Comunicado del 17 de diciembre sobre la Reunión Institucional de Permutación el día: 14 de diciembre de 2018, a las 20,30 horas

Estimados colegas,

Comenzamos un nuevo tramo en la vida de nuestra Sede, una nueva Junta Directiva ha sido elegida por los miembros de la Escuela pertenecientes a nuestra Sede para el período 2018-2020.

La nueva Junta Directiva ha quedado conformada de la siguiente manera:

Directora: Celeste Stecco

Secretaria: Blanca Cervera

Tesorera: Pía López-Herrera

Directora de Biblioteca: Constanza Meyer

Agradecemos a la Junta Directiva saliente, su Directora Susana Genta, José Antonio Bustos (Tesorero), Beatriz García (Directora de Biblioteca) y Rosa Liguori (Secretaria), el importante trabajo realizado en estos últimos dos años, y el apoyo que recibimos de su parte en el comienzo de esta andadura.

¡Empezamos la tarea! Deseando contar con el deseo de todos para ir haciendo el camino que tenemos por delante.

Os hacemos llegar las palabras con las que cada una de las integrantes de la Junta Directiva dió comienzo a esta nueva etapa y aprovechamos la ocasión para desearos felices fiestas y buena entrada en el 2019.

Saludos afectuosos

La Junta Directiva de la Sede de Madrid de la ELP

Celeste Stecco – Blanca Cervera – Pía López Herrera – Constanza Meyer

Estas fueron las palabras pronunciadas por la nueva directora:

Buenas noches queridos colegas,

Antes que nada quiero agradecer la confianza que muchos de vosotros me habéis transmitido en estos días. Si bien decidir presentarme a la dirección de nuestra Sede tiene que ver con consentir a dejarme empujar por el deseo que comanda el acto, ese consentimiento no ha sido sin otros.

Intentaré transmitiros como he llegado hasta aqui y qué estoy haciendo acá…

Al psicoanálisis me lo presentó un profesor en la Universidad, era la asigantura Clínica de la Psicosis. El primer día nos regaló una fotocopia del Seminario 23 y nos dijo que los psicoanalistas lacanianos no estaban para curar sino para dar absoluta dignidad al invento que cada uno se hace para soportar la vida… que buscar curar era un acto totalitario y que el psicoanálisis lacaniano era antitotalitario.

Enseguida supe que había elegido dedicarme a eso de lo que él hablaba.

Empecé mi formación en la Escuela Una hace 21 años, primero en la Sección Córdoba de la Escuela de Orientación Lacaniana y luego en la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis. El primer día que llegué a la escuela, en Córdoba, fué toda una experiencia… Sentada en el suelo (ya no alcanzaban las sillas) y no entendiendo nada de lo que allí se decía, evoque la canción de Fito Páez que empieza diciendo: Muchas veces me pergunto qué estamos haciendo acá… la angustia me hizo buscar rapidamente una respuesta: yo estaba allí para formarme como “psicoanalista lacaniana”, a la vez que me llevó a empezar mi primer análisis.

Si bien desde el comienzo había escuchado que la formación de un analista no tiene fin, dada la materia con la que trabajamos en este oficio, fue algo que descubrí un día y no sin sorpresa. En un control, conversando con Marta Davidovich, cuando ella era Directora de nuestra Sede y yo participante de la Sección Clínica – Nucep, me preguntó: ¿Tu no quieres ser socia de la sede?, pidamente, no fuera a ser que el deseo me empujara y me “mostrara viva” ante el otrole respondí: ¿yo? No, yo me estoy formando. A lo que ella respondió: ¡si, claro… y yo!

Sus palabras me tocaron, dejando en evidencia el ideal que me detenía a la espera de un momento que no llega; situarlo produjo cierta liberación de mi deseo y un nuevo sentido para la existencia de la escuela… la que ya no era el lugar de los analistas ya formados que enseñan a los que no lo están, sino que era el lugar habitado por los que están (siempre) en formación… tiempo después me hacía socia de la Sede.

Pasaron unos años, y en París, en el Congreso de la AMP sobre Semblantes y Sínthoma, mi defensa fue nuevamente molestada, y un resto de aquel ideal, no del todo desbaratado, se reveló nuevamente. En ese Congreso, Jacques Allain Miller, en un acto decidido, daba un lugar a los analistas más jóvenes y transmitía la importancia y la necesidad de que ellos tomarán la palabra, dando cuenta como, desde el comienzo de cada andadura, lo singular de cada uno se anuda a la práctica y a la escuela. Yo, que vivía con la imposición de que tenía que “adelantarme” para estar a la altura de lo que el Otro esperaba de mi, adelantarme para formarme rápidamente y alcanzar a ese psicoanalista idealizado, de repente me encontraba con una escuela que no esperaba eso… que consideraba que cada uno, desde su lugar y en cada momento, podía tener algo para decir. Ubicar que la exigencia que situaba en la escuela se desprendía de mi fantasma y que el empuje a avanzar “rápidamente” era el de mi superyó, aflojó algo más el nudo que mantenía amarrado mi deseo… la respuesta que me había dado a la pregunta de aquella canción ya no me alcanzaba… la escuela se me rebelaba como algo más que el lugar de formación, y quería ser parte de ella… Tiempo después de aquel París pedí la entrada como miembro.

Pasaron siete años, y la canción de Páez, a la manera de una poesía inconclusa, no ha dejado de volver, mostrándome la imposibilidad de darle una respuesta definitiva. La hago mía y me pregunto: ¿Qué estoy haciendo acá? Qué estoy haciendo acá si no es una vez más, ahora desde otro lugar, bordear el agujero que esa canción dibuja… Él no hay de la respuesta definitiva deviene así para mi en el motor para todo lo que se va inventando, y una de esas invenciones es para mí la escuela, invención siempre inconclusa que necesita de cada uno y del lazo entre todos para poder existir.

Hoy, querer ocupar el lugar de la dirección de la Sede va en esta orientación, la de preservar la pregunta que permite la invención y favorecer los lazos que en ella se gestan. Porque no hay la respuesta final hay la escuela, porque no hay respuesta final hay el analista siempre en formación, y hay el psicoanálisis… que no se detiene…

Deseo trabajar en la dirección de la Sede preservando ese no hay y lo que de ahí emerge: la palabra de cada uno, el decir, uno por uno, de los que damos vida a la escuela, favoreciendo los lazos que posibilitan el trabajo: el lazo entre los miembros, el lazo con los socios, el lazo entre las distintas generaciones de analistas, el lazo con los legados de Freud y de Lacan, como así también el lazo de nuestra Sede con la ciudad, parte de un mundo que parece estar oscureciéndose por el empuje de Tánatos, en este momento convocado por tantos…

El antitotalitarismo, significante con el que mi profesor nombró al psicoanálisis y que tanto tuvo que ver en mi elección, es el significante con el que Jacques- Allain Miller nombra a la escuela en su Teoría de Turín, y es el que tomaría como brújula para orientar mi tarea.

Trabajar por una Sede en la que sus distintos espacios sean invitaciones para preguntarnos, para decir, para escuchar y respetar la invención del otro, siempre diferente a la de uno.

Trabajar por dar un lugar a las diferencias, ya que es desde ahí que un lazo de trabajo puede ser posible: en las noches clínicas, en las noches de la escuela, en el espacio del pase, del cartel, de psicoanálisis con niños de la Red Cereda… , distintos lugares de trabajo, cada uno con su particular manera de bordear el agujero propio de nuestro oficio…

Trabajar para seguir generando y consolidando el lazo con los “amigos” del psicoanálisis. Nuestro mundo atraviesa un momento en el que se hace evidente, una vez más, que “el hombre es el lobo del hombre”, y en esos momentos, los amigos son aún más necesarios. En los dos años que dirigí la revista de nuestra Sede, Letras Lacanianas, conversamos con personas que se han hecho, por su enunciación y su trabajo, un lugar importante en nuestra ciudad. Cuando los invitamos, por eso singular que podían enseñarnos, nos encontramos que teníamos algo en común: la inquietud por la deriva de este mundo y el deseo de, cada uno desde su discurso, poner ante la ciudad lo que la ciudad se oculta. Considero muy importante, en este momento, en el que, como dijo alguna vez Cortázar, la historia viaja en un jet, empujado por el odio y el rechazo, trabajar a contramano, haciendo de nuestra sede un lugar de encuentro y conversación con los colegas y los amigos, los de siempre y los que están por venir. Contamos para esto con nuestra Biblioteca, lugar fundamental, y con distintos espacios insertados en la ciudad: las Tertulias El séptimo y Literatulia, y los Encuentros con el arte. Contamos también con La Brújula y con nuestra revista Letras Lacanianas, espacios de enorme importancia a mantener vivos… a re-inventar cada vez, así también con nuestra página web, mapa de nuestra Sede.

Como Sede de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis en esta ciudad, y siguiendo las enseñanzas de Freud y de Lacan, considero que tenemos una responsabilidad con ésta. Lacan ya no nos permite pensar el binarismo adentro – afuera por lo que no se trata de “salir” al mundo sino de cómo en el mundo en que estamos poder incidir abriendo la hiancia necesaria para que se suspendan, al menos por unos instantes, las certidumbres mortíferas, y que alguna pregunta pueda emerger.

¡Cuánto hay por hacer! Como dijo Jacques- Allain Miller, “Lacan nos deja siempre la mitad del camino por hacer…” por eso estamos aquí, para seguir… como dice aquella bella canción… siempre a seguir… esta es mi propuesta y espero contar con vuestro apoyo.

¡Muchas gracias!

Celeste Stecco

Madrid 14/12/18


Nuevos socios y miembros

  • 9 JUL Luis Miguel Rodrigo
  • 6 SEP Jonathan Rotstein
  • 14 NOV Mariana Valenzuela
  • 19 NOV Sonia Riera Gata
  • 26 NOV Virginia García Falagán
  • 21 ENE Marjorie Gutiérrez Fontaine
  • 22 ENE Jesús Rubio Campuzano
  • 4 FEB Margarita Sánchez-Mármol
  • 5 FEB Alejandro Tolosa
  • 18 FEB Mila Ruiz

8 FEB Rodrigo Bilbao y Antonio Carrero, así como la homologación en la ELP de Andrés Molina, colega proveniente de la NEL 15 de febrero Ana Ruth Najles

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