2º Secuencia: El malestar en la cultura hoy

Intervinieron:

  • Javier Baca: Sendero Luminoso y el capitalismo: la función pedagógica de los fluidos
  • Hediany de Andrade Melo: Tiroteos masivos: Miradas psicoanalíticas a partir del malestar en la cultura
  • Alberto González: Enfermedad vital. Desde Abraham muerto hasta el objeto extraño
  • Clara Urbano: Sobre la violencia II (o la piedra angular se va de paseo)

Moderó: Carmen Cuñat

Sendero Luminoso y el capitalismo: la función pedagógica de los fluidos

Por Javier Baca Deza

“Era indispensable convencer de dos cosas a los militantes senderistas: la necesidad de matar en forma sistemática y despersonalizada, para aplicar la estrategia acordada; y como premisa necesaria de lo anterior, la disposición, más aún, la expectativa de entregar la vida propia. Esto último es la “cuota”.”, explica Gustavo Gorriti en Sendero.

Dar la cuota de sangre implicaba el vaciamiento subjetivo para darle espacio al discurso amo totalitario; la cuota de sangre como concepto planteaba una cosmovisión que debía ser interiorizada por cada militante y vivirla hasta sus últimas consecuencias.

Tantos x como X

Desde cada militante, entonces, se pone en juego lo que Agüero señala en su libro Los rendidos: “Tantos senderistas con sus senderismos en tensión con El Sendero oficial”. Es decir, el goce de cada uno, en singular; la relación de cada sujeto y su goce puesto en relación con el discurso del amo, sirviéndose de él.

“Esto prueba que sólo se juegaeljuego en singular. En plural es dudoso, no se “conjuega” [conjeúgue] en plural el juegoeljuego”, dice Lacan en el Seminario XXI. Cada sujeto pone en juego su goce valiéndose para ello del discurso del amo. No existe “masa” o “senderismo”, sino cómo es que cada militante pone en juego su “senderismo”.

La función pedagógica

Señala Barros: “Por algo Lacan reparó en la “profunda maldad de la posición pedagógica” (La angustia) que debe entenderse en el amplio sentido de la destrucción y reconstrucción de subjetividades”.

Esto permite pensar cómo es que opera el discurso amo en la deconstrucción y la construcción de subjetividades. Para eso eran las asambleas de Sendero, para que los militantes inicien siempre develando cuáles habían sido sus dudas y desviaciones ideológicas para comparecer al escrutinio y castigo por parte de sus pares.

Escribió Guzmán (líder de Sendero) en 1981: “Y hoy, tus menores hijos, carne de tu carne, acero de tu acero (…) tus mejores y fieles hijos (…)  te ofrendan sus acciones armadas y sus vidas”. Muchas veces en análisis escuchamos a los sujetos su sufrimiento con relación a “dar la talla”. Entonces, opera la segregación: los mejores y los otros, lo que dan la talla y los que no. Los mejores hijos (revolucionarios) y los otros (burgueses).

Los emprendedores de sí

Podemos, entonces, trazar una homología, siguiendo a Lacan en la plusvalía sostenida por el discurso amo de estilo capitalista, donde no se pide la sangre porque el capitalismo tiene mejor packaging, sino cruzar cualquier límite que la realidad impone al sujeto, dar ese salto de fe, “dejarlo todo”, “darlo todo”, “romper tus límites” dar siempre, como dice la biblia, la cuota de sudor para lograr el éxito que se espera en la pedagogía del mercado y el consumo: la libertad es sin límites.

Dar el sudor, pagar las cuotas (de sangre) al banco para diferenciarte de los que no pueden. Senderismo de mercado. No tiene el capitalismo escuelas como las de Sendero, pero tiene escuelas en los medios, los discursos publicitarios y de marketing.

Hay una didáctica en los vídeo juegos y los productos de las industrias de entretenimiento, en las series de moda, una pedagogía lúdica que el discurso actual aprendió de los discursos amo totalitarios: que los significantes violencia y sangre, debían ser empaquetados en libertad y vida, subsumidos. Una tanatología más light en la fantasía de la libre elección.

*Texto producido en el cártel: Violencia y lazo social. Cartelizantes: Isabel Álvarez, Javier Baca, Clara Urbano, Hediany de Andrade Melo, Cristina Virseda. Más uno: Luís Seguí.

Enfermedad vital. Desde el Abraham muerto hasta el objeto extraño

Por Alberto González Pascual

istam dicam vitam mortalem vel mortem vitalem nescio

No sé si debo “vida mortal” o “muerte vital” llamar a esta

San Agustín, Confesiones 1,6

Alude a cómo escuchar y reconocer la muerte. La duda que más le angustió en vida, como sucede en mi recuerdo, versó sobre qué era primero y mejor: el deber hacia una vida mortal o hacia una muerte vital. De lo que se puede elucidar que el acto humano supremo tiene su raíz en una negatriz hegeliana- (i) transformando la carne en espíritu, el cuerpo se destruye para convertirse en otro organismo, o bien devuelve el espíritu al lugar de su carne (ii) la división del cuerpo, como entidad despedazada, es suspendida para volver a unificarse; es un acto de regeneración que deviene tras la resucitación.

La muerte encarna un encuentro fugaz con el inconsciente. Una posibilidad para la aceptación de uno mismo ante sí mismo; un sí ante la llamada.

¿Podría servir la angustia como ensayo preparatorio para, llegado el momento crepuscular, saber decir un sí, uno seco y corto? ¿puede la angustia transmitir los sentidos ocultos dentro de cada oración que practicamos?

Si así fuera, la oración, lenguaje simbólico vivificante, queda instruida como forma pasiva de defensa para transitar hacia la aceptación de la muerte: el paso del vociferar –No puedo morir; no todavía pues no ha llegado mi hora-, hasta el murmullo de la otra orilla – Ya me puedo morir; justo en el ahora-.

¿Podría ser la angustia una destreza para el saber de dudar; una garantía de amor hacia la ciencia?

Su perfeccionamiento nos inmunizaría ante el temblor del pensamiento certero, a la vez que ensalzaría la fascinación hacia ese no-punto donde aprendes a no desear; es ahí que el sujeto estaría dando un primer paso fuera de este mundo.

D. H. Lawrence en El hombre que murió capta la esencia de la angustia ante la posibilidad de una resucitación que sirve de pasaje para un retorno a la lucha en la escena del mundo:

Había que hacer por la vida. Pero toda ansia, hasta la de comer y beber, habían muerto en él. Levantado de su tumba sin desearlo. Sin ganas de vivir, vacío de todo, menos de la abrumadora decepción que, como una náusea, le inundaba al recordar su vida pasada.

Ante tanto infortunio, qué hubiera sucedido si… Este condicionante abre la puerta a que se pueda hacer otro nudo: ¿se puede abrazar la angustia sin resentimiento o sería autoengaño? ¿Es uno merecedor de reclamar para sí una cuna de oro, lo que le corresponde al nacer como derecho propio y que al estar en ausencia queda fuera del delirio?

Para conciliar realidad, sueño, ciencia y fantasía, el pensamiento contrafáctico es una fórmula para imaginar nítida y fisiológicamente lo que hubiera pasado si el Hijo de Dios hubiera tenido una vida larga y plena.

¿No es ese también nuestro anhelo sujeto a los coros polifónicos de Atenas y Jerusalén? Si no hubiera aceptado el Elegido; el concepto que uno desea para sí cuando el mundo le fabrica inseguro y temeroso; el tener que morir forzosamente tan joven, ¿qué diferencias hubieran entrado en mí? ¡Quién podría haber sido yo!

Esta disyuntiva que encarceló a Nietzsche dentro del acordeón de escalofríos descrito por Guy de Maupassant – ¿Me estoy volviendo loco? ¿Quién me salvará?, inicia el esquema de todos los cuentos y leyendas.

Su común denominador: el desafío de hallar la verdad salvífica sin otra responsabilidad que el mandato de propagarla como pesadilla unas veces, y otras como ungüento para una mente que nunca duerme. La angustia de tres nervios recita un lenguaje excitante y terrorífico para cada Yo (sonidos para un cráneo compartido; un cerebro de dos que no integra ni transfiere lo que el otro reconoce y desea). El ejemplo se aclara con la premisa de libre para la muerte y libre en la muerte.

La angustia es un cepo que deniega la libertad total en relación con la muerte, impidiendo que uno deje de ser uno mismo, sin poder elegir entre todos los individuos que recrea y experimenta en su Yo. El objeto extraño tiene como compañía aquel asunto de la escolástica: ¿a partir de cuándo todo es el uno y el uno es el todo?

*Trabajo producido en el cártel: La angustia. Cartelizantes: Alberto Gonzalez Pascual, Patricia Obregon, Alejandro Giamblanco, Daniela Alós. Más uno: Carmen Cuñat.

Tiroteos masivos: Miradas psicoanalíticas a partir del malestar en la cultura

Por Hediany de Andrade Melo

La propuesta de este texto es reflexionar sobre los sucesos de tiroteos masivos a partir de una mirada psicoanalítica. Antes de empezar, es importante aclarar lo que son los tiroteos masivos, para eso utilizaré algunos préstamos de la criminología. Proveniente de las palabras en inglés Mass Shootings, los tiroteos masivos son asesinatos en masa derivados exclusivamente de armas de fuego. Son delitos perpetrados por una o dos personas, cuyo objetivo es matar el mayor número de sujetos posible. Las muertes acontecen en un solo acto, sin enfriamiento emocional[1]. Así, sin intención de regresar al mundo del crimen, al final del baño de sangre el perpetrador –los perpetradores, en el caso de ser más de uno–, suele suicidarse u obligar a las fuerzas de seguridad a matarlos (Herrero y Sánchez-Gn, 2018). Traigo estas definiciones, pero sin incurrir en generalizaciones. Sabemos que el psicoanálisis no se fija en la universalización de que todos los casos son iguales, sino que nos permite mirar lo singular de cada hecho.

Los datos nos muestran que este tipo de delitos ocurre con mayor incidencia en Estados Unidos, especialmente en centros educativos. Para muchos, la facilidad de acceso a armas de fuego en el país es una de las explicaciones de los altos índices de este tipo de violencia. Es cierto que este tipo de fenómenos se extiende cada vez más a otros países, como por ejemplo Brasil. En materia de acceso a las armas, en Brasil encontramos una legislación más estricta, pero, al mismo tiempo, los representantes políticos intentan suavizar las leyes con el discurso de que la población tenga derecho a defenderse. De esta forma, el uso de más violencia se convierte en una estrategia para la crisis de seguridad pública. En medio de este escenario de guerra que no siempre responde a una explicación racional, nos dirigimos al texto de Freud sobre El malestar en la Cultura (1930). Allí, Freud busca hacer una interrelación entre la psique y la sociedad. Es decir, reflexionar sobre las diversas relaciones que los sujetos de su época tenían con lo social y, principalmente, cómo ese lugar de lo social (de la cultura) contribuía a la producción de malestar. Hoy, más de noventa años nos alejan de esta escritura freudiana, sin embargo, la civilización sigue produciendo síntomas.

Por supuesto, no podemos atribuir, únicamente, la causa de los tiroteos, tema de este texto, a la civilización. Ya en 1930, Freud advirtió sobre la existencia de pulsiones agresivas que dominaban la psique humana, algo que Lacan comentará, años después, en 1948: La agresividad en el psicoanálisis (Lacan, 1948). Pero, cuestionando el lugar de la civilización, cabe preguntarse: ¿los actos sádicos de masacres en masa mantienen un vínculo de identificación con los discursos de las armas, que excluye la palabra? Además de la identificación con la actual necropolítica de exterminio que domina países como, Estados Unidos y Brasil. Para concluir, a diferencia de la criminología, el psicoanálisis, en su lectura del crimen (Lacan, 1950), no deshumaniza al criminal, sino que da acceso al mundo imaginario de estos sujetos y a los diferentes significados simbólicos de sus acciones que, a su vez, también incluye una mirada a la civilización y el malestar de cada época.

*Texto producido en el cártel: Violencia y lazo social. Cartelizantes: Isabel Álvarez, Javier Baca, Clara Urbano, Hediany de Andrade Melo, Cristina Virseda. Más uno: Luís Seguí.

Referencias

Freud, S. (1930). O Mal-estar na cultura. Tradução de Renato Zwick. Porto Alegre, RS: L&PM, 2010 – (Coleção L&PM POCKET; v. 850).

Herrero, F. J. S., Sánchez-Gn, L.M. (2018). Los homicidas múltiples. En Análise conductual del delito y perfilación criminal (pp. 293-310). Salamanca, España: Ratio Legis Ediciones.

LACAN, J. (1948). A agressividade em psicanálise. Escritos. Rio de Janeiro: Zahar, 1998. Escritos (pp.104-126).

Lacan, J. (1950). Introdução teórica às funções da psicanálise na criminologia. Rio de Janeiro: Zahar, 1998. Escritos (pp. 127-151).


[1] Período entre un asesinato y otro, donde el perpetrador regresa a su vida normal antes de cometer nuevos delitos.

SOBRE LA VIOLENCIA II (o La piedra angular se va de paseo)

Por Clara Urbano Molina

“(…) Yo soy un pequeño analista, de entrada, una piedra rechazada, aunque en mis análisis me convierta en la piedra angular. Cuando me levanto de mi butaca tengo derecho a irme de paseo. (…) Si la piedra angular se largara, todo el edificio se iría a hacer puñetas. Hay a quien le resulta tentador.” J. Lacan, Seminario­­ XVII (1975).

Rechazo y cualidad de ‘angular’ no solo no están reñidos, sino que en la posición analista se necesitan.  La cualidad de ‘angular’ es intercambiable. No es que no haya institución, sino que en el discurso psicoanalítico hay una institucionalidad otra. Hay agujeros y fisuras. La cualidad angular está por el camino, está en movimiento. Así es como tenemos alguna posibilidad “de que las cosas cambien”, dice Lacan en su capítulo VII del Seminario 17 El reverso del psicoanálisis.

En el siguiente capítulo Lacan apunta a qué se refiere con “el reverso del psicoanálisis”: tiene que ver con que el psicoanálisis no busca el sentido libertario que pudiera atribuírsele, no promueve el asesinato del padre como si fuera una liberación. Ese asesinato “(…) lejos de poner en cuestión lo que está en juego, es decir, la ley, más bien la consolida” (p. 127).

Lacan señala como claves en el acceso al goce de Edipo, no solo su “asesinato” del padre, sino fundamentalmente su deseo de verdad. Pero, a un mismo tiempo, Lacan por momentos parece tildar de “excesivo” el gusto por la Verdad de Edipo… En la historia hay dos momentos: Deseo de verdad que, primero, permite a Edipo gozar de y dar goce a su madre. Segundo momento: deseo de verdad que le empuja al exilio, con una ceguera que le sitúa, dice Lacan, como un “ser la castración misma” (p. 128). Así pues, pregunto aquí: si el deseo de verdad es “lo que hay que tener” para poder acceder a la castración y a un orden-otro, ¿cuándo es excesivo ese deseo de verdad? Y ¿acaso Edipo es un excesivo?

Segundo acto: Edipo en Colono. Aquí Edipo es un rey caído, errante, como nuestra piedra del inicio. Pero, aunque caído, todo el mundo le busca. Todo el mundo le necesita para restaurar algún orden. Un viejo orden que ahora es él, precisamente, quien lo rechaza: Edipo en Colono no quiere ser rey. Pero no nos equivoquemos, en este nuevo orden no se trata de un Edipo-cowboy que consigue hacer lo que le da la gana (sería como volver a la casilla de salida). En Edipo en Colono, Edipo es un limitado, un necesitado de otros, y sobre todo, de otras, de sus hijas, para “poder hacer”. Ahora es un padre-hermano que testimonia, que anda por ahí contando su historia. Y recalco lo de hermano, porque Antígona e Ismene, que son quienes le ayudan, son ahora sus hermanas. Hermandad incestuosa que altera el orden total y otorga a la voluntad de cada cual un carácter “angular”: ante esta falta de orden, eres tú quien elige dónde ponerse. Aún más, Lacan recalca que toda hermandad se basa en la segregación: para un nosotros hace falta un ellos. En Edipo en Colono los rechazados son los hermanos que han elegido abandonar a su padre y hacer la guerra.

¿Edipo en Colono nos da claves sobre cómo hacer cuando el nombre del padre y la institucionalidad están en crisis?

… y luego Edipo muere, y su tumba se vuelve sagrada, y Antígona convence a Ismene para no suicidarse… y Teseo no las deja quedarse velando la tumba, porque así lo dejó dicho el padre… y entonces deciden volver a Tebas, para impedir “la muerte que se cierne” sobre sus hermanos…   

*Trabajo producido en el cártel: Discurso y lazo. Cartelizantes: Simón Delgado, María Victoria López, Fernando Torres y Clara Urbano. Más uno: Alejandro Tolosa.

Logo ELP Sede Madrid white

Suscríbete a nuestra newsletter

Recibirás la agenda de actividades así como las novedades de La Brújula. Una vez enviado el formulario de suscripción es necesario que confirmes tu email. Para ello, por favor haz clic en el email de confirmación que te llegará a tu email. Si no lo encuentras búscalo en el buzón de Notificaciones, Promociones, Correo basura o similar. Podrás cancelar tu suscripción cuando quieras. 

 

Política de privacidad

Ya casi estamos... recuerda que tienes que hacer clic en el email de confirmación que te acaba de llegar. Gracias

Pin It on Pinterest

Share This
X