S. Zima – G. Medín – J. Gutiérrez – A. Reznak

Mesa 4. Efectos en la experiencia.
Gabriela Medín: Más uno y posición femenina. Apuntes de una experiencia.
Alexandra Reznak : Autorizarme… a pedir la admisión en la Escuela.
Susana Inés Zima: El silencio que aún resuena.
Coordina: Julia Gutiérrez.

Más uno y posición femenina. Apuntes de una experiencia

Por Gabriela Medín – Miembro de la ELP y de la AMP

Me propongo transmitir algunas reflexiones en torno al trabajo en un cartel de la EOL en el que ejercí la función de Más uno. Se trató de un cartel hacia el Congreso de la AMP, La mujer no existe. Sin embargo, la lógica femenina no fue sólo objeto de estudio sino que se hizo presente en el funcionamiento.

De entrada, la sorpresa. Me proponen el trabajo colegas desconocidas con quienes no había trabajado nunca, no conocía su lugar en la Escuela, no había transferencia previa. Propuse hacer una reunión para conversar la propuesta. En la misma pude darme cuenta que cada rasgo elegido enlazaba con un elemento de mi relación al psicoanálisis, de mi recorrido o de mi propia investigación. La elección había tenido que ver con mi enunciación. Me encontré conversando amigablemente con desconocidas y familiares a la vez. Familiaridad aportada por la lengua y los lugares transitados en los inicios de la formación. Sin embargo, no todas eran de Buenos Aires y eso enriquecía aún más los intercambios.

En otros momentos de mi formación en los que ejercí la función de más uno, tenía un modo que hoy puedo describir como más compatible con un director de orquesta: que cada quien hiciera su trabajo, provocar el trabajo, evitar el efecto de grupo que cierra, pero algo de la norma que me habitaba, hacía obstáculo a ocupar el lugar de más uno de un modo compatible con la posición femenina.

Si bien es cierto que el más uno tiene que ubicarse como líder, para mi quedaba demasiado escorado hacia el lado macho, ¿en qué sentido?  Miller lo dice en un texto muy bonito acerca del cartel en el que habla del más uno.

El segundo señalamiento es que el cartel encarna una tesis de la teoría de grupos: a todo grupo le hace falta un líder, todo grupo tiene un líder. Esta tesis puede inscribirse según las fórmulas de la sexuación que corresponden al lado macho, del mismo modo que el pase respondería más bien a las fórmulas de la sexuación femenina, la idea de Lacan con el cartel es, a la vez, que no sirve de nada negar el hecho del líder, pero se lo puede adelgazar en lugar de inflarlo; reducirlo al mínimo, hacer de él una función, lo más permutativa posible[1].

Efectivamente, en mi caso el final del análisis posibilitó el acceso a otra lógica, con la caída de una posición defensiva respecto del agujero del saber. Ese nuevo gusto por bordear lo que no se sabe, que en esta experiencia se sumó a no saber con quién estamos trabajando en términos imaginarios institucionales, dio frescura y fluidez a los intercambios compartiendo lecturas y materiales muy diversos. La satisfacción de la elaboración conjunta nos llevó a postergar la finalización unos meses más tarde que la fecha del congreso, hasta el mes de junio. A lo largo de ese tiempo de trabajo, la singularidad de la relación al inconsciente y el modo sinthomático de interrogar y practicar el psicoanálisis de cada integrante se puso de manifiesto.  En otro trabajo hablé del momento del análisis en que cayó un modo de funcionamiento pulsional que conllevaba un modo de lazo propio del lado “macho”. La modificación subjetiva correlativa me ha permitido encarnar la función de líder en una modalidad más ligera, suelta. Más cerca de la fórmula que plantea Miller en el texto mencionado: “El más-uno del cartel, que es el líder funcional de un grupo mínimo, no satura la demanda de carisma. El más-uno es un líder, pero un líder modesto, un líder pobre. El agalma que lo soporta es no-denso”[2].


[1] Miller Jacques-Alain, El cartel en el mundo. Web AMP. Intervención en la jornada de Carteles de la E. C -F, el 8 de octubre de 1994.

[2] Miller Jacques-Alain, El cartel en el mundo. Web AMP. Intervención en la jornada de Carteles de la E. C -F, el 8 de octubre de 1994.

Autorizarme… a pedir la admisión en la Escuela

Por Alexandra Reznak – Miembro de la ELP y de la AMP

El cartel al que me voy a referir, es un cartel que está vigente y es sobre el pase. Está formado por: Julia Gutiérrez (más uno), pía López Herrera, Concha Miguelez, Alexandra Reznak, Mariana Valenzuela. Mi tema de trabajo es el tiempo lógico.

El tiempo lógico según Lacan, se basa en la distinción entre el aspecto sincrónico y el aspecto diacrónico, es decir se distingue del tiempo cronológico. Es el tiempo intersubjetivo que estructura la acción humana y tiene una estructura tripartita: el instante de ver, el tiempo de comprender, el momento de concluir.

Lacan nos introduce en el tiempo lógico, tiempo de razonar, a través del sofisma de los tres prisioneros, se convierte un problema insoluble en soluble.

Como toda autorización, autorizarme a pedir la admisión en la Escuela, estuvo sujeta a la subjetivación del tiempo lógico.

En el seminario 21 clase nº 11, 9 de abril 1974, Lacan dice “…al autorizarse sólo por sí mismo él no puede con ello sino autorizarse también por otros”. A mi parecer el sofisma de los prisioneros da muestra de ello, se autorizan a salir de la prisión, pero no sin los otros. Su salida concluyente, depende de la percepción y de los movimientos de los otros.

 Podemos considerar al cartel como los otros.

 Parte del trabajo que hacemos es estudiar y leer los informes del cartel del pase.

El instante de ver

Leer y estudiar dichos informes, dio lugar a esta estructura temporal del instante. Fue como un flash para mí.

Como todo cartel, el cartel del pase pivota alrededor de un agujero elaborando un saber que no es cerrado sino más bien abierto y que produce cuestionamientos entre sus cartelizantes. Nombrar o no nombrar es una apuesta y como toda apuesta tiene sus aristas y riesgos. No hay garantías. Subjetivar estos datos dio lugar a una primera conclusión: la Escuela es un Otro barrado no es un Otro omnipotente, esto me permitió pensar poder habitarla cómo sujeto en falta con mi propia singularidad.

El tiempo de comprender

Este tiempo corresponde al escrito “Autorizarme…” que presenté en el VI encuentro de Elucidaciones de Escuela cuyo título fue “transmisión y deseo de Escuela”.

En dicho escrito, traigo las reflexiones que me surgieron en mi análisis entre el EN y el PARA respecto a la Escuela.

  • Pensar la admisión PARA la Escuela, es verla como un ideal, como un Otro omnipotente que me iba indicar cómo proceder. Cuestión que hacía consistir a ese Otro alimentando mi fantasma que puedo enunciar de la siguiente manera, “ir a la sombra del otro” acción comandada por el S1: cenicienta, manera en que me nombraba la madre. Ese PARA apunta a satisfacer el deseo del otro.
  • Pensar la admisión EN la Escuela hizo tambalear mi ficción fantasmática, borrándose toda cuestión referente a la obligación, a la norma y a satisfacer el deseo del otro. El resultado fue el surgimiento de un deseo propio y singular disyunto del deseo del otro y la emergencia del significante Bijoux que la “ceniza” de cenicienta tapaba. Bijoux en francés es joya y a su vez ese significante me resuena con la lengua inglesa “be you”.

El instante de ver y el tiempo de comprender se hallaban entremezclados como si se tratara de una banda de Moebius. Quedé largo tiempo detenida, yendo del instante de ver al tiempo de comprender y viceversa. Es lo que Lacan nombra en el sofisma como “el tiempo circular” giraba en redondo… Lacan introduce hablando de esta estructura temporal, el término duración con la expresión “tiempo de meditación”.

El tiempo para comprender, es una estructura temporal que incluye la espera.

El momento de concluir

En esta estructura temporal, se pone de manifiesto el movimiento como lo demuestra el sofisma de los tres prisioneros, es lo que Lacan llama la propia acción y lo nombra como “el acto”, es decir, una acción igual a un movimiento.

Hay ya una anticipación de la certidumbre anticipada al final del proceso lógico y podemos decir que el acto funda la certeza. Certidumbre que pone en acto el prisionero cuando sabe cuál es el color de su disco y sale de la prisión.

Miller nos indica que la conclusión es válida a condición de que pongamos el cuerpo en la propia acción.

Un sueño precipita dicho momento. “Estoy sola haciendo senderismo por un camino. A lo lejos veo unas letras, cuando llego a ellas, leo Escuela”.

Interpreto ese sueño como un signo conclusivo … ¿Qué más signos esperaba yo para formalizar mi demanda de admisión? Mi respuesta subjetiva fue: llegó el momento… respuesta que se puede pensar como una certidumbre anticipada.

Al poco tiempo, empiezo a elaborar mi currículum para presentarlo junto con la petición de mi demanda de admisión a la Escuela.

Subjetivar mi demanda de admisión como un producto de cartel fue algo contingente… surgió durante una conversación con colegas, con Blanca Cervera. Blanca nos preguntó si estábamos en algún cartel y si teníamos algo para presentar en estas jornadas. En ese momento, se me presentó mi demanda de admisión como un producto de cartel. Ese momento también pasó por las estructuras temporales de: instante de ver, tiempo de comprender y momento de concluir, pero diría yo en un continum. Siendo el momento de concluir el de poner el cuerpo para elaborar este pequeño texto.

Es un producto singular, es un producto testimonial que da cuenta de un acto.

Retomando el título de estás jornadas “la vía del cartel”, en mi caso, el cartel fue la vía de entrada para solicitar la admisión en la Escuela.

Bibliografía:

Jacques Lacan. Seminario nº 21 “Los incautos no yerran”

Jacques Lacan : “mi enseñanza”. Paidós

Jacques Alain Miller, curso 1999-2000, les us du laps. El tiempo lógico 1. Lecciones XIII, XIV, XV.

Jacques Alain Miller, curso 199-2000, les us du laps. El tiempo lógico 2. Lecciones XVI, XVII, XVIII.

El silencio que aún resuena

Por Susana I. Zima

En el marco de la pandemia, acepté la propuesta de integrar un Cartel fulgurante. Lo breve de esta modalidad de trabajo me condujo hacia un torbellino de lecturas, de acá, de allá, y de más allá.  Sin embargo, en este primer momento y tras la localización de mi rasgo, se volaron todas las páginas leídas y todos mis papeles. Trauma y Sueño era el nombre del Cártel.: Mi rasgo: Despertares. El Cartel fulgurante, con una duración de tres a seis meses, está destinado a trabajar un tema específico, a participar en algún evento, y luego disolverse.  Fulgurante: ese significante fue causa de mi deseo y así denominaría a ese acontecimiento: Fulgurante: resplandeciente, luminoso, esplendoroso.

Fui garabateando frases sueltas que, con el agregado de conectores, me llevaron a mi escrito, a mi cartel. Sentí miedo y vergüenza en una segunda reunión, donde se leerían las hilachas de cada uno. Sin embargo, un motor se aceleraba en mí avivando el deseo de un saber por la conversación con los otros.

Mientras tanto, un recuerdo infantil en análisis: A mis 6 años, estudiaba inglés en un instituto muy importante. No entendía de qué se trataba; me costaba. Una profesora, tras ver mi mano levantada para participar en una clase, me dijo: “Vos cállate, que te hacés la sabionda y no sabés nada.”

Y, sin embargo, El Cártel. Interesada en el trabajo con el sueño, recordé mis inicios como analizante y, de pronto, llegó a mi memoria uno de ellos, no sin sorpresa: 

“Tenía una cubetera fuera de su lugar, fuera de la heladera. Los cubitos eran algo así como de muzzarella o manteca, pero con forma de bastones…¡¡¡y se estaban derritiendo!!!  Desesperada, acudí a mi analista para preguntarle: ¿Qué hago? “

Dirigí esos significantes con la ilusión de recibir algún efecto de significación.  Aguardaba la verdad, el saber.  Para mi desilusión, un silencio estremecedor recorrió todo mi cuerpo.  Sin embargo, intuía que algo empezaba a andar bien, …o peor. 

Por vía del desciframiento, comencé a asociar: bastones (vínculos); muzzarella (sin palabras, acompañando el gesto sobre mi boca); manteca (mantequita; débil); y mi relato cargado de angustia.  ¡¡Ahí había un SsS!!  ¡Que no se me derrita!!

El significante “sueño” conduce a un desdoblamiento: refiere a algo del orden de lo reprimido (asociado al trauma) y a algo referente a un anhelo. Por otra parte, “despertar”, es decir pasar del estado de sueño a la vigilia refiere a un cambio fisiológico. Sin embargo, el acontecer de un sueño es contingente y enigmático, sin que nadie lo provoque.   Para el psicoanálisis, no existe un despertar absoluto, sino fugaces despertares que pujan por encontrar un sentido con nuestro fantasma, de manera que “expliquen” algo de la angustia provocada por el breve encuentro con algo de lo real del trauma.  Lacan propone que el uso analítico apunte a ese agujero del saber que resuena y produce ecos… de “un despertar”. Y en su última enseñanza, plantea que del sueño no se despierta jamás; se despierta para seguir soñando. ¿Cómo pensar entonces algún despertar posible en la cura analítica? (1)

Una Intervención de nuestra MAS UNO al concluir mi lectura: “Susana, es verdaderamente hermoso lo que escribiste. Quiero pedirte permiso para su publicación”.  Sentí que no era yo la destinataria de semejantes palabras. Una vibración en todo mi cuerpo me recorrió desde los cabellos hasta los pies…quedé muzzarella unos segundos, y supe que ése era el instante fecundo. Lo escrito mordió mi cuerpo, se trató de un acontecimiento-despertar, o despertares, ya que no sólo se me propuso la publicación sino el ingreso a la maestría en clínica psicoanalítica. y, con ésta, el pedido formal de Admisión como Miembro de la EOL. M. Bassols en su texto “La puerta del cartel” (2) propone “Que nadie entre aquí sin haber entrado en un cartel” me resulta muy acorde a mi línea de trabajo, y por la cual se pudo corroborar cómo entre nosotros ha germinado esta idea, se escucha con insistencia en muchos cartelizantes que uno de los intereses en acercarse a la Escuela, formar parte de ella de alguna manera, y para muchos, es la forma de dar nuestros primeros pasos hacia allí.  Esa puerta se abre si se la sabe tocar desde adentro, es decir a partir del trabajo de cada uno.  Es un trabajo que consiste en el estudio de textos de referencia, de Freud, Lacan, es el trabajo de lectura como efecto de un bien decir provocador de elaboración del MAS UNO, y también de los otros cartelizantes, que avivan cada vez la pregunta que siempre tiende a cerrarse en un saber obtenido, ya sabido, para dejarlo en suspenso y dejarse enseñar. Es una apuesta a realizar un trabajo por la existencia y la supervivencia de la enseñanza de Lacan, sin Lacan.

Ni muy despierto ni demasiado dormido: ni la pesadilla ni el insomnio. Dice Lacan: “El saber vale lo que cuesta” (3).  Pasar de un vacío necesario, un instante de silencio a un decir singular, una letra que sólo entendemos tú y yo. “No más muzzarella, Aún…”

Agradezco a la ELP el haberme dado la palabra cuando levanté la mano para compartir mi

trabajo con Uds. hoy. ¡¡Muchas gracias!!

 Referencias bibliográficas:

  1. Revista Virtualia: http://www.revistavirtualia.com/articulos/840/hacia-el-xii-congreso- de-la-amp-2020
  • https://www.elp-cvalenciana.org/wp-content/uploads/2018/03/La-puerta-del-cartel-Miquel-Bassols.pdf
  • Lacan.J., (2019).Seminario 20 “Aún”. Editorial Paidós. p. 117-118

Cartel Trauma y Sueño: Susana Zima, Magdalena Verellen, Gustavo E. Corvera y Valeria Ferrero. Más Uno: Silvina Molina

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