Por Pilar Berbén – Socia de la Sede de Madrid de la ELP

Alfredo Sanzol, autor y director de teatro, es en la actualidad Director del Centro Dramático Nacional. Su obra se caracteriza  por la búsqueda de un estilo propio y lleno de humor desde donde plantea los problemas sociales y su compromiso con la investigación de nuevas estructuras dramáticas.

El pasado día 12 de febrero se ha estrenado su última obra en el Teatro Valle-Inclán: “El bar que se tragó a todos los españoles”, inspirada en la vida de su padre,  cuando en los años 60 decide dejar el sacerdocio y viajar a Estados Unidos. En esos años y en plena dictadura no era fácil ni social ni familiarmente hacer un cambio tan radical. Es una historia de liberación.

Sanzol nos dice: “Es un homenaje a la fuerza y a la valentía que tuvo mi padre para darse a sí mismo una segunda oportunidad”.  Y en otra entrevista: “: “Esta obra quiere dar luz y devolver la dignidad a todos aquellos hombres y mujeres que decidieron cambiar de vida y se arriesgaron a hacerlo”.

Con una escenografía  compleja, espectacular y cambiante de Alejandro Andújar; la luz de Pedro Yagüe; la inspirada música de Fernando Velázquez y el preciso espacio sonoro de Sandra Vicente; el vistosísimo movimiento escénico de Amaya Galeote, y el gran trabajo de caracterización de Chema Noci.

Destacan no sólo sus dos protagonistas Francesco Carril y Natalia Huarte, sino al resto del elenco que están en estado de gracia. Cantan, bailan y la mayoría afrontan con gran profesionalidad varios papeles. Llena de personajes (unos 50) y de lugares (Pamplona, Orange en el Estado de Texas, California, Roma, Dinamarca y Madrid). Sin olvidar todos esos bares y espacios que se abren, se cierran y se integran con los actores formando una estética de gran belleza visual. Hay una combinación perfecta entre el mundo del cine y del teatro.

El ritmo fluye más rápido en la segunda parte que en la primera. Hay escenas memorables, como la de las telefonistas, la camarera filósofa o aquella otra donde los protagonistas se dirigen en coche a los jardines de El Pardo. Otras pueden resultar poco creíbles, como la contestación de Carmen Robles al médico, teniendo en cuenta las características de la época donde el pecado y la culpa lo inundaban todo y más tratándose de un personaje muy plegado a lo establecido y las costumbres. También puede resultar un poco excesiva la situación cómica de la escena del cuarto de baño.

En esta obra están presentes el amor y la amistad; la reflexión y el juego, lo serio y lo lúdico, fundiéndose  en una trama cercana y en la que en determinados momentos te ves implicado y reflejado.En palabras de Sanzol:“… Simboliza la historia de crecimiento y transformación personal de toda una sociedad”. Que intenta sanar el silencio social que se impuso a todos los que crecieron en la posguerra y es también un homenaje a cómo afrontar la adversidad a través del humor y poder revisar las heridas del pasado mirando al presente y al futuro con mayor ligereza.

Todos estos ingredientes hacen que durante tres horas estés pegado a la silla con esta comedia llena de risas y emoción, siguiendo los avatares de Jorge Arizmendi que quiere inventarse una nueva vida. Como hilo conductor está su hija Nagore que quiere saber y contar la historia de su padre. A través de piezas sueltas irá mostrando este viaje iniciático para acabar con el silencio del secreto familiar, porque aquello que no es dicho y quiere mantenerse oculto es actuado y aquello que no se elabora en la propia historia está condenado a repetirse.

Para finalizar, nada mejor que esta sentida dedicatoria de su autor,  donde se desvela su enigmático título: “Esta obra está dedicada a todos los españoles que no querían serlo; a todos los españoles que robaron España; a todos los españoles que tuvieron sus hijos fuera de España; a todos los españoles a los que se tragó el olvido; a todos los españoles a los que se tragó la tierra; a todos los españoles que querían serlo; a todos los españoles que lucharon por otra España; a todos los españoles a los que se tragó un bar; a todos los españoles a los que se tragó el olvido; a todos los españoles a los que se tragó la tierra; a todos los españoles que no tuvieron la fuerza de contar su historia a sus hijos. A todos los españoles”.

En mi opinión está llena de humanidad y empatía, es de lo mejor que ha escrito y dirigido Alfredo Sanzol y tendrá una gran repercusión. No se la pierdan.

Entrevista a Alfredo Sanzol:  https://youtu.be/9zVn-RcBXB8

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