Voy a decir algunas palabras sobre el título de este encuentro:
Provocar la elaboración.
Ya que, en definitiva, la función de un cartel es la de llamar al trabajo, vale
decir, pro-vocar. (Como lo veremos en la 2º mesa con el texto de Miller).
Como afirma Lacan en su alocución ‘Decolaje o despeque de la Escuela’ del
13/3/80, cuando lanza la Causa freudiana luego de la Disolución de la EFP,
restaura “el órgano de base de la fundación de la Escuela -de 1964- o sea el
cartel” para “proseguir un trabajo que debe tener un producto propio de cada
uno y no colectivo”.
Tal como se afirma en el Editorial de Remolino Nª 6 que presentamos hoy, si
“la Escuela no puede ser pensada sin el pase, tampoco puede serlo sin el
cartel….El cartel, lejos de ser una experiencia de “aprendizaje” es el lugar
privilegiado en el que pueden producirse ‘efectos de formación’ junto con el
análisis de cada uno y el control de la práctica”.
Es decir, que el trabajo en el cartel produce efectos de saber para cada
cartelizante.
Y los productos propios de cada uno, como lo demuestran los tres textos que
componen este número de Remolino que presentamos en la primera mesa,
dan cuenta de la ganancia de saber que produjo para cada autor el recorrido
en el cartel y su producto.
Aprovecho para agradecer la presencia de Antoni Vicens, AME de nuestra
Escuela, así como la de Rosa Durá, miembro también de la ELP, y la de Ma.
Laura Tkach, AME de la SLP, la Escuela italiana.
En la 2º mesa, Joaquín Caretti presentará un texto de J.-A. Miller del
11/12/1986, titulado: ‘Cinco variaciones sobre el tema de la elaboración
provocada’, en el que Miller propone -en el espíritu de este encuentro- : “..
que cada uno entre -en el cartel- con un rasgo propio … es la condición para
tener un trabajo que produzca saber”.
Agregando que en el cartel ‘el trabajo de la transferencia se prolonga en
transferencia de trabajo’. Y sabemos que esta transferencia de trabajo es la
condición de la transmisión del psicoanálisis en la Escuela de Lacan.
Ana Ruth Najles – Miembro AMP y ELP