A. García Triviñio – S. Delgado – S. Mondelo – B. Cervera

Mesa 2. Práctica, clínica y ética.
Simón Delgado: Síntomas del discurso capitalista en las entidades sociales
Ascensión García Triviño: “…algo para decirles”
Silvia Mondelo: El Otro amenazante – una lógica para todos
Coordina: Blanca Cervera

Síntomas del discurso capitalista en las entidades sociales.

Por Simón Delgado – Socio de la sede de Madrid de la ELP

Ejerzo como Trabajador Social en una entidad social desde hace doce años. En una primera etapa estuve en un dispositivo de personas “Sin Hogar” durante 5 años y actualmente atiendo a familias vulnerables en dos Distritos del Suroeste de Madrid, desde hace siete años. Como profesional de la intervención social, en los cinco años que llevo en el NUCEP, he tratado de orientarme por las coordenadas del discurso del psicoanálisis lacaniano.

Desde el marco del cártel “Discurso y lazo” me he hecho la siguiente pregunta: ¿Cómo afecta la mutación capitalista del discurso del Amo a las entidades sociales y, en especial, a la entidad en la que trabajo? He llegado a la conclusión, desde mi propia experiencia, que este discurso encarnado en el Saber, en las directrices institucionales y en los jefes, ha tenido consecuencias sobre mí. Estas consecuencias van desde el miedo hasta la falta de motivación; desde el malestar subjetivo hasta la desvinculación profesional, la falta de crítica o la inacción.

Lacan, en el “Seminario 17” titulado “El reverso del psicoanálisis”, afirma: “Observen que por este motivo quisiera saber un poco más sobre las sociedades “primitivas”, en tanto que las inscribo como no dominadas por el discurso del Amo”. Las sociedades más complejas a nivel socioeconómico y a nivel político son estructuradas o configuradas por el discurso del Amo, por el discurso del inconsciente, que, según Lacan, articula todo tipo de discurso. El discurso del Amo, en las “sociedades avanzadas” como la europea, se apoya, claramente, en la ciencia, en la tecnología y en un aparato burocrático muy eficiente. Lacan y Miller señalan que las instituciones que representan al discurso del Amo no tienen una ética, pero esto no quiere decir que no tengan una moral, pues tienen la moral del Amo. Se trata de un discurso, como el resto de los discursos, que se ordena a partir del semblante y que no tiene a la violencia como eje o como centro.

Lacan, en el “Seminario 18”, titulado “Un discurso que no fuera del semblante”,  refiere lo siguiente: “Si el discurso del Amo constituye el lecho, la estructura, el punto fuerte en torno al cual se ordenan varias civilizaciones, es porque el resorte es allí, pese a todo, de un orden distinto a la violencia”. El ejercicio de la autoridad, del poder, ya no consiste en dar órdenes, ya no consiente en esto, sino en producir o provocar una autolegitimación introyectada no impuesta por la fuerza, sino autoreconocida como tal; que es un efecto, en la subjetividad contemporánea, de la declinación del Nombre del Padre y de la caída  de los S1.

Gadamer plantea en su obra “Verdad y método” que la autoridad ya no tiene relación directa con la obediencia o con el ejercicio del poder a secas, sino con algo más sutil y evanescente, con el conocimiento. Podemos decir, con Lacan, que la autoridad se ampara en el discurso universitario, en el discurso de la ciencia radicalizada en un puro cientifismo representativo del discurso del amo imperante. La mutación capitalista del discurso del Amo ha ido posicionándose progresivamente en el transcurso de la historia y al amparo del discurso científico en un “todo es posible”, en una explotación de los recursos del planeta sin medida, sin fin, sin límite; donde el individuo pasa a ser un consumidor consumido por los objetos que ofrece el mercado y que se encargan de obturar su falta en ser, de forcluir su subjetividad.

El propio Lacan nos advierte en el “Seminario 17”: “La aspiración revolucionaria sólo tiene una oportunidad de culminar, el Discurso del Amo. Es lo que nos ha probado la experiencia. A lo que usted aspira como revolucionario es a un Amo. Lo tendrá.” Toda oposición a la autoridad, paradójicamente, busca reproducirse con los mismos métodos de dominación ya utilizados por la supuesta autoridad derrocada o a la que se quiere derrocar.

Miller, por su parte, en “Conferencias porteñas”, se plantea que: “La ética propia del análisis supone adoptar valores estrictamente inaceptables por parte de cualquier poder constituido”. La responsabilidad del analista, por lo tanto, es una carga pesada, pues su labor consiste en ir más allá del esperado reconocimiento de la autoridad y de lo que se entiende como “el Bienestar Social” o como “el Bien” con mayúsculas. Ello implica, muchas veces, un enfrentamiento con los ideales de la sociedad y también, por qué no decirlo, con los ideales que prevalecen o que se mantienen en las entidades sociales.

Simón Delgado.

“…Hay algo para decirles”

Por Ascensión García Triviño – Socia de la Sede de Madrid de la ELP

El título de la intervención lo extraigo de una frase de la “Conferencia en Ginebra sobre el síntoma” que pronunció J. Lacan en 1974 que dice: “… pero finalmente sin duda hay algo para decirles” J. Lacan(1)

La invitación a estas Jornadas me ofrecen la posibilidad de compartir con ustedes como mi deseo me llevó a asistir al V Encuentro de Elucidación de Escuela, 1ª Jornada de Carteles de la ELP: 4+1 El Plan Lacan que se celebraron en Madrid el 27 y 28 de Septiembre de 2019, encuentro que avivó en mí el deseo de formar un cartel, y que más tarde que me condujo al Espacio de Cartel de la Sede de Madrid, en donde propuse el cartel “Psicosis y autismos” para trabajar junto a otros y seguir cercando el real que encontré en lo familiar y en mi práctica clínica.  El cartel inscrito bajo el título “Psicosis y autismos” fue integrado por Blanca Cervera (más uno), Hugo Loock, Silvia Mondelo y yo misma. El rasgo que elegí fue “la voz en el autismo y la psicosis”.

Mis primeros encuentros con pacientes autistas y psicóticos me conmovían, dando en las marcas que, desde la infancia, dejaron en mí el mundo familiar poblado de sujetos que no se atenían a las normas establecidas y a los que se les denominaba “raros”, marcas, que determinaron mi elección de estudiar Psicología y más tarde empezar a formarme como psicoanalista y comenzar un análisis.

Al intentar concluir el producto del cartel, me costaba estructurar las reflexiones que fui haciendo fruto de la práctica clínica, lectura de textos y conversaciones con los integrantes del cartel, conversaciones que dejaron de ser muy pronto presenciales ante la llegada del Covid-19 y que pudimos continuar con el mismo entusiasmo por Skype. Escribir un recuerdo de adolescencia evidenciando, en una nueva vuelta, la procedencia de mi vivo interés por la práctica clínica con sujetos autistas y psicóticos me permitió poder concluir el producto. Viví en una familia en donde se imponía silenciar las “rarezas” que mostraban algunos de sus miembros “eso de aquí no sale”, despertándome la curiosidad por las “rarezas”. Circulaba un dicho familiar en boca de mi madre y abuela materna: “eres muy estudiosa y podías ser maestra, pero -el maestro- se ha vuelto loco de tanto estudiar” frase que me acompañó mucho tiempo y que animaron mis investigaciones sobre la locura, llevándome, muchos días, a pasear por la calle donde vivía ese hombre que se había vuelto loco de tanto estudiar y que había decidido tapiar las puertas y ventanas de su casa, de la que salía a pasear, todas las tardes, a lo largo de su fachada, como si un límite imaginario le detuviese en seco, vuelta tras vuelta, con la mirada fija en el suelo y ataviado siempre con el mismo traje y corbata. Observar sus comportamientos y rutinas me abrieron muchas preguntas: ¿decidiría permanecer en silencio porque quizás las palabras le hacían daño? ¿se vestiría siempre igual porque no sentiría ni frio ni calor?

Pasar consulta en una clínica pediátrica me ha permitido atender a bastantes sujetos autistas y psicóticos. Escuchaba como algunos padres y profesionales del ámbito sanitario y educativo se inquietaban, al no saber qué le ocurría a estos sujetos que no hablaban y que mostraban estereotipias, inquietudes que, en muchos casos, eran calmadas con diagnósticos casi siempre procedentes de las Terapias cognitivo conductuales (TCC) y que venían acompañados de ayudas y becas asociados a discapacidad, sin tener en cuenta las marcas que dejarían en aquellos que no habían podido negarse a pasar las pruebas estandarizadas protocolarias. ¿Acaso el no acceso a la palabra de estos sujetos les privaba del derecho a decidir sobre sus vidas con un diagnóstico, no siempre necesario?

Me sirvió de brújula encontrarme con la “Conferencia en Ginebra sobre el síntoma” de J.Lacan en la que en el turno de preguntas el Dr. Cramer le plantea a Lacan la dificultad del autista para escuchar :“pero también nos cuesta trabajo escucharlos. Su lenguaje sigue siendo algo cerrado”.Lacan le responde:“como el nombre lo indica, los autistas se escuchan ellos mismos. Escuchan muchas cosas…”, “…es muy precisamente lo que hace que no los escuchemos. El hecho de que ellos no nos escuchan”. Pero finalmente sin duda hay algo para decirles”2.

Mi apuesta en abrir una conversación, no siempre fácil, con las personas encargadas de los cuidados de estos sujetos, ofreciéndoles una colaboración para intentar acercarnos a ellos, en vez de dejarlos sumidos en sus silencios y poder averiguar, caso por caso, ¿pará qué se tapan los oídos, si supuestamente no atienden a nuestros mensajes? ¿en el caso de que no sean ni sordos, ni mudos, por qué no toman la palabra o usan jergas que no se entienden? ¿Qué valor cumplen sus silencios? y ¿Para qué les sirven sus invenciones?

Transmitir en foros educativos, políticos y clínicos la importancia que tiene para estos sujetos, de pleno derecho, como apoyándonos en la frase de J. Lacan: “pero finalmente sin duda hay algo para decirles”, orientándonos y acompañándolos en sus invenciones y construcciones que les sirven de brújula en sus vidas y cuidando de no invadirles con la voz y la mirada, de las que tratan de protegerse.

El producto del rasgo de cartel que elegí para investigar ha constituido un avance en mi formación y en la articulación teórico-clínica.

Bibliografía:

1 Lacan, J., “Conferencia en Ginebra sobre el síntoma” en Intervenciones y textos 2 Ed. Manantial. 1988, p. 134

2 Lacan, J., ibid. p. 134

CARTEL “PSICOSIS Y AUTISMOS” 2020-2022

Rasgo: “La voz en el autismo y la psicosis”

El otro amenazante – Una lógica para todos

Por Silvia Mondelo

Mi nombre es Silvia Mondelo. Participé en un cártel al que llamamos “Psicosis y Autismos”, que finalizó en el pasado enero. Mi primer cartel. Lo compartí con Hugo Lock, Ascensión García y con Blanca Cervera como más uno. 

Acompaño a instituciones educativas desde el discurso de la Práctica Psicomotriz Aucouturier y desde los conocimientos que he ido incorporando en alguna formación de orientación lacaniana y en la tétrada de primer año en la NUCEP. El acercamiento al psicoanálisis lacaniano supuso un reencuentro diferente con el aula, un buen encuentro con la escuela y con la educación actual, por la posibilidad de hacer de ésta un lugar diferente, un lugar para todos, una escuela más amable, coherente con la construcción de cada uno, despierta y “pringada” en el sujeto, de ahí mi rasgo “el otro amenazante-una lógica para todos”.

Mi interés en el cartel tuvo que ver con mi praxis en una escuela de Educación Especial con sujetos jóvenes con conductas y comportamientos que no responden a las demandas sociales en instituciones marcadas por un ideal, por un “otro suficiente”. Lacan en el Seminario I en 1953 dice que según que concepción acerca del hombre se postule, así dependerá la práctica educativa o clínica que se lleve a cabo. Lo que exige de nuestra práctica un continuo esfuerzo de clarificación epistémica y conceptual. 1

El silencio del uno. Sujetos psicóticos y/ o autistas que me interpelan especialmente por la amenaza que parecen sentir ante ese Otro, sin lenguaje articulado. Defensas múltiples en un desfilar de significantes sin enunciación en una desestabilización de los tres registros. Eric Laurent habla de un sujeto carente de envoltura corporal que no reacciona ante la imagen de su cuerpo y en lugar del espejo que no funciona, instaura una neobarrera corporal en -o bajo- la cual, está completamente encerrado. Como si de un caparazón se tratase que le permite defenderse de las manifestaciones del Otro para con él .2

Iván Ruiz en su obra “no todo sobre el autismo” dice Un modo de hacer de la singularidad excéntrica del sujeto la puerta de entrada a su tratamiento posible, para construir así una respuesta igualmente singular y excéntrica, siguiendo la lógica interna de la construcción de su síntoma. 3

En esta línea de pensamiento y, siguiendo mi propia lógica, ésto se articularía para todos, en una lógica para todos con relación a los signos y síntomas de los sujetos.  Dispositivos educativos donde los procesos de acercamiento, vinculación, establecimiento de lazos y la práctica entre varios movilizaran y ayudaran al desamparo institucional de los sujetos.

CONCRETANDO

En el último año trabajé con un grupo de 8 sujetos de entre 15 y 17 años como tutora de aula en un colegio de Educación Especial. Un grupo que recogía a sujetos con haceres y decires en fórmulas de goce excesivo unos, pasivos otros. El uno sin inscripción en un Otro que les permitiera engancharse. Significantes que no existen más que como repetición. Eric Laurent en “La batalla del autismo” habla que el embarazo y/o el parto difícil, una enfermedad genética, un traumatismo somático puede producir en un sujeto secuelas clínicas en cuanto a la asunción de su cuerpo y/o su “dominio motriz” y provocar un dejar caer una imposibilidad de llamada afectiva al Otro que le conduzca a veces al rechazo del Otro.4

El modelo de relación generalizado en el centro establece las interacciones desde lo conductual, comportamental y cognitivo… ¿en qué lugar deja esto al sujeto? Me resuenan las palabras de Iván Ruiz en “no todo sobre el autismo” que dicen más allá de la Edad cronológica de un individuo, el psicoanálisis tiene en cuenta al sujeto para referirse a lo que el individuo es tanto que ser que habla. Por eso mismo, tampoco el diagnóstico con el que el individuo haya podido ser nombrado dice nada acerca de su ser. 5

Mi posición tiene que ver con el no saber, buscando sostener sus construcciones con preguntas, acciones, gestos, palabras… guiándome por los síntomas para darles respuesta e indicándoles un tercer espacio donde el saber está inscrito, ocupando así un lugar de garante, no de percutor.

El trabajo se va construyendo juntos, compartiendo tiempos en un aula, extensible a los espacios abiertos del colegio, como el huerto o caminos colindantes, así como al teatro y al comedor. Las propuestas tienen que ver con sus inventos, sus dichos y decires que se van recogiendo para devolverles aquello que intuyo que pueda construir un borde. Aparece un espejo, la imitación, las presiones en el cuerpo, la música, la pintura, las firmas, el teatro, los paseos al aire libre, tumbarse al sol, el círculo, el baile y el silencio. Se documenta lo más singular de cada uno con fotos y vídeos a los que acceden las familias. Se aprovechan las depositaciones de los sujetos de las marcas que se van repitiendo para incluir a las familias, a los otros; la idea de los talleres surge como bordes articulados a una sintaxis en los que lo propio se articula en contextos “regulados” siguiendo su propia subjetividad. Con el tiempo, del trazo del uno va surgiendo la escritura y la cadena para algunos; aparece la grafía como respuesta simbólica a los efectos de lalange en el sujeto, pareciera que se pacificaran los excesos de goce en el cuerpo, las invasiones excesivas se apaciguan, comienzan a identificar detalles de lo insoportable con nombramientos, un saber hacer como borde. Las invenciones de los unos parecieran ir al lazo. La constitución del cuerpo aparece como un proceso difícil, sin embargo, algo del estatuto del Otro comienza a moverse. Pienso que algo del síntoma se veía acogido.

Bibliografía

2. Laurent, Eric, La batalla del autismo. Grama, p 79

3. Ruiz, I y Carborell, N, No todo sobre el autismo. Gredos. p 10

4. Laurent, Eric, La batalla del autismo. Grama, p 30

5. Ruiz, I y Carborell, N, No todo sobre el autismo. Gredos. p 17

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