3er Ciclo preparatorio del XV Congreso de la AMP “No hay relación sexual”
IMAGINAR LA RELACIÓN SEXUAL
En este último encuentro preparatorio hacia el XV Congreso de la AMP “No hay relación sexual” en torno al título “Imaginar la relación sexual” Mercedes de Francisco y Antonio Carrero, presentados y coordinados por Esperanza Molleda, nos propusieron diversas cuestiones a pensar y debatir entre los asistentes.
La imagen y el registro imaginario fueron abordados por cada uno de ellos desde diferentes y no menos interesantes perspectivas.
Esperanza abrió la presentación de los ponentes con unos breves comentarios sobre la diferenciación en las vertientes llamadas masculina y femenina en el imaginar la relación sexual que no viene dada para ser humano, articulándolo con los signos de la época donde, desde las ensoñaciones amorosas hasta la pornografía, parecemos estar mucho más interesados en el goce que en el amor. Nos señala la importancia de llegar a tratar con lo real del “no hay relación sexual” y el agujero que esto pone en juego para cada parlêtre de manera singular.
Antonio Carrero se centró sobre todo en la posición perverso-masculina, si podemos llamarlo así, comentó, y el uso de la pornografía. Fue desplegándonos, minuciosamente el resultado de una intensa y extensa investigación sobre la pornografía, sus usos y derivas, en la actualidad. Parece ser que coincide el aumento drástico del consumo de pornografía con la aparición de los smartphones, así como el inicio cada vez más temprano de su utilización (ya desde los 8 años en España) y el aumento significativo de las chicas, hasta un 38%, a diferencia de lo que lo hicieran anteriormente, que era muy escaso.
La necesaria preparación simbólica para el encuentro con el goce sexual está siendo seriamente afectada precisamente por este mundo proliferante de las imágenes y la pornografía de fácil uso y acceso en cualquier momento y lugar que se quiera. De igual manera caen como una bomba sobre los diques hasta entonces útiles para la construcción simbólica durante el periodo de latencia: asco, sentimiento de vergüenza, moral.
Nos recuerda a Miller citando al porno como un fantasma filmado en toda su variedad para satisfacer los apetitos perversos en toda su diversidad. Representa mejor que nada la ausencia de la relación sexual con esa profusión imaginaria de cuerpos entregados al goce sin regulación alguna, sino constante infracción. Las consecuencias en nuestras generaciones de jóvenes en cuanto a los estilos de relaciones sexuales son el desencanto, la brutalización, la banalización…
Antonio nos diferencia el voyeurismo perverso del consumo del porno. El voyeurista lo que busca es ver precisamente lo que no tiene, busca ver el -¥ contenido en el objeto a, lo que le atrae en el espectáculo que mira a través de alguna rendija, es precisamente lo que no puede ser visto. Terminó su exposición con el señalamiento de que desde el “No hay relación sexual”, lo que hay es del orden del sexo, las relaciones que si hay y estas son con vínculos siempre sintomáticos, pasados por el goce, el cuerpo y por el lenguaje, por el saber-hacer del inconsciente con lalalengua. Igualmente, lo que provocará amor será el encuentro en el partenaire de todo lo que marca en cada uno la huella de su exhilio en la relación sexual.
Mercedes de Francisco abordó el imaginar de la relación sexual desde otro ángulo. Parte de saberse la imposibilidad de la representación simbólica de la relación sexual, el coito, así como sucede con la muerte. El amor es lo que puede venir a hacer con ese vacío. Nos recuerda que el ser humano al percibirse neurológica y biológicamente como fragmentado, anticipa un yo, una identidad e identificación que, si bien se puede cerrar en ese yo, nunca cerrará del todo. Apuntó cómo en los griegos, ese culto a la belleza era para pacificar todo esto.
A nivel de la percepción visual, ante el reflejo en el espejo, el amor y el odio a esa imagen está asegurado. Si bien se experimenta una extrañeza de un goce sentido, un intenso placer, también se da la desmentida de la realidad, un “esto que yo veo no existe”.
Nombró también el concepto de “imagen reina” en J. A. Miller, esto es el cuerpo propio, el falo y el cuerpo del Otro, donde percibiremos la castración.
Para Mercedes se trata más del imperio de la mirada y no tanto de las imágenes, y de la construcción del objeto a, desde un real imposible, ese objeto a no es “como un” semblante, sino el semblante mismo de un ser que no existe. Y nos puso el ejemplo de la mujer fálica, bellísima y deslumbrante, que lo que quiere es encarnar el ser falo con sus amantes.
A propósito de la imagen, nos remitió al texto de Lacan sobre la lata de sardinas, y él mismo en la barca con los pescadores de condición humilde, donde aparecieron para Lacan la vulnerabilidad y la castración al sentirse él mismo la mancha del cuadro.
Finalmente, Mercedes nos regaló la pregunta a tener siempre en cuenta “¿Qué imperio de la mirada se pone en juego para cada sujeto?”
Mila Ruiz, Socia de la sede de Madrid de la ELP.