La relación que no hay

Por el lenguaje como aparato de goce, ‘por el decir’, o sea, porque hablamos y nadamos en el malentendido, Lacan postula que se logra hacer fallar la relación sexual. Hay dos maneras de hacerla fallar: a lo macho por la vía del objeto a ligado al falo, y a lo hembra por la vía del no-todo, que remite a un goce del cuerpo más allá del falo: el goce femenino, que no es lo mismo que la posición femenina. 

Esto equivale a la formulación de Lacan: no hay relación sexual para el ser que habla, lo que implica que no hay correspondencia entre unos y otros, ya que el goce sexual es, para cualquier ser hablante, siempre el del órgano, vale decir, fálico. 

Por eso mismo Lacan sitúa al ‘amor como lo que suple la ausencia de relación sexual para el ser que habla’. Y agrega que no sólo el amor, sino el odioenamoramiento como traducción del término freudiano de ambivalencia sitúa la zona de la experiencia analítica, dando cuenta de la ligazón del amor/odio con el saber del inconsciente.

El real del psicoanálisis

El cambio de perspectiva del Seminario 20 supone que el significante no tiene, de entrada, un efecto de mortificación sino que su función esencial es la de producir goce. Es decir, que el significante, en tanto S1 solo, tiene una incidencia de goce sobre el cuerpo, incidencia a la que Lacan denomina sinthome como acontecimiento de cuerpo. El concepto de sinthome, que implica al cuerpo vivificado por el significante, va más allá del fantasma que está ligado al cuerpo mortificado y al resto de goce: objeto a. O sea, que al privilegiar al significante Uno como causa de goce, Lacan pasa del síntoma como semblante al sinthome, real. Es por eso que el sinthome lacaniano es la conexión del Uno solo con el cuerpo. No hay goce del cuerpo sino por el Unosolo y hay goce del significante porque el ser de la significancia está enraizado en el goce del cuerpo. Esto implica que no hay para el parlêtre goce anterior al impacto de lalengua

Como lo afirma Miller, la perspectiva de Aun se apoya en que mientras a nivel de la palabra hay una relación significante (S1 – S2), a nivel sexual no la hay. Esto significa que a nivel sexual la relación pasa por el goce del cuerpo y por el goce de lalengua: S1solo.

Por esta razón, Lacan plantea que no se puede establecer la relación con el Otro, a menos que se tome la única vía que no es pulsional y que puede relacionarnos con lo que resta del Otro: la vía del amor

El partenaire-sinthome

Es, entonces, el amor el que funda al Otro. Hay dos accesos a este Otro: uno, a través del goce que va a parar al objeto a, y de ahí al cuerpo propio, y otro, a través del amor que deja de lado el cuerpo y se aferra a la palabra: la palabra de amor. 

Este amor supone al parlêtre en posición femenina. Lacan afirma por eso que el hombre ama como mujer o no ama. 

El acceso por la vía del goce pasa, entonces, por el sinthome. De la misma manera, decimos que, entre uno y otro está el sinthome como medio de goce.

Esto significa que si estamos ligados al Otro es en tanto el otro es un sinthome para el parlêtre, es un medio de goce de su cuerpo. Siguiendo en esta línea puede decirse que el sinthome es un modo de gozar de manera doble: por un lado, es un modo de gozar del inconsciente real, de la lalengua, del S1 solo, y, por el otro, es un modo de gozar del cuerpo del Otro que es al mismo tiempo el propio cuerpo.

Por eso, para el último Lacan, el recorrido de un análisis, si supone el franqueamiento de lo imaginario, la caída de las identificaciones simbólicas, el atravesamiento del fantasma, implica también que, al final, al sinthome no se lo puede franquear. 

El sinthome designa aquello con lo que se debe vivir, el partenairesinthome. Es por eso que Lacan plantea el final del análisis como un saber arreglárselas con esa identificación con el sinthome, identificación que supone que “soy como gozo”. Llegando por esta identificación a una satisfacción inédita. 

Si Lacan afirma que no hay relación sexual, es porque los parlêtres, como seres sexuados forman pareja a nivel del goce, no a nivel del significante, y este enlace es siempre sinthomatico. Esto quiere decir que el goce siempre se produce en el cuerpo del Uno por medio del cuerpo del Otro. El goce, entonces, es siempre autoerótico, aunque al mismo tiempo es aloerótico porque incluye al Otro en tanto el cuerpo propio del parlêtre es otrificado por el significante, convirtiéndose en el Otro para él.

La erótica más allá del pase del fin del análisis

La erótica luego del pase del final del análisis, es una erótica femenina entendida como posición femenina del lado del no-todo lo que conducirá a Lacan a situar finalmente la posición del analista como femenina, y luego como sinthome en la experiencia.

En cambio, la vía de acceso al otro sexuado por el deseo -en hombres y mujeres- es la vía masculina ligada al objeto causa del deseo en el fantasma: S/ a, del lado masculino de las fórmulas de la sexuación.

Por otra parte, las vías del goce y del amor al final del análisis suponen un encuentro con un absoluto particular más allá del objeto, aunque no del falo. Más allá del significante, aunque no sin servirse de él, ya que el anudamiento borromeo de las tres dimensiones R/S/I pone en juego a lo real del goce de cada cuerpo y a lo simbólico, más acá del goce imaginario del sentido fantasmático –jouissence.

En tanto en Encore el amor está planteado como aquello que establece conexión con el Otro, se trata de un amor pensado a nivel de lo real.

Recordemos que ya en el Seminario La lógica del fantasma, Lacan afirmaba que el Otro para el sujeto es el cuerpo propio, vivido como impropio. 

Teniendo en cuenta la diferencia entre los goces, Lacan sitúa en el Seminario XX que el que se ubica como hombre se encuentra en posición de amar como a sí mismo aquello que para él soporta la función del falo. Es decir, que está ligado al objeto pulsional -complemento de goce- por la vía del fantasma. El acto de amor del lado macho es la perversión polimorfa del macho. Ya que el macho sigue encadenado a lo auto-erótico de la pulsión. 

Mientras que, del lado femenino y siguiendo a Freud en su planteo de Inhibición, síntoma y angustia, respecto de que la castración en la mujer puede tomar la figura de la pérdida de amor, Lacan ubica el ‘amarás al Otro como a ti mismo’ y hasta ‘amarás al Otro más que a ti mismo’ como posible al final del análisis. Con este planteo Lacan supera la imposibilidad del amor al prójimo de la que hablaba, anteriormente, con Freud. Se trata, entonces, del amor a lo Otro, a lo distinto y ya no a lo mismo.

El amor más allá del amor

Esto implica que se ama en posición femenina o no se ama.

El amor en el seminario XX es mucho más que el amor narcisista, ya que, del lado femenino, el goce que le es propio está, de manera fundamental e irreductible, ligado al Otro, ligado al amor del Otro. Y esto bajo la forma de S(A/). Es por eso mucho más independiente de la exigencia pulsional, y es de este lado donde la demanda de amor -vale decir, la demanda de la palabra de amor- se hace oír, no sólo en la clínica, con su insistencia inquebrantable. 

La perspectiva novedosa que Lacan abre con Encore, y que da inicio a su ultimísima enseñanza, es que el goce ya no aparece como resto de la significantización, sino que el goce está en todas partes, a partir de situar al lenguaje mismo como aparato de goce, es decir, como aquello que tiene primariamente un efecto de goce. Y esto, por el troumatismo de lalangue en tanto integral de equívocos en la que el parlêtre se sumerge al nacer, equívocos que escriben en el cuerpo un goce ilegible, al que Lacan denomina letra o goce del Otro que no existe o goce femenino. 

El trauma remite a lo Urverdrang freudiano y es el efecto del choque contingente o azaroso del Uno de lalengua sobre un ser viviente, introduciendo así el agujero de lo simbólico en lo real. Lacan inventa el neologismo, troumatismo, para definir ese agujero que da cuenta de una escritura o letra que da lugar al ‘acontecimiento’ de cada cuerpo parlante. A esta escritura Lacan la denomina, al final de su enseñanza, sinthome, en tanto lo que del inconsciente puede escribirse por una letra.  Esto implica que el sinthome y su repetición es en tanto escritura el principio y el resorte de lo simbólico.

Todo esto implica que el amor, luego de situado el agujero de lo real del goce del Uno del cuerpo por medio de la letra en la experiencia analítica, es decir bajo transferencia -no sin el amor- es lo que le posibilita al parlêtre apropiarse del cuerpo que tiene pero que no es. De esta forma, estará abierto a las sorpresas de la contingencia del encuentro amoroso más allá de lo necesario del síntoma en su vertiente de goce del sentido (jouissence). 

Recordemos que para Lacan el amor, como suplencia de la relación sexual que no hay, supone fundamentalmente el anudamiento de lo real con el saber en tanto la posición femenina mantiene una ligazón con el falo. Por eso en el final del análisis, para poder llegar al pase, se trata de abordar la hiancia, el entre o el agujero que supone el goce femenino, o goce del Uno del cuerpo, que es el goce real como tal, imposible de decir para situar, con Lacan, la contingencia que permite precisar el lazo entre la invención de saber y lo que se escribe por el amor. Lacan afirma que “lo que nos demuestra la práctica del discurso analítico es que, con el decir verdadero, o sea, las boludeces que se nos ocurren y de esa manera nos parlotean, uno llega a abrir el camino hacia algo enteramente contingente, que a veces y por error -errancia-, ‘eso cese de no escribirse’ … a saber que eso lleva entre dos sujetos a establecer algo que PARECE escribirse…. De allí la importancia que doy a la letra de amor-amuro”. A lo que agrega que, tal como la existencia del Uno implica, “no hay dos, no hay dos sujetos que puedan casar, hay significantes, y ellos hablan”. Entre S1 y S2, la ‘ranura del saber verdadero’, mana el saber inconsciente, que debe hacerse oír haciendo resonar la letra producida por el trauma de lalangue, para suplir la ausencia de toda relación entre el hombre y una mujer, no todas. Y aclara que el inconsciente es del orden de lo escrito. O sea que algo -una nueva letra- se escribe allí. 

Este agujero o letra producida por el trauma de lalengua es lo que escribe que ‘no hay relación (sexual)’ para el ser hablante. Siendo al mismo tiempo la marca de la introducción del goce en un cuerpo vivo. 

Ese goce imposible de leer -real- y, por lo tanto, imposible de decir es el que nomina realmente a cada ser hablante.

Este recorrido supone situar esa letra de goce para apropiarse del cuerpo o encarnarlo y salir así de la relación de extimidad con el impropio cuerpo, que conduce al odio y a la segregación. Ya que de lo que se trata en ese pase de fin de análisis es de llegar a saber arreglárselas con ese goce del cuerpo -el sinthome como acontecimiento de cuerpo- para poder estar abierto al encuentro amoroso con otros cuerpos parlantes.  

Esta es, para Lacan, la posición que caracteriza a un analista.    

ANA RUTH NAJLES – Miembro de la AMP y ELP.

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