El martes 23 de octubre de 2025, en el marco del segundo encuentro del Ciclo “Hacia las XXIV Jornadas de la ELP: El acto a-tiempo. Clínica de las consecuencias”, ciclo del cual fue responsable Carmen Bermúdez y cuya comisión incluyó a Violeta Conde e Irina Schaller, se realizó la mesa titulada “El niño y el acto”, coordinada por esta última, con la participación de Blanca Cervera, psicoanalista miembro de la ELP y de la AMP, y Ascensión García Triviño, psicoanalista, socia de la ELP, sede Madrid. El encuentro propuso un espacio de trabajo y reflexión en torno a la clínica con niños, orientado por la pregunta por el acto y la responsabilidad subjetiva en la infancia.

En la clínica con niños, muchas veces recibimos pacientes a partir de demandas que vienen de los padres, de la escuela o de distintas instituciones. Se nos pide que “curemos” síntomas que no encajan, que incomodan, que agujerean el campo del Otro y su pretendida norma universal. Pero el analista no corrige. Su posición es otra. Con su presencia y con su acto, se ofrece para alojar lo más singular de cada sujeto: su síntoma, su modo de goce. Eso que vamos recogiendo en el análisis a través de sus juegos, sus dibujos, sus sueños, sus palabras.

La mesa abordó, desde la teoría y la clínica, la cuestión de la responsabilidad del sujeto niño y el acto. Los trabajos presentados —el de Blanca Cervera y el de Ascensión García Triviño— permitieron interrogar cómo se produce el acto en la infancia y qué lugar ocupa el analista en ese proceso.

Por un lado, Blanca Cervera propuso pensar el modo en que el niño adviene como sujeto a partir de operaciones fundantes, situando el momento inaugural en el que el sujeto emerge en el encuentro con el Otro y el lenguaje. A partir de una lectura rigurosa de textos fundamentales de Freud y Lacan, su trabajo orientó la reflexión sobre la posición del analista en la clínica con niños, atendiendo a los efectos que pueden producirse a partir del acto. En esta perspectiva, se sostuvo al niño como sujeto de pleno derecho, invitado a reconstruir las coordenadas de su historia, a desvelar los secretos que la sostienen y a localizar las dimensiones de goce que lo atraviesan, sin perder de vista las particularidades estructurales que distinguen la clínica con niños de la clínica con adultos.

Por otro lado, Ascensión García Triviño, a partir de la presentación del caso clínico “Era una manita muy pequeña – hermanita”, mostró cómo la intervención analítica puede producir verdaderos actos en el niño, entendidos como momentos de cambio de posición subjetiva que marcan un antes y un después en el recorrido de la cura. A través del juego, el sueño y la palabra, la paciente fue localizando su goce, armando su cuerpo y su propio mapa, e inventando respuestas singulares frente a aquello que la invadía, acompañada y sostenida en la transferencia por la analista.

Ambas presentaciones abrieron una reflexión sobre la dimensión ética del acto en la clínica con niños, en torno a la responsabilidad subjetiva en la infancia, el lugar del analista en la dirección de la cura y las particularidades propias de este campo clínico. El intercambio con los asistentes permitió profundizar estas cuestiones, que siguen orientando el trabajo clínico y teórico en torno al acto a-tiempo y sus consecuencias en la experiencia analítica con niños.

Irina Schaller. Socia de la sede de Madrid de la ELP.

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