto con otros saberes, discursos y disciplinas que es la vocación y el espíritu de la biblioteca: propiciar un diálogo. Se trata de un encuentro con la vida de la ciudad, con la actualidad. Así, tenemos hoy, después de un largo período de “distanciamiento social” donde la norma sanitaria nos llevo a evitar el contacto y reducir la presencia de los cuerpos, la oportunidad de organizar encuentros donde el cuerpo se hace presente. La BOLM apuesta por la presencia de los cuerpos, por el contacto encarnado en la cercanía del vinculo y lo social.

De esta manera celebramos el reencuentro y no podría ser más oportuna la ocasión para inaugurar el ciclo de trabajo de la BOLM que una mesa donde toma voz y palabra la poesía. La poesía en  “La hora del rechazo”. Dos significantes, dos palabras que se juntan para producir un sentido abierto, que resuena de infinitas formas, y quizá en cada poema de este libro, en la medida que rompe con lo posible de un sentido unívoco. Lacan que estuvo muy concernido por la poesía y especialmente por el poema no tuvo reparo en acercarse al sin sentido de un decir que, tiene como destinatario, siempre, el cuerpo. El cuerpo resuena y es tocado por un decir que especialmente es poema. Basta recordar su definición de pulsión “como el eco en el cuerpo del hecho de que hay un decir…”.

Estamos en la Hora del decir, o de su Rechazo? ¿Cuál es la Hora del poema o cuál (quizá cuándo) su Rechazo? La poesía es ¿el tiempo del rechazo o el rechazo del tiempo? ¿Aquello que no tiene hora o eso que  inevitablemente no puede sino esperar su hora? Preguntas que resuenan sin esperar respuesta a no ser que evoque el despertar de eso que se insinúa sin ser dicho. Recordemos que Platón repudió, rechazó la poesía, exigió que fuese expulsada de la ciudad. Sin embargo, aquello que fue repudiado en aquella idea República platónica es recibido, incluso, necesario en la ciudad de los psicoanalistas. Acogemos en nuestra saber hacer la experiencia que implica su poética.

Recientemente estuve en la la exposición sobre Tosquelles en el Reina Sofia y me encontré, apenas iniciar el recorrido con su titulo que, inevitablemente me condujo a “esta hora”, fue algo que no pude rechazar… Les recuerdo el titulo para quienes ya han ido, y como aperitivo para quienes aún no lo han hecho: “como una maquinar de coser en un campo de trigo”. Esta invención de Tosquelles remite a la premisa del surrealismo impuesta por Lautréamont, cito: “El encuentro fortuito de una máquina de coser y un paraguas en una mesa de disección”. Se trata en esto caso de imágenes, de significantes, que podrían en su imposible reunión crear una experiencia poética…

Ahora, en esta hora, nos encontramos en otra mesa poética que permite reunir el psicoanálisis y/o lo político que encarna Jorge Alemán para crear su poema. Quizá sea eso de lo que trata su quehacer, su obra. Para ello contamos con dos grandes colegas y amigos. María Navarro quién es Miembro  de la ELP y AMP y también escritora, poeta y editora de este fantástico libro. Y Sergio Larriera también Miembro, escritor, (y poema) su voz ha tomado el sonar de los poemas de Jorge Alemán infinitas veces. Quién (Alemán) como sabemos reúne en su amplísima bibliografía libros de Psicoanálisis y política, teoría y práctica psicoanalítica, ensayos y basto trabajo usualmente en intrincadas fronteras. Y cabe reseñar que ganó en 1974 el premio de poesía del fondo nacional de las artes en Argentina. Gracias por vuestra presencia esta noche.

José Alberto Raymondi

Sergio Larriera – María Navarro . J. A. Raymondi – Jorge Alemán

María Navarro. Miembro de la ELP y AMP

PRÓLOGO

«Latitudes adyacentes»

Recojo esta hora tuya, la hora del rechazo. La hora que marcará todas las horas, la hora única y final del poema logrado por fin en la añoranza del verbo inexistente.

Mi lectura. La daga en las pupilas de una voz hombre y mujer, quizá muchas cosas maravillosas y temibles. No hay prólogo posible, tampoco explicación ni comentario, sólo la ola indescifrable, poema que golpea en la lectura. El resplandor donde existir y saberse culpable es solo una quimera aunque estalle la vida en su fulgor. Recojo esa hora previa a todo conocimiento. Nada puede impedirlo.

Es sorprendente cómo el poeta trasmuta las palabras, el agujero de su eco, en un enjambre que se vuelve visible en el sonido. Y es única la marca, el trazo que atraviesa el poema y nos orienta en saber dónde está el continente que lo acoge. En la poesía de Jorge Alemán está la patria, la construyó una línea, una que permite saber cuál es la tierra, esa ciudad a la que se vuelve siempre. La hora del rechazo que vibró con la sangre primera y mana ahora en cada verso. El neologismo dibuja su horizonte, extimidad diría el pensador, un término de latitudes adyacentes.

Recojo imposible la hora del rechazo, la rebelión a un orden que nunca fue definitivo, ese añorado, explorado y jamás cierto en la singularidad del poema.

Jorge Alemán es un poeta generoso, nos presta su carne de calígrafo, su indagación de lo oscuro para apresar lo que queda del verbo, pues el lenguaje es inoperante, inaccesible para el concepto que se vuelve inválido frente a la enormidad de lo real. Y nos la ofrece desde un litoral nombre de mujer, madre y nunca madre que lo deslizó al mundo. Un mundo que el poeta abraza en el saber de un amor que jamás será inocente porque el amor también habita la desdicha.

La hora del rechazo no es un poemario de fácil lectura, pero solo lo difícil resulta estimulante, como diría Lezama. El pálpito de lo que despierta y nos convoca a transitar por el borde del continente que son los cuatro poemas que convergen en uno, la hora del rechazo, comparable en su singularidad a la Tierra Baldía de Eliot. Sí, el páramo donde se labra la vida. Una hora, una y múltiple donde nada va a acontecer, porque está aconteciendo siempre.

Todo lo que esta poesía ha llegado a ser estaba ya anunciada en la enunciación de sus poemarios primeros, donde no zafarse ha sido el camino irrevocable hacia un saber que jamás responderá del lado de los hombres. No saber para arribar más allá de Siracusa, más allá del destierro, a la libertad que le permitió al poeta leer con el ojo femenino del abismo. Una prisión sin rejas, pienso, donde escribir la terrible sombra que atravesó su escritura le regaló el poema. Dile a los hombres Safo, dile.

Safo dile a estos hombres cuya piel entrará en las sombras que la pasión sólo ancla en el dolor y repite una página sabida y en cambio la bondad imprevista descubre

 a Eros en su verdadero rostro.

(…)

Safo dile a ese hombre que ya no queda sitio donde ir / que no hay mar que tenga que atravesar /que no lo esperan en ningún lado / y que él mismo tendrá que tener el coraje de saber vivir sin recuerdos que lo enfermen / tendrá que ser valiente y sentir en su interior el nacimiento del poeta que enseña a vivir sin amor.

Recojo esa hora que permitió existir la huella de todas las naciones en el rostro, huella el poema que siempre es el exilio donde caben también los arrojados del mundo. Supo el poeta muy temprano que somos la espuma de la ola, que el nombre es la impostura por el dolor y la rabia, por el amor, nuevamente el amor, que desconoce los besos y el latir de uno solo que nunca clamará nuestro nombre. La hora del rechazo que hoy como una partitura traza su polifonía y navega aunque sola entre los otros. Tantos poetas que le dieron palabras, tantos que quisieron y no pudieron ser poetas. El pensamiento agudo, aunque cuando golpea el poema, no nos sirve para su lectura la academia.

Recojo ese rechazo donde apela el poeta al Tipo que le habla que se engendra en su voz y le interpela. Le dice. No hay equivocación, como en los que salen a faenar en el mar de dócil apariencia, el cuerpo se hace también pescador de las profundidades y atrapa su escritura en las arenas de un retorno imposible. Desvalimiento irremediable pero no terminal que engendra vida.

Ese Tipo que alerta del estallido del odio que quiere pasar por amor a la justicia. Pero el mar mordido muere. Deja sus heridas. Y le habla el tipo. Y lo escuchamos y lo acabamos amando, por extraño, por la ternura anhelada, porque es el tipo de las calles, el tipo amigo, el tipo amante. También el tipo que sin escrúpulos nos dice que el infierno es la piel.

Entonces el tipo me decía que no lo confundiera una voz y que no siguiera hablando con él si no quería perder los pocos recuerdos.

Porque él tenía derecho a no tener pasado ya que no tenía ningún plan ni para el próximo instante.

Antes, en nuestra lectura fue el padre, el Río, la salvación efímera pero no la que da el velo para no saber de la boca feroz que dictó sentencia. Ese mar que siempre será ajeno, cuna de la autonomía del poema, cuna de lo que no está de espaldas al mundo y se encarnó en el cuerpo. La hora del rechazo que hizo posible en la demanda del poeta, un último esfuerzo para creer en la inocencia, en el momento del amor indestructible de la infancia. Pero no, los dioses engendran a otros dioses, la soledad hombre-mujer. Insiste el poeta, Tipo ahora.

El tipo  dice que si se capta el presente puro por fuera de los ríos del tiempo y no hay lugar para el sentido / se esfuman todas las escenas / ni las pesadillas más sórdidas aguantan el frío poderoso de ese instante / un abrir y cerrar los ojos que no tiene historia / entonces ahí dice el tipo y solo ahí aparece el único nombre que te eligió / tu momento fallido en la pila bautismal donde nunca has estado como una criatura propicia / mientras la guerra canta para vos una canción de cuna semejante a una mujer.

Y sabemos ya desde el comienzo que entender la cadencia sería un fin inútil que en la totalidad del poema el poeta se juega hasta la última palabra, la moneda que el bolsillo vacía y se hace verdad lo impronunciable.

Con una barca rota y un solo remo / con un barco de velas transido por el rayo del mal / con mis brazos entumecidos por la noche del oleaje / entre fieras marinas venidas del tiempo eterno / sea como sea/ llegaré a tu orilla.

Sólo aguarda el encuentro.

María Navarro.

Alejandro Tolosa, socio de la sede de Madrid de la ELP

Resonancia del encuentro.

El 15 de febrero de 2023 tuvo lugar un encuentro poético en la sede de Madrid de la ELP. Jorge Alemán presentó su libro de poesía “La hora del rechazo”, Junto con Sergio Larriera y María Navarro, quienes, acompañados por José Alberto Raymondi como director de la BOLM, inauguraron el ciclo de trabajo de la biblioteca para 2023.

Un reencuentro que augura el especial entrecruzamiento entre el psicoanálisis y las artes, como también, el especial encuentro entre amigos en la sede de Madrid.

El tiempo es una variable que desafía los lazos entre los seres hablantes, y es probable que aquellos lazos que tocan un decir poético, sean capaces de encontrar lo vivo de una conversación a través del incesante paso de los días.

Algo de esto pudimos ver el miércoles en la sede.

José Alberto abrió la noche trayendo las resonancias en los significantes hora y rechazo, “se juntan para producir un sentido abierto”, “un decir que siempre tiene como destinatario al cuerpo” y nos dejó una pregunta a resolver: “¿la poesía es el tiempo del rechazo o el rechazo del tiempo?”, dando la palabra a María Navarro editora y cómplice –en sus propias palabras- de este poemario.

“Hay realidades que sólo los poetas son capaces de plasmar”, dice María abriendo su intervención; entendiendo el desafío de llevar el impacto de la lectura a la escritura, haciendo referencia a la petición de Jorge para prologar su poemario.

María continuó su intervención leyendo el exquisito prólogo del libro: “recojo esta hora tuya, (…) la hora que marcará todas las horas… (…) es sorprendente cómo el poeta trasmuta las palabras, el agujero de su eco, en un enjambre que se vuelve visible en el sonido…” (os invitamos a leerlo).

Inmediatamente después tomó la palabra Sergio Larriera, –el lector oficial de los poemas de Jorge– diciendo: “no me fue dado el poema, pero poéticamente he vivido”.

“Hay ocasiones en que lo poético o lo inconsciente irrumpen en el habla, extrañas formaciones que no son propiedad de nadie, hablan en la lengua”, dice Sergio dejándose tocar por el encuentro. Y navegando una amistad de más de 54 años, o 25.000 horas como dijo él, que “dicen que nos vieron conversando”, Sergio trae el fragmento de un poema de Jorge del libro “Iguanas” (ganador del premio nacional de poesía argentino, prologado por Sergio) que vuelve una y otra vez a través de los años, “insistiendo cada década, implacable en su mutación de sentido: Ahora mira, mira por última vez, lo que han hecho con tu cuerpo.”

Para cerrar la noche, Jorge Alemán nos dice que fue el libro que más le ha costado escribir: “El rechazo es un gran tema para mi, y no hablo de un rechazo vivido, de los rechazos que pueden suceder a lo largo de una existencia (…) mi rechazo viene de antes, de antes de haber nacido”.

La noche fue tomando un tono cada vez más íntimo. Jorge nos habló de su relación primera con la poesía, de su relación con Sergio, de cómo escribiendo poesía, llegó al psicoanálisis. “en el principio, era el poema”. Y prefirió no leer los poemas del libro a excepción de uno que nos acerca a la hora del rechazo:

Ese que va por ahí es el que se arrojó a tus piernas

como un inmigrante apaleado

Ese que dobla la esquina es el que aprendió a leer

con vos mientras dormido pintaba tus paredes

Ese es el que te trajo el pedido tocando el timbre

mientras lloraba tocando su navaja

Ese llamó tres veces a tu teléfono y solo dijo que esa

noche no amanecía para él

y vos sos la única que me visitó en la celda para leer-

me La tierra baldía.

Y yo me permito traeros otro para este escrito:

Y me fui tan lejos

que ningún mapa

ninguna brújula sirvió para encontrarme

en el lugar donde era olvidado

y sólo cuando el ángel dominado al nacer por luces

sin orden desintegró mi nombre / pudiste reír

para tu Dios.

Alejandro Tolosa.

OTROS ARTÍCULOS:

Logo ELP Sede Madrid white

Suscríbete a nuestra newsletter

Recibirás la agenda de actividades así como las novedades de La Brújula. Una vez enviado el formulario de suscripción es necesario que confirmes tu email. Para ello, por favor haz clic en el email de confirmación que te llegará a tu email. Si no lo encuentras búscalo en el buzón de Notificaciones, Promociones, Correo basura o similar. Podrás cancelar tu suscripción cuando quieras. 

 

Política de privacidad

Ya casi estamos... recuerda que tienes que hacer clic en el email de confirmación que te acaba de llegar. Gracias

X