El pasado 10 de marzo se celebró, en la Sede de Madrid de la ELP, un nuevo encuentro del ciclo preparatorio del Congreso de la AMP No hay relación sexual, en esta ocasión con el título Más allá de la pareja.

Contamos con las intervenciones de Julia Gutiérrez y Alejandro Tolosa, ambos miembros de la ELP y de la AMP; la coordinación estuvo a cargo Florencia Riesco, socia de la Sede de Madrid y miembro bajo condiciones de la ELP.

En su intervención, Julia presentó las “Modalidades sintomáticas de la época” como formas de abordar el vínculo desde el “no hay relación sexual”, planteando que se trata de hacer una lectura de las modalidades de vínculo que se presentan en nuestra época ya que, “si sostenemos que no hay nada natural en la sexualidad del ser hablante ni una forma de ser hombre o mujer, entonces no hay una única manera de hacer vínculo”. Desde su lectura, Julia propuso que toda forma de vínculo tiene que ver siempre con relaciones de poder y por tanto es una cuestión política. Tomando la afirmación de la feminista Carol Hanisch: lo personal es político, planteó que entre el amor y el vínculo está la cuestión política.

En un apartado que tituló Anarquía relacional, nos llevó por los planteamientos de diferentes autores que, en términos generales abogan por un tratamiento emancipatorio de las formas del vínculo y del amor. Planteamientos que dijo, no pueden caracterizarse claramente porque sería sustituir una normatividad por otra o por un “todo vale”, sin dejar de lado que lo personal es político.

Su propuesta desde el psicoanálisis, “más allá de la pareja, como más allá del padre, con nuestras herramientas, sin nostalgia para seguir pensando un mundo que avanza no para dejarnos atrás sino porque la técnica y el capitalismo lo empujan a una velocidad inédita”. Es el lenguaje lo que borra la relación sexual en el ser hablante, a la vez que la hace existir bajo la forma del amor.

Alejandro presento la cuestión bajo el título “El cenit. Más allá de la pareja”.

 Si bien nuestras sociedades han estado organizadas según el modelo de la pareja clásica, observamos en la actualidad una enorme “proliferación de formas de pareja y de organización de la intimidad […] las formas del vínculo se multiplican, se flexibilizan y se reinventan” Desde la perspectiva del psicoanálisis se nos impone la pregunta ¿qué relación guardan estas configuraciones con el real que Lacan plantea en su aforismo “no hay relación sexual”?

Su propuesta: donde se esperaba que, con una moral más abierta, y con la liberalización del goce se resolvieran las dificultades del lazo amoroso lo que encontramos son los impases y el fracaso. La caída de los ideales e identificaciones que organizaban el lazo entre los sujetos se pone de relieve lo que Lacan en Radiofonía nombró como la subida del objeto a al cenit. Con el declive del NP el velo simbólico que tradicionalmente regulaba el vínculo entre los sujetos, se debilita dando a ver el objeto en torno del cual se organizan las configuraciones, tanto del vínculo amoroso como en forma de comunidades, alrededor de objetos de goce compartido.

Un interesante debate se desarrolló en torno a los temas planteados por los ponentes, presentándose interrogantes y propuestas diversas a la hora de hacer una lectura de estas nuevas formas:

Se planteó la necesidad de diferenciar el drama estructural del ser hablante y lo que son las invenciones sociales. Las propuestas clásicas no brindaban ningún ordenamiento ya que el goce, más allá de la forma adoptada por la cultura, siempre estará presente.

Los inventos de cada época son el intento de capturar el goce y los cuerpos. ¿A qué empuja cada época? Es necesario preguntarse ¿cómo tratan el goce estos nuevos vínculos? para no quedarnos en la sociología.

Se propuso volver a pensar el amor, “el amor hace condescender el goce al deseo”, pero teniendo en cuenta que el amor no viene a suplir al goce; Con el amor podemos hacer algo con la imposibilidad, pero sabemos que hay otro goce más allá que no pasa por la castración al que si se puede acceder es porque se ha podido hacer con lo que dice no a la función fálica.

A la hora de volver a pensar el amor no olvidar que éste tiene muchos matices, y que amar es difícil ya que se trata de hacer un espacio a eso que nos resulta insoportable en el otro.

Se destacó que estas nuevas formas no toman en cuenta lo singular, son propuestas que circulan de lo universal a lo particular y dejan de lado los arreglos singulares que es lo que el psicoanálisis puede tomar a su cargo.

 Pensar que todo lo que viene de la época es una forma de negar la castración es un error, lo que niega la castración es el discurso capitalista que borra la barra de lo imposible desvelando el objeto. En ese sentido, el “todo es posible” es el velo más tupido de todos, es el que vela la imposibilidad.

La época no ha traído un sujeto nuevo, aunque sí una subjetividad conformada de otro modo. Es importante que como psicoanalistas no nos desorientemos ni nos fascinemos con la multiplicación y diversificación de modalidades de tratamiento del goce que tiene que ver con el “todo es posible”. Como propuso Julia en su presentación “con nuestras herramientas, sin nostalgia”. La escucha es la herramienta que el psicoanálisis tiene para abordar la subjetividad, la singularidad del síntoma de los sujetos.

Blanca Medina. Miembro de la ELP y de la AMP

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