Muchísimas gracias por la invitación. Mi manera de corresponder: ser lo más sincero posible en mi intervención que voy a improvisar.

En 1978 asistí al Seminario de Lacan y no entendí nada, pero me di cuenta de que estaba vivo. Con lo cual ya hubo un primer problema que era el de cómo constituir un grupo lacaniano en Madrid si Lacan estaba vivo, sin que eso no fuese una impostura. Así que años después fui a visitar a Miller para hacerle una entrevista, para que en el año 80 hiciéramos la primera Revista Lacaniana en España, se llamaba “Serie Psicoanalítica”. Ahí fue cuando pude percibir que Jacques-Alain Miller sabía castellano y que entonces los obstáculos que yo había imaginado, por el francés, no estaban; es decir, entendí que tenía un proyecto en la lengua española.

Hablamos de la presencia de Lacan en Venezuela y me dijo que siempre le llamó la atención algo que se ha dicho muchas veces en referencia a los grupos, etc., que era de dónde procedía el saber en lo Real de los argentinos para organizar grupos, porque había grupos representados por argentinos en todas las ciudades. Esa era la matriz a partir de la cual, después, precisamente en un proceso distinto, ese grupo se iba a disolver. Este proceso fue muy interesante, porque del lugar de recogimiento de los grupos más o menos conflictivos, se pasó a un lugar más extraño y a poder trabajar con los que uno no se llevaba bien, porque el grupo se había disuelto y se constituía la Escuela como un lugar no familiar.

¿Qué era la constitución de la Escuela? Yo tuve la suerte de, además de analizarme con Jacques-Alain Miller, compartir con él en París muchas cenas y encuentros. Me encantaba cómo él combinaba una visión de estructuras internacionales, norteamericanas, europeas, etc., con su proyecto de constituir una Escuela que, finalmente, iba a ser una Escuela europea porque la Unión Europea le entusiasmaba muchísimo, y después una Asociación Mundial.

¿Qué era lo que sucedía ahí? Había dos cosas, el Seminario, que lo hizo Lacan, y el Curso, que hizo Jacques-Alain Miller. En el Seminario las cuestiones clínicas eran poco obvias, era difícil encontrar en los seminarios de Lacan, al menos de una manera clara y distinta, la explicación de esa cuestión clínica. Por supuesto, había muchas y preciosas observaciones, pero no estaban ordenadas de un modo explícito.

También era muy difícil encontrar en la enseñanza de Lacan la realidad teórica de la Escuela, aunque había apuntes importantísimos sobre la posición del Pase. Con lo cual ésta era la distinción fundamental. El Seminario de Lacan mantenía todo la referido a la clínica y a lo institucional en un cierto orden de enigma, mientras que Jacques-Alain Miller, como dijo en su día ‘mi Otro es unívoco’, clarificó todas las estructuras clínicas y toda la teoría de la Escuela que se pudiera obtener del Seminario de Lacan. Hagamos constar con respecto a esto que para mí esa es la base de que se haya decidido llamar Seminario a lo que sucedió con Lacan y curso a lo que sucedió con Miller.

Antes de la constitución de la Escuela sucedió el 98. Fue un momento de división subjetiva, hasta tal punto que no hice el Pase porque estuve muy involucrado con todas las partes de la contienda, y no fue una contienda local, fue una contienda que surgió en Francia, porque ya nos llevábamos bien los que estábamos aquí, así que hubo pérdidas muy serias, y las tengo que evocar porque participaron muy seriamente en la construcción de esto que ahora estamos celebrando de los 25 años de la Escuela. Y también lo tengo que evocar porque nunca entendí del todo lo que sucedió en 1998, porque no sucedió por nuestra parte sino desde unas diferencias que surgieron con los colegas en París y con respecto a las que traté de mediar personalmente y también con algunos compañeros que escribieron la famosa “Carta de los Trece” para que esta pelea que tuvo lugar no se produjera.

Así después llegó la Escuela y los grupos quedaron como una prehistoria de lo que ahora se permite hacer esta elaboración de lo Uno y lo múltiple. Y en mi caso personal, hubo un diferendo en 2017 con Jacques-Alain Miller. “Diferendo” me parece una palabra elegante, pero ese diferendo, debo aclarar, que no fue psicoanalítico. Yo no tenía diferencias con respecto a nada que tuviera que ver con la Escuela, ni con respecto a lo que había sido mi análisis con él, del que estoy muy agradecido, ni con respecto al modo de entender el psicoanálisis, sino que las diferencias fueron estrictamente ideológicas y políticas, pero que no tuvieron solo consecuencias ideológicas y políticas porque, sin embargo, eso me dio un nuevo lugar con respecto a la situación de la Asociación Mundial de Psicoanálisis. Un nuevo lugar donde se me abrieron muchas oportunidades que para mí eran inéditas, así que esto refuerza todavía más mi agradecimiento a la ELP en este 25 Aniversario que nos reúne hoy.

Jorge Alemán, miembro AMP y ELP.

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