¿Cómo concebimos la relación entre lo exterior y lo interior a la escuela, a partir de la enseñanza de Lacan?
¿Cómo concebir esta topografía?, se pregunta Christiane Alberti, ¿Cómo afrontar, concretamente, los acontecimientos, las publicaciones, la intervenciones eventuales en los de debates de la ciudad?, ¿Cuál es el grado de apertura?, ¿Cuáles son los límites espaciales y temporales? Se pregunta la delegada general de la AMP, Christiane Alberti en su artículo “La zona éxtima y la vida privada”.
Alberti evoca la posibilidad de pensar esta diferencia a partir de otra, la que hay entre lo exotérico, lo que es lo común, lo accesible para el vulgo, y lo contrario, el esoterismo de lo oculto. En vez de una separación franca entre una comunicación restringida de la verdad freudiana solo para iniciados y una enseñanza exotérica susceptible de ser difundida ampliamente y sin control, Leo Strauss propone una no separación entre ambas, como si fueran diferentes niveles de lectura, sin prejuzgar que interpretación se hace de ellas.
Para orientarnos en esta cuestión, Alberti nos propone otras referencias. Si partimos de la formación tal como la entendía Lacan y de la que ha dibujado sus contornos, vemos que Lacan instala en su centro: el análisis del analista, como piedra angular de su formación, lo que implica que haya una tensión entre, lo salido del propio análisis y lo que da cuenta de una épistémé, lo ya sabido por cualquiera.
Jacques Alain Miller propuso al respecto un pequeño esquema, un círculo con otro más pequeño en su interior en el que se sitúa el análisis y su conclusión en el pase. En el círculo de alrededor sitúa los saberes que se adquieren por las vías ordinarias que existen bajo el modo exotérico.
La formación que se obtiene de la cura, lo más próximo a la mutación subjetiva, lo sitúa como un efecto éxtimo, lo que nos llama la atención si olvidamos que el corazón de la formación lo pensamos en términos de extimidad, y no de exterior interior. Es decir lo más íntimo concebido en exterioridad interna al sujeto mismo. O sea que no hay una interioridad en oposición a algo exterior, sino que el sujeto guarda con eso que es lo más íntimo de sí mismo una relación éxtima, de desconocimiento. Lo íntimo concebido como exterior al sujeto mismo.
Como dice la autora del artículo, este esquema nos es muy útil para situar las relaciones entre el psicoanálisis en intensión y el psicoanálisis en extensión. A menudo se concibe la extensión como lo exterior a la escuela vinculado a la ciudad en una lógica de la intensión concebida como lo interior.
¿Por qué no pensarlo a partir de los dos círculos concéntricos en los que el nudo es el de la cura? Se pregunta Miller en este texto. No hay extraterritorialidad del discurso analítico porque éste forma parte ya del discurso de la civilización, el cual, por su parte incide en el discurso analítico.
Si lo esencial en la formación es la cura, eso no nos impide dirigirnos a auditorios más abiertos dentro de ciertos límites, límites que no impiden transmitir la sal de la experiencia de una cura, en la que lo oculto solo concierne a la verdad, y ésta no puede decirse toda.
“Es cuando no hay nada que esconder cuando se esconde; se divulga sin reticencias cuando lo que está escondido lo está por estructura”nos recuerda Jacques Alain Miller.
Vale la pena interesarse entonces en la vida privada, como recomienda Lacan. ¿Qué es la vida privada- se pregunta, si a partir del momento en que se hace un análisis, ya no hay más vida privada.
¿Qué es la vida privada? La vida privada designa todo aquello que mantiene y preserva las ficciones que nos hacen creer que hay relación sexual. En lo que respecta al analista esas ficciones no tienen nada que ver con él, puesto que su lugar es el de a. En tanto que analista puede llegar a saber qué lugar ocupa para su paciente, pero la recíproca no es en absoluto necesaria.
Del mismo modo, si el analista deja de lado que en el discurso analítico está en el lugar de a, enseñará sobre todo toda clase de ficciones, pero no sobre el psicoanálisis. Con su referencia a la vida privada, Lacan nos indica que la extensión debe fundarse sobre un discurso sin parecido a ningún otro, desde el objeto a, y no disolverse en las ficciones reinantes.
Araceli Fuentes – Miembro AMP y ELP
Notas
- J.A.Miller, “Pour introduire l´effet de formation ».
- Miller, J.A.-“Pour introduire l’effet de formation », Quarto 76, p. 6-9.
- Lacan, J., L´Acte psychanalytique, Paris Seuil. p. 273-274.