«No nos une el amor sino el espanto; será por eso que la quiero tanto».
En su poema El otro, el mismo (1964), Jorge Luis Borges evocaba, ya ciego, a su Buenos Aires natal.
Aquí el desafío: reformular la pregunta. ¿A qué discurso estamos unidos hoy, que nos anuda al mundo como sujetos de nuestro tiempo? Jorge Alemán, en su calidad de psicoanalista y escritor, no retrocede frente a estos interrogantes.
En principio, quizás entender las coordenadas del momento actual nos provoque cierto espanto. Aún existe la posibilidad de pensar juntos, dialectizar, interpretar y comprender… Escribir para entender, encontrar en la maraña de las palabras algo que nos salve del desasosiego o, al menos, nos acerque al amor.
El pasado 14 de mayo, en la sede de la ELP, tuvimos ocasión de asistir a la presentación de dos libros: Ultraderecha, de Jorge Alemán, y Punto de emancipación. Conversaciones frente a un horizonte posdemocrático, obra que recopila las entrevistas realizadas por Jorge Alemán y Papo Kling.
Dos libros de imprescindible lectura: Ultraderecha, que nos permite leer las coordenadas políticas e ideológicas del momento actual, y Punto de emancipación, donde se desarrollan entrevistas a figuras del mundo intelectual y político reciente de España y Latinoamérica.
La presentación contó con la presencia de Carlos Fernández Liria, Elina Wechsler, Luis Seguí y el propio Jorge Alemán, filósofo y psicoanalista, convocados para pensar y conversar sobre sus lecturas. El acto se enmarcó en las actividades de la Biblioteca de Orientación Lacaniana.
En primer lugar, Elina Wechsler brindó una exquisita lectura de ambos textos, reseña que nos permitió situarnos concienzudamente en el horizonte de reflexión propuesto por el autor, desarrollado extensamente en este mismo número.
Luego, Carlos Fernández Liria realizó su presentación, un diagnóstico concienzudo que tomó como eje una relectura personal de El malestar en la cultura de Freud. Comenzó interrogando la relación entre el psicoanálisis y la izquierda, preguntándose por qué esta debería interesarse en aquel.
Para continuar, en la línea de por qué es necesario ser de izquierdas hoy, incluso en medio de la devastación que presenciamos. ¿Por qué pertenecer a la izquierda lacaniana? Como posibilidad, como parte de un sistema solar, aquí encontramos el sentido de las conversaciones que Jorge Alemán ha mantenido con diversos actores.
Liria señaló que la izquierda es profundamente anticapitalista, pues hay cosas que deberían ser patrimonio de la humanidad: la república de derecho, donde ley y derecho coincidan. Desembarazarnos del capitalismo por una república: el ideal, un horizonte.
El capitalismo es la interferencia fatal que impidió a la Ilustración llevar a cabo su proyecto político. Un proyecto derrotado, dirá, el de la Ilustración, vencido por el capitalismo.
La sociedad instalada en el infinito del consumo, con la economía como faro, donde las acciones humanas deben tener un fin claro. El capitalismo se instala con su circularidad e infinitud, tal y como lo vislumbró Lacan. Cronificar las enfermedades sería un ejemplo.
Liria se centró en la idea de que el capitalismo lo padecemos los sujetos uno por uno, cada uno con su malestar y subjetividad. Dejó claro que, además de habitar un sistema hostil, debemos lidiar con el malestar subjetivo.
Con gran sentido del humor, habló de los sujetos como Edipos ciegos, con dificultad para entender lo que nos pasa. Habitamos algo así como una caverna platónica adaptada a cada uno. Estableció una dialéctica entre subjetividad y capitalismo para pensar el malestar que nos habita. Nos instó a pensarlo desde nuestra neurosis: «No hay sitio a donde ir, ni manera de escapar de nosotros mismos».
Habló del momento depresivo en esta sociedad capitalista, donde vérselas con uno mismo nos obliga, en el mejor de los casos, a interrogarnos. Allí está la burla de Freud en El malestar en la cultura: vivimos entre síntomas y fantasmas. «La caverna somos nosotros mismos».
Señaló, finalmente, el valor del psicoanálisis para entender la maraña de nuestros síntomas y goces. Donde, como decía Freud, «nadie quiere curarse».
El humor y el sarcasmo son herramientas clave en la enunciación de Liria, mostrándonos un capitalismo atroz donde todo se centra en el «yo mismo». Aún así, es necesaria la insistencia de pensar una emancipación posible.
«Sé tú mismo»: soportar la subjetividad como una maldición que nos atraviesa. ¿Será posible librarse de sí mismos, con un psicoanalista, en análisis? Cuestionar el ideal de felicidad como fin último. «No hay progreso», decía Freud: algo que los psicoanalistas no debemos perder de vista.
Finalmente, Liria señaló un perfil de sujetos proclives a adherir a la ultraderecha: «Solteros, solos, menores de edad, ateos, sin pertenencia colectiva, ajenos a la lucha sindical, emprendedores de sí mismos».
Queda abierta la invitación a leer los textos de Alemán como herramientas para orientarnos en el momento actual, manteniendo una conversación que haga soportable e inteligible algo de esta realidad, donde lo real y la pulsión de muerte juegan su partida cada día.
Estela Canuto