« Que renuncie antes a ello, pues, quien no consiga alcanzar

en su horizonte la subjetividad de su época»

.Jacques Lacan

«Función y campo del discurso y del lenguaje»

El 10 de febrero de 2026 tuvo lugar el primer encuentro del tercer ciclo preparatorio hacia el XV Congreso de la AMP, bajo el eje “No hay relación sexual”: Modalidades sintomáticas de la época, titulado: El escándalo del celibato. Fue una conversación rica y rigurosa, coordinada por Esperanza Molleda en la que intervinieron Violeta Conde y Clara Urbano.

Punto de partida: la época

Se partió de una constatación histórica: Si en tiempos de Sigmund Freud, predominaba la sexualidad marcada por la represión, hoy nos encontramos bajo el imperativo inverso: hay que gozar, hay que mostrarse, hay que exhibir lo sexual.  El imperativo gozar tiene su efecto en el sujeto y en el lazo social, sin embargo, el empuje al goce no elimina el síntoma. La sexualidad sigue siendo problemática para el ser hablante.

Del voto religioso a las formas contemporáneas

Uno de los ejes centrales fue el análisis del celibato contemporáneo como modalidad sintomática de la época, interrogar las formas contemporáneas de soltería y celibato, no como meras elecciones privadas, sino como respuestas, u otras maneras de enfrentarse al real que introduce el axioma formulado por Jacques Lacan y que todavía conserva toda su actualidad – no hay relación sexual.  Esta formulación no niega la existencia del amor o que haya relaciones, sino que señala la imposibilidad estructural de una complementariedad armónica entre los sexos.

El diverso menú contemporâneo

Se puso en evidencia cómo el celibato ya no puede pensarse únicamente como voto de castidad religioso o renuncia a la sexualidad.

Las intervenciones desplegaron una serie de formas contemporáneas, un verdadero menú de configuraciones actuales del celibato: la sologamia ( casarse consigo misma ) como reivindicación narcisista o intento de autosuficiencia, los llamados incels ( célibes involuntarios hombres ) y volcels ( célibes voluntarios ), el celibato relacional, las parejas asexuales románticas, y también, ciertas posiciones femeninas que privilegian el proyecto propio por sobre el lazo amoroso – uno de los ejemplos de ello fue la cantante Rosalia, que recientemente se declaróó célibe..

El abanico de posibilidades contempló incluso enamoramientos por inteligencias artificiales, más bien posiciones que, lejos de constituir simples modas culturales, revelan modos singulares de tratar lo imposible del vínculo amoroso.

Lo interesante no fue clasificar modalidades, sino interrogarlas. ¿Son respuestas defensivas frente al riesgo del deseo? ¿O invenciones singulares ante lo imposible del encuentro?

Entre el amor y el goce

Se trabajó, especialmente, la articulación entre amor y goce. Se recordó que, en la enseñanza lacaniana, amar, implica dar lo que no se tiene. Amar introduce falta, dependencia, vulnerabilidad. Y quizá allí se localiza una tensión con el discurso contemporáneo, que promueve autosuficiencia, empoderamiento, completud individual. 

El amor no elimina la no relación sexual, sino que funciona como suplencia, como invención siempre frágil ante la heterogeneidad de los goces.  En este punto, la referencia a la “ética del soltero” permitió interrogar si ciertas formas contemporáneas de celibato constituyen un rechazo de la castración – una evitación del riesgo que implica el lazo – o una solución singular frente al desencuentro estructural.

Sea una pareja heterosexual, homosexual o cualquier otra modalidad, siempre hay dos goces que no encajan, siempre hay asimetría.

El “otro” no es el sexo opuesto, es lo heterogéneo del goce. En la cuestión del amor no se juega en la orientación sexual, sino en la relación con la falta.

Lo femenino y las nuevas configuraciones

Si en Freud la degradación de la vida amorosa aparecía más del lado masculino (separación entre amor y deseo), hoy también lo observamos en la clínica femenina.

Se abrió aquí una cuestión delicada: ¿estamos ante nuevas formas de la degradación de la vida amorosa? ¿O ante modalidades inéditas de hacer con el goce? En la clínica aparecen sujetos que oscilan entre seguridad y vitalidad, entre proyecto individual y lazo amoroso, intentando no perder nada, sin decidir del todo por uno u otro.

Aquí quedó resonando una pregunta:

¿Se trata de evitar la pérdida o de intentar borrar la imposibilidad?

La ética analítica no es la del modelo relacional, sino la del deseo

Desde la perspectiva del psicoanálisis, quedó claro algo fundamental: no se trata de moralizar, ni de patologizar estas posiciones. El analista no prescribe pareja ni celibato. La pregunta no es si el celibato es correcto o incorrecto, sino qué función cumple para cada sujeto. ¿Se trata de una defensa ante el riesgo del deseo? ¿De una invención que permite habitar lo imposible?

¿De una modalidad de goce que evita la confrontación con la alteridad?

El llamado «escándalo» del celibato, tal vez, no se deba tanto a la abstinencia como a lo que estas formas revelan sobre nuestra época y nuestra relación contemporánea con el deseo.

En muchos de los fenómenos actuales parece operar un intento de evitar la caída, la decepción, el riesgo de quedar afectado por el otro.

¿Serán las nuevas formas de celibato síntomas de la época o nuevas invenciones?

Lo que es cierto es que la actualidad no se ha ido de vacaciones, la diversidad es norma y el amor insiste.

Sandra Hermoso. Psicoanalista, artista y socia de la ELP Madrid

OTROS ARTÍCULOS:

Logo ELP Sede Madrid white

Suscríbete a nuestra newsletter

Recibirás la agenda de actividades así como las novedades de La Brújula. Una vez enviado el formulario de suscripción es necesario que confirmes tu email. Para ello, por favor haz clic en el email de confirmación que te llegará a tu email. Si no lo encuentras búscalo en el buzón de Notificaciones, Promociones, Correo basura o similar. Podrás cancelar tu suscripción cuando quieras. 

 

Política de privacidad

Ya casi estamos... recuerda que tienes que hacer clic en el email de confirmación que te acaba de llegar. Gracias

X