Museo Nacional Thyssen-Bornemisza
14 febrero al 18 junio 2023
Mila Ruiz. Socia de sede de la ELP de Madrid
«El pintor de la Piel»
Óleo sobre lienzo
Colección privada
Una exposición en el Museo Thyssen, nos deja ver la transición de Lucian Freud desde sus primeras obras en 1940, con 18 años hasta el último cuadro en el que trabajara el día antes de morir en 2011, a un año de cumplir los 90.
Cuadros grandes y pequeños nos dejan ver su incesante búsqueda y afinamiento hasta lo inexplicable en la representación del ser humano, y quizá también un especial interés por los perros, esos animales que al acompañarnos se humanizan tanto como sus amos en gestos, posturas, expresiones …y ¡la piel! Ah, ¡la piel!, ese envoltorio, saco, bolsa que contiene nuestros órganos, o ¿es más bien el ser lo que llega, con espectacular maestría, a enseñarnos Lucian Freud? No por nada, Herbert Read, pensador inglés, le define como “el Ingres del existencialismo” (siendo Ingres un artista realista del XIX, ferviente defensor del dibujo, tan brillante que ha quedado su nombre para designar el papel que se utiliza asiduamente para el dibujo a carboncillo)
Yo digo que es el maestro de la piel, él habla de carne, en realidad “flesh”, que en inglés no solo es piel, también significa la sustancia blanda que se encuentra entre los huesos y la piel de un animal, o persona, o la parte blanda de una fruta o vegetal.
No es bello, ni quizá agradable de ver, en el sentido de lo que podríamos llamar “bonito”, ni es eso lo que él persigue, como él mismo se responde en uno de los carteles que recogen sus palabras en la exposición, “¿Qué le pido a una pintura? Le pido que asombre, perturbe, seduzca, convenza.” Lo consigue. Busca mover nuestros sentidos, para lo que intensifica la realidad. También lo consigue, yo diría que hasta los sacude, al menos los míos.
Elije personas a las que retratar en perspectivas forzadas o exageradas, los retratos se acercan a las caricaturas, sin perder la fidelidad de aproximarse a lo más íntimo de quién retrata, muchas veces en autorretratos a él mismo. De hecho, dice “…mis retratos son de personas, no como ellas”
Al final del recorrido, fotografías del estudio de Lucian Freud en los últimos 20 años, realizadas por su ayudante David Dawson, nos permiten una visita, casi indiscreta, a la manera de hacer de este hombre.
Merece la pena no perderse la posibilidad que nos brinda el Thyssen-Bornemisza de dejarse perturbar por esta descarnada muestra del nieto de Sigmund Freud.
Mila Ruiz