EL COMPROMISO CON LA CAUSA ANALÍTICA

El compromiso con la causa analítica es el motor de la Escuela. A diferencia de Javier, yo llegué a la ELP estando ésta ya constituida. Llegué a través del cartel, en otro lugar de formación en psicoanálisis, me pasaron un folleto en el que se hablaba del cartel y quise formar parte de uno. En uno de los encuentros de ese primer cartel escuché la frase: “El inconsciente está estructurado como un lenguaje”, lo que de alguna forma dio respuesta a una duda que llevaba rondándome en la cabeza un tiempo: “¿cómo las palabras logran curar? ¿cómo a través de las palabras se cambia lo que se siente?”. Fue un flechazo que me comprometió con la formación en el Nucep, a partir de la cual fui descubriendo el mundo en paralelo que se desarrollaba en la Escuela.
Javier planteaba la pregunta acerca de cómo aparece el compromiso con la causa analítica.
El compromiso con la causa analítica muchas veces, y es mi caso, aparece como correlato necesario al deseo de ser analista y al deseo de formar parte de una comunidad que sostiene una relación viva con el psicoanálisis. Pero ciertamente el compromiso implica un paso más que el deseo. La palabra “compromiso” conlleva asumir una responsabilidad. “Estar comprometido” implica que uno va a dedicar sus esfuerzos, su tiempo, su libido a algo que despierta su deseo, en este caso, la causa analítica.
¿Por qué no es suficiente que este compromiso sea solo individual? Para mí es claro que, para no dormirse en el sueño del propio fantasma, es necesario tomarse el trabajo de exponer la versión de la causa analítica que uno tiene a otros colegas y exponerse a la de ellos. Esto es la formación permanente del analista que la Escuela permite.
Esta es la cara amable del compromiso con la Escuela, pero también hay una cara más ardua que es la del trabajo práctico necesario para el sostenimiento de las instancias que permiten que ese trabajo más deseable tenga lugar. Creo que esto es algo que no podemos olvidar.
Tras 17 años desde que inicié mi compromiso con la Escuela como socia de la sede de Madrid y tras 14 años desde que fui admitida como miembro, me pregunto, ¿cambia el compromiso con la causa analítica y con la Escuela a lo largo del tiempo? ¿qué cambia y qué permanece de ese compromiso? Para mí, desde luego, ha habido cambios. En lo que se refiere a la Escuela, ya he dicho en otras ocasiones, los cambios se asemejan a los de una relación amorosa, desde el flechazo inicial, ha sido necesario comprometerme con una relación más real, no exenta de sus dificultades, y que pasa por cuidarme de mis excesos y consentir a la diferencia de aquello que no sintoniza con mi estilo tan fácilmente. En lo que se refiere a la causa analítica, han sido cambios que tienen que ver con tomarle la medida a la pregunta ¿qué cabe esperar del psicoanálisis?, y los efectos que esto ha tenido tanto en el análisis como en el sostenimiento de la propia clínica.
Pero también hay algo que no cambia, que no ha cambiado, que es un vínculo sintomático y singular con la causa analítica, sustento del compromiso, que se me desveló en la entrevista de admisión a miembro de la Escuela en la que, sin apenas darme cuenta, dije: “Lo que me une al psicoanálisis y a la Escuela, es que cuando algo me inquieta, busco allí con qué elaborar una respuesta”.

Esperanza Molleda, miembro AMP y ELP.

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