J. Caretti – M. Villén – R. de Paiva

Mesa 1. Litorales y anudamientos.
Joaquín Caretti: Lo real del sinthome

Maria Regina de Paiva Penna Firme: Hay Uno, El Tao y el Vacío

Coordina: Mercedes Villén

Lo real del sinthome

Por Joaquín Caretti – Miembro de la ELP y de la AMP

Este texto es producto del trabajo del cartel en el cual he participado como más uno entre marzo del 2021 y octubre de 2022. Mi rasgo era: “Del atravesamiento del fantasma al sinthome”. Sin embargo, me decanté por trabajar sobre qué es el sinthome y, sobre todo, intentar aclarar un punto de debate que se manifiesta en la literatura psicoanalítica sobre su carácter de real o no y sobre su emergencia como producto exclusivo, como construcción, del final del análisis.

Fabián Schejtman en su libro “Sinthome, ensayos de clínica psicoanalítica nodal”[i] critica dos versiones del sinthome, que se encuentran en la literatura psicoanalítica, que para él confunden su concepción. La de un reduccionismo realista que lo asimila a la cara real del síntoma en oposición a la cara metafórica del mismo y la teleológicadonde el sinthome sería un producto exclusivo del final del trabajo analítico. Critica sin ambages la idea del sinthome como real y también que se alcance, como fruto, al final de un análisis y luego de trabajada la cara metafórica del síntoma. Esto establecería una continuidad entre la cara metafórica y la cara real del síntoma a la que terminaríamos llamando sinthome. De este modo síntoma y sinthome estarían de algún modo anudados siendo uno la continuidad del otro.

Coincido con Fabián Schejtman en que el sinthome no es la vertiente real del síntoma ni es su continuidad. No obstante, no se sostiene su afirmación de que el sinthome no es real. Para ello nos basta una frase de Lacan en su seminario 23 donde dice: “La buena manera (de ser hereje) es la que, habiendo reconocido la naturaleza del sinthome, no se priva de usarlo lógicamente, es decir, de usarlo hasta alcanzar su real, al cabo de lo cual él apaga su sed”[ii]. Y más adelante: “(…) a fin de cuentas solo tenemos eso, el equívoco, como arma contra el sinthome”[iii] que es otra manera de señalar al sinthome como real al mostrar la inutilidad de la interpretación de sentido.

Quiero tomar las enseñanzas de Jacques-Alain Miller desarrolladas a lo largo de muchos años, especialmente en sus seminarios, ya que pienso que nos van a servir en esta dilucidación. Para Jacques-Alain Miller el síntoma en el sistema de Lacan es una formación del inconsciente, lo cual significa que el síntoma forma parte del discurso del Otro. A esta definición del síntoma se le opone la definición de sinthome: el sinthome no es una formación del inconsciente. El sinthome tiene una relación con el inconsciente mucho más compleja, distinta. De un lado queda el sinthome como lo más singular y del otro el síntoma, relacionado con el inconsciente y sus formaciones, como aquello particular con lo que se puede hacer clasificaciones y diagnósticos. El sinthome se opone así al síntoma. La gran sorpresa que nos presenta Jacques-Alain Miller es que el inconsciente, en efecto, no es lo que hay de singular en cada individuo. Esto lo lee en Lacan, quien colocó el inconsciente del lado del Otro, en el Otro, y el sinthome en el lugar del Uno. Incluso define al Uno como el sinthome. Es el sinthome lo que define al Uno, lo que le da consistencia.

Y otra novedad: solo en un segundo tiempo, en tanto tiempo lógico, el inconsciente -que le corresponde al Otro- se anuda con el sinthome. El inconsciente que está en el tiempo 2 se añade al sinthome que está en el tiempo 1. Lacan desarrolla la idea del sinthome sin referirse al inconsciente, el inconsciente se añade. Esto implica la anterioridad del Uno, en tanto significante Uno, con respecto al Otro, a los otros, a la familia, etcétera. Anterioridad con respecto a los S2. Síntoma y sinthome no juegan en el mismo terreno, no hay continuidad.

El punto de partida de Lacan es la idea del inconsciente como discurso del Otro. Los grafos también se arman a partir del Otro. Pero en la ultimísima enseñanza se trata de un movimiento totalmente distinto, se trata de volver atrás, antes del Otro, y operar una introducción del Uno en su anterioridad al Otro.

Lacan lo dice en el seminario 23 cuando enuncia que con L’une-bévue (La una equivocación), que es el inconsciente real, intenta introducir algo que va más allá Unbewusst, que es el inconsciente transferencial.

Es el inconsciente transferencial el que va a venir a velar al inconsciente real. Va a operar como defensa contra el sinthome mediante la construcción de los síntomas.

En el cártel trabajamos el libro de testimonios de Marta Serra[i], donde ella aborda la cuestión del sinthome al que llama el “vaivén”. Antes de los cuatro años había comenzado con una sensación corporal que la despertaba por la noche donde el espacio se agrandaba y empequeñecía en torno al cuerpo. Desde entonces, este vaivén se mantuvo a lo largo de su vida. Es interesante lo que lo provocaba: con los ojos cerrados, oír voces a la distancia, distancia suficiente como para que las voces no se articularan produciendo un sentido. Podía ser algo angustiante o gozoso. Posteriormente descubre que es el cuerpo mismo el que cambiaba de dimensiones vibrando como un eco de las voces que no producían sentido. Era lalengua fuera de sentido que percutía el cuerpo con una invasión de goce que se estabilizó gracias al fantasma que construyó: ser ella misma un jamón, su S1, que velaba lo real del goce. Este acontecimiento de cuerpo, vaivén para Marta Serra, es una experiencia de goce por fuera del significante, es el cuerpo gozando de sí mismo. Era el efecto de lalengua que estaba allí en tanto decir sin dicho, no simbólico sino real: “una música muy lejana de lo humano” como lo describe. Es su locura singular que no está regulada por nada que venga de lo simbólico. Es un goce que escapa al falo. Y termina afirmando que es este vaivén el que la constituyó como parlêtre.

Pienso que estamos en condiciones de responder a las preguntas del inicio. El sinthome es lo real de un goce que se instala en el cuerpo en un tiempo inicial y, por otra parte, no es un producto del fin del análisis, sino que siempre estuvo ahí. El análisis permite atraparlo y hacer algo con él. Se trata de escuchar no la verdad sino lo real del sinthome. En este testimonio se verifica lo que afirma JAM: Lacan sacó al psicoanálisis de su adoración por la verdad para llevarla a ceñir lo real del sinthome.


[i] Schejtman Fabián. Ensayos de clínica psicoanalítica nodal. Grama, Olivos, 2013.

[ii] Lacan Jacques. Seminario 23 El sinthome. Paidós, Buenos Aires, 2006,p. 15.

[iii] Ibid. p 17.

[i] Serra Marta. El psicoanálisis en singular. Un recorrido. Ned, España, 2021.

Producto del Cartel titulado “Lectura de testimonios de Analistas de la Escuela (AE)”

Inscripción del Cartel:  23 de marzo de 2021. Finalización: octubre 2022.

Participantes: Rocío Bordoy, Julieta Miguélez, Javier Norambuena, Sonia Riera Gata y Joaquín Caretti (más uno).

Hay Uno, El Tao y el Vacío

Por Maria Regina de Paiva Penna Firme

El título del cartel me entusiasmó, luego supe que entusiasmo viene del griego “entusiasmós” que es “rapto o posesión divina”.

Hay Uno, el Tao y el Vacío

En el Sem. 20 el Uno es el orden significante que entra en el mundo, el Uno en su relación con el goce y el agujero que no es falta simbólica, sino el Vacío. Mi punto de interés es el cruce entre el psicoanálisis lacaniano y la filosofía del Tao, en lo que respecta a la noción del Vacío.

Las dos escrituras

E.Laurent en El Tao del Psicoanalista (2000) nos indica que Lacan aborda la cuestión de la escritura con dos apólogos: La Carta Robada, cuento de Edgar Alan Poe, comentado en Instancia de la letra y el Vuelo sobre la Letra, en su texto Lituraterre (1971). El segundo texto es la reescritura del primero en los años 70. La letra es la hiancia entre los significantes, un lugar en que el goce, objeto a, es acogido. En el primer apólogo, la época es la del inconsciente estructurado como un lenguaje, un texto leído con la retórica de la metáfora y la metonimia. Con todo, Laurent recuerda que Lacan ya distinguía en La Carta Robada la parte de goce petit (a), del efecto de sentido introducido por el recorrido del significante S/s//. Tal operación implicaba salir del enfoque filosófico del ser y del no-ser y privilegiar la oposición entre el efecto de significación y el lugar del goce. Lacan cuestiona el lugar “primario” de la barra que serviría para partir metáfora y metonimia, pero sin operar una ruptura entre el Ser y el Hay. Con Lacan, según Miller(2011), el psicoanálisis se aleja de la Ontología para constituirse como Henología. Hay Uno y ninguna Otra cosa. Hay Uno es una ex-sistencia que solo puede ser nombrada por fuera de la lógica de los semblantes y de la verdad. Hay Uno es la pura diferencia que surge cuando el S1 de las identificaciones es tachado y aparece de un lado la dimensión del sentido y del otro la del goce. Conectar estas dos dimensiones es la cuestión de Lacan. Él vuelve de un viaje a Japón y el avión sobrevuela el desierto de Siberia. Ve los ríos como huellas en aquel paisaje desolado. Estas huellas no son una frontera trazada en un territorio continuo, sino un litoral formado por efecto erosivo, una discontinuidad escarbada en el suelo. La letra es litoral. El imaginario está ausente, Lacan contempla las nubes como semblantes que se deshacen, como significantes que se desprenden y caen. Además de este viaje y de otros que realizó a China, Lacan mantuvo encuentros frecuentes con François Cheng(1991), en que leían los textos de tres clásicos de la literatura china: Lao-Tsu, Mencius y Shih-T’ao. Cheng había publicado un libro, El Pleno y el Vacío, sobre el trabajo de Shih-T’ao y la pintura caligráfica. En ella el artista no describe el mundo, sino participa de su creación ex-nihilo. Su gesto dibuja el rasgo unario y el Caos original se organiza. Cielo y Tierra se separan. La unión del océano de la Tinta con la punta del Pincel opera la distinción de Yin-Yang anteriormente fundidos: del Uno surge el dos, el tres y luego el Múltiplo. Con su conocimiento de la escritura ideográfica china, Lacan lee el paisaje siberiano como una caligrafía, como huella que opera en desierto donde no hay nadie.

El Psicoanálisis, el Tao y el Vacío

El Taoísmo es una tradición filosófica del siglo VI a.C. Su fundador fue probablemente Lao-Tsu, autor del libro Tao Te Ching (El Libro del Camino y de la Virtud). Tao es el principio de todo y es el Camino. Lacan señala el siguiente pasaje:

La Vía que puede enunciarse
No es la Vía para siempre
El nombre que puede nombrarse

No es el nombre para siempre
Sin nombre Cielo-y-Tierra de ahí proceden El nombre: Madre-de-Todas-las-cosas

El chino no es una lengua indoeuropea, en ella no existe el verbo ser, sino la palabra Tao con el doble significado de hacer y decir. La Vía es la Voz (Voix) que viene antes de la nominación. Según Cheng esto entusiasma a Lacan que incluso propone el siguiente esquema:

el hacer-sin nombre-no teniendo deseo Tao

el hablar-el nombre- teniendo deseo

Así él articula su cuestión crucial: ¿cómo juntar los dos cabos? Cheng responde sencillamente: a través del Vacío-mediador. Descubren en diversas fuentes que la verdadera interpretación del tres en el Tao corresponde a este Vacío – mediador entre Yin-Yang que no se complementan. Era lo que buscaba Lacan. Laurent extrae de ahí que el Tao del Psicoanalista es saber ocupar este lugar entre sentido y el real del goce para que el analizante circule entre los puntos de ruptura de su historia. Lituraterre precede el seminario XX en que Lacan introduce el Hay Uno. Las consecuencias teórico-prácticas son enormes: la topología de los nudos y el agujero en que ella se sostiene.

El eje de mi transferencia con la enseñanza de Lacan es precisamente su capacidad de circular entre la influencia que él recibió del cristianismo y su encuentro con el Tao y el Zen budismo.

Dios y el Vacío son nombres. Empecé usando la palabra “entusiasmo” referida a Dios. ¿No sería equivalente decir “en-trou-siasmo” con toquecito de la lengua francesa que remite al Vacío?

Nombre del Cartel: Dios en EL Seminario 20 (Aun)
(+)1: Carmen González Táboas
Cartelizantes: Maria Regina de Paiva Penna Firme (autora). Juan Manuel Conforte Laura Ariad
Mary C. Polo
Rebeca Hernandez

Referencias bibliográficas

1.Cheng, F. Le docteur Lacan au quotidien. L’Âne, no48, 1991.

2.Lacan, J. Lituraterre. Texto original publicado en la revista

Littérature no3. Traducción Ricardo E. Rodríguez Ponte.

www.lacanterafreudiana.com.ar

3.Lacan, J. Seminario 20, Buenos Aires: Paidós, 2015.

4.Laurent, E. El Tao del Psicoanalista. Cuadernos andaluces de psicoanálisis, no27, 2000.

5.Miller, J.A. Seminario El ser y el uno, 2011.

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