Es un placer para mí estar hoy aquí compartiendo con Rosa López y Esperanza Molleda la presentación del último número de la revista de la Escuela; no solo por la satisfacción como integrante del Comité de redacción, sino también por la temática que vertebra el eje de Nuestra orientación y que da nombre a la revista: La inquietante extrañeza a la que se refiere Lacan en el Seminario 23 El sinthome.
A este seminario, en compañía de algunas colegas, dedicamos carteles y lecturas en un tiempo no tan alejado. En aquellos momentos, lo imaginario en la última enseñanza de Lacan tomó para mí un destacado interés después de haber dedicado también mi atención al Seminario 10 La angustia y los desarrollos en torno a Inhibición, síntoma y angustia. Quedaba claro que la dimensión imaginaria también tenía su real, había un goce en lo imaginario y esto no era sin consecuencias.
Estoy muy de acuerdo, por tanto, con lo que trae Esperanza respecto a las publicaciones como un contenedor de los textos producidos por distintos miembros, muy de agradecer y que son una invitación a continuar investigando.
La frase de la que partimos se encuentra en las páginas 48, 49 del Seminario 23: “Junto a lo imaginario del cuerpo, (hay) algo como una inhibición especifica que se caracterizaría especialmente por la inquietante extrañeza”
Leer el editorial de Claudia González, actual directora, invita a sumergirse en la lectura. Y en los textos de los colegas que participan se encuentran líneas de investigación en torno a lo imaginario en la última enseñanza sobre las que proseguir según el interés de cada lector.
La revista contiene 25 aportaciones y una entrevista, gran parte sobre el eje de la inquietante extrañeza, aunque no solamente. También destacaría el texto de Eric Laurente “La langue y el forzamiento de la escritura”; Dos casos clínicos de Blanca Cervera y Guy Briole, muy interesantes, y un etcétera, ya reseñados por Esperanza. Además, contamos con aportaciones sobre el próximo Congreso de la AMP.
Ante tan rico contenido se hace difícil elegir para comentar.
De la lectura que he podido hacer, extraigo algunas aproximaciones a la complejidad que el estatuto de lo imaginario va tomando en el último Lacan.
1-Nuevo imaginario en la última enseñanza
Podemos situar un giro en el Seminario 21 RSI, clase del 6 de noviembre de 1973 cuando Lacan nos dice: “Recomienzo”, refiriéndose a la dimensión imaginaria que en su primera enseñanza se desarrollaba en torno al estadio del espejo y a la imagen del cuerpo como la base de la consistencia del yo.
¿Qué supuso este recomenzar? La reformulación de lo imaginario le permite a Lacan, alojar al parlêtre de un modo diferente en lo que llamó su nueva estructura, el nudo borromeo. Encontramos en la última enseñanza una preponderancia y una nueva centralidad de lo imaginario, a partir de la equiparación que hace del estatuto de los tres registros que componen la topología del nudo borromeo
Ya no se trata, como al inicio de su enseñanza, de la imagen como forma unificada producto de la identificación especular, sino del cuerpo del parlêtre. Hay, entre los seminarios 21, 22 y 23, un paso de la idea de la consistencia como función lógica a tomar una característica topológica y que conforma la definición misma de la consistencia en el nudo: “lo que (se) mantiene junto”, los tres registros.
Para hacer la experiencia de tener un cuerpo el parlêtre necesita anudar los tres registros; el cuerpo por sí solo no hace nudo. Real, simbólico e imaginario son equivalentes entre sí, pero necesitan anudarse; El registro imaginario, frente al agujero de lo simbólico y el desorden de lo real, aportará la consistencia que dará cohesión.
Por cierto, que Lacan propuso (Seminario 22) modos de anudamiento bajo la forma de la nominación: El síntoma en el registro de lo simbólico, la existencia en el de lo real, subrayó la inhibición como nominación imaginaria, nombrando así el goce que desborda en cada caso. El cuerpo entonces como goce-consistencia del parlêtre se adora si los tres registros están unidos, pero en ocasiones dejan de estarlo, el goce se deslocaliza y el cuerpo pierde su consistencia de contenedor.
La adoración que el parlêtre tiene por su cuerpo es tal, que es para envidiar a los ciegos, ironiza Lacan. Adora su cuerpo tanto como lo extraña; Lo adora y cree tenerlo, pero el cuerpo no es más que una idea de sí, “una consistencia-mental, por supuesto” dirá Lacan. Su consistencia es débil, lo real la perfora todo el tiempo, y de eso dan cuenta numerosos fenómenos transclínicos: fenómeno del doble, desrealización, extrañamiento.
2-Inquietante extrañeza e inhibición especifica
“Junto a lo imaginario del cuerpo (hay) algo como una inhibición específica que se caracterizaría especialmente por la inquietante extrañeza”
En la frase que vertebra el eje de este número de la revista podemos sentir que la inquietante extrañeza nos aproxima al concepto freudiano de lo Unheimlich.
Lacan se pregunta en el seminario 23: “¿Dónde pondré lo que está en juego?” situando la inquietante extrañeza como perteneciendo “sin duda al registro de lo imaginario”. Me ha resultado curioso que Miller en la Conversación Clínica en Montpellier planteara que no es obvio en absoluto situarlo a nivel de lo imaginario (hubiese preferido situarla del lado de lo simbólico). Aunque sin duda también afirma que “la pregnancia de la imagen recubre la relación de extrañeza que el parlêtre siente frente a su propio cuerpo”. Esta frase fue propuesta por J.A. Miller para ser discutida en esa ocasión.
He tomado la propuesta del texto “Una inquietante extrañeza” de Luis Tudanca, psicoanalista de la EOL, respecto a la inhibición especifica e inespecífica; es la que me ha resultado más esclarecedora en tanto propuesta: “La inhibición especifica, (a la que alude la frase), se aproxima a lo que Lacan va a llamar debilidad mental. Podríamos decir: el parlêtre es débil para imaginar lo real. Le falla la consistencia […] Sin embargo, en el Seminario 10, La Angustia, Lacan nos habla de la inhibición generalizada: emoción, turbación, impedimento […] todos ellos asuntos de cuerpo. A ese tipo de inhibición la podemos llamar inespecífica” y propone la inhibición inespecífica como la que puede sintomatizarse, a diferencia de la especifica que “parece ser una característica estructural de cómo el parlêtre trata de componer y arreglárselas con su imaginario corporal en cada instante”
En el seminario 23 Lacan propone una nueva mirada sobre el cuerpo, ciertamente como forma y como imagen, pero sobre todo como sustancia gozante más allá de la imagen. Si la consistencia del cuerpo es débil … “solo nos queda tejer cada vez para tratar de componer nuestra relación con el cuerpo”.
3-El Congreso Por-venir
De los distintos apartados que conforman la revista quiero finalmente hacer mención al último Por-venir; en este apartado encontramos la referencia al aforismo que da título al próximo Congreso de la AMP “No hay relación sexual” Una de estas referencias es el texto de la conferencia que Ricardo Seldes, director del congreso, pronunció en febrero pasado “Del misterio al secreto de lo sexual”.
El “no hay relación sexual” es la expresión de un misterio generalizado. Y el secreto es un saber que no se expone […] hay algo secreto de la sexualidad para cada uno”
Quiero destacar una interrogación que encontramos en el texto y que se volvió a interrogar en la emisión online de la presentación del Congreso: El “no hay relación sexual” ¿es un axioma del que partimos o es un punto de llegada? A lo que Seldes responde, “El analista parte de ahí, el analizante llega a ese punto”.
Lo real del vínculo social es la inexistencia de la relación sexual. Frente a ello Seldes nos recuerda que Lacan en “El Atolondradicho” nos advertía de las voracidades con que se tapona la inexistencia de la relación sexual para señalar que el discurso analítico intenta dar cuenta de dichas voracidades.
Tomo su modo de decirlo, lo dice muy bellamente:
“El “no hay” no impide que los cuerpos de los sujetos se acerquen para hacer el amor cada uno apoyados en sus fantasmas, en sus invenciones singulares; Ya sea de un lado u otro de las fórmulas de la sexuación, incluso los que deliran sobre los distintos modos de nombrarse por fuera de la norma (contra sexo, antisexo, sin sexo)” Continúa Ricardo Seldes, “la sexualidad causa problemas y otorga soluciones”. Pero, si bien el “no hay” no impide la relación de los cuerpos, sabemos que el goce no hace relación. Y subraya “El acceso al Otro es posible a través del goce, que va a parar al objeto a y da cuenta del goce del cuerpo propio. Y es por medio del amor como tenemos acceso […] amor que deja de lado el cuerpo y se aferra a las palabras”.
En la práctica clínica encontramos el síntoma como lo que sirve al goce del cuerpo viviente, el síntoma partener del parlêtre. “Si hay Otro a nivel del goce solo se reconstituye a nivel del síntoma” señalan tanto Lacan como Miller.
Quería finalizar destacando algunos textos, pero en su lugar os invito a leer la presentación que ha realizado Esperanza Molleda en la que despliega el índice con precisión.
Blanca Medina – Miembro AMP y ELP.