Por Pilar Berbén – Socia de la Sede de Madrid de la ELP

Francesc Tosquelles en el jardín del Hospital Psiquiátrico de Saint-Alban-sur-Limagnole, c. 1944-1945 –
Fotografía de la hoja de sala de la exposición del Centro de Arte Reina Sofía.

El pasado 28 de septiembre se inauguró en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía esta importante exposición, y continuará hasta el próximo 27 de marzo. Antes estuvo en el museo de arte contemporáneo Les Abattoirs de Toulouse, en el CCCB (Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona) y viajará posteriormente al American Folk Art Museum de Nueva York. Esto nos da una idea de que por fin, empezamos a tomarnos en serio que la salud mental es un problema importante a tener en cuenta.

Su enigmático título hace referencia a la frase de Lautréamont: “Bello como el encuentro fortuito de una máquina de coser con un paraguas sobre una mesa de disección” que los surrealistas hicieron célebre para hablar de la belleza azarosa. Aunque, sin duda, es un homenaje a Tosquelles porque él, haciendo un guiño a la frase, la cambia, diciendo:  “Como una máquina de coser en un campo de trigo” para hablar de su experiencia en Cataluña, al organizar los cuidados terapéuticos en estrecha relación con los municipios, con el campo y con el trabajo manual, logrando un verdadero encuentro entre una experiencia política inacabada, y la escritura, el teatro y la cultura, siendo  parte de su invención terapéutica; a la vez el campo de trigo, como lo pragmático que siempre estuvo presente en él.   

Se trata de la historia y vida de este psiquiatra excepcional, Francesc Tosquelles, que revolucionó las prácticas médicas de su tiempo y que transmitió un  gran legado cultural, innovador y sorprendente, haciendo profundos cambios en el abordaje de la salud mental y transformando la institución psiquiátrica. Nacido en Reus en 1912, capitán médico del ejército republicano y exiliado en Francia desde 1939, fallece en Granges-sur-Lot, en 1994.

Esta figura tan importante del siglo XX, que para algunas personas, como es mi caso, había pasado desapercibida “… representa, sin embargo, el espíritu crítico frente a momentos convulsos tales como fueron la guerra civil, el exilio y la posguerra europea…”  Son palabras de Carles Guerra, comisario de la exposición, junto con Joana Masó. Explica Masó que este desconocimiento para la gente en general en nuestro país se debe a sus opciones políticas, siempre a contrapelo: Era del POUM, luego un exiliado, y el franquismo borró todo su recuerdo. En Francia es mucho más conocido, sus años en Saint-Albans inspiraron a otros, como a la gente del mayo del 68”.

Durante los años 30 del siglo pasado, en la Europa dominada por los fascismos, como decíamos, contribuyó a transformar las instituciones psiquiátricas, promoviendo la psicoterapia institucional y cuestionando la distinción tradicional entre patología y normalidad.

Destacamos en su vida la influencia de su tío materno médico filántropo, el cual, ya en 1913,  publica  un artículo en la revista Archivos de Terapéutica y de las Enfermedades Nerviosas y Mentales (eco científico del Manicomio de Reus), sobre La interpretación de los sueños (1899) de Sigmund Freud, en el  que afirma que la obra de Freud cambiará el destino de los hospitales psiquiátricos. Francesc, su sobrino, trabajó intensamente para que este cambio fuera una realidad. Este vínculo le permite colaborar de manera informal con el Instituto Pere Mata de Reus.

Miembro de las Juventuts Comunistes Ibériques (JCI) y del BLOC Obrer i Camperol, participa activamente en sus mítines y actos públicos, a la vez que va desarrollando las bases de la terapia.

Asimismo, la presencia de psicoanalistas de Europa central que huían del antisemitismo y se asentaron en Barcelona convertida en lo que se denominó una “pequeña Viena”, contribuye a que Tosquelles se familiarice con autores como Sandor Ferenczi, Michael Balint o Leopold Szondi y, posteriormente, participe activamente en la vida institucional del hospital.

En 1931 comienza a psicoanalizarse en el Ateneo Barcelonés con Sándor Eiminder. En 1932 lee la tesis del psicoanalista francés Jacques Lacan que acaba de defender en París aquel mismo año: “Sobre la psicosis paranoica en sus relaciones con la personalidad”. Sirviéndose de ella, realiza sus primeras innovaciones para la formación de médicos y enfermeros del Institut Pere Mata, desarrollando una práctica radicalmente innovadora que vincula el ejercicio clínico con la política y la cultura. Esta práctica estaba orientada a evitar el aislamiento social de los pacientes y favorecer su inclusión en el entorno. Para ello, implicaba no sólo a la comunidad médica sino también al personal no profesional y a la sociedad civil. Recurrió al psicoanálisis y al marxismo para transformar los manicomios heredados del siglo XIX en espacios más humanos y curar unas instituciones que consideraba enfermas.

Influenciado por esas tesis, trabaja primero en el campo de refugiados españoles de Septfonds y después, desde 1940 a 1962, en el hospital psiquiátrico de Saint-Alban. Se muestra como un centro pionero para la innovación clínica, la producción cultural y la actividad política antifascista, donde se desarrollaron actividades sociales como teatro, cine, talleres e incluso la edición de periódicos.

La colaboración con artistas de vanguardia como Tristan Tzara o Paul Éluard, que convivieron con internos y trabajadores, junto con el arte producido por los propios internos, inauguraron una actividad que  despertó  el interés del creador del Art Brut, Jean Dubuffet.

Creó un espacio de inclusión entre las personas “normales” y “marginales”. Tanto los enfermos o exiliados, como el propio Tosquelles, encuentran un territorio común y abren las puertas de la institución. A todo este movimiento se refiere Carles Guerra cuando comenta: “Es un trabajo que se realiza en un ámbito terapéutico, que lo que invita es a establecer vínculos sociales, ya sea entre los mismos pacientes o con la comunidad de alrededor de Sant Alban, a la que esos trabajos interpelan para ser comprados en un mercado y convertirse en objetos que se venden a cambio de una modesta cantidad de dinero.”

Las colaboraciones con artistas como Miró, Paul Eluard, las fotografías de Jaques Matarazo, los poemas de Tristan Tzara, los fragmentos fílmicos de Mario Ruizpoli son un modelo de referencia para la psicoterapia institucional.

A través de esta exposición, se nos brinda la oportunidad de acercarnos al revolucionario psiquiatra Francesc Tosquelles, cuya práctica experimental cambió el paradigma de la salud mental.

Está compuesta por material muy diverso, a través de 11 salas, descubrimos pinturas (hay obras de Tapies, Dalí, Miró, Dubuffet, Michaux o Artaud), fotografías, documentos salidos de hospitales psiquiátricos, colecciones privadas, obras de arte, películas y materiales recopilados por historiadores amateur. Retratos perturbadores, los horrores de las entreguerras o la visión de un mundo apocalíptico aparecen representados en pinturas como Delirant halluciné de León Schawarrz-Abrys.

En definitiva, un material que tiene como epicentro las experiencias del art Brut, posteriormente elaborado por Dubuffet, que denomino como “arte auténtico”, al creado por gente ajena al mundo artístico sin una formación académica.

Pero, sin duda, el núcleo central de la exposición ilustra la labor de Tosquelles en el Hospital de Saint-Alban, donde trabajó entre 1940 y 1962, y cuya transformación ha servido de modelo para la psicoterapia institucional. En este hospital Tosquelles mantuvo colaboraciones y encuentros trascendentales, con: Frantz Fanon, líder de las teorías decoloniales; Mario Ruspili, realizador de cine; Paul Éluard, que en 1946 publicó Recuerdos de la casa de locos; el poeta Tristan Tzara, etc. Coincidieron en el mismo lugar las innovaciones clínicas, la producción cultural de vanguardia y la actividad política antifascista.

Este espacio se complementa con una proyección de los documentos filmados que realizó Tosquelles sobre las transformaciones del hospital y que se presentó en el IV Congreso Internacional de Psicoterapia, celebrado en Barcelona en 1958, siendo un valioso testimonio de su visión del trabajo psiquiátrico.

Nos muestra una nueva mirada de los traumas europeos del  siglo XX bajo el prisma del psicoanálisis. Así lo constata la comisaria de la muestra Joana Masó: “Tosquelles es más pragmático, es decir, no busca encumbrar al loco genio o al enfermo lúcido, sino que, lo que busca es que la vanguardia y, en particular, el surrealismo entren desde una vertiente más pragmática”.

Por último, una colección de  casetes que Tosquelles grabó, cuadros y mapas conceptuales dedicados a los últimos años de Tosquelles, despiden esta exposición de una figura fundamental en la apertura de los hospitales psiquiátricos a la socialización de prácticas culturales colectivas.

A lo largo de todo el recorrido, nos acompaña la voz tranquilizadora de Tosquelles a través de pantallas con fragmentos de entrevistas, hablando de los temas que le interesaron: “Continuamos manteniendo el hospital como lugar abierto, realmente abierto, y que un lugar sea abierto o cerrado no depende solamente de sus paredes”. Autor de frases que hacen pensar: “Los maestros que tenemos son los enfermos, todos los demás maestros elaboran teorías”; “El miedo a morir vestidos lo tenemos todos” o “El genio catalán es surrealista genéticamente, nunca se sabe si hablamos en serio o desbarramos. Hay que desbarrar”.

Deseo y espero que disfrutéis de esta exposición sin prisa y con curiosidad. Para mí es una joya que me ha permitido descubrir a Francesc Tosquelles,  un hombre que estuvo en la vanguardia psiquiátrica, política y antifascista europea. Mejoró la vida de sus pacientes al abordar la raíz social de la enfermedad mental para transformar, desde la humanización, la institución psiquiátrica. Fue pionero en introducir en las instituciones tareas de autogestión, comisiones, clubs de enfermos, creación de periódicos murales y diarios internos. Hoy puede ser una inspiración para pensar las políticas de salud mental en momentos de crisis extrema. Defendió la singularidad del ser a partir de la mirada del otro; luchó contra el aislamiento con las armas del afecto y la admiración. Fue un pionero al introducir el discurso psicoanalítico en su experiencia psiquiátrica, aunque quedó truncado debido a su exilio.

Fuentes:

Página web del Museo Nacional de Arte Reina Sofia.

Libro: Tosquelles. Curar las Instituciones. Joana Masó. Arcadia.

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