El viernes 14 de noviembre, en la Biblioteca Municipal Eugenio Trías de Madrid, en el afamado “Parque del Retiro”, se celebró la presentación del libro “Tecno Personas. Cómo nos transforman las tecnologías”, escrito por Javier Echeverría y Lola S. Almendros.
La cita, organizada por la sede madrileña de la BOLM, reunió a un público atento en una tarde penumbrosa, marcada por la lluvia, que acompañaba discretamente el ambiente del encuentro.
La mesa estuvo conducida por el Director de Biblioteca Luis Seguí, y contó con la participación de la psicoanalista Vilma Coccoz, autora del prólogo de la obra, quien abrió su intervención con una célebre frase de Lacan de su escrito Función y Campo de la Palabra y del Lenguaje en Psicoanálisis (1953):
“Mejor pues que renuncie quien no pueda unir a su horizonte la subjetividad de su época”.
Con estas palabras, situó el desafío que plantea el presente y dio marco a un diálogo para pensar la transformación radical que las tecnologías imprimen en nuestra existencia.
La presencia del propio autor añadió cercanía y profundidad a la presentación, subrayando la relevancia de un libro que incita a despertar y rebelarnos sobre cómo las tecnologías configuran nuestra manera de estar en el mundo.
La exposición de Echeverría puso en juego un conjunto de reflexiones que atraviesan nuestra época. La conversación situó en el cenit el concepto de eficiencia, como significante amo de la contemporaneidad, en un tiempo donde los mecanismos de control y dominación desde las nubes configuran las identidades.
En este marco emergen figuras del sujeto vacío, del ser reducido al hacer, y de una escucha y mirada, mediadas por dispositivos que configuran nuevas formas de vigilancia.
Se evocaron referencias como la de Wajcman y su “ojo absoluto”, para pensar cómo la nube y los sistemas de control convierten la vida cotidiana en un espacio permanentemente observado. La cultura del selfi y el narcisismo digital, el “celular ladrón eficiente” o la irrupción de inteligencias artificiales como ChatGPT —apodado irónicamente “Gepeto”— fueron presentados como síntomas de una subjetividad marcada por la exposición constante.
El debate se extendió hacia la estructuración psíquica de los niños pequeños, subrayando el impacto temprano de las pantallas.
La noción de “tecno personas” se amplió hacia lo colectivo, mostrando cómo instituciones enteras —ejército, policía, hacienda— aparecen colonizadas por lógicas de vigilancia y control. Como con el uso indiscriminado de dispositivos digitales otorgamos tecnopoder a las empresas multinacionales de información y comunicación.
En este contexto, se destacó que el capital son los datos y que los cuerpos mismos se convierten en materia de registro y explotación. Haciendo referencia a Éric Laurent.
El autor invitó a la audiencia a “poner de sí, jugar con el libro” marcando un tono reflexivo de la velada y proponiendo la lectura no solo como diagnóstico, sino como ejercicio crítico frente a la subjetividad de nuestro tiempo.
El encuentro concluyó con un intercambio vivo de preguntas, algunas referidas a la muerte y otras al “tecno-inconsciente”, que ampliaron el horizonte de la discusión y dejaron resonando la idea de que pensar las tecnologías es, en última instancia, pensar lo humano en su transformación más radical.
Irina Schaller – Socia de la sede de Madrid de la ELP.