El pasado viernes 23 de febrero, a las 19:00, en Madrid, en el espacio íntimo de la librería In-Verso (calle Figueroa, 21), la psicoanalista Elizabeth Escayola presentó su libro Palabra quieta, de reciente publicación, ante un grupo reducido de asistentes (profesionales del psicoanálisis y no, amigos y habituales de la librería). La autora estuvo acompañada por Violeta Conde y Mila Ruiz, también psicoanalistas de la ELP en Madrid.
La primera en tomar la palabra fue Violeta Conde, quien, partiendo de la temática del libro —el autismo en niños— destacó en primer lugar su valor clínico. Tras exponer la estructura de la obra (una primera parte dedicada a relatar encuentros y episodios con niños autistas, seguida de una segunda parte teórica centrada en la enseñanza lacaniana sobre esta clínica) y subrayar el carácter aparentemente oxímoron del título, Violeta señaló la singularidad del enfoque de Elizabeth Escayola en el tratamiento de estos jóvenes pacientes.
Se trataría, según la autora, de una experiencia terapéutica que, desde una perspectiva psicoanalítica orientada a la observación y la escucha, se mantiene prudente, sin prejuicios, siempre atenta y abierta a descubrimientos y sorpresas, a pesar de las dificultades inherentes a un trastorno que afecta al lenguaje. El niño autista no puede asumir la ambigüedad, la no univocidad y la multiplicidad de significados propios del lenguaje.
Frente a esta especificidad, el libro propone una toma de riesgo por parte del analista, que implique la práctica del silencio y el uso de códigos no convencionales, como el poético, del que se ofrecen ejemplos en la obra (incluyendo poemas de la propia autora y de otros escritores).
Mila Ruiz retomó esta cuestión, recordando —también desde su práctica artística— la capacidad de la poesía para decir lo indecible, lo innombrable, acompañando así la insondable decisión del ser de los niños autistas frente al lenguaje.
El encuentro concluyó con la intervención de la autora, quien leyó uno de sus poemas: palabras fijas como piedras, que tocan el cuerpo y llevan consigo el desafío de hacer entrar a estos jóvenes pacientes en el lenguaje, abriendo así la vía hacia la enigmática esfera del contacto intersubjetivo, allí donde a veces ni siquiera el intelecto alcanza.
Amor y creatividad parecen definir las propuestas que Palabra quieta ofrece a quienes, desde y con el psicoanálisis, buscan comprender y alcanzar a los niños con autismo. El evento suscitó un gran interés entre los asistentes, que regresaron a casa con el libro firmado por la autora y con nuevos interrogantes abiertos.
Anna María Saba.