En la mesa: Joaquín Caretti – Carmen Cuñat – Blanca Cervera

LA EXPERIENCIA DEL MAS UNO

Dentro del Espacio del Cártel de la Sede de Madrid de la ELP tuvo lugar el martes 31 de mayo a las 20:30h de manera presencial y online.

“El psicoanálisis busca al hombre que sin ningún romanticismo sabe por su fuerza moral, estar a la altura de lo real. Aquel que sabe encontrar en un impase, los recursos de su acción. Aquel que cuando compromete a otros en una empresa, calcula el compromiso que les pide y luego no se desinfla» [1]Esta cita de Eric Laurent es aplicable a la función del Mas Uno, función del Mas Uno, que “si bien es alguien, puede ser cualquiera”. Podemos decir que el Mas Uno no existe, existe la función y es el centro de la experiencia del cártel.El Más Uno se implica en torno a una tarea y “no ceder ante lo real” que se pone en juego al tratar de alcanzarla. Es en el proceso del producto que el Mas Uno se compromete para que cada uno de los integrantes, estando bajo una transferencia de trabajo, se haga responsable de su propia construcción y tarea.

En esta reunión, miembros de la ELP de la sede de Madrid transmitieron su experiencia, como Mas Uno en el cártel, sus hallazgos y sus dificultades dando lugar a una rica e interesante conversación entre todos los asistentes.

Intervinieron: Joaquín Caretti, Carmen Cuñat, Mercedes de Francisco, Sergio Larriera, Constanza Meyer y coordinaron: Blanca Cervera y Mercedes Villén.

[1] Laurent. E. “La pragmática del grupo y el más uno”. Revista Más Uno. EOL. No. 1 Julio de 1996. Pág. 7-11.

Compartimos sus intervenciones:

Sergio Larriera – Constanza Meyer – Mercedes de Francisco – Blanca Cervera

Funciones del más uno

Por Joaquín Caretti

La comisión organizadora del Encuentro de Carteles titulado “La experiencia del Más Uno”, en su invitación a los participantes del encuentro, sugirió para el trabajo algunas características de la función del más uno sobre las que le parecía interesante conversar.  Para mi intervención elegí la siguiente:

“En su función simbólica (el más uno) ordena y orienta la dirección del trabajo y su característica principal es que su presencia no haga obstáculo, no sature el uno por uno de sus miembros.”

Tomo como orientación el texto de Jacques-Alain Miller Cinco variaciones sobre el tema de la “elaboración provocada”[1]. Propongo seis cuestiones:

1-El más uno se agrega al cartel descompletándolo, es decir que va en contra de la lógica grupal del todo y la excepción. El más uno es el que rompe el imaginario de un grupo cohesionado e instala la falta en el seno del cartel. Se sitúa en realidad como un menos uno. Como uno que agujerea el todo del grupo. ¿Por qué como menos uno? Porque es el uno que le falta al grupo para cerrarse sobre sí mismo. Pero, y he aquí lo paradojal de su posición, también pertenece al grupo No es el uno de la excepción que cierra al grupo, sino que, no siendo como los otros, lo es también a su vez. Está en una posición éxtima de interioridad exterior.

2-El más uno es un líder extraño pues va en contra de su propio liderazgo al trabajar en contra de las identificaciones, tanto horizontales como verticales, y, principalmente, la suya propia con el lugar del líder. Lidera de un modo nuevo.

3-“El más uno tiene que ser un agente provocador”.

El más uno pone al trabajo, despierta, provoca la elaboración. Este provocar la elaboración no solo se refiere a lo que se pueda producir como escrito al final del cartel sino a estimular la elaboración en cada reunión. Una elaboración en acto que van haciendo sus miembros, cada uno la suya, y que se comparte con el cartel. Se trata de favorecer el debate y la crítica de los textos que se trabajan. Para ello el más uno tiene que proponer puntos de interrogación que agujereen las certezas o despierten la curiosidad: ni maestro ni analista. ¿Y qué es lo que muestra en acto el más uno? La manera como se provoca la elaboración en los miembros del cartel y la manera como se acoge el decir de cada uno sin que nadie lo rechace. Es una posición ética, no una técnica.

4-Jacques-Alain Miller pone a la función del más uno bajo el discurso histérico, pero de modo tal que modifica el lugar de la causa del deseo: de estar escondida, como lo está en el discurso histérico, pasa a estar desvelada y empujando al sujeto. Es un discurso histérico que sale en acto de la histeria y se desliza hacia el discurso analítico. Podemos pensar que se trata de instaurar la causa de cada uno como motor subjetivo del trabajo en el cartel. Para ello, tiene que ser el más uno el que muestre su propia causa.

5-“El más uno no es el sujeto del cartel, le corresponde insertar el efecto sujeto en el cartel, tomar a su cargo la división subjetiva”. A mi entender, se trata de hacer presente la división subjetiva de cada miembro del cartel incluida la suya. Es decir, traer al discurso del cartel las dificultades que cada uno pueda tener, por ejemplo, con el rasgo elegido.

6-El más uno también se encuentra con su no querer saber, con sus dificultades para producir un saber. El más uno provoca y se provoca, despierta y se despierta, está atento a los síntomas del cartel y a sus propios síntomas.

He participado en un cartel como más uno durante más de un año, en el período 21/22, donde tomamos como tema de trabajo testimonios de AE. Cada testimonio lo hemos leído y debatido tratando de entender la lógica que lo orienta, es decir, la lógica de su estructura. Ha sido un trabajo fértil, intenso y, a veces, apasionado.

De mi función de más uno quiero señalar dos posiciones que aparecieron en el cartel y que me exigieron estar muy atento: el más uno hablador y el más uno profesor. La lectura del testimonio provocaba preguntas, evocaciones y cuestiones que, si se dejaban ir, podían obturar la participación de los demás integrantes. Se anunciaba un punto de exceso que fue preciso modular. Este consistió en sofrenar al más uno hablador. En alguna ocasión pude constatar un deslizamiento hacia la docencia, posición profesoral, que también fue obligado evitar pues la vía del saber podía transformar el cartel, si esta se instalaba, en una clase.

Se trata de preservar los dos niveles que están en juego en la función del más uno: el que provoca, atento a sus propios síntomas, y el de miembro del cartel que tiene sus propias preguntas y elaboraciones. Estos dos niveles operan juntos. En realidad, la provocación deviene de las propias preguntas que surgen de lo trabajado.

Es cierto que cualquiera puede ocupar la función de más uno. Sin embargo, es necesario haber hecho un recorrido analítico tal que permita estar atento y reconocer los fenómenos grupales, el propio narcisismo y los síntomas que se pongan en juego. Pienso que de algún modo hay una formación del más uno que, salvo excepciones, debería comenzar por la experiencia de participar en un cartel. Para ocupar el lugar de más uno hay un autorizarse de sí mismo que es efecto de la demanda de los otros cartelizantes, pero que está sostenido en el trabajo sobre sus propias formaciones del inconsciente.


[1] https://www.wapol.org/es/las_escuelas/TemplateArticulo.asp?intTipoPagina=4&intPublicacion=10&intEdicion=3&intIdiomaPublicacion=1&intArticulo=295&intIdiomaArticulo=1

El arte de ser más uno

Por Carmen Cuñat

Estando en la tarea del Mas uno, convendría chequear de vez cuando cuales son sus funciones, orientándonos por lo que propuso J.-A. Miller en las “Cinco variaciones sobre el tema de la elaboración provocada”*

El trabajo en cartel es suscitado siempre por una llamada, “una llamada de provocadores que va a buscar lo que esta latente, y que el llamado revela, véase crea” Es un toque de diana para despertar.

“Si se habla de provocación al trabajo es porque no hay ninguna vocación para el trabajo hay más bien vocación para la pereza.”

Valiéndose de la estructura de los cuatro discursos, J.-A. Miller utiliza términos nuevos y coloca en el lugar del Agente la provocación, en el lugar del Otro la elaboración, en el lugar de la Verdad la evocación, la producción la deja en su lugar.

El Mas uno está en el lugar de un agente provocador, tiene a su cargo una dirección, pero ¿cómo ejercerlo?

El agente en el cartel no es exactamente el sujeto supuesto saber, tal cómo funciona en el análisis el significante de la transferencia. Pero tampoco, es un saber agente, pues éste tiene un efecto bloqueante sobre la elaboración, un efecto de postergación, esto es la educación.

A menudo se solicita al Mas uno como amo que “pone a trabajar”. El problema es que se pone a trabajar un saber ya sabido, y así solo se puede producir lo que queda fuera de lo simbólico, el objeto a. Cuando un cartel se termina con el resultado “no podemos testimoniar de lo que hemos hecho”, parece que aquel que ha estado como agente es un amo, y que el cartel ha derivado hacia la impotencia.

El Mas uno tiene un trabajo que hacer y en primer lugar hacer presente la Escuela. La única exigencia para elegir un Mas uno es que sea socio de Sede o miembro de la Escuela. El Mas uno invita a que cada uno declare su tema, eso lleva un tiempo de elaboración. Luego se ocupará de la inscripción del cartel en la Escuela, así como de anunciar su disolución después de dos años de trabajo máximo. También de que las producciones tengan el destino que les da la Escuela.

A veces se compone un cartel entorno al Mas uno, eligiéndolo por anticipado, se asegura así que el saber estará como agente, como en el discurso universitario. La tarea del Mas uno es quitarse de ahí. Si se le pone al Más uno en el lugar del que sabe solo podrá producir $. Si se parte de un saber constituido, aparecerán las crisis del cartel.

“Ser elegido como analista es ser invitado a ser un tarugo, el resultado es conocido, los participantes hacen el tonto”, “el único resultado de trasladar el discurso analítico al cartel es que se denuncien algunos significantes amos, lo que parece poco”.

El Mas uno no esta en función de analista, si es irremediable que se instale el Sujeto supuesto saber, no esta en el lugar del saber, ni tampoco en el lugar de a, esta en el lugar de $, hace presente esa división y la asume.

El que se acerca más a la experiencia del cartel es el discurso histérico, del que Lacan decía que convoca al discurso de la ciencia. Solo se obtiene el saber si se coloca en el lugar del agente al $. “El Mas uno debe venir con puntos de interrogación, con el fin de hacer algunos agujeros en las cabezas”.

Pero el $ oculta la causa del deseo, bajo el brillo del agalma. En efecto, en la elección del Mas uno siempre hay un elemento de atracción, de lo cual los Mas uno pueden llegar a jactarse.

El Mas uno hace trabajar a la manera del sujeto en el discurso histérico que pone a trabajar al Otro (saber), pero sobre todo tiene que trabajar él mismo. El agalma le hace trabajar a él por eso JAM traslada el a, que estaría debajo de la barra, arriba, poniendo a la luz lo que causa el deseo del sujeto. Dar el lugar justo al objeto en el cartel exige que el Mas uno no se apropie del efecto de atracción sino que lo refiera a Freud, a Lacan y a otros. Importante que se conozcan los trabajos de otros colegas. Se instaura así la transferencia de trabajo.

El Mas uno no debe agotarse encarnando la función del Mas uno, no es el sujeto del cartel, le corresponde insertar el efecto sujeto en el cartel, tomar a su cargo la división subjetiva. Ahí viene en función de menos uno. El Mas uno solo se añade al cartel descompletándolo.

Corresponde al Mas uno obtener que los miembros del cártel se constituyan en un enjambre (essaim) de S1. Se trata de amos que están al trabajo, no sujetos supuesto saber, ni sabios, ni reinas del panal. La función del Mas uno es hacer de tal modo que cada miembro del cartel tenga su propio rasgo. Identificar a los miembros del enjambre por su rasgo, que los miembros trabajen a partir de sus insignias y no a partir de su falta en ser. Solo hay producción de saber si el trabajador no está embarazado del efecto sujeto, no se empeña en mostrar su división, lo contrario solo producirá denuncia de los significantes amos. El efecto sujeto debe ser llevado a su lugar, es decir, el Más uno lo toma a su cargo para que los otros se desembaracen.

El arte de ser Mas uno: Ni amo que pone al trabajo, ni uno que sabe, ni ser analista, ser provocador dando lugar al discurso histérico que favorece la elaboración colectiva.

*Miller, J.-A.: Cinco variaciones sobre el tema de la elaboración provocada, Textos de referencia, https://elp-sedemadrid.org/el-cartel/

Sobre el más uno

Por Mercedes de Francisco

Considero de entrada que el más uno se encuentra sumido en una paradoja, por un lado, participa como uno más del cartel, donde tiene que elegir un rasgo o tema para trabajar; y por otro, tiene la función de instituir el cartel en la Escuela e intentar tratar los escollos que aparezcan en la tarea.

Esto no le libra en absoluto de pasar él mismo por esos escollos. En los carteles en los cuales sostengo esta función trato de evitar la deriva “universitaria”, y que la tarea esté marcada por la exigencia superyoica que no hay que confundir con la seriedad al abordar el trabajo en cartel.

En el desarrollo de los carteles sus integrantes pasan por distintos momentos y el más uno acoge esos momentos y los aborda para relanzar el trabajo. Estas dificultades de orden imaginario, pueden estar marcados por la inhibición o por los fenómenos identificatorios y de masas que como decía Freud se producen en cada lazo humano por mínimo que sea.

Así me he encontrado carteles cuya tarea es difícil de hacer progresar por la combinatoria de sus integrantes, esto igualmente no me parece que sea un escollo insalvable, o que su interrupción no dé lugar a productos en un momento dado.

Se trata de romper la tendencia a esperar del “mas uno” que ocupe el lugar del maestro o del agente superyoico. He intentado e intento no quedar atrapada en estos dos lugares, aunque no estoy segura de haberlo logrado cada vez. Mi orientación ha sido ponerme a la tarea y mostrar las dificultades que se presentan y avanzar no rechazándolas o encubriéndolas sino otorgándoles el lugar de motor del trabajo.

Para realizar esto, la mejor manera que he encontrado es ocupar como en la enseñanza el lugar de analizante y desde ahí dirigirme a los textos y a los miembros del cartel, escuchándolos en sus intereses y en sus dificultades. Es evidente que esto hace que la tarea no responda a un estilo universitario, pues se tratará de que cada uno anude su trabajo a sus experiencias más íntimas, a lo que causa su deseo, sin que ello suponga convertir el grupo que es un cartel en un “grupo terapéutico”.

En mi experiencia, no podría decir si he desempeñado y si desempeño bien esta función, además no creo que esto pueda ser “evaluado”. Puede dificultar la tarea ya desde el principio tener como preceptivo lograr un producto escrito en el final oficial del cartel, también sentir la obligación de comprender y entender “todo” lo que se aborda. Ocurren muchas cosas a lo largo de dos años en un cartel y no sabemos cuando surgirá un producto conclusivo resultado del mismo. Eso incluso puede darse después de años.

El más Uno puede tratar de no identificarse con el sujeto supuesto saber, pero puede ser que alguno o varios miembros del cartel coloquen a uno de sus integrantes en dicho lugar.

Teniendo en cuenta las singularidades de cada uno que se ponen en juego en el trabajo, tratar que alguna de ellas no lleve a fenómenos de exclusión o colaboren con que el sujeto se sienta excluido en la toma de la palabra y en la participación en el cartel.

Y en relación a todo esto, fórmulas precisas ninguna, la única orientación como dije al principio es sostener el lugar de analizante al dirigirme a los textos, tratar de no identificarme al lugar del amo y mantener abierto la cuestión del no-saber y del no comprender como sostén de la tarea.  Diré que me es más cómodo el lugar de participante del cartel que el de más Uno y que mi trabajo en carteles ha sido y es fundamental para seguir esta formación infinita que es la nuestra.

Sobre la función del Más Uno

Por Sergio Larriera

Gracias por la invitación, especialmente a Mercedes Villén que fue la que me invitó personalmente.

Coincido con todos los compañeros, incluso hasta en las diferencias que han establecido respecto a esta cuestión. Yo como Más Uno, recojo este problema que se planteó como paradojas, dificultades de la función; se habló también de las diferencias, que es lo que realmente me lleva a interrogarme sobre esa palabra Más Uno, esa palabra que se agrega. No hay otra respuesta para intentar dilucidar esta función del Más uno, cómo hay que sostenerse, en qué me sostengo o  dónde estoy, que en los recursos a la lógica, que son el sostén permanente de los diferentes momentos en la enseñanza de Lacan. En este caso el tema que nos ocupa hoy del Más Uno especialmente, no podemos concebir esto sin recurrir a los textos  -que todos conocemos perfectamente, lo voy a recordar brevemente- que es la cuestión a la lógica fregeana que yace en el fondo de esta problemática lógica que se plantea en el x+1 que es la fórmula de lo que es un cártel 4+1. Todo arranca del 1 de la inexistencia, es ese concepto lacaniano que él deduce del razonamiento lógico de Frege, quien se plantea inicialmente, en tanto lógico, al dar cuenta de la serie de números naturales, en tanto lógico, se plantea responder y resolver lógicamente, no matemáticamente, no algebraicamente, el problema de esta cuestión. Comienza con el hecho de que en lógica, un concepto no idéntico a si mismo, x no es igual a x, esto es una imposibilidad lógica. No hay manera de crear una lógica formal, si partimos de esa falta de identidad. Otra cosa es otras lógicas que pudieran surgir, inclusive a partir del desarrollo de Lacan. Si partimos de esa falta de identidad, el aparato lógico que monta Frege, es decir: el concepto no idéntico a si mismo. ¿Subsume a algún objeto? ¿Hay algo que caiga bajo ese concepto? No, dice que en lógica eso es imposible, no hay ningún objeto que quede subsumido por ese concepto; sin embargo (esta es la trampa y el aparato lógico que monta Frege) le asigno un número cero. Ya pone el número cero en el comienzo del intento lógico que él está revisando, que es dar cuenta de la serie de números naturales. Desde hace 30 siglos, se opera matemáticamente pero nadie, según Frege, ha logrado hasta ese momento decir qué es el 1, esa es la creación, no empieza desde el más 1 que vino ocupando a las matemáticas de los últimos siglos, en esa época, sino que empieza desde el cero. Ese cero es la inexistencia, un concepto que no sea idéntico a sí mismo, es sin embargo, en tanto objeto, uno, a ese cero le asigna el número 1. Sea el  concepto no idéntico a sí mismo, le asigno el número cero.   Sea el concepto número cero ¿cuántos objetos subsume? El número cero ¿qué número le asigno? El 1, el 1 doblemente y el otro anterior que nombré que es el cero. El número 1 en tanto concepto subsume al cero y al 1. Aquí ya empieza la maquinaria y le ha agregado ese más 1, ahí aparece el más 1 que yo pienso que tiene mucho que ver con esta función que nos ocupa. Creo que Lacan se ha referido a esto, lo ha nombrado como más 1, el 1 en más es un concepto en Lacan que está rondando esta cuestión del más 1, este 1 en más o éste más 1. ¿Qué es lo que ha creado Frege? Dice Lacan que quizás no da cuenta de la serie de números naturales, pero lo que sí ha creado es la función sucesor. Ya sabemos que, según este mecanismo, a partir del cero, el 1 ya puede ir contando, es por eso sucesor del 1 y ¿cuántos objetos subsume el número 1? Dos objetos, el sucesor es el 2; ¿cuántos objetos subsume el número 2? Tres objetos: el cero, el uno y el dos, así se va generando.

Teóricamente, todos hemos padecido, aunque no sea simultáneamente, las contradicciones, las dificultades y los desencuentros que se indicaron hoy aquí, en las intervenciones que me han precedido. ¿En qué posición estoy en tanto más uno? ¿Soy este más 1 que se va agregando cada vez, este 1 de la inexistencia, que es el 1 de la repetición, se repite y se repite? ¿Soy eso o hay algo más? El problema es que hay una cardinalidad, cuando 4 personas se han reunido, se han elegido entre ellas y finalmente me eligen a mí, eligen a un más 1, pero ese mas 1 es el nombre de una función;  pero además es el número cardinal que corresponde a esa serie numérica que termina en cuatro pero que le corresponde el 5 como número cardinal porque incluye el cero. Como está metido el cero en el asunto ya empezó a aclarar un poco esta función, no puedo ser la cardinalidad del conjunto de  cuatro, aquel que los nombra como cinco a los del cártel, no soy esa cardinalidad. Sin embargo, muy bien se indicó en varias intervenciones, como tengo la responsabilidad en tanto miembro del cártel, tengo la responsabilidad de producir un trabajo. Ese cártel no se va a disolver por los meros trabajos que produzcan los cuatro cartelizantes, hay que incluir el trabajo del más 1. Ese más 1, no está en posición de: soy el más 1 entre 1 y 2, soy el más uno entre 2 y 3, soy el más uno…, no está en esa posición sino que hay un momento en que participa como uno más de esos cinco. Aquí  vienen las paradojas, las dificultades: cómo hago para ser el cardinal de los cinco, uno más entre ellos, uno cualquiera pero alguien, soy un más 1, cómo me manejo en esa dualidad, ese es el trabajo del más 1, con respecto a la función en tanto actualizada en cada miembro del cártel. Cada producto que se vaya configurando en cada exposición, en cada relación entre los miembros, actualizar ahí siempre el hecho del cero, soy el más uno y estoy aquí para recordarles esto del cero que, se acuerdan del esclavo: cuando el César era ungido y lo coronaban de laureles, en el oído le decían “acuérdate César que eres mortal”. Algo de eso me refiere la función del más 1, sin que eso sea la posición de un analista, no es llevando a la división subjetiva de alguien para luego hacer interpretaciones adecuadas, no. Tampoco es la función del más 1 dar clase, no es un enseñante ni un maestro, en todo caso en tanto número cardinal, es un ignorante más, una reunión de cinco ignorantes que están tratando de avanzar y elucidar cosas. Ese más 1 no sólo les va a recordar, recuerden que en cada uno está el cero, el número que rige nuestras operaciones y nuestras frustraciones. Sino que además tiene que sumarse en su ignorancia para dejar a los otros cuatro y saber participar, tener que exponer. Los demás sostendrán la crítica, en esa dualidad, en ese “entre” es donde se destacan todas las cuestiones del más 1. Solamente quería hacer unas referencias mínimamente lógicas para tener una idea de dónde viene la cosa; una cosa es la cardinalidad, cuando yo digo 4 más 1 ya estoy armando el sucesor, es el cinco, ese es el número cardinal que sucede a la serie numérica al número x que es 4, cardinal 5. Después ese cardinal está implicando el cero, como cardinal soy uno más, respecto del saber, no soy ningún sujeto supuesto saber, inclusive Mercedes de Francisco lo acaba de decir, muchas veces en el cártel, el sujeto supuesto saber de alguna cuestión es fulano o fulana. Pero en todo caso el más uno le puede decir: “ojo estaba muy linda tu exposición pero para, tienen que hablar los demás, opinar”, o has avasallado a mengano o a mengana. Ahí está operando el más uno, recordándole que: “ojo que todos somos hijos del deseo, todos venimos nos afirmamos en un 1 que es la inexistencia y ahí arrancó Lacan la cuenta.

*Transcripción de la intervención: Susana Gopar

Poner en juego el no saber

Por Constanza Meyer

Cuando me invitaron a participar en esta mesa, rápidamente dije que sí porque me parecía que si bien hemos hablado ya en varias ocasiones de la función del más uno en el cartel a partir de lo que indica Lacan, no creo que se repita el modo en que esa función se pone en acto. Es decir, que la experiencia de cada más uno no es repetible y tampoco transferible justamente porque no se trata de desplegar un saber, sino de producirlo.

La primera vez que me convocaron para integrar un cartel exprés como más uno sentí la tentación de mirar hacia atrás y preguntar si realmente era a mí a quien proponían esa tarea. En ese mismo momento me di cuenta de que muy a menudo idealizamos el lugar de más uno como aquel al que se accede a partir de y para demostrar un saber. Quedaba claro, al menos en mi gesto y mi actitud de sorpresa, que sentía que para cumplir esa función había que “estar a la altura” aunque no supiera bien de qué. Curiosamente la cita de Laurent que se recoge en la presentación de este espacio viene a responder hoy aquella interrogación porque lo que está en juego es lo real y la ausencia de un saber que dé cuenta de él.  

La experiencia me demostró que, lejos de ese mandato tan superyoico, se trataba de otra cosa. Si bien el más uno es un miembro del cartel como los cuatro que lo acompañan, su posición está marcada por una suerte de diferencia, tiene la tarea, como indica Lacan en D’ecolage[1], de “(…) velar por los efectos internos de la empresa y provocar su elaboración”. Es decir, que su función consiste en poner-se al trabajo con otros alrededor de un sintagma vaciado de significación que se revela suficientemente opaco como para poder acoger y alojar la interrogación de cada integrante del cartel. Una interrogación que muy a menudo lleva ya implícita una respuesta que busca poder desplegarse. Es a ese despliegue que le hacemos lugar en el cartel.

Aquel cartel exprés culminó con productos aunque no de todos los cartelizantes y me brindó también la posibilidad de revisar la cuestión de la elección del  más uno a partir de lo que se señala en la convocatoria de este encuentro: al ser una función, puede desempeñarla cualquiera, pero debe ser alguien, debe encarnarse en un cuerpo. Por ello, cada más uno habita este significante con estilo propio y en función del cartel que integra.

Pero, ¿qué implica encargarse de la discusión teniendo en el horizonte la posibilidad de dar cauce a lo singular de cada miembro del cartel? En este momento soy más uno de un cartel que se reunió alrededor del significante “Trans” y que pudo inscribirse después de declinar este significante como “Cuerpo y sexuación”. Fue necesario un primer tiempo para que la cristalización trans pudiera ser interrogada desde diferentes vertientes hasta reducirse a un nuevo sintagma que daba lugar a una pregunta a partir de la articulación del cuerpo y la posición sexuada. Cualquier saber previo fue puesto en suspenso y así pudo emerger la pregunta de cada uno sobre este nuevo sintagma.

Podemos leer esto mismo en los términos que utiliza Lacan cuando nos invita a juntarnos y a la vez a despegarnos, o a des-escuelarnos, destacando el valor del cartel como órgano base de la Escuela tal y como la ha pensado. Su propuesta es, en definitiva, ir en contra del pegoteo homogeneizante para dar lugar a lo hetero que nos habita. Quisiera, entonces, subrayar que el invento de Lacan, como tantas veces repetimos, está pensado precisamente para contrariar esa tendencia a insuflar lo imaginario con el que nos defendemos de lo real. Esa es la brújula que permite al más uno orientar una “lectura a la letra” que permita poner en juego algo del saber no sabido y ofrezca el hueco para alojar la letra en tanto que escritura de cada uno, producción por completo alejada de cualquier erudición.


[1] Lacan, J., “D’ecolage o despegue de la Escuela”, disponible en https://www.wapol.org/es/las_escuelas/TemplateArticulo.asp?intTipoPagina=4&intEdicion=1&intIdiomaPublicacion=1&intArticulo=159&intIdiomaArticulo=1&intPublicacion=10

Comisión responsable del Espacio del Cártel de la Sede de Madrid de la ELP: Blanca Cervera (coord.), Graciela Sobral (coord.), Carmen Cuñat, Susana Gopar, Marjorie Gutiérrez, Rosa Liguori, Hugo Lock, Sonia Riera, Jesús Rubio, Carol Vanesa Toala Mora, Alejandro Tolosa, Mercedes Villén.

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