APERTURA

Por Graciela Sobral – Miembro de la ELP y de la AMP. Coordinadora del Espacio del Cártel de la Sede de Madrid de la ELP.

¡Hola, buenos días!

Me gusta mucho estar aquí con vosotros y os agradezco vuestra presencia.

También quisiera hacer unos agradecimientos más particulares:

A la Junta Directiva, que nos empujó sin dudar a realizar esta actividad.

Blanca Cervera y yo coordinamos la Comisión de Carteles y contamos con una Comisión muy numerosa, cuyos miembros han colaborado muchísimo en esta tarea. A algunos de ellos los veréis moviéndose por la sala y realizando sus tareas.

A los ponentes, sometidos a la realización de un brevísimo trabajo, porque hemos preferido alojar a todos aquellos que quisieron participar, aunque sus trabajos se vieran reducidos.

Están aquí Concha Lechón y Victoria Vicente, miembros de nuestra Escuela y responsables de la Comisión de Cárteles de la Escuela.

Lacan inventó el cartel a la hora de la fundación de la École de la Cause Freudianne. En su contencioso con analistas que tenían otros puntos de vista, él disuelve una Escuela y crea otra. En ese sentido plantea que “Este objetivo de trabajo es indisoluble de una formación que hay que dispensar en este movimiento de reconquista. Es tanto como decir que en ese organismo son habilitados con pleno derecho aquellos que yo mismo he formado, y que son invitados a él y todos aquellos que pueden contribuir a poner a prueba lo bien fundado de esa formación.”

“Para la ejecución del trabajo adoptaremos el principio de una elaboración sostenida en un pequeño grupo. Cada uno de ellos se compondrá de tres personas al menos, de cinco como máximo, cuatro es la medida justa. Más una encargada de la selección, de la discusión y de la salida que hay que reservar al trabajo de cada cual. Después de un cierto tiempo de funcionamiento, los elementos de un grupo verán que se les propone que permuten en otro. El cargo de dirección no constituirá una parcela de poder …”

Ésta es una cita parcial del Acta de Fundación, y da cuenta de la nueva formación, el cartel.

Debo decir, dejando a Lacan, que el cartel es un buen lugar al que llegar sobre todo si uno se acerca por primera vez a la Escuela. El cartel es un lugar pequeño (máximo 4 o 5 miembros) donde se puede hacer una experiencia de formación (máximo 2 años) y donde el que se acerca es acogido cálidamente. Puedo decir, en plural, que nos gusta el cartel y que por eso hacemos cárteles y, por ejemplo, unas Jornadas como éstas. En los productos veréis que los hay de gente que recién comienza y de gente que lleva mucho tiempo trabajando. Ese es uno de los encantos del cartel.

No quiero extenderme más, espero que pasemos una buena mañana entre los productos de los cartelizantes y el coloquio que podamos sostener entre todos.

CIERRE

Por Blanca Cervera – Miembro de la ELP y de la AMP. Coordinadora del Espacio del Cártel de la Sede de Madrid de la ELP.

Llega el momento de concluir estas intensas e interesantes Jornadas de Cárteles de la Sede de Madrid de la ELP, que nos han reunido bajo el título “Escrituras en el cártel”. Hemos podido constatar a lo largo de la mañana cómo las escrituras en los cárteles son diversas. Efectivamente el cartel aloja lo de cada uno en su diferencia y lo pone al trabajo, sin olvidar que hay un lazo común. También ha quedado patente que lo que cada uno escribe en un cártel no es solo el producto final. Lo hemos visto, hay escrituras que se dan mas al comienzo de la experiencia, incluso para inscribir el rasgo con el que cada uno se integra en el cártel algo ha de escribirse, hay escrituras a lo largo del recorrido y está aquello que se escribe, que se desprende al final.

Cuando en la Comisión de Organización elegimos este título, que se le ocurrió a nuestro colega Alejandro Tolosa, y con el que inmediatamente todos estuvimos de acuerdo, asociamos escrituras en el cartel a los productos de los cárteles. Pensábamos que muchas veces estos escritos no encuentran el lugar donde ser transmitidos a la comunidad que es la Escuela. De hecho, no escuchamos en demasiadas ocasiones ponencias en nuestras jornadas, en nuestras presentaciones, en nuestras publicaciones, que se declaren como productos del trabajo en cárteles. Es algo a pensar, más aún si recordamos que el cártel fue el instrumento que Lacan privilegió para el trabajo a realizar en la Escuela. Lo privilegió en el momento de su fundación, en la fundación de la EFP, y volvió a insistir en él cuando años más tarde la disuelve, por considerar que ya no servía a sus fines, llamando inmediatamente a sumarse a la nueva escuela que funda, la ECF. En ese momento, al final de su trayectoria, Lacan manifiesta “no esperar nada de las personas y algo del funcionamiento[1], y agrega: “El cartel funciona. Basta con no ponerle obstáculos[2]. Entonces, hay una persistencia clara en Lacan en la vía del trabajo en cártel para el funcionamiento de la Escuela.

Está entonces la dimensión de lo que cada uno escribe a partir del trabajo en cártel, y está también lo que el propio dispositivo del cártel escribe en la Escuela. Efectivamente Lacan privilegia el cártel esperando algo de su funcionamiento. Trabajé hace unos años en un cártel cuyo tema era “La Escuela”, y en el que me inscribí a partir del rasgo “Cártel y decolage”. El producto que obtuve entonces, y que presenté en las jornadas de cárteles del año pasado, fue pensar que con el cártel Lacan preserva, o trata de preservar, un agujero fecundo para la Escuela. Un agujero, decía entonces, que es consecuente con su manera de entender el inconsciente y la experiencia analítica, y que objeta en la institución al cierre del conjunto alrededor de aquel o aquellos que ostentarían el saber todo, dando lugar a la serie que no cierra el conjunto, al montón que cuenta, parafraseando a Lacan en Disolución. Es una de las apuestas de Lacan frente a lo que llama la “cooptación de sabios”[3], el “efecto de grupo consolidado”[4], donde dice que “la obscenidad pudo más que la causa”[5]. Entonces, cada uno solo con la causa, tomando a su cargo aquello que lo causa singularmente anudado a la causa freudiana, en un trabajo que trata de bordear ese agujero, no sin los otros, para producir un resto, resto que tiene todo el valor en tanto algo nuevo que empuja a que el psicoanálisis no devenga repetición. Trabajo al que somos convocados cada uno en la Escuela. Es entonces vía el cartel que Lacan pretende prolongar la enseñanza de Freud e incluso la suya propia.

El cártel está ahora mismo en un buen momento en nuestra comunidad y particularmente en la Sede. Lo hemos constatado a lo largo de la mañana. Son muchos los que se animan a hacer la experiencia por primera vez y también quienes la emprenden de nuevo. Esto es importante porque el cártel es una puerta de entrada a la Escuela, pero esa puerta no se atraviesa solo una vez y para siempre. Podemos decir que hay una vivificación del trabajo en cárteles que se ha visto aun mas reforzada en los tiempos que nos ha tocado vivir a partir de la pandemia. Precisamente en momentos donde vimos reducidos los medios para ponernos al trabajo y encontrarnos, el cártel ha demostrado ser un recurso sencillo para mantener vivo el lazo y el deseo. No hace falta mucho para formalizar un cártel, aunque es importante atender a algunas cuestiones de base como son la inscripción, la disolución y el destino de los productos. Al mismo tiempo, la propuesta del cártel como órgano base de la Escuela, el plan Lacan como alguna vez ha sido nombrado, nunca ha sido una propuesta lograda, y tiene su lógica si pensamos que es un dispositivo que le hace la contra a las tendencias de toda institución en las cuales, cabe recordar, Lacan ubicó grandes obstáculos para que el psicoanálisis tenga un porvenir. Sabemos que el cártel, cuando está vivo, atraviesa crisis, genera síntomas, en el seno de cada cártel y en la Escuela en tanto dispositivo órgano base de la misma. Sería interesante poder leer esos síntomas para tomarle el pulso a nuestra institución. En cualquier caso, perseverar en el cártel merece la pena. Esperamos que las jornadas que ahora concluimos hayan sido un buen acicate para ello y que os animen en la experiencia del cártel.

No quiero concluir sin agradeceros a cada una de las personas que habéis asistido hoy a esta intensa mañana de trabajo. Un agradecimiento especial a las responsables de cárteles de la ELP, Concha Lechón y Victoria Vicente, por su presencia hoy y sobre todo por su empuje continuado con los cárteles en la ELP, así como a los responsables de cárteles de otras comunidades de la ELP que han estado con nosotros hoy. A cada uno de los ponentes, que han trabajado para traer, reducir y exponer sus escrituras en el cártel. A los moderadores de las mesas que han hecho posible un rico debate alojando la diversidad que se da en los cárteles. A la Junta Directiva de la Sede de Madrid, y a su directora Julia Gutiérrez, que desde el comienzo han apostado decididamente por la importancia del cártel y por la realización de estas jornadas. Lo hemos visto hoy en cada una de las preguntas de Julia insistiendo en la diferencia que marca el hecho de que se trate de productos de cárteles, y también lo hemos visto en acto al tener a dos miembros de la Junta Directiva presentando sus trabajos en tanto cartelizantes. Y, por último, quiero agradecer muy especialmente a la Comisión de Organización de estas Jornadas, que es también la Comisión del Espacio de Cárteles de la Sede de Madrid de la ELP, formada por personas entusiastas del dispositivo y que han puesto cada uno lo suyo para que este encuentro sea posible. Son, quiero nombrarlos a cada uno: Carmen Cuñat, Susana Gopar, Marjorie Gutierrez, Rosa Liguori, Hugo Lock, Sonia Riera, Jesús Rubio, Carol Toala, Alejandro Tolosa, Mercedes Villén, y Graciela Sobral y yo misma como coordinadoras.

Es el momento de concluir, de disolver para seguir avanzando. Gracias a todos y hasta la próxima.


[1]      Lacan, J., “El Otro barrado”, en Seminario Disolución, inédito.

[2]     Lacan, J., Carta para la Causa Freudiana, 23 de octubre de 1980, inédito.

[3]  Lacan, J., “Proposición del 9 de octubre de 1967 sobre el psicoanalista de la Escuela”, en Otros Escritos, Paidós, Buenos Aires, 2012, p. 264.

[4]  Lacan, J., “Carta de Disolución”, en Otros Escritos, Paidós, Buenos Aires, 2012, p. 338.

[5]  Lacan, J., Primera carta del foro, 26 de enero de 1981, inédito.

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