Presentación por Mónica Unterberger

Entre paréntesis a causa del COVID, nos hacemos presentes en toda nuestra posible actividad, tal como lo habíamos previsto en nuestro programa y prometido como alternativa a la realización presencial de las exposiciones.

Esta sería nuestra OCTAVA EXPOSICIÓN de nuestra serie de ENCUENTR0S CON EL ARTE.

Y tenemos con ella, la ocasión de presentar a la artista ANA WEISS, de conocido y diverso trabajo como extenso recorrido.

En primer lugar, algunas palabras en relación a su obra a las que sigue un texto y tres obras, de nuestra artista invitada.

Cuando uno entra al espacio en el que vive su arte ANA WEISS, te sale al paso una pregunta que no se puede evitar: ¿cómo llamar a eso que hace que un artista navegue en tantas diversas etapas a lo largo de una ininterrumpida obra? Es eso lo que a primer golpe de vista, se nos presenta tan disímil entre las obras que nos ofrece hoy.

Veamos si puedo en primer lugar acercarme a una de ellas, como es Mural de flores.

Los detalles en toda su exuberante proliferación ocupan la mayor parte del extenso mural donde la artista las quiere presentar en una metonimia que se sueña como lo más interminable posible. Al parecer, todo, como en el barroco se llena de pequeños elementos que a modo de señuelo, parecieran invitar, atraer al mirón que somos a entrar en el jardín.

Es un jardín ocupado no solo por las flores sino que deja ver en los claros que alguna luz ilumina especialmente, esa zona que anuncia el punto de vacío donde la mirada es atraída y el mural del jardín se hace borde con el que éste se delimita, nace y a la vez, se recorta como aquello que no se subordina a ningún elemento concreto ni a imagen que lo sustituya.

Es un hallazgo: el señuelo para el ojo, el vacío para la mirada que allí puede o no alojarse., en el mar de objetos que se esconden entre las flores.

Algo parecido sucede en el paisaje del Templo y naturaleza, en el cual lo que se da a ver no se hace señuelo para el ojo sino trampa para el ojo: nada que ver en ese velo al que apela para llevar en esa transparencia a lo que solo puede ser supuesto en lo que se fuga.

Mientras que en Pandemia, es el cuerpo en todo el silencio de la pulsión el que se hace oír y le hace falta representarse en la forma humana para alojar la incertidumbre a leer en esa mirada y su sobresalto.

Y finalmente, nos ofrece en Tramas, un tramado donde solo el color se presta a hacer de antesala a lo que se urde sin tregua ni descanso.

No encuentro un nombre para denominar, este navegar y su sinuosidad.

Pero… ¿hace falta?


Relato por Anabel Martínez Weiss (firmo Ana Weiss) Madrid 2020.

A los 21 años pinté el cuadro llamado “censura”. A raíz de la pandemia lo actualicé este año para colaborar en una exposición virtual en homenaje a los trabajadores de la salud. Expresionismo testimonial; realizado mediante técnicas “brutalistas”; quemé el lienzo en su parte derecha y usé diversos materiales: pintura a la encáustica, esmalte sintético, óleo. Es un cuadro que ha sufrido exilios, como su dueña. Su pariente es “El grito”“, de Edrvard Munch.

El segundo cuadro, “Mural con flores y frutas”, es larguísimo, usé una entretela de algodón de 70 cm. de ancho para el largo que uno quiera. Mi ambición era realizar un continuo de varios metros. Decorar con él dos paredes contiguas de un salón. Disponer de un gran rollo de frutas y flores, pintarlo de a poco, incluir con el tiempo, pájaros, el fragmento a comprar lo elige el cliente. Lo pinté al óleo, con mucha descarga de material y color. Los modelos: libros de botánica y de agricultura. Esta costumbre de “copiar” de libros, la aprendí de “D’annunzio”, donde a partir de un libro de labores para pesca en el mar, escribió maravillosos poemas sobre el tema. Era un “Copión”. Los pintores lo somos siempre.

El tercer cuadro, es una acuarela en papel “Fabriano”, también ofertado en rollos, razón por la cual es “de gran formato”.

Las pinturas a la acuarela ofrecen imágenes melancólicas. El agua diluye las precisiones; ella manda. También es difícil su realización, la pintura pierde contraste cuando se seca, hay que insistir varias veces para delimitar imágenes. El modelo es el Altes Museum, 1828, en Berlín, de Karl Friedrich Schinkel.

Me gusta esa época, el arquitecto creó las Escuelas de Artes y Oficios y diseñó una silla en hierro fundido, que figura en el cuadro. Todavía se usa en bares de ciudad.

Alexander von Humboldt era su amigo. Da gusto conocer un adinerado con pasión para invertir herencia y subvenciones, en descubrir maravillas naturales en una América aún no contaminada por las “multinacionales”.

El cuarto cuadro se llama: “Tramas”, estilo abstracto, geométrico, pintado al óleo: ajustando formas, colores e intensidades, con el pincel.

De acuerdo a las fechas de realización, se puede entender que corresponden a tres etapas de mi producción.

Quedan tres géneros y estilos sin mostrar: la ilustración, los estandartes y la época surrealista.


Pandemia
0.50 x 0.50 m.
Óleo, collage y estampación digital
Mendoza, 1965 – Madrid, 2020

Mural de flores
0.70 x 3.83 m.
Óleo sobre lienzo
Madrid, 2009

Templo con naturaleza
1.76 x 1.08 m.
Acuarela sobre papel
Madrid, 2012

Trama
1.00 x 0.80 m.
Óleo sobre lienzo
Madrid, 2018

Comentario para la exposición de Ana Weiss. Por Miguel Ángel Alonso

La pintura de Ana Weiss cobrando vida en esa herida insensata que se abre como un escalofrío; en un sueño romántico de difuso y tentador cobijo; en la trama de frenesí apuntalada en el marco que oculta la cosa. Experiencias y creaciones paradójicas y contrapuestas coexistiendo sin ninguna rigidez. Diversidad de formas para el enigma que en lo humano se sustrae.  


Anna Weiss y la Pandemia Por Mila R. Haynes, Artista y Psicoanalista 

En esta ocasión es del trabajo de Ana Weiss de quien voy a hablar. Era su turno el de exponer tras la obra de los artistas ya presentados y mencionados en el número 411 de la Brújula, anterior a éste, como ya ha  explicado Mónica Unterberger en su presentación de la artista.

Aunque Ana eligió 3 de sus obras para publicar, con su propio relato al respecto, yo voy a centrarme solo en una de ellas, la que captura mi mirada por su evocación más contemporánea, “Pandemia”.

Según nos cuenta Ana, es una obra que realizó a los 21 años, no sé exactamente cuántos tiene en la actualidad Ana, pero si que  han pasado ya unos cuantos desde entonces, por lo menos más de treinta, y sin embargo se renueva y acerca hasta mimetizarse con los tiempos que corren y nos arrastran en la corriente de esta pandemia, por primera vez en la historia de humanidad, universal.

En su día llamó a la obra “Censura”, el año pasado la actualizó para exponer como homenaje a los trabajadores de la salud, según nos dice. No sé bien si dicha actualización incluye las técnicas “brutalistas” que nos explica, como quemar parte del soporte, o si eso ya sucedió años atrás, pero desde luego, dada la situación que estamos todos viviendo desde Marzo del 2020 en que comenzara el confinamiento en Madrid capital, lo encuentro absolutamente acertado. La mascarilla, sujeta con chinchetas, que casi puedo sentir como se clavarían en la piel, es desde luego parte fielmente representante de nuestro día a día. Medio oculta queda una franja roja sobre la boca, muy probablemente la que evocara la censura, que hoy se ha convertido quizá en una expresión del silencio, dolor , asfixia y aislamiento al que nos vemos sometidos, y que sufren y han sufrido los que han pasado por las peores sintomatologías de la Covid 19 y sus familiares y amigos más cercanos. Color cetrino el elegido para representar la figura humana, amarillo verdoso, melancólico y adusto, según las diferentes afecciones en la definición del diccionario, y es que ¿no es este un color y un estado que define más que bien por lo que estamos pasando?.

Y ya por último esos ojos que se extravían en una mirada densa y opaca, terminan de explicar con una certeza sin palabras, como es capaz de hacerlo el arte, estos momentos insólitamente inusitados por los que estamos obligados a navegar hasta que las aguas, no sabemos cuándo, arriben a un remanso donde, nunca mejor dicho, volver a respirar con un poco de paz.

Es por todo esto que considero que esta obra en especial que nos manda Ana, es representarte sin duda alguna de un testimonio de una época tan particularmente difícil como la que nos está tocando atravesar.

Gracias Ana.

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